
¡MUEBLES BAR!
LA CODORNIZ

La revista más audaz,
para el lector más inteligente.
¡Antes, también la gente tenía su media docenita de botellas para invitar a un amigo; pero como no era tan presumida, la tenía en el aparador, en la despensa o n un armario, y ya estaba. Hará unos veinte años, en los Estados Unidos, había Ley Seca; pero como los americanos, con muy buen criterio, no renunciaban a echarse buenos latigazos de vez en cuando, inventaron, entre otras cosas, los bares domésticos. Entonces empezaron a salir en las películas estos bares, y como hay tanto papanatas en el mundo, en los demás países se

puso la gente a tener <<muebles-bar>>, aunque allí no hubiese Ley Seca ni nadie les impidiese beber como cubas donde les diese la gana. Desde entonces los bares esos se han extendido tanto, que no hay matrimonio reciente que no tenga uno, todo lleno de espejos y banderitas. ¡Pero qué bares se ven! ¡A cualquier cajón de chapa, empotrado en una librería, en un sofa, en un bargueño o en una pared, con su media docena de botellitas, le llaman bar! ¡Basta de barecitos de quiero y no puedo! ¿No esto una vana pretensión de trato social? ¡Un <<mueble-bar>> que era un <<mueble-bar>> con todas sus consecuencias y todas sus botellas! De no ser así, ¡a guardar la botella de coñac en el aparador, que es donde debe estar!