INTENTEMOS UNA DEFENSA DEL BURRO
SI SOMOS HOMBRES
LA
revista más audaz, para
el lector más inteligente.
El burro es uno de los seres de la creación más vituperado, más desacreditado y más despreciado, y nosotros nos preguntamos: ¿Es que el burro no es tan digno de respeto como el caballo y como la vaca? (¿Han visto ustedes cómo nos preguntamos esto?)
Del perro se dice que es el amigo del hombre; del caballo se dice que es un noble animal, y del toro se dice que es un bravo bruto; pero en cambio del burro no se dice nada, y el pobre burro va por esos caminos con la cabeza baja lleno de vergüenza y lleno de burro.
En realidad, el hombre no se acuerda del burro más que para designar a sus compañeros de profesión o en el momento de escribir una "b" de burro o en el caso de comer embutidos.
-No; yo no como de ese salchichón, porque a lo mejor es de burro -suele decir el hombre ante este embutido.
¿Por qué esta injusticia? El burro es un bicho tan digno de ser embutido como el que más. y reune todas las condiciones necesarias para ser más embutido que nadie: tiene carne, tiene hueso, tiene tocino, tiene garbanzos y tiene hasta burro, elemento del cual carecen el cerdo y la ternera.
El único defecto que afea al burro es ese de llamarse burro es ese de llamarse burro; pero este desgraciado defecto no es culpa suya, ya que, posiblemente, a él le gustaría llamarse cocodrilo o llamarse faisán o llamarse Antonio.
Respecto a su aspecto exterior, tampoco podemos objetar nada de su forma. Es mucho más perfecto que el cangrejo, y si no dispone de ese color bermellón que tanto favorece a dicho crustáceo, no quiere esto decir que el burro no pueda conseguir ese precioso tinte, ya que hasta ahora a nadie se le ha ocurrido cocer un burro con este propósito y agua.
¿A qué se debe entonces este olímpico desprecio por el burro? -preguntamos nosotros, que no hacemos más que preguntarlo todo, como si fuéramos tontos. Pues bien -respondemos nosotros mismos, que somos los únicos que nos hacemos caso-: el descrédito del burro se debe precisamente a esa manía que tenemos de emplear su nombre para mortificar a nuestros semejantes. ¿Por qué cuando un niño no sabe leer le llamamos burro? ¿Es que acaso saben leer las gambas, los rinocerontes o los saltamontes?
Tono
A
MI BURRO LE DUELE LA CABEZA
Sainete del burro político,
con perdón.
Escena primera del cuadro segundo de
“La casa de la juerga”
Sainete
de Muñoz Seca publicado en 1906
Tengo un borrico canelo
con orejas
de ministro
y ojos de
gobernaó
Rebusna
como si fuera
diputao
ministerial
y se come
hasta el pesebre
como
cualquier consejal.
Yo quisiera
que a mi burro
lo sacaran
diputao,
porque
otros siendo más burros
a ese
puesto ya han llegao.
Pero temo
que de serlo
vaya a
quedarme sin él,
porque como
allí habrá tantos
no lo voy a
conocer.
http://gentedigital.es/comunidad/jesaal/2017/03/26/sainete-del-burro-politico-con-perdon/
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