LA CODORNIZ
La
revista más audaz,
para el lector más inteligente.
TORAZOS
Por fin parece ser que se va a solucionar la llamada crisis taurina. Al contrario que otras crisis, la taurina no significa que los toreros lo están pasando mal, sino que lo están pasando de rechupete. El que lo está pasando mal es el público, que desde hace tiempo se aburre con los toros, y si va todavía a presenciar alguna corrida, es por cualquiera de estas dos razones: patriotismo o por los turistas, que viene a ser lo mismo, pero con otra intención.
Los que van por patriotismo lo hacen porque saben que a a plaza van muchos extranjeros convencidos de que los españoles estamos pendientes de nuestra fiesta nacional y nos apasionamos con ella y empeñamos el colchón para ver una corrida. Estos patrióticos espectadores desean evitar con su triple sacrificio -tiempo, dinero y humor- que los extranjeros se encuentren con el triste panorama de unos individuos ocupados exclusivamente por gentes de ultramar, de ultrapirineos y de ultralodemás. Los que van por los turistas -pero no movidos por un noble afán patriótico- son señores que lo pasan estupendamente rodeados de extranjeros a quienes explican que la gente aplaude mucho porque un señor montado en un caballo -el rejoneador- ha pinchado al toro tan certeramente, que casi le ha matado, y que el público protesta indignadísimo porque otro señor montado en un caballo -el picador- ha pinchado al toro tan certeramente, que casi le ha matado. Esto resulta bastante divertido. Como el explicar a una señora de Chicago que a los toreros no les dan la oreja para que se la coman, pues son unos chicos tan delicados como usted y como yo a la hora de comer.
Decíamos que la crisis está apunto de solucionarse, y añadimos algo mejor aún: que la van a solucionar los toreros ricos precisamente.. Como todo el mundo sabe, varios de ellos se ha hecho ganaderos y están criando reses bravas. Pues bien, sabemos de buena tinta que están haciendo ensayos, dirigidos por técnicos extranjeros, a fin de conseguir que cada toro tenga dos padres en lugar de uno solo, como hasta ahora viene sucediendo. Esperan que si con un padre los toros tienen dos cuernos, con dos padres tendrán cuatro cuernos, y la lidia, aumentando sus riesgos, ganará en emoción.
No es un toro exactamente, pero tiene cuatro cuernos; que a veces todo no puede ser...
Sin embargo, no faltan los mal pensados, que aseguran estar en el secreto, y dicen que lo único que se pretende es obtener toros con cuatro orejas y dos rabos. Nosotros no decimos ni que sí ni que no. El tiempo dará la razón a quien la tenga.
PALOMINO
HUAPANGO TORERO