Nadie en el Tercio sabía
quién era aquel legionario
tan audaz y temerario
que en la Legión se alistó.
Nadie sabía su historia,
mas la Legión suponía
que un gran dolor le mordía
como un lobo el corazón.
Más si alguno quién era le
preguntaba,
con dolor y rudeza le
contestaba:
Soy un hombre a quien la
suerte
hirió con zarpa de fiera,
soy un novio de la muerte
que va a unirse en lazo
fuerte
con tan leal compañera.
Cuando más rudo era el
fuego
y la pelea más fiera,
defendiendo su Bandera,
el legionario avanzó.
Y sin temer al empuje
del enemigo exaltado,
supo morir como un bravo
y la enseña rescató.
Y al regar con su sangre la
tierra ardiente,
murmuró el legionario con
voz doliente:
Soy un hombre a quien la
suerte
hirió con zarpa de fiera,
soy un novio de la muerte
que va a unirse en lazo
fuerte
con tal leal compañera.
Cuando al fin le
recogieron,
entre su pecho encontraron
una carta y un retrato
de una divina mujer.
Y aquella carta decía:
"...si algún día Dios
te llama,
para mí un puesto reclama
que a buscarte pronto
iré".
Y en el último beso que le
enviaba,
su postrer despedida le
consagraba:
Por ir a tu lado a verte,
mi más leal compañera,
me hice novio de la muerte,
la estreché con lazo fuerte
y su amor fue mi Bandera.
Baltasar Queija Vega. Un camarero español de poco más
de un metro y medio de altura que decidió alistarse en la Legión
española (entonces conocida como Tercio de Extranjeros)
para defender su patria de los rifeños en los parajes del norte de África. Este
es el perfil del primer militar caído en combate de este cuerpo
(creado y dirigido en principio por Millán
Astray para combatir en la vanguardia de la batalla y evitar la
sangría de bajas que se estaba produciendo en Ceuta y Melilla).
Un triste fallecimiento que se produjo el 7 de enero de 1921 y que inauguró la
lista de caídos de una de las futuras unidades de élite de nuestro ejército.
A pesar de que la historia guarda un lugar especial para
aquellos que tienen el honor de ser los primeros de una unidad en dejar este
mundo, lo cierto es que la historia de Baltasar Queijo Vega podría haber caído
en el olvido de no ser porque, según cuenta la leyenda, sus compañeros hicieron
un curioso hallazgo en su cadáver. Este consistió en un papel que
había escondido en su camisa y que contenía unos tristes versos
dedicados a su novia muertaen los que, según se cuenta, se basó
posteriormente la canción del «Novio
de la Muerte».
Chevi Sr
Tercio D Juan de Austria
3º de la Legión

