LA CODORNIZ
para el lector más inteligente.
En Madrid a 12 de abril, reunidos los diversos miembros del Tribunal Superior de las Altas letras de esta capital para juzgar a los grandes políticos someten a juicio a Alfonso Guerra, de profesión sus truenos.
Resultando que el encausado tiene fama de ser el Robespierre y el Marat de las cortes, cual si fueran dos diputados en uno, aunque injustamente cobra igual que los demás.
Resultando que los padres de la Patria tiemblan ante su oratoria y consumen toda clase de pastillas tranquilizantes y antiespasmódicos cada vez que hace huso de la palabra.
Resultando que algunos comentaristas le han bautizado como "El pánico de Triana".
Resultando que en la página 12 del diario "Pueblo", correspondiente al 24-2-78, hace al periodista Manuel F. Molés curiosas declaraciones.
Así, cuando empieza: "Aunque te parezca raro, soy bondadoso. Me entiendo mejor con los niños que con los que tienen la dificultad de no saber hablar con claridad". Ya lo saben sus señorías. El día que acudan al hemiciclo vestidos de marineritos con pantalón corto, dejarán desarmado al orador que tanto les asusta.
Así, cuando sigue: "UCD es una agrupación de aspirantes a prebendas del poder que perderán su fidelidad cuando pierdan la ilusión por los globos que les regala Suárez". Pues si entra Adolfo Suárez en la Cámara y los socialistas en masa se levantan gritando "¡Ha llegado el globero!...", se casca el Pacto de la Moncloa.
Así, cuando surge el diálogo: "--Yo no soy político. Vivo en los libros." "--¿En el limbo de los libros?" "--En los libros está la realidad de este país". Por eso no hay quien conozca "la realidad de este país". A una media de 20 títulos, que son los que suelen editarse diariamente, no hay tiempo material de leerlos todos. Y esto sin contar con los millones de libros que surgieron en España desde que el señor Gutenberg inventó la imprenta.
Así, cuando alude a Suárez: "-- Suárez tiene una gran habilidad. Y la ejerce en política. Pero la podría ejercer también en otro oficio". Menos como dentista, claro. ¡Porque según está de las muelas!...
Así, cuando se lamenta: "En el espacio de televisión "Cara a cara" no me encuentran un contrincante, nadie se quiere medir conmigo". No hay imaginación en el Prado del Rey. Podían llamar a Tip, que com es tan alto, no le importa medirse con quien sea.
Así, cuando confiesa: "¿Eres o no soberbio?" "--¿Eres o no soberbio?" "--Qué va. Soy flácido". "Flácido", del latín "flaccidus", equivale a "Flaco, flojo, endeble". Y si los padres de la Patria le temen es que estas Cortes son "superflacas, superflojas y superendebles".
Considerando que si el encausado es "bondadoso" y entiende a la infancia, debería ser nombrado presidente de las Cortes pues la mayoría de los diputados son como niños, que disfrutan con esos "globos" que "regala Suárez".
Considerando que si vive "en los libros" podría convertirse en un estupendo director de la Biblioteca Nacional.
Considerando que su sinceridad al calificarse de "flácido" la estimamos como atenuante a esa leyenda de ferocidad oratoria que le circunda.
Visto el texto que se cita.
Fallamos y condenamos a Alfonso Guerra a la pena de una prisión correccional de siete días y una hora en la Cárcel de Papel de esta Villa, de donde, excepcionalmente, se le permitirá salir las fechas en que celebre sesiones el Congreso de los Diputados.
Lo que declaramos en Madrid para su ejecución correspondiente.
EVARISTO ACEVEDO




