CRÓNICA EMOCIONADA DEL NOMBRAMIENTO DEL TERCIO
“GRAN CAPITÁN” PRIMERO DE LA LEGIÓN,
COMO HERMANO DE HONOR DE LA REAL
HERMANDAD Y COFRADÍA CORDOBESA DE NUESTRO SEÑOR DE LA CARIDAD.
(18-Septiembre-1951)
INTRODUCCIÓN.- Desde primeras horas de la
mañana del miércoles 9 de Abril de 1952 (Miércoles Santo), se había corrido el
rumor por la ciudad de Córdoba, de que con el fausto motivo de haber sido
nombrado el Tercio “Gran Capitán” Primero de La Legión, HERMANO DE HONOR de la Real Hermandad y Cofradía del Señor de La
Caridad, en atención a que el ilustre guerrero Don Gonzalo Fernández de
Córdoba, había pertenecido en calidad de hermano y benefactor de dicha Cofradía desde su Fundación, una representación de
legionarios del citado Tercio, llegaría a la ciudad por la tarde en el tren
correo procedente de Málaga, al objeto de rendir honores y dar escolta al Stmo.
Cristo Crucificado, titular de la Cofradía, en su estación de penitencia del
Jueves Santo por las calles cordobesas.
Confirmada la noticia, los cordobeses por millares se echaron a la
calle, y varias horas antes de la llegada del convoy militar, abarrotaban ya el
itinerario por donde había de discurrir el desfile de la unidad legionaria. En
efecto, pasadas las seis de la tarde llegó a la estación de Córdoba el tren
correo procedente de Málaga que traía a las fuerzas legionarias del Primer
Tercio de La Legión. En los andenes de la estación fueron recibidos por la
Junta de Gobierno de la citada Hermandad, así como por representantes del
Gobierno Militar de la Plaza, junto a una inmensa multitud de cordobeses, entre
los que destacaban muchos antiguos legionarios, que llenaban por completo los
andenes de la antigua estación ferroviaria cordobesa.
Una vez desembarcadas las
fuerzas legionarias ( una sección al mando de un teniente, con escuadra de
gastadores y banda de cornetas y tambores), y tras dar novedades por el Oficial
al Jefe más caracterizado presente en el acto de recepción, formaron en la
plaza que da acceso a la entrada principal de la estación y puestas las armas
sobre el hombro, el cornetín de órdenes lanzó al aíre los vibrantes ecos de la
contraseña de La Legión y cual un alud
verdoso que como huracán desaforado deja asombrados a quienes lo presencian,
dio inicio el desfile por las calles de la ciudad, al paso legionario
característico de este glorioso Cuerpo. Abría la marcha, delante del Cabo de
Gastadores ( un hercúleo Cabo de raza
negra y aventajada estatura) (1), y al objeto de indicarle el itinerario fijado
desde la estación al cuartel de “Lepanto”, un policía municipal montado en bicicleta en
la que campeaba el distintivo heráldico del Excmo. Ayuntamiento de Córdoba,
regido a la sazón en ese año de 1952, por aquel gran alcalde que fue Don
Antonio Cruz-Conde y Conde.
Iniciado el desfile entre
los aplausos de miles de cordobeses, pronto llegaron los legionarios a enfilar
la gran avenida cordobesa que lleva el honroso y marcial apelativo del egregio
vencedor de Ceriñola y Garellano.
Pasaron después por la calle del Conde de Gondomar y Plaza de Las
Tendillas, (nominada entonces Plaza de “José Antonio “ en honor del Fundador de la Falange), en la que al decir de un viejo cronista de la ciudad “no cabía un
alfiler y los aplausos se tornaban ensordecedores”, donde los legionarios
rinden honores al Gran Capitán que da nombre a su Tercio, girando la cabeza con
brío en un solemne “vista a la derecha” al pasar junto a la estatua ecuestre de
Don Gonzalo Fernández de Córdoba, que preside la céntrica plaza cordobesa.
Rebasadas “Las Tendillas”, y ya en una topografía urbana descendente ( Lo de
“Córdoba la llana” es un tópico un tanto inexacto)(2) bajan por la calle del
pretor Claudio Marcelo, Fundador de la ciudad, para seguir por San Pablo y San Andrés hasta
rebasar el Arroyo de San Lorenzo y calle de María Auxiliadora, que les llevaría
a su final a desembocar en la Ronda del Marrubial, donde se encontraba situado
el acuartelamiento del Regimiento de Infantería “LEPANTO” Nº 2, que serviría de
alojamiento a los legionarios durante su estancia en la capital cordobesa. (3)
Impresionante como acabo de relatar, el recibimiento que dispensó Córdoba a las
Fuerzas legionarias del Tercio Gran Capitán, en esta su primera llegada a la
ciudad califal, en la tarde del Miércoles Santo de 1952. Al día siguiente 10 de
Abril (Jueves Santo), al encenderse las primeras luces de la noche, la sección
de legionarios del Tercio Gran Capitán, rindió honores y dio escolta al Santísimo
Cristo Crucificado, Titular de la Cofradía, en su estación de penitencia por
las calles cordobesas.
BREVE
SEMBLANZA HISTÓRICA DE LA REAL HERMANDAD Y COFRADÍA DE NUESTRO SEÑOR DE LA
CARIDAD.-
Cuenta Ramírez de Arellano
en sus “Paseos por Córdoba” que “ Hacia el año 1400, eran tantos los
desvalidos que fallecían en la mayor miseria por falta de medios para su
asistencia, que algunas personas de la alta jerarquía cordobesa se asociaron
con la idea de recogerlos y darle los socorros necesarios”. Pero no sería hasta el año 1443, cuando aún
sin formar hermandad, distintos nobles e hidalgos cordobeses comenzaron a
reunirse y empezaron a dejar sentadas las bases para la fundación de una
hermandad hospitalaria y benéfica; hermandad que aún demoraría casi cuatro décadas
su puesta en funcionamiento, pues hasta los inicios de 1480 no queda
establecida oficialmente, siendo su primer Hermano Mayor Don Gonzalo
Rodríguez. Los Reyes Católicos, por Real
Cedula de 30 de Julio de 1483 “Mandan a las justicias de sus Reinos no
consintiesen que persona alguna perturbase a aquellos hermanos o cofrades de la
Santa Caridad, en
las mandas y limosnas hechas a favor de los pobres”. Desde su
fundación, la pertenencia como hermano de la Hermandad de la Caridad fue
símbolo de prestigio y una de las distinciones más honrosas que buscaban los
cordobeses; toda vez que para su ingreso se exigían acreditar “pruebas de
nobleza”, sin excluir a persona alguna por elevada posición que tuviese. Entre
la ilustre nómina de personajes relevantes que figuran como hermanos de esta
Real Hermandad y Cofradía de la Caridad destacan: El Emperador Carlos I de
España y su hijo Felipe II; los duques de Sesa, los marqueses del Carpio, de
Almunia y de Comares, junto a toda la nobleza cordobesa entre la que destacamos
a Don Gonzalo Fernández de Córdoba, nuestro “GRAN CAPITÁN”, cuyo nombre ostenta
con honor y orgullo el Primer Tercio de nuestra gloriosa Legión Española.
Relativo a su acción
benéfica, desde su fundación constituyó la primordial misión de la Hermandad el
sostenimiento del Hospital de la Santa Caridad de Nuestro Señor, situado en un
antiguo edificio renacentista, ubicado en las inmediaciones de la célebre Plaza
del Potro cordobesa. (4) En 1851, declarada en España la Beneficencia
Municipal, desaparece el Hospital de la Santa Caridad, y la Hermandad se
traslada a la iglesia de San Francisco, ocupando la imagen del Cristo Titular
un retablo de piedra en el pórtico de acceso al claustro, trasladado
posteriormente a la actual capilla del Sagrario. En 1891 se reorganiza la
Hermandad y tras nuevas y variadas vicisitudes acaecidas a lo largo del pasado
Siglo XX en las que se ve inmersa pero sin llegar a desaparecer, llega hasta
esta segunda década del Siglo XXI, conservando su sede canónica en la iglesia
conventual de San Francisco, practicando con una gran fe y entusiasmo , dentro
de sus posibilidades, lo preceptuado en sus Reglas centenarias: la caridad
hacia los pobres y las obras de beneficencia.
En cuanto a las imágenes sagradas que rinde culto la Hermandad, se trata
de un Cristo en el suplicio de la Cruz y una Virgen Dolorosa a sus pies. El
Cristo es una talla de autor anónimo, que según consta en
una Escritura fechada en Córdoba el 26 de Abril de 1614, fue donada al mercader
Juan Draper, por la Hermandad de San Bernardino del Convento de San Francisco,
en pago a una deuda de 1.500 reales contraída con el citado mercader, y que
éste, a su vez dona al Hospital de La Caridad con la condición de que todos los
años se apliquen dos misas por su eterno
descanso. La Dolorosa que figura a los pies del Cristo, está atribuida
al escultor Juan de Mora y es del Siglo
XVIII.
TRANSCRIPCIÓN
DEL ACUERDO DE LA JUNTA DE GOBIERNO DE LA REAL HERMANDAD Y COFRADÍA DE NUESTRO
SEÑOR DE LA CARIDAD, OFRECIENDO EL TÍTULO DE “HERMANO DE HONOR” AL TERCIO GRAN
CAPITÁN, PRIMERO DE LA LEGIÓN Y ACEPTACIÓN EMOCIONADA DEL CITADO TERCIO.
”En la Ciudad de Córdoba,
siendo las ocho de la noche del día 18 de Septiembre de 1951, bajo la
presidencia del Director Espiritual de esta Real Hermandad, Don Miguel Vigara
Ruiz-Moyano, y del Hermano Mayor de la misma Don José María Carrero Rivas, y
con asistencia de los Señores directivos: Don Bernardo, Don Juan y Don Fernando
López Baena, Don Pedro Ruiz Lucena, Don Antonio Castillo Moya, Don Moisés Andrés
López, Don José Granadino Vico, Don Pedro Martínez Hidalgo, Don Antonio Álvarez
Fernández, Don Manuel Martínez Hidalgo, Don José González Salazar, Don Manuel
de Miguel Sanz, Don Francisco Vilavert Macías, Don Rafael López Baena y Don
Joaquín Sánchez Crespo, celebró esta Real Hermandad del Señor de La Caridad
junta de Gobierno, en el transcurso de la cual el Hermano Mayor propone se
ofrezca el Título de “HERMANO DE HONOR” al Tercio Gran Capitán, Primero de La
Legión Española, en atención a que aquel gran guerrero perteneció como hermano
dilecto de la misma desde los primeros días de su fundación, cuando los Reyes
Católicos la protegieron decididamente con sus favores. Es acordada tal
designación por unanimidad, así como le sea comunicada oficialmente al referido
Tercio, mediante artístico pergamino que
a tal efecto se mande hacer”. Y siendo este el único asunto que tratar, se
levanta la sesión siendo las nueve horas
de la noche del día arriba referenciado”
Notificada oficialmente tan
honrosa distinción ( en artístico pergamino según establecía el Acuerdo
referenciado) al Tercio Gran Capitán, su Coronel Jefe, el Ilmo. Sr. Don Luis de
la Puente y López de Heredia (5) (que estaba recién incorporado, pues había
tomado posesión del mando el 24 de Septiembre de ese año, relevando al Coronel
Don Alberto Serrano Montaner por su ascenso a general(6) la acepta complacido,
y agradece en su nombre y en el de todo el personal del Tercio el honor del
nombramiento, manifestando en tal sentido a la Junta de Gobierno de la citada
Real Hermandad, que cada año, con el superior permiso del Ministerio del
Ejército, y siempre que las necesidades del servicio lo permitan, una sección
de caballeros legionarios al mando de un oficial, con escuadra de gastadores y
banda de cornetas y tambores, se trasladará desde Tahuima (Melilla) sede de su
acuartelamiento, hasta Córdoba, al objeto de rendir honores y dar escolta en la
salida procesional del Jueves Santo a las sagradas imágenes ( un Cristo
Crucificado y una Dolorosa ) de la citada Real Hermandad y Cofradía.
Acompañarán también a la Junta de Gobierno en su estación de penitencia una
representación de Sres. Jefes, Oficiales y Suboficiales del citado Primer
Tercio.
CONCLUSIÓN.-
Y aquí concluimos esta crónica emotiva. Desde
el año 1952, la fuerzas legionarias del Tercio Gran Capitán, Primero de La
Legión, en su condición de “Hermano de Honor” de la Cofradía de Nuestro Señor
de La Caridad, y sin más excepción que los años 1995, 1996, y 2009, han rendido
honores y dado escolta al Cristo Crucificado titular de la citada Hermandad en
la noche cordobesa del Jueves Santo, así como llevado el Cristo en la Cruz a
hombros de sus legionarios, en el Vía Crucis Penitencial de la mañana del
Viernes Santo. Y así debe continuar en el futuro, en que llegados los días
solemnes de nuestra Semana Santa, el Señor de La Caridad esperará con divina
impaciencia la llegada de sus valientes y leales legionarios a la ciudad de
Córdoba, para que con la marcialidad y
disciplina que distinguen a tan brillantes fuerzas, le den escolta y le
acompañen en su tradicional estación de penitencia, para que esa Cruz con su
divina Carga se mantenga siempre en pie, al lado de la Santísima Virgen María.
Esperamos y confiamos que este vendaval laico que nos invade no acabe con la
marcial presencia de nuestros soldados dando escolta a las sagradas imágenes
cuando procesionen por las calles y plazas de los pueblos y ciudades de España.
EPÍLOGO
EMOTIVO
Han pasado vente años desde aquel 1952, en
cuya Semana Santa, rindió honores por vez primera y dieron escolta, legionarios
del Tercio Gran Capitán, al Stmo. Señor de la Hermandad de La Santa Caridad
cordobesa en su estación de penitencia en la tarde noche del Jueves Santo de
ese año. Ha pasado el tiempo y ahora nos
encontramos en una mañana del mes de Septiembre de 1972, y en el
Acuartelamiento Legionario de “García-Aldave” en la plaza de Ceuta. Un Teniente
de Complemento, procedente de la Milicia Universitaria, recibe de manos del
Excmo. Sr. General Subinspector de La Legión Don Antonio Maciá
Serrano, el honroso Título de “LEGIONARIO DE HONOR”, en atención, según reza el
pergamino que le acaba de entregar el General “A las muchas pruebas de afecto a
la Legión que nos tiene dadas”; y en la mente de este Oficial, cual si
de un mágico caleidoscopio se tratase, se hacen visibles las imágenes, cuando
siendo un niño de 11 años y en una tarde
del Miércoles Santo de 1952, esperó en la estación de Córdoba durante varias
horas la llegada del tren que traía a
los legionarios que iban a desfilar y dar escolta al Señor de La
Caridad, y que después fue corriendo, acompañando a estos en su desfile, desde
la estación hasta el cuartel de “Lepanto”. Estaba escrito que este niño desde
sus juveniles años, tuvo muy claro su amor a la gloriosa Legión de España. Y a
la vista está, que cuando ya se encuentra transitando por este terrenal valle de lágrimas en la séptima
década de su vida, la sigue amando con la misma o mayor intensidad.
_______________________________
NOTAS
- Años después, tuve el
gusto de saludar personalmente a este Cabo de raza negra, cuya imponente
presencia al frente de la escuadra de gastadores tanto me impresionó (téngase
en cuenta mis juveniles 11 años) en esa tarde cordobesa del Miércoles Santo
de 1952. El Cabo se llamaba Johny,
había servido, al parecer, en el Ejército de los Estados Unidos, y era un
afamado boxeador. En Melilla era muy conocido pues estuvo bastante tiempo
destinado en el “Tercio Gran Capitán”, y tengo entendido que al cesar en
el servicio activo, ejerció unos años como fotógrafo en el citado Tercio.
- La diferencia de
altitud en la topografía urbana cordobesa es bien notoria, hasta el punto
que durante la dominación árabe , la ciudad se dividió en dos partes
claramente diferenciadas: La “Axarquía”
o parte baja y la” Almedina” o
parte alta, separadas por un lienzo de muralla, formando compartimentos
estancos entre ambas, a las que se accedía a través de unas pequeñas
puertas o “Portillos”.
- El Cuartel del antiguo
Regimiento de Infantería de “LEPANTO” nº2 ( luego de La Reina), es hoy un
Centro Cívico de primer orden, que acoge: un Dispensario de la Cruz Roja,
un Ambulatorio, un Circuito infantil con su pequeño jardín y hasta una
piscina cubierta.
- El antiguo edificio
gótico-renacentista que ocupó durante varios siglos el Hospital de la
Santa Caridad lo ocupan hoy el
Museo Provincial de Bellas Artes y el del pintor cordobés Julio Romero de
Torres.
- El Coronel de la
Puente, ejerció el mando del Tercio Gran Capitán, desde el 24 de
Septiembre de 1951 hasta el 15 de Mayo de 1952, siendo designado para
sucederle el Coronel Don José Pérez Pérez
(Orden de 21 de Mayo de 1952 (Diario Oficial Nº 115)
- A Don Alberto Serrano
Montaner le cabe el honor de haber sido el coronel que más años
consecutivos mandó un Tercio de la Legión Española a lo largo de su
historia. Fue designado para el mando del Tercio “Gran Capitán” por Diario
Oficial Nº 67, de fecha 22 de Marzo de 1942, y tomó posesión del mando el
día 10 de Abril del citado año; mando que ejerce hasta su ascenso a
General de Brigada el 26 de Junio
de 1951 (Diario Oficial Nº 141) . Sumando
un total de: 9 años, 2 meses y 16
días)
Por Francisco Ángel
CAÑETE PÁEZ
Licenciado en Ciencias
Económicas
Comandante
y Legionario de Honor


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