Soy de la XXX Promoción, la del General Asarta, y además buen amigo de Academia.
El General comenta a la promoción, en correo privado, los hechos que protagonizó con soldados españoles. Emocionado, ratifica y a agradece el artículo de Lorenzo Silva, mandando un sentido recuerdo a sus soldados.
Misión de Paz...Coalición, americanos a su aire, como siempre, y el Soldado Español, tambien como siempre "tratando de ser lo más y parecer lo menos", con el valor reconocido, en su casa, en su circulo de amistades, y por supuesto en Poetas Muertos.
"El pasado viernes se cumplieron diez años del más violento hecho de armas protagonizado por militares españoles en el último medio siglo: el asalto y asedio de la Base Al Andalus, en Nayaf, acaecido el 4 de abril de 2004, poco después de los atentados de Atocha y la victoria electoral de Zapatero, cuando este aun no había tomado posesión como presidente del Gobierno y no se había anunciado formalmente la retirada de las tropas españolas de Irak. Hubo de ser en ese pais, a miles de kilómetros de sus casas, y mientras realizaban una teórica misión de apoyo a la reconstrucción, donde unos pocos cientos de soldados españoles, frente al ataque furioso de los milicianos chiies del autodenominado Ejército de Mahdi del clérigo Muqtada Al Sadt, se vieron empujados a usar sus armas, para proteger sus vidas, causando, de paso, la muerte de no pocos atacantes.
Hay fuentes que hablan de 250 victimas mortales entre los insurgentes; según el testimonio del oficial español que mandaba la base, el entonces coronel Alberto Asarta, apoyado a su vez en el informe de su oficial médico, este sería sin embargo el número total de bajas, desglosado en 30 o 40 muertos (es difícil precisarlo) y unos 200 heridos de diversa consideración.
En cualquier caso, estamos hablando de un incidente de extrema gravedad, que se prolongó durante horas y obligó a los militares españoles a consumir buena parte de sus municiones, y efectuar dos salidas a la ciudad para rescatar a compañeros del contingente multinacional que habían sido acorralados en sus calles por los milicianos del Mahdi. Una batalla encarnizada que marcó el punto final de esa pretendida labor reconstructora y determinó que en adelante las tropas españolas hubieran de patrullar siempre en estado de máxima alerta. Un choque, todo hay que decirlo, provocado por la acción unilateral y sin previo aviso del mando estadounidense de la Coalición, que la víspera deicidio la captura de Al Yacubi, vicario de Nayaf Muqtada, con el que los españoles habían mantenido un arduo equilibrio.
Poco se informó entonces (aunque en Nayaf estaba un gran reportero, Gervasio Sánchez) y menos aún se recuerda hoy la papeleta que les tocó resolver a aquellos soldados. Quienes decidieron aquella operación fallida (Irak fue invadido, pero sigue hecho unos zorros y entierra 6.000 personas al año por la violencia sectaria) no han respondido de su error hasta hoy. Tampoco aquellos soldados, que no iban a la guerra y de pronto se hallaron combatiendo, han visto reconocido como se les debe su valor. Un valor que coexistió con la humanidad: aquel día, el coronel Asarta salvó el hospital de Nayaf, que el mando norteamericano quería derribar porque daba cobijo a francotiradores. Cosas dignas de recordarse en el pais de la desmemoria."
José V. Ruiz de Eguílaz y Mondría
XXX de Caballería.
