BIKISICOLOGIA
La
Bikisicología es --como su nombre indica—la ciencia que estudia la
sicología de las señoritas en bikini. El estudio de las reacciones de una
señorita en bikini ante el baño de mar puede darnos la clave de su personalidad.
Nuestros exploradores de cerebros han realizado una investigación en Torremolinos
con los siguientes resultados:
MATI RIVAS. – Me tiro de cabeza desde la orilla. Mati es rápida en la vida. Atropellada en su proceder. El vino lo bebe de un trago, sin paladear; las medias cuando las usa, siempre llevan la costura torcida. Mati lee mientras come y nunca se quita el esmalte de las uñas antes de pintárselas de nuevo. En el amor tampoco es partidaria de los pasos contados. Se casará, o lo que sea, de cabeza, sin pensarlo, y sin tiempo para hacer muchas maletas. Porque el viaje de novios o de lo que sea lo hará en su descapotable a todo gas.
ELENA GARCÍA Y GARCÍA. – Entro en el agua poquito a poco hasta que el agua me llega al cuello. Entonces empiezo a nadar. Señorita seria, concienzuda. Apta para labores de punto y para hacer copias a máquina. Se enamorará de un señor serio con el porvenir asegurado; con un funcionario del Estado, al ser posible, que la dejara viuda con derecho a una pensión vitalicia que le permitirá morirse de hambre dignamente. KETTY BORREGO. – Me tapo la nariz, cierro los ojos y me doy un chapuzón. Señorita que está en todas partes fingiendo que lo ha pasado bomba. Alterna y se aburre. Bebe whisky aunque prefiere el anís. No se pierde una corrida de toros si torean El Cordobés o Antonio Ordóñez, ni un partido de futbol si es internacional y las entradas están por las nubes. Veranea por eso porque es caso y lo hace la gente, y se baña por lo mismo. Pero el veraneo y el whisky y los toros y todo lo demás, lo toma como el baño: tapándose la nariz.
MARIA
PRAT. – Desde el trampolín. Amante de la espectacularidad. Todo
lo hace de cara al público. Incluso lo de llamarse María, en lugar de Mari o
Maruja, que es lo normal. Su bikini es un minibikiny, y, además rojo. Sonríe siempre,
aunque le duela un grano, por los fotógrafos. Se casará con un chico muy guapo
y completamente idiota.
CONCHITA
GÓMEZ. – A pasitos cortos hasta que el agua me llega a las
rodillas. Entonces me zambullo de cabeza.
Conchita ve muchos escaparates antes de
comprarse unos zapatos. Entra en la tienda, pregunta y se va a otra y a otra y
a diez más. De pronto, casi sin mirarlos, se compra los primeros que le ofrece
un zapatero cualquiera. Rechazará ventajosas proposiciones de matrimonio
después de estudiarlas detenidamente y se casará con un fulano del que lo único
que sabrá es que se llama Pepe y tiene un destino en Valladolid., esa ciudad
famosa por su puerto de mar y por el río Ebro.
AGATA
RODERIK. – (Su verdadero nombre, Águeda Rodríguez). –
Lejos de la playa. Desde un bar. Sola. Reservada, discreta, peligrosa. No se
casará. Tendrá tres líos simultáneos con tres señores de Badajoz que ignorarán
cada uno la existencia de los otros dos.
CECILIA
MEDINA. – Me acerco al agua. Meto la punta del pie y, como la
encuentro fría, me voy sin bañarme. Todo
le atrae, pero todo le asusta. Tendrá muchos novios, pero ningún amor.
Decepción con cada beso, porque ignora que para besar hay que amar o tener el
estómago muy fuerte. Se quedará soltera.
ANGEL
TACONES ROJOS
Sebastián Yatra

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