Sáhara Mínima parte de lo que allí pasó
Efectivamente de madrugada llega la Unidad de la Policía al mando del Capitán
Sandino, me entrevisto con él y sigue en dirección a Tach, al poco tiempo
oímos mucho fuego de armas automáticas, granadas de fusil y de mortero, tras el
silencio enlazo con el Capitán Sandino
y me dice que regresa a su base y que no ha visto reacción enemiga valorable.
Unidad Policía Territorial
Se inicia el avance, al principio
protegidos por el terreno pero unos 500 metros antes de llegar es un llano sin
ninguna protección, podemos ser blanco de armas automáticas. Quiero esperar a
que la Sección de Armas ocupe unas
posiciones al oeste para que con su fuego apoye nuestro avance, cojo un Cetme y
me levanto, yo sólo quería ver bien la situación de mis hombres pero este gesto
fue como "preparados, listos, ya" toda la Compañía se lanzó al ataque y ya no había quien les parase, yo era
uno más. Según nos acercábamos unos vehículos dentro del puesto se dieron a la
fuga en dirección a territorio marroquí, después de esto aparecieron dos helicópteros
al mando del Capitán Muñoz- Grandes
Galilea rudimentariamente armados con unas ametralladoras MG. Lo peor de
este mini-combate es que no se sabía que hacer una vez ocupado el puesto, y estuvimos
pegados al terreno bajo un sol abrasador unas buenas horas".
Helicóptero Bell UH-1H
Perote comentaba también un
hecho poco conocido: "El 15 de
Septiembre de 1.975, la 7ª Cía. de la
VIII Bandera salió de su Base en el Cuartel de Sidi Buya ,en la
misión de patrulla de reconocimiento; 32 vehículos M-109, 2 Pegaso 30/45
diverso armamento y medios radio y 123 Legionarios pero entre estos había unos
de excepción: Con motivo del tradicional Aniversario de la fundación de la Legión siempre se han acercado a los
distintos acuartelamientos legionarios personas que han tenido o tienen por
diversos motivos puntos de unión y afecto hacia este Cuerpo. El ex ministro Sr. Nemesio Fernández
Cuesta, el Alcalde de Málaga Sr. Cayetano Utrera, el Subsecretario del
Ministerio de Agricultura Sr. Juste Iribarren se encontraban entre estos
invitados que con ilusión y curiosidad habían solicitado participar en esta
misión. Vestidos con uniforme legionarios, con gorra, gafas y siroquera nadie
podía distinguirlos. La Compañía con
sus Secciones en orden de marcha y aproximación se dirigía hacia zona conflictiva.
Se acercaba a la línea fronteriza con Marruecos,
paralelo 27º 40´, con prismáticos se podía divisar una Unidad marroquí dentro
de su territorio; la emoción les embargaba, el adiestramiento de los Legionarios les entusiasmaba, la dureza
del territorio y la inusual experiencia les hacía sentirse transportados a otro
mundo. Al término de la misión y de regreso a la base, con el corazón todavía
acelerado se entró en el capítulo de las confidencias...me llamó aparte el Sr Juste y me dijo: "que pena
Capitán, el riesgo que corren. La ilusión que ponen y la sangre que están
dejando, cuando este territorio ya no es de España, ya está entregado a Marruecos"... mi cabeza voló a
pocos días antes cuando unas minas habían destr0ozado 3 vehículos de una Unidad
de Artillería, un Teniente, un Sargento
y tres artilleros murieron, mi cabeza también se llevó con la imagen
reciente de un niño y tres policías destrozados por otro artefacto, la imagen
de tantos muertos... El Sargento Carazo
de la Legión, el Cabo 1º Irbaz de la Brigada Paracaidista".
Si
bien en el mes de Septiembre de 1.975 no hubo incidentes a destacar, el 20 de
este mes se confeccionaba un plan de operaciones que contemplaba como acciones
más probables, ataques de tipo guerrillero por parte de las fuerzas del Frente de Liberación, que, probablemente,
intensificaría su actividad en caso de un acercamiento entre España y el Polisario. Recibió el nombre de Operación
Trapecio.
Vivaqueando
El Capitán Perote, hallándose convaleciente
en el Hospital Militar de Canarias, sin esperar el alta, se incorporó al Aaiún haciéndose cargo nuevamente del mando
de la 7ª Cía. La situación se agravaba cada día más. Pero en ese momento, el 3er Tercio, con sus 2.500 hombres y 500
vehículos de combate, era considerado junto con el 4º, una de las mejores Unidades del mundo occidental y sus Legionarios estaban deseosos de entrar en
combate. El propio Capitán relataba el estallido de las minas de la 7ª Compañía:
"El 2 de Octubre de 1.975 la 7ª Compañía tiene que salir de patrulla hacia
la zona vacía, el Capitán se presenta en la 2ª Sección del Estado Mayor. a
recibir instrucciones, el Cte. Javier
Pardo de Santayana me llama aparte y me dice: "Perote tú que siempre traes información de contacto, acércate al
Puesto de Temboscai, puede ser que lo
hayan vuelto a activar pues hemos captado una emisora nueva que puede venir de
ahí" Es la 01h del día 2, dos Land Rover de la 7ª Compañía a velocidad reducidísima
con todas las luces apagadas e incluso quitados los indicadores de la puesta de
contacto, atraviesan el Guenna en
dirección S-N a Temboscai,
atravesando la antigua pista llamada “De petrolitos” (por las prospecciones
realizadas por los americanos) y considerada como frontera por los marroquíes,
por seguir una línea más identificable y paralela al paralelo 27º40´ frontera
real y unos 4 kilómetros al Sur.
En
el momento en que al conductor le doy la orden de pare se produce una tremenda
explosión en la que la parte del motor salta en mil pedazos, el ruido hace que
los tímpanos se desgarren y la sangre salga por los oídos, la cabeza es un
cúmulo de sensaciones incontrolables, el gas se hace asfixiante y sólo lo puede
entender quien haya vivido algo semejante y lo pueda contar, se trataba de una mina contra-carro MA-9 de procedencia americana,
el ir despacio nos había salvado la vida, al pisar la rueda la mina, esta había
hecho explosión y el efecto se produjo sobre la parte delantera, el conductor gravemente herido y yo con
una fractura pequeña en la pierna.
Cuando empiezo a reaccionar veo unas linternas que nos rodean y se acercan al
coche, pienso que somos un blanco fácil por las llamaradas del motor y como
puedo bajo del vehículo y con el chaquetón apago el fuego del motor, quedaban a
unos 10 metros las dos petacas de gasolina de respeto que se llevaban siempre,
una a cada lado en la parte delantera, me arrastro a una y la apago mientras
veo como un Legionario apaga la
otra, de repente el silencio, la incertidumbre, nos replegamos sobre el segundo
vehículo armado con una ametralladora esperando el ataque del enemigo
invisible, que desaparece dejando un rastro de minas sin enterrar, picos y
palas, en el segundo vehículo y por las mismas rodadas nos incorporamos al
resto de la Compañía, organizada
ésta nos dirigimos al puesto de Daora donde
poco después llegan los helicópteros (¡qué gran unidad!) que nos evacuaron al Aaiún. El diario marroquí L´Opinion pocos días después publicaba: "En un
enfrentamiento armado nuestras heroicas tropas han causado varios muertos a una
unidad del Ejército invasor español, entre ellos un Capitán y destrozado varios
vehículos"...
General
de División D. Federico Gómez de Salazar. Gobernador Sáhara 1.975
Dadas
las circunstancias y ante las amenazas de Hassan
II, se organizaron 3 Agrupaciones Tácticas
y una potente Reserva para hacer
frente a una posible invasión. La Agrupación
Lince, a base del 3er Tercio bajo el mando del Coronel Timón Lara, ejercería el esfuerzo principal de la defensa consistente
en cerrar cualquier penetración Tarfaya–El
Aaiún. La Agrupación Gacela (del
4º Tercio), en el Subsector de Edchera,
bajo las órdenes del Coronel Mariñas
Romero, tenía como misión ponerse a la acción secundaria, cerrando
cualquier penetración en dirección al poblado de Hagunia. La 3ª Agrupación,
la Chacal, en Smara, cuyo núcleo
principal era la VII Bandera de la
Legión se opondría a las infiltraciones en la zona de Smara y en la línea de Hausa-Mahbes.
Asimismo se establecieron los correspondientes obstáculos consistentes en
campos de minas instalados por el Regimiento
de Ingenieros Nº 9, a los que los Tercios
les prestaban seguridad.
La VIII Bandera permaneció desplegada y a
la defensiva, divisando a su frente y a lo lejos la imponente masa humana. Ello
no fue obstáculo para que Hassan II, que se encontraba en Agadir desde el 2 de Noviembre, anunciara
el día 5 el inicio de la Marcha Verde (Al Masira) para el día
siguiente. Entre tanto continuó una intensa actividad política y el mismo 6 de
noviembre, fecha de iniciación de la Marcha según lo dicho, se reunió en Nueva York el Consejo de Seguridad a las 3:15 horas, enviando un mensaje urgente
al Rey
de Marruecos en el que se pedía que se detuviera la invasión. El
monarca respondió que el movimiento ya había comenzado, pero insistió en que
tenía un carácter pacífico. Así nos
describe la Marcha Verde el General Mariñas: "El Gobierno alauita aseguró que si era necesario intervendrían de
las Fuerzas Reales Armadas marroquíes, pudiendo llegarse a una situación de
beligerancia entre España y Marruecos. Esta amenaza produjo efecto en el
Gobierno español y al día siguiente, 7 de noviembre, el Consejo de Ministros
decidió negociar la entrega a Marruecos de la administración del territorio. El
Ministro de la Presidencia se entrevistó con Hassan II el día 8 de noviembre.
El Monarca alauita ordenó, en consecuencia, la retirada de los peregrinos y
España hizo entrega, a Marruecos y Mauritania, de todas las responsabilidades y
autoridad en el Sahara Occidental".
Al
amanecer del día 10 de Noviembre la Al
Masira inició el regreso. Dos días después comenzarían en Madrid las conversaciones tripartitas.
El 14 de Noviembre se firmaban los Acuerdos
de Madrid que, ignominiosamente, entregaban la administración del Sáhara a Marruecos y Mauritania.
En ellas se acordó que la presencia de España en el Sahara debería terminar definitivamente el 28 de Febrero de 1.976.
Todo vino a raíz de la resolución 3.458 B del 10 de Diciembre de 1.975 de las Naciones Unidas, que ratificaba los
planes de la ONU del derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación. El Ejército español minó y señaló claramente la zona fronteriza a la
que se dirigía la marcha, desplegándose a continuación inmediatamente detrás, y
hasta que no se produjeron los Acuerdos
de Madrid, la Marcha Verde permaneció estacionada a unos cientos de metros de
los campos de minas, controlada por la policía marroquí que se empleaba
contundentemente cuando movimientos espontáneos de civiles se dirigían hacia
las tropas españolas.as apetencias territoriales de Marruecos sobre el Sahara habían culminado, según hemos
visto, con una invasión pacífica de cerca de 350.000 personas (y 25.000
soldados marroquíes empujándolos sin clemencia) que -transportadas en toda
clase de medios de locomoción- acamparon al norte de la Sebja de Um Deboaa. La marea humana, empujada a retaguardia por las
tropas marroquíes, corta las alambradas y cruza la frontera, mientras su avance
es vigilado por la Caballería de La Legión: Millares de civiles marroquíes
se detienen frente a los campos de minas y posiciones defensivas situadas 10 km
tierra adentro de la frontera. Frente a los campos de minas establecidos se
encontraban los Escuadrones
del Grupo Ligero de Caballería, del 3er y 4º Tercio cuyos Legionarios fieles a su credo, cumplieron y
obedecieron, aunque nunca entendieron el porqué de todo aquello…
En primera línea las Unidades estáticas que se apoyaban sobre el terreno, en segunda línea las Unidades mecanizadas y motorizadas que acudirían a cerrar posibles
brechas. El día 6 la muchedumbre se lanza 10 kilómetros al S. para permanecer
en territorio español 48 horas, era lo pactado entre los Gobiernos, (nosotros
no sabíamos nada), ellos con la consigna de saludar a los españoles y la
tranquilidad de que el peligro no vendría de parte española... En la parte
española (véase orden de operaciones) prohibición de hacer fuego, campos de
minas que no estaban minados y en los Mandos Superiores extraña tranquilidad
respecto a la población que se había quedado indefensa en las ciudades del Sur.
La 7ª Cía. había tenido que ir apresuradamente
a cerrar un paso que se había abierto entre la cadena de dunas de Negritas y el O. de la Sebja De Um Deboa. Emplazadas las ametralladoras
delante sólo teníamos una parte de esa muchedumbre que según los momentos
gritaba, rezaba o... nos pedía comida y siempre enarbolando banderas de Marruecos
y Estados Unidos. Yo seguía sin entender nada, recordaba las palabras del Sr. Juste en Septiembre: Capitán el
Sahara ya es de Marruecos por otra parte sabía que la Operación Golondrina estaba en marcha, entonces ¿por qué
esto?" (narración del Capitán
Perote).
El
cambio de actitud de las Autoridades españolas propició un clima de descontento
entre la población saharaui, que empezó a recelar de su futuro e, instigada por
el Frente Polisario, inició una
campaña de atentados destinados a atraer la atención de la comunidad
internacional. Menudearon pequeños sabotajes, atentados con bomba y otras
escaramuzas. Se decidió por parte de las autoridades militares organizar la Operación Otelo, consistente en el
aislamiento y control de los barrios nativos de Corominas y Jatarrambla. Para ello, no se podía contar con la
lealtad de los soldados saharauis
por lo que en su mayor parte fueron licenciadas y disueltas. De esta manera se
encargó al 3ª Tercio de la Legión el
control de los barrios más conflictivos así como el registro del personal civil
sospechoso que salía de ellos.
Con motivo de la destacada
actuación en intervenciones armadas en las que fueron ocasionadas bajas en
muertos o heridos, producidos por el fuego enemigo durante las operaciones del Sahara se le concedió la Cruz Roja al Mérito Militar al
siguiente personal del 3er Tercio:
Capitán Infantería D.
Nicolás Perote Pellón.
Capitán Infantería D. Ángel
Martínez Illescas Pichardo.
Teniente Infantería D. José
Tapia García.
Teniente de Infantería D.
Enrique Alonso Marcilli.
Brigada ATS. D. Antonio
Velda Valero.
Caballero Legionario D.
Antonio Madonel Rueda.
Siendo también propuestos
los Cabo1º D. Francisco García Gómez y D. Francisco López Puente y los CL.´s D.
Bonifacio López de Alda Ruiz Galarreta, D. Diego Real Gil, D. Manuel Torres
Álvarez y D. José Luis Vázquez Arias.
Los
cerca de 5.000 Legionarios desplegados en el Sáhara apoyaron la complicada evacuación y abandonaron el
territorio, teniendo que entregar sus espléndidos acuartelamientos a las fuerzas
marroquíes y mauritanas: El 27 de Noviembre, la VII Bandera entregaba Smara.
El 11 de Diciembre, la VIII Bandera y el
GLS I dejan Sidi Buya. La IX y X Banderas abandonan el amplio
acuartelamiento de Villa Cisneros el
16 del mismo mes. Tan sólo quedan en el Sáhara los dos Grupos Ligeros Saharianos, que
se repliegan: el 4 de Enero el 1er Grupo Ligero Sahariano y el 11 el 2º Grupo Ligero desde Villa Cisneros (siendo la última Unidad militar española en
abandonar la provincia española del Sáhara).
Una semana después y en medio de la agonía del General Franco, con los acuerdos tripartitos de Madrid, cedía la administración del
tercio sur del territorio saharaui a Mauritania y los dos tercios
septentrionales a Marruecos. La
operación fue vendida a la opinión pública europea, que seguía los medios de
comunicación de la época, como una invasión pacífica de pobladores autóctonos
(que diferían bastante en usos, ritos y costumbres con los naturales), a pesar
de que paralelamente y más al este se producía la invasión militar del
territorio…
Actualmente
la situación sigue sin resolverse. Hay un plan especial todavía de las Naciones Unidas, la MINURSO, para
asegurar un futuro referéndum para la autodeterminación, y aunque Mauritania
abandonó la parte sur después de las continuas derrotas militares por
incursiones de la organización independentista saharaui Frente Polisario, el Sahara Occidental continúa dividido y
militarizado en la mayor parte bajo gobierno marroquí, que también ocupó
militarmente la inmensa mayoría de la zona sur abandonada por Mauritania
(salvo una parte en torno a cabo Blanco para resguardar la capital
comercial, Nuadibú).
Buque
“Conde de Venadito”.
Pero
LA ARMADA también jugó un papel importante
en estos históricos acontecimientos: Durante su permanencia en el Sahara los apoyos logísticos del 3er Tercio se hacían principalmente por
vía marítima. Estos apoyos se incrementaron lógicamente al final de la estancia
en el desierto con motivo de la Marcha
Verde (en el que estuvo alertada la Flota
y el Tercio de la Armada para realizar una operación anfibia), y
especialmente durante la evacuación de las Fuerzas en lo que se denominó “Operación Golondrina”. El Segundo Comandante del Conde de Venadito,
D. Julio del Cubillo nos cuenta cómo vivió estos momentos de tensión:
"El día 16 de Octubre de 1975 nuestro barco el Conde del Venadito se encontraba atracado en Las Palmas, cuando
escuchamos las últimas noticias: Hassan
II anunciaba a su país la Marcha
Verde sobre el Sahara a la que acudirán más de 350.000 personas civiles
desarmadas que intentarían esa marcha hacia el interior del territorio
español... A partir de ese día el Conde
del Venadito efectuó operaciones de transporte entre Las Palmas, Villa Cisneros y El Aaiún con material y personal. El
día 24 de Octubre la Marcha Verde
llegó a Tarfaya, último enclave
marroquí antes de la frontera del Sahara.
El 28 se implantó el toque de queda y comenzó la evacuación civil de El Aaiún. El 30 se anunció que la Marcha
empezaría a andar entre el 4 y el 6 de Noviembre... A nuestro buque se nos ordenó
dirigirnos a Cádiz llevando material,
atracando el día 5 y después de descargar nos alistamos para la siguiente
comisión, que se presenta inminente e interesante.
Durante
todo el mes de noviembre la Flota de la
Armada se preparó para lo que viniese, incluyendo en su preparación una Operación Anfibia en las playas de Fuerteventura, que se canceló el día 20
a causa del fallecimiento de Franco.
Como las negociaciones con Marruecos
habían llegado a su fin, el Conde
Venadito regresó a Cádiz al Tercio de Armada, que no tuvo necesidad
de intervenir. A partir de aquí comenzó para nosotros un movimiento continuo de
singladuras, cargas y descargas, transportes y traslado de las fuerzas entre Cádiz, Aaiún, Las Palmas, Villa Cisneros y
Arrecife, desde el 9 al 31 de Diciembre.
Fuimos
el último barco de guerra que abandonó el Sahara,
sobrevolados por aviones F-5 marroquíes, que ya estaban atacando posiciones del
Frente Polisario, contemplando desde
a bordo los fogonazos en tierra al otro lado de la Ría. Por ello navegamos en
situación de zafarrancho de combate hasta salir del canal, dirigiéndonos por
derrota directa a Las Palmas, acompañados
también por el Destructor Marqués de la
Ensenada, que estaba esperándonos fuera de la Ría. Atracamos en Las Palmas
el día 12 a las 21:45 horas. Esta fue la última operación en nuestras aguas del
Sahara; en la siguiente singladura pusimos rumbo a la base de Cádiz en donde terminamos nuestra misión
de evacuación del territorio español el día 19 de Enero de 1.976".
Destructor
“Marqués de la Ensenada”
En
una de las ocasiones en que hubo que organizar una posición defensiva el paqueo
era continuo pero sostenido. Se diría que disparaban a unos 500 metros, pero el
fuego se intensificaba cuando alguno se incorporaba más de lo prudente lo que
hacía suponer que no se estaba a cubierto de las vistas, pese a encontrarse en
una posición dominante. Cuerpo a tierra, los Legionarios seguían cavando, y
esta posición tan incómoda bien pronto les hizo olvidar los disparos y se
pusieron a cavar de pie como si el fuego no fuera con ellos. La despreocupación
de aquellos hombres rozaba la temeridad, hasta el punto que el Oficial estaba
más atento a sus hombres que a los trabajos y constantemente les gritaba:
¡Delfino agáchate!, ¡Zorrilla túmbate! Y así hasta quedar afónico, porque se
agachaban y al momento volvían a incorporarse… Con ligero cabreo pero sin ánimo
de acertar, el Tte. Franco lanzó una
pedrada a Zorrilla, con tan mala
fortuna que le dio en la cabeza. El enfermero le curó la herida con un
aparatoso vendaje que no podía disimularse y cuando al atardecer se hizo un
recuento de bajas, el Teniente tuvo que confesar que tenía un herido, pero de
una pedrada que no procedía del bando contrario. Curiosa fue también la contestación
del Cabo 1º Delfino Lorenzo Gobella,
un portugués de edad indefinida y rasgos orientales que hablaba poco y mal: “Mi
Teniente, si yo me agacho la bala que viene dirigida al culo me dará en la
cabeza”. Razón no le faltaba…
Por Foro Cultura de Defensa
El Coronel José V. Ruiz de
Eguílaz y Mondría, me cuenta sobre la Marcha
Verde esta experiencia vivida por él, que con su permiso añado al artículo.
Tte. Ruiz de Eguílaz sentado
encima de una AML-90
El Teniente Ruiz de Eguílaz, estaba destinado en el Grupo Ligero de Caballería del III TERCIO DON JUAN DE AUSTRIA, a las órdenes del Teniente Coronel Travesedo. Durante la progresión de la Marcha Verde el Grupo desplegó en la zona de la Sebja de Um Debóaa con misión de “Acción Retardadora”, para retardar al Ejército marroquí, que se tenía noticias venía tras la Marcha Verde, hasta Daora donde se estableció la línea de la “Posición Defensiva sin idea de Retroceso”, aunque luego no resultó aparecer el Ejército marroquí. Cuando todo acabó, a los pocos días salió su Escuadrón, el 2º, al mando del Capitán Cárdenas Utor de control operativo rutinario a la frontera. En la zona que controlaban la frontera las Secciones de los Tenientes Benéitez y Ruiz de Eguílaz se acercó desde el otro lado de la frontera, una columna de tropas, y una vez utilizadas las frecuencias de Tropas Nómadas y de la Policía Territorial, se comprobó que no se trataba de ninguna de estas Unidades amigas. Desplegando entonces las dos Secciones del 2º Escuadrón en “Orden de Combate” se adelanta un vehículo de la columna con una bandera blanca, a su vez el Teniente Benéitez se aproxima al vehículo quedando la fuerza desplegada al mando del Teniente Ruiz de Eguílaz. El vehículo no identificado resultó ser el de un Comandante marroquí que venía al mando de la columna camino del Aaiún de acuerdo con el Gobierno Español, según él. El entonces Teniente Benéitez, se comunicó por radio con el Capitán Cárdenas para advertirle del acontecimiento y éste a su vez lo hizo con el Mando Superior. Las órdenes fueron concretas: Escoltar con el Escuadrón a la columna marroquí hasta el Tercio para defenderles de los posibles ataques del Frente Polisario. Y así se hizo.
Francisco Javier de la Uz Jiménez










