No soy persona autorizada, por mis conocimientos, para plasmar una semblanza de la figura de Blas Piñar en este Blog. Pero tampoco soy idiota, y soy agradecido.
He cogido unas palabras que comparte Ignacio Rivero en Poetas de Facebook de un tal Miguel Coronel,que me parecen acertadas y bien dichas.
DON BLAS
"Ayer murió un Patriota ejemplar al que la Justicia humana de
este desdichado País lo mantuvo como a un Proscrito, negándole el Pan y la Sal
en un bochornoso y repugnante Ejercicio de cobardía moral. Tuve numerosas
propuestas para integrarme en FN que rechacé porque yo tenía un compromiso de
honor con mis Compañeros de la entonces naciente AP. Pero hoy, cuando Don BLAS le rinde Cuentas al Señor quiero tributarle un
Homenaje de Respeto, de Admiración y de Estimación personal. Aquellos que lo
denostaban no eran precisamente los de la Izquierda. Por el contrario eran los
Emboscados en una Derecha claudicante y mercenaria que hacia una falsa
profesión de fe democrática para no irritar a los Merdellones de turno. Un
Patriota se ha ido pero nos ha dejado como norma de conducta a seguir el
testimonio de una vida ejemplar consagrada a España. DON BLAS , ahora , junto
al Padre , sigue velando por esta Nación tuya a la que tus Detractores han
hecho perder el Rumbo."
Gonzalo R-Colubi, a su vez coloca un vídeo que bien puede reflejar la personalidad de Don Blas, y anunciar mucho tiempo atrás, los momentos que hoy estamos viviendo.
Y de aquellos polvos, estos lodos. Lodos que no son nuevos, pero... cuesta aprender.
LA REVOLUCIÓN
CANTONAL
Durante la Primera República ocurrieron en España unos
sucesos que, al ser escasamente divulgados, han pasado con frecuencia
desapercibidos, pero que podrían servir de punto de partida para una novela
chusca o una opereta cómica si no fuese porque trajeron consigo el
derramamiento de la sangre de muchos españoles.
El
Presidente federalista de la Primera República Española, Pi y Margall, estuvo a
punto de romper la unidad de España al reflejar y sancionar en la Constitución
Federalista que las regiones eran Estados Soberanos. Tras esa decisión, el país
se enfrentó a un caos total y estuvo a punto de desintegrarse.
Se declararon las repúblicas independientes de Cataluña,
Málaga, Cádlz, Valencia, Granada, Sevilla, Alcoy, Cartagena, Algeciras,
Almansa, Andújar y varias más. Muchas de ellas se enfrentaron entre sí dando
lugar a situaciones cómicas si no fuese por lo trágico de sus desenlaces.
Por un conflicto de intereses, la república independiente de
Jumilla amenaza a la también independiente republica de Murcia: "La Nación
jumillana desea vivir en paz con todas las naciones vecinas y, sobre todo, con
la nación murciana, pero si hoyara (sic) su territorio, Jumilla se defenderá,
como los héroes del Dos de Mayo, y triunfará en la demanda, resuelta
completamente a llegar, en sus justísimos desquites, hasta Murcia, y a no dejar
en ella piedra sobre piedra."
Ante ese estado de cosas Cartagena decide ser neutral entre
Jumilla y Murcia y se declara a su vez Cantón Independiente y Soberano.
A tal efecto, los cartageneros se hacen con el Gobierno
Civil y el Militar, asaltan el Ayuntamiento y crean una Junta que, en nombre
del Cantón Independiente, gobierne el nuevo Estado.
Toman también el control del Arsenal y del puerto, donde
estaba amarrada una buena parte de de la Flota española, que se une a la
sublevación.
En el Castillo de Galeras se iza la bandera cantonalista.
Toman una bandera turca que había por allí, pintan de rojo la media luna y la
estrella blancas, y ese estandarte rojo se identifica como símbolo del Cantón.
Lógicamente, el proyecto cantonalista es rechazado por las
Cortes y dimite el presidente Pi y Margall que no era partidario de actuar
contra los cantonalistas: "No hay más que dos caminos, o la política o las
concesiones y, por supuesto, mi idea es conceder lo que el pueblo pide".
El 18 de julio le sustituye Salmerón, que no le hace ni caso
y envía tropas a Cartagena para abolir la independencia declarada por el
Cantón.
Los cartageneros, con el armamento del arsenal y con su
flota, resisten el ataque de las fuerzas
del Gobierno. La armada cantonalista, mandada por el militar progresista
Antoñete Gálvez ("Toñete" para los amigos), natural de Torreagüera,
continúa la ofensiva.
A la orden de "a toa máquina", y reforzada con 500
hombres del Batallón de Cazadores de Mendigorría a bordo, llega a bombardear el
puerto de Alicante y a desembarcar en la ciudad. En esta acción bélica se
recaudan 8.000 duros de plata que "voluntariamente" entrega la ciudad
conquistada.
El 29 de Julio,
las fragatas cantonales fondean en aguas de la capital almeriense, exigiendo la
evacuación de las fuerzas militares, la proclamación del cantón y el pago
inmediato de 400.000 pesetas de la Administración de Aduanas y 500.000 más
procedentes de comerciantes y banqueros.
Al no ser satisfecho este pago, las tropas cartageneras
desembarcan para conquistar la ciudad, pero las fuerzas almerienses evitan,
tras furiosos tiroteos, el desembarco de los cantonales lo que conduce, el día
30 de julio, al bombardeo naval de la ciudad.
El objeto de aquellas incursiones por mar y tierra era incorporar
tierras y poblaciones al cantón, así como recaudar fondos o “contribuciones de
guerra”, "voluntarias" por supuesto, para mantener la independencia.
Cartagena era en ese momento un país independiente "de
facto" y, como tal, tenía derecho a moneda propia. En consecuencia, se
acuña el "duro cantonal", con sus respectivas "pesetas
cantonales", monedas con las que se pretendía costear los gastos generados
durante el periodo de lucha por su independencia.
El
gobierno independiente se pone en contacto con el de los Estados Unidos de
América y solicita su ingreso como un estado más de la unión, al tiempo que
pide ayuda, principalmente armas y pertrechos de guerra, para mantener su
independencia frente al poder centralista de Madrid.
Los Estados Unidos estudian seriamente la propuesta y,
finalmente, su presidente rechaza el ofrecimiento. El general Ulises S. Grant,
quizás el peor gobernante y el mejor general que hayan tenido los
norteamericanos, no quiso tener problemas con España.
Pero eso no quiere decir que la oferta no se estudiara. Se
valoró mucho la opción ya que a los Estados Unidos, entonces potencia
emergente, no les parecía nada mal tener en la base naval de Cartagena un apoyo
sólido en el Mediterráneo. La propuesta era tentadora y su rechazo fue un golpe
bajo a la autoestima de los cantonales.
A "Toñete" se le sube a la cabeza el presunto
éxito sobre las fuerzas gubernamentales y organiza una marcha para tomar
Madrid, llegando victorioso hasta Chinchilla (Albacete), donde las tropas del
Cantón son derrotadas y tienen que regresar a Cartagena.
Mientras
tanto, en el resto del España las cosas tampoco andan demasiado bien. Granada y
Jaén se declaran la guerra por diferencias en sus "fronteras
nacionales".
Utrera se independiza de Sevilla, que no sólo no reconoce
esa ruptura unilateral, sino que le declara la guerra. Una guerra que,
sorprendentemente, ganó Utrera, tras la muerte en combate de 400 hombres de
ambos bandos.
Coria, capital episcopal famosa por su tonto - ¿quién no ha
oído hablar del "tonto de Coria"? -, quiere independizarse, pero no
de Madrid, de donde ya era independiente de hecho, sino de Badajoz.
Betanzos se declara independiente de La Coruña.
Jerez proyecta su cantón, pero finalmente prefiere rendirse
a Madrid antes que someterse a la República Independiente de Cádiz.
El presidente Salmerón envia al general Martínez Campos y
sus tropas a Levante y Andalucía. Los cantones, desorganizados y en estado de
guerra entre sí, van cayendo uno tras otro y la revolución queda sofocada en
menos de dos meses.
En los paredones de los consejos de guerra acaban los restos
de la revolución cantonal, uno de los episodios más surrealistas de la Historia
de España.
Es triste pensar que los problemas que nos preocupan hoy son
muy similares a los que arrastraron a nuestros antepasados a tan inconcebible
comportamiento:
1.- Crisis económica.
2.- Niveles de paro
insoportables.
3.- Población al
límite de su resistencia política, económica y moral.
4.- Falta de voluntad
política para afrontar reformas estructurales.
5.- Incompetencia de
los políticos para manejar la situación.
Y de esto hace ya 140 años. Si a los cantonalistas de
entonces les contáramos sólo una parte de lo que nos está ocurriendo hoy, su
respuesta sería: "Toma mi fusil, te va a hacer mucha falta".
FIN
Jose V. Ruiz de Eguílaz y Mondría
Coronel de Caballería

















