Adjunto comentario de Gran Jefe Chamorro en el Boletín de la
Santa Sede.
(
http://www.infovaticana.com/blog/firmainvitada/no-vale-el-mal-menor-en-el-tema-del-aborto/)
Cuando se trata de abortos realizados con voluntad facultativa,
de modo masivo, sistemático y continuo, cuyos orígenes precursores datan de
hace ya cerca de un siglo y que tuvieron lugar en el seno de determinadas
sociedades nacionales revolucionarias masificadoras –desde las cuales la misma
actividad se ha ido extendiendo impositivamente por todo el llamado
mundo-occidental y sus áreas de mayor influencia–; cuando ello ocurre, ya no es
posible hacer referencia a conductas-individuales nada más; entonces, hay que
hacer referencia a comportamientos-sociales-ideológicos-programáticos.
La actual controversia surgida en el seno de la sociedad
española, respecto al proyecto anunciado por el departamento gubernamental
competente, para llegar a modificar la regulación legal vigente sobre la
homicida facultad abortiva tan cuantiosamente llevada a la práctica –según
datos de contabilidad oficial circulantes–, ha llevado (tal controversia) el
correspondiente proyecto a un extremo de, previsible, inviable solución
adecuada a la gravedad de la trascendencia que el denominado aborto –abortismo–
inducido conlleva. Y es que no parece sea posible concertar satisfactoriamente
las prevalentes posturas irracionales demagógicas intransigentes, partidarias
del No a la nueva regulación proyectada, con las también prevalentes posturas
voluntariosas razonables pero deficientemente fundamentadas, partidarias del Sí
a la misma referida regulación legal.
Quienes representamos posturas de trascendencia moral
no-aceptadas para poder participar en dicha irresoluble controversia mantenida entre
las aludidas posturas prevalentes de uno u otro signo, debemos reconocer que el
conflicto no podrá alcanzar solución humanamente acertada, hasta cuando las
prevalentes posturas debatientes sobre la proyectada regulación legal no
consigan incorporar todos los necesarios argumentos fundamentales relativos al
caso debatido. Aun cuando hasta ahora, haya posturas que se fundamentan en los
más acreditados conocimientos científicos biológicos disponibles, no cuentan
estos con el apoyo –que podría hacerlos incuestionables– de los conocimientos
genéticos existenciales proporcionados por la Teología natural (de inspiración
sentimental divina en cada una de todas las almas y que se expresa
culturalmente mediante conceptos y principios universales, carentes de particularismos).
La decisión de descartar en el debate la totalidad de los derechos de Dios,
siendo Él el más importante de los progenitores procreadores de cada una de
todas las vidas –puesto que Él crea e infunde el alma individual, el componente
fundamental, esencial y eterno–, es una decisión que no puede llevar más que a
resoluciones dispositivas determinantemente injustas, gravemente dañinas y
efímeras, con trascendencia negativa eterna para cada una de todas las almas
implicadas.
Las ideas que anteceden, han surgido a impulso del escándalo
que supone el que, desde 1973 y según lo informa un fiable organismo
internacional, se hayan cometido en el mundo más de Mil Setecientos millones de
abortos homicidas. Y son ideas cuyos principales destinatarios son los más
altos responsables de la educación teológica que descarta a la Teología natural
y, también, los más altos responsables de la imposición de los
comportamientos-sociales-ideológicos-programáticos.
Finalmente, debo decir –porque así lo enseña la Teología
natural– que cada persona vamos acumulando en nuestra respectiva alma, de
manera imborrable e inmodificable y con todo detalle, y en condiciones de
presente real, la visión de nuestro recorrido por la vida terrena, con todos
sus actos y todas sus omisiones y con todos sus pensamientos, ideas,
intenciones, etc. Y de esa manera caracterizada, cada alma será vista y ha de
convivir por toda la Eternidad, en la universal convivencia de todas las almas
habidas, con Dios y con todas las demás almas habidas.
Atento saludo de, José Antonio Chamorro Manzano

