Gran Jefe Cerdido en su día mandaba este mensaje:
Mi buen amigo Pepe, José María Castillo
Querol Coronel de Caballería de la XI promoción, me dice lo
siguiente:
"De la Revista Club de los Poetas Muertos copie
el articulo sobre los Jefes y Oficiales de Caballería en la División Azul. Os
falta el mas importante: José Juan Medina Cobacho del Arma, en lo referente a la
División Azul , falta el Tte. D. Jaime Galiana Garmilla, primer laureado de esa
División, aun que no participo en la Batalla de Kransy Bor ya que cayo
heroicamente el 22 de octubre de 1941 en Sitno y fue enterrado en el cementerio
de Grigorowo.
Angel intenta que lo
corrijan".
Y así lo hago saber a todos vosotros con un fuerte
abrazo.
Angel Cerdido
Peñalver.
Pero en esta sección hay mucho escrito sobre la
División Azul, por lo que pido a los diversos autores identifiquen la entrada
correcta, ayudándose del buscador, para poder insertar esta
nota.
Y como viene al caso, añado esto que me manda Rita Morales Galiana.
Jaime Galiana Garmilla. Teniente de Caballería.
Y como viene al caso, añado esto que me manda Rita Morales Galiana.
El Teniente de Caballería JAIME
GALIANA GARMILLA, Laureado a título póstumo, murió en Rusia, era primo hermano
de mi mamá, había nacido en Alicante como toda la familia Galiana/Esquerdo,
creo según me ha contado mi madre tenía un carácter afable, risueño, gran
deportista, gran jinete, gran militar, muy creyente, amaba a España por encima
de todo. Hasta el traslado del Museo del Ejercito a Toledo, tenía una salita en
el Museo de Madrid dedicada a su persona, sus medallas, la Laureada, uniformes,
ahora creo que ya no está y no sé donde estarán sus pertenencias, ¡¡qué pena!!.
Un saludo.
Rita.
En el Diario Oficial del
Ministerio del Ejército número 277, del día 8 de diciembre de 1973, una orden
de la Dirección de Personal decía así en el capítulo de Recompensas:
Cruz Laureada de San Fernando:
como resultado del expediente de juicio contradictorio instruido al efecto y de
conformidad con lo propuesto por Asamblea de la Real y Militar Orden de San
Fernando y por el ministro del Ejército, Su Excelencia el Jefe del Estado se ha
dignado conceder la Cruz Laureada de San Fernando al teniente de Caballería don
Jaime Galiana Garmilla por su heroica actuación en el combate librado el día 22
de octubre de 1941, para la ocupación de los pueblos de Russa y Sitno, en el
que encontró gloriosa muerte…
Ha esperado el periodista, con
impaciencia y devoción, el tiempo justo para contar la historia de este joven
laureado español, el último hasta el día de la fecha. Y ha guardado celosamente
datos, señas humanas, documentos gráficos entrañables, cartas de su puño y
letra, opiniones de amigos y conocidos que lo fueron del teniente Galiana, en
la paz y en la guerra, hasta el día de hoy, en que los caballeros laureados
celebran, 30 de mayo, la fiesta de su patrón, San Fernando.
Y es por ello hoy,
precisamente hoy, cuando, cuando exhumo las amarillas fotografías y los hechos
heroicos que han convertido a este Teniente de corazón alicantino en el
legendario Galiana de la División Azul.
Esta es la historia relatada
con el escueto sentido castrense, ni más ni menos, tal como ha servido para que
sobre su recuerdo se graben las cuatro espadas y los laureles de la más alta
condecoración militar.
Encomendado el mando de la
sección de Asalto del Regimiento de Granaderos 269 al teniente de Caballería
don Jaime Galiana Garmilla, inicia su actuación el mismo día en que su División
entra en línea, el 12 de octubre de 1941, efectuando pequeños reconocimientos
de vanguardia e intentando diversos golpes de mano…
El coronel José Martínez
Esparza, en su libro publicado en 1943, titulado Con la División Azul en Rusia,
escribe del teniente Galiana ya en sus primeras páginas:
En cuanto a la Plana Mayor,
Batería de acompañamiento, Sección de Caballería, baste decir que la Academia
de Caballería envió al teniente don Jaime Galiana, uno de los oficiales con las
características de valor propias de los oficiales de Caballería, como pronto
demostró con su muerte.
Reconstruimos la historia, en
principio, según los severos datos de la Orden Militar:
El día 18 del pasado mes,
hacia las dos horas, cruza, el frente de su unidad embarcada en botes
neumáticos el rio Wolchov. Descubierto por el enemigo, tras tomar las oportunas
medidas de seguridad para la tropa a sus órdenes, acuerda llevar a efecto
personalmente la misión recibida, para lo cual, acompañado solamente del cabo
Mariano Díaz de las Moras, logra infiltrarse en las posiciones enemigas,
volando con una carga explosiva un refugio y causando gran número de bajas al
enemigo. Al emprender el regreso bajo el fuego de las armas enemigas, les sale
al paso un adversario que al intentar apresarles y no conseguirlo les arroja
una granada de mano, cuya explosión causa la muerte de este y secciona el pie
izquierdo del cabo Diez, que queda en tierra sin sentido. El teniente Galiana,
milagrosamente ileso, carga con el cabo no obstante creerle muerto y llega al
lugar donde se encuentra la sección con la que regresa a nuestras líneas
haciéndose constar que mientras que el cabo era fuerte y corpulento, el
teniente Galiana era de complexión física débil.
El coronel Martínez Esparza
cuenta en su esplendido diario de guerra:
La escena a la luz sola de una
lamparilla de gasolina resultaba tétrica. Entonces tuvimos ocasión de abrazar
al cabo de las Moras, que lloró de emoción al verse felicitado por su
comportamiento. En cuanto al teniente Galiana, sin perder más que el tiempo
necesario para recibir un abrazo nuestro, organizó la evacuación de la sección,
que además había de transportar los heridos, para no distraer personal de la
guarnición. Al bravo Teniente le caían lágrimas de alegría y orgullo por la
actuación de su gente y por el éxito del golpe de mano, que en adelante debía
mantener en alerta constante al enemigo, pues le habían hecho comprobar la
calidad de los soldados que tenía enfrente…
La historia en los documentos
militares termina pronto, ya. De esta forma:
Después de una serie de
actuaciones en golpes de mano reconocidas, estos culminan con su actuación en
el hecho de armas llevado a cabo el 22 del aludido mes, en que para proseguir
el avance ya iniciado se ordena la ocupación de los pueblos de Russa y Sitno.
Iniciada la progresión, unos nidos de ametralladoras, enterradas en el saliente
de un bosque, impiden todo avance por el número de bajas que ocasionan en
nuestras filas, por lo que el teniente Galiana solicita reiteradamente el honor
de asaltarlas, y concedido, se lanza al frente de su sección, que queda casi
aniquilada, contra las posiciones ocupadas por dichas armas, de las que se
apodera después de una valiente lucha cuerpo a cuerpo y en la que encuentra
gloriosamente la muerte, logrando con su acción la reanudación del avance del
Regimiento y con ello la ocupación de los objetivos señalados.
De aquellos treinta hombres
que efectuaron el asalto, ¡que pocos quedaron!, he podido encontrar un dato:
Cayó con su propio cuerpo
sobre el cañón de las ametralladoras, cegándolas… Iba delante de todos en
cuanto el comandante Román dio la voz de asalto el impulso que dio el teniente
Galiana a la sección fue incontenible. El tirador de aquella ametralladora fue
muerto sobre su misma arma. Muchos muertos del enemigo, mayor número de
prisioneros y cuatro máquinas útiles fueron el resultado de aquel bravísimo
asalto en el que perdió la vida el teniente Galiana.
José V. Ruiz de Eguílaz y Mondría
Coronel de Caballería
