No se hace uno viejo por haber vivido muchos años,
se hace uno viejo por haber defraudado su ideal.

Gral. MacArthur.
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16/12/24

EL CONGRESO SE REUNE --- La Codorniz

 



 EL CONGRESO SE REUNE

La Codorniz

La lectura más audaz 
para el lector más inteligente


 Eel año 1885 se reunió en Copenhague congreso de Puristas. ¡Potencia del recuerdo! Parece que los estoy viendo. Entraron haciéndose reverencias, e inmediatamente, Don López de López y López tomó la palabra.
    Don López de López y López era el príncipe de los puristas. Se llamaba López de nombre, y López y López eran sus dos apellidos. 
    ¡Hombre maravilloso!
    Se levantó y dijo:                                                              ---Tomo la palabra...
    Luego calló pensativo.
    Al cabo de diez minutos dijo:
 ---Estaba pensando si sería justo decir "Tomo la palabra".
       Pedro de Montesergio, otro gran purista, que por resultar vencedor en la última Olimpíada de Puristas ostentaba en su cabeza la corona de laurel, se levantó y dijo:
  ---"Tomo la palabra" está mal dicho.
  Una bomba que cayese en la sala no hubiera producido más efecto que las palabras pronunciadas por Pedro de Montesergio vencedor de la Undécima Olimpíada. 
   Por primera vez en mi vida, el gran López de López y López se encontraba frente a un adversario digno de él, capaz de decir "Tomo la palabra está mal dicho".

  ---¿Pues cómo diría usted? -rugió, preso de una ira loca.
  ---Yo ya sé como lo diría -rebatió Pedro de Montesergio con calma-. Pero no pienso comunicárselo, Encuentre usted la frase justa.
Y se sentó como si nada hubiese ocurrido.
Un enorme silencio se desplomó sobre aquella muchedumbre de doctos, impacientes por saber cómo se la  arreglaría el célebre López de López y López para salir airoso de aquella difícil situación.
   ---Diría -dijo el príncipe de los puristas, con e rostro palidísimo-. Diría "Me apropio de la palabra", sencillamente.
   Un alarido, un alarido indescriptible acogió esta frase. Murmullos, palabras, exclamaciones hostiles y amenazadoras se elevaron, terribles, de aquella muchedumbre de doctos.
   --- ¡A muerte! ¡A muerte! -se oía decir.
   Aquí y allá brillaban agudos cuchillos.
   De pronto, una horrible figura, un hombre de rostro enmascarado, con el capuchón calado hasta los ojos y el amplio blusón en torno al cuerpo, se acercó, en medio del terror de la asamblea, a López de López y López y le puso la mano en un hombro silenciosamente.
   ---¡El verdugo de Betunia! -gritaron todos.
   ---Sí; el verdugo de Betunia -contestó aquel hombre, y quitándose de un golpe el antifaz, apareció ante aquellos doctos con toda su horrible fealdad.
   ---Muerte -dijo lentamente a López de López y López.
   ---¡Bien por el verdugo de Betunia! -gritaron varios.
   ---¡No! -exclamó el príncipe de los puristas, en cuyos ojos brilló un último rayo de esperanzas-. Diría "Agarro la palabra".
   La seguridad del verdugo de Betunia rasgó el aire silbando.
   ---¡Piedad! -gritó López de López y López-. Diría "arrebato", "robo", "cojo", "atrapo", "sufragio", o, si ustedes prefieren "manumito la palabra".
   ---¡Muerte!
   ---¿Qué significa "manumito"? -preguntó uno de los congresistas.
   ¡Cielos! ¿Qué era aquello? ¡Había pues, en la sala un purista que ignoraba el significado de "manumito"!
   El mismo verdugo de Betunia, olvidado de  López de López y López, se volvió, asombrado, como todos los doctos, al lugar de donde había partido la voz. 
  ---"Manumito" -insistió el congresista-, ¿es tal vez el nombre de un varón pequeño, como Pepito, por ejemplo?
  Los sabios se habían quedado de piedra.
  ---¿Quién sois? -preguntó, al fin, Pedro de Montesergio.
  ¡Poder recordatorio!
  Fue entonces, cuando, tras una breve pausa, pronunció Pedro de Montesergio la célebre frase:
  ---¿Cómo diablos se ha introducido usted aquí, entre los puristas?
  Y calló esperando la respuesta.
  Las mandíbulas contraídas, el corazón en suspenso, las uñas clavadas en la carne, aquellos doctos señores esperaban.
   ---Yo -dijo el congresista- me he introducido aquí por equivocación, y todos ustedes me parecen locos de remate.
  Calló un momento; luego añadió.
  ---¿Por donde se sale? Y se marchó.
  ---¡Un dialectal -gritó Pedro de Montesergio cuando hubo vuelto en sí de su asombro-. ¡Un dialectal entre nosotros!
  Mudos y pálidos, aquellos doctos pusiéronse en pie y, silenciosamente, sin pronunciar palabra, salieron uno por uno de la sala.
  Los últimos en salir fueron Pedro de Montesergio, López de López y López y el verdugo de Betunia.
  El Congreso había abortado
  Un dialectal se había podido mezclar entre aquellos sabios.
  El templo había sido profanado.
  El templo había sido profanad.
  El templo había sido prof.
  El tem hab.
MOSCA


-Menos mal que en el faro 
han puesto la luz de cruce, 
no sé ,si no, adonde 
hubiéramos ido a parar.






Closer Look at a Closer Walk

Jerry Fielding

https://youtu.be/9jlo5_Dp9W8?si=Sxu1ksnU4z6L6TM1