LA CODORNIZ
La
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VOLUNTAD
¡VOLUNTAD! ¡Hermosa palabra!
Para tener voluntad no hay nada como la voluntad. El hombre sin voluntad es un guiñapo, una piltrafa humana, un harapo. Es un asco, en una palabra. Este hombre irá dando tumbos por la vida, y aquí me caigo y allí me levanto, allá me vuelvo a caer, hasta que al final caerá definitivamente, y sobre él pasará indiferente la multitud, dejandolo lleno de pisotones y de barro.
¡Cuan diferente, sin embargo, el hombr con voluntad! Este camina por la vida con la cabeza levantada, con paso firme seguro y la mirada puesta en la meta.
Ved al hombre sin voluntad, pálido, ojeroso, con la mirada turbia y gesto de desaliento, andar vacilante, varba descuidada, rodilleras en la ropa, tacones desgastados.
Ved ahora al hombre con voluntad: mejillas sonrosadas, aspecto saludable, mirada penetrante, gesto de desafío, barba cuidadosamente afeitada, pantalones recién planchados, tacones nuevos completamente y camisa de popelín con puños impecables.
Para el hombre que tiene voluntad no hay nada imposible. Todo es proponerse las cosas y ya está.
Por ejemplo: un hombre salta una altura de un metro con relativa facilidad. ¿No conseguirá con un poco de voluntad saltar un metro y un centímetro? Es indudable. Pues bien: el que salta un metro y un centímetro podrá, con un pequeñísimo esfuerzo, saltar un metro y dos centímetros. ¿Qué es un pequeño centímetro para la voluntad de un hombre? ¡Nada! Luego el que salta un metro y dos centímetros, saltará si se lo propone un metro y tres centímetros. Con sucesivos esfuerzos de voluntad puede cualquiera que se lo proponga saltar Kilómetros y Kilómetos sin la menor dificultad.
Recientemente está el caso de la señorita Flora Ribadeo, que, despreciada por el hombre a quien amaba por ser rubia y gustarle las morenas, logró mediante un esfuerzo de voluntad cambiar el color azul de sus ojos en negro y convertir su cabellera rubia y lacia en encrespada melena color ala de cuervo.
Ismael Smisch cita el caso del niño de catorce años, Jacobo Cuthman, de Filadelfia, que harto de sufrir los golpes y las vejaciones de su maestro de taller, corpulento hombre de trimta y cinco años, mediante el cultivo intensivo de su fuerza de voluntad consiguió llegar a los trinta y cinco años en solo dos meses de tiempo, y entonces desafió a su cobarde verdugo y le hizo conocer la fuerza de sus robustos puños.
Por si tan hermosos ejemplos no fueran bastante para los caractéres tímidos y apocados, aun puede citarse el ejemplo del jove chino Yu-Tsan-Fu Tong-Mats-Pi-Tchen, de Canton. Enamorado perdidamente de una joven irlandesa que se negaba a contraer matrimonio con él a causa de la diferencia de razas, su amor le prestó una fuerza de voluntad tan inquebrantable y férrea que en menos de un año llegó a convertirse en un auténtico irlandés, tan irlandés como otro cualquiera.
Con voluntad muchos millones de seres humanos han llegado a dejar de fumar tabaco de hebra sin echarlo de menos en absolutao, y otros han dejado de tomar bicarbonato despues de las comidas.
Cero
Leaving On A JetPlane


