POESÍA I
¡Qué cosa es ver un infanzón de España,
abreviado en la silla a la jineta,
y gastar un caballo en una caña!
Que la niñez el gallo acometa
con semejante munición apruebo;
más no la edad madura y la perfecta.
Ejercite sus fuerzas el mancebo
en frentes de escuadrones, no en la frente
del útil bruto la asta del acebo.
El trompeta le llame diligente,
dando fuerza de ley al viento vano,
y al son esté el ejército obediente.
¡Con cuanta majestad llena la mano
la pica, y el mosquete carga al hombro,
del que se atreve a ser buen castellano!
Con asco entre las otras gentes nombro
al que de su persona, y sin decoro,
más quiere nota dar que dar asombro.
Jineta y cañas son contagio moro;
restitúyanse justas y torneos,
y hagan paces las capas con el toro.
Pasadnos vos de juegos a trofeos,
que solo grande rey y buen privado
pueden ejecutar estos deseos..
¿Qué
es poesía?, dices mientras clavas
en
mi pupila tu pupila azul.
¿Qué
es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía...
eres tú.
¡Ay!, pensé; ¡cuántas veces el genio
Así duerme en el fondo del alma,
Y una voz, como Lázaro, espera
Que le diga: <¡Levántate y anda!>
¡Ah!, si hoy pudiera resonar la lira
que con Quevedo descendió a la tumba,
en medio de esta universal mentira,
de este viento de escándalo que zumba,
de este fétido hedor que se respira,
de esta España moral, que se derrumba
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Tú sabes las secretas galerías
del alma, los
caminos de los sueños,
y la tarde tranquila
donde van a morir… Allí te aguardan
las hadas silenciosas de la vida
y hacia un jardín de eterna primavera
te llevarán un día.
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Pasadnos vos de juegos a trofeos,
que sólo grande rey y buen privado
pueden ejecutar estos deseos.
Chevi Sr.
