EL VIOLÍN
REFLEXIONES SOBRE LA VIDA ESA
La Codorniz
La lectura más audaz
para el lector más inteligente
La tarde empezaba a declinar, como suelen hacerlo todas las tardes por las tardes. Don Vicente cogió un violín que tenía en su casa y salió al jardín seguido de su amadísima esposa, que intentaba quitárselo.
---Pero por Dios, Vicente, ¿dónde vas con ese violín?
---Pues al jardín -respondió su amadísimo esposo.
---Pero si tú no sabes tocar el violín...
---¿Y eso que importa? Tampoco los hombres saben tocar el bastón y muchos de ellos salen de paseo con uno. En la vida no siempre es necesario saber tocar las cosas para sentir vehementemente deseos de salir con ellas a la calle.
---¡Pero un violín!...
---¿Y qué más da que sea un violín, que un bastón o que una percha? En la penumbra del atardecer, cuando los pájaros cantan sus últimas canciones de la tarde y el sol se pone en el ocaso, un hombre que sepa amar la naturaleza puede salir impunemente a la calle con un violín, sin que por eso se le caigan a la mujer los anillos.
---Yo no he dicho que se me caigan los anillos, pero reconozco, Vicente mío, que salir con un violín sin saber tocarlo es algo extraño.
---¿Sabes tocar el paraguas?
---No.
---¿Sabes tú tocar el bolso?
---No
---¿Sabes tú tocar el niño?
---¡No, no, no! -gritó doña Aurelia, que empezaba a enloquecer-. Esas cosas no se tocan, y el violín sí.
---¿Y cómo sabes que el violín se toca?
---Porque lo he visto con estos ojos que se han de comer los gusanos. Don Vicente lanzó un grito de triunfo, y exclamó:
---¡Ya salió la lógica femenina! El violín se toca porque lo has visto con los ojos... Entonces, par qué nos sirve la inteligencia? Si solamente creyéramos en lo que ven nuestros ojos, no podríamos creer que la tierra es redonda, ni que da vueltas, ni que está suspendida en el aire. ¿Y los átomos? ¿Cómo creer en los átomos?
---Yo ya sabes que conozco a todos tus amigotes.
---¡Amigotes, amigotes!... Los átomos son el elemento material primario e hipotético de la composición de los cuerpos y se consideran como invisibles e indivisibles...
---Bueno; pero ¿y se tocan?
---Los átomos no se tocan, pero se tocan los cuerpos que están formados por los átomos.
---Todo eso está muy bien, pero no justifica el que para ver como declina la tarde necesites salir con un violín a la calle.
---¡Nunca comprenderéis las mujeres a los hombres! Esta hora de la tarde está pletórica de poesía y misterio. Yo salgo a contemplar el espectáculo de la naturaleza con un violín. La tarde es poesía. La música también es poesía, y aunque yo no sepa hacer vibrar las cuerdas de este instrumento, cierro los ojos y sigo en mi interior una música divina que me llena de gozo.
---¿Y con qué oyes el violín?
---Con mi imaginación.
---Entonces no sé qué necesidad tines de salir de casa.
Don Vicente dirigió una mirada de lástima a su amadísima esposa, y con una voz llena de sorpresa exclamó:
---Es inútil tratar d explicarte la verdad de la vida. Las mujeres, con vuestro instinto materialista, no veis más que lo que ven vuestros ojos, no oléis más de lo que huele vuestro olfato y no oís más que lo que perciben vuestros tímpanos. Creéis que la cabeza solo sirve para ponerse el sombrero, y que la masa gris no es sino un relleno de vuestro cerebro.
Doña Aurelia miró al cielo, que empezaba a oscurecer en aquel momento, y queriendo mitigar el dolor que parecía haber causado a su amadísimo esposo, exclamó:
---Bueno, Vicente, no te pongas así que no he querido herir tu amor propio. Te creo y estoy completamente convencida de que para tocar el violín no hace falta saber tocar el violín.
---¡Ah! ¿Tu crees que para tocar el violín no hace falta saber tocar el violín?
---Sí. Lo creo firmemente.
---Pues bien: toca el violín a ver si es verdad eso -exclamó don Vicente, mientras ponía el artefacto en manos de su amadísima esposa.
TONO
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DLG


