
LA EDUCACIÓN PERMANENTE DE
ADULTOS EN LAS FUERZAS ARMADAS ESPAÑOLAS
DEDICATORIA
Al EJÉRCITO ESPAÑOL, Academia
permanente donde se cursa la asignatura sublime de amor a la Patria, por su
ingente y solidaria labor alfabetizadora, que permitió redimir de la lacra del
analfabetismo a millones de jóvenes españoles, con su asistencia a las clases
de Extensión Cultural durante la realización de su servicio militar. Con la
gratitud más sincera y afectiva del
AUTOR.
“Educar una tropa es
conquistar el corazón de los hombres que la forman”
General JORGE VIGÓN
I.- CONCEPTO Y ELEMENTOS
CONSTITUTIVOS DE LA EDUCACIÓN.
Dos raíces, ambas latinas,
atribuyen los etimologistas a la palabra Educación: “Educare”(criar, nutrir, alimentar) y
“Exducere”(extraer, sacar de, llevar). Cada una de estas lleva a un distinto
enfoque de la educación. En la primera
–educare- se ve la educación como un proceso de aportación o enriquecimiento
del educador hacia el educando, el cual juega un papel pasivo-receptivo.
Predomina aquí la acción de “llenar la cabeza” que diría Montaigne. La segunda etimología (exducere) considera la educación como una estimulación
de algo que la persona posee como consustancial a su naturaleza. El papel de la
educación en este caso consiste en hacer aflorar, cultivar, estimular las
intrínsecas potencialidades hasta llevarlas a la plena actualización. En este
enfoque el educando es causa-agente, el educador sólo guía y estimulador. Ante una situación antagónica surge siempre
un impulso de solución ecléctica, y así, los tratados de educación recomiendan
armonizar una y otra perspectiva: la que ve al hombre como sujeto que hay que
formar o la que lo ve como persona que se forma. En la primera definición hay sistematización,
instrucción, socialización, disciplina, receptividad. En la segunda:
originalidad, libertad, autonomía, responsabilidad personal y creatividad.
Sintetizando las notas
estudiadas, podemos ya definir la educación como: “Acción espiritual que ejerce
un ser humano sobre otro o sobre sí mismo, con intención y efecto
perfectivo”. La educación engloba, a
nuestro juicio, todo lo que contribuye a formar al hombre para permitirle vivir
tan autónomo y tan participante como le sea posible, en la sociedad de su
tiempo. Basados en los principios que
anteceden, podemos definir la “Educación
Permanente” como “Un proceso constante de adquisición de ideas y valores a lo
largo de toda la vida, tanto en el marco de la profesión, como en el de un
humanismo auténtico y que enriquece la vida del hombre”.
II.- LA “EXTENSIÓN CULTURAL”
COMO BASE DE LA EDUCACIÓN PERMANENTE DE ADULTOS EN LAS FUERZAS ARMADAS
ESPAÑOLAS.
Antecedentes.- El Decreto 1001/1.966, de 7 de Abril , de
Presidencia del Gobierno, realzaba la gran labor que en el campo de la
Educación Permanente de Adultos venían realizando las Fuerzas Armadas, cuando
en su Exposición de Motivos decía :”La
tradicional labor que por los tres Ejércitos viene desarrollándose en la lucha
contra el analfabetismo, contribuyendo eficazmente a la favorable reducción de
sus índices, ya lograda, conviene en los momentos actuales que sea
intensificada, ampliando los beneficios de la Extensión Cultural a la mayor
parte del contingente anual, cooperando así a la política del Gobierno que
viene dedicando gran atención al aumento del nivel cultural de los españoles,
como medio indispensable para impulsar el desarrollo económico y el bienestar
del país”.
A este tenor, la Ley 55/1.968,
de 27 de Julio “General del Servicio Militar”, en sus artículos uno y ocho, dejaba
trascender el espíritu que impulsa y anima a las Fuerzas Armadas en esta
importante faceta de la promoción cultural del soldado, cuando en ellos
establece que :”El Servicio Militar es a su vez un instrumento para la
formación espiritual, física y cultural para la promoción social de la juventud
española”, añadiendo al mismo tiempo que “en la medida en que sea compatible con el Servicio Militar
en filas, se promocionará en los tres Ejércitos la educación y la cultura de
los soldados”. A este respecto las clases de Extensión Cultural en las Fuerzas
Armadas, según la normativa entonces vigente, estaban consideradas a nivel
educativo y a todos los efectos como impartidas en centros oficiales de
Educación Permanente de Adultos en régimen de administración especial y los
títulos obtenidos venían expedidos por el Ministerio de Educación y
Ciencia.
Por lo que al Ejército de
Tierra respecta, cada Región Militar tenía establecida una Junta Regional de
Extensión Cultural, dependiente del mando de la Capitanía, presidida por el Segundo Jefe de Estado Mayor y actuando como
Vocales: El Jefe de la 3ª Sección de Estado Mayor, el Inspector Técnico de
Educación adscrito a la Capitanía y un Jefe de la 3ª Sección de Estado Mayor de
dicha Capitanía, ostentando el cargo de Secretario el que ya lo fuese en el
Patronato Regional de Extensión Cultural.
III.- LAS ACADEMIAS DE
EXTENSIÓN CULTURAL EN LAS UNIDADES.
En las Unidades, las Academias
de Extensión Cultural se encontraban bajo la supervisión y responsabilidad del
Primer Jefe, quién designaba a un Jefe del Acuartelamiento para que ejerciese
las funciones de Director de Educación Permanente de Adultos en el Cuerpo o
Dependencia, así como a un oficial, preferentemente Profesor de EGB o
Licenciado Universitario, para que actuase como Director Pedagógico de todos
los profesores; siendo éstos, normalmente Cabos con la carrera de Magisterio.
Entre las misiones generales
del profesorado cabría destacar las de:
-Realizar la programación de las
enseñanzas y ayudas necesarias.
-Preparar las lecciones del día.
-Aclarar y resolver cuantos
problemas pedagógicos surgiesen durante las clases.
-Estudiar métodos de alfabetización
y educación de adultos.
-Preparación y corrección de
pruebas de evaluación.
La dedicación del profesorado
a las clases de Extensión Cultural debía de ir acompañada de un alto espíritu,
tanto militar como profesional, inculcándole a sus alumnos la necesidad de
enseñar con el ejemplo de su conducta. Los servicios de carácter docente prestados
por los profesores de Extensión Cultural serían considerados de alfabetización
prestados en Escuela Nacional, cuando se tratase de profesores de EGB, y
podrían ser propuestos para la concesión del Diploma de Honor de
Alfabetización. Asimismo, y de conformidad con lo dispuesto en la Orden del
Ministerio de Educación y Ciencia de 4 de Julio de 1966, los profesores
militares (cabos y soldados) que deseasen acreditar los servicios docentes
prestados al Ejército, solicitarían el correspondiente certificado del Jefe de
su Unidad.
IV.- GRUPOS DE CLASIFICACIÓN
CULTURAL.-
Los Grupos de Clasificación
Cultural cuya asistencia a clase era obligatoria y prevista en los vigentes
Programas de Instrucción eran los siguientes:
GRUPO 1º.- “Sin Instrucción Básica” (SIB)
Este Grupo equivalía al primer
nivel de la “ENSEÑANZA GENERAL BÁSICA” (EGB). En él se intentaba buscar la
alfabetización del alumno mediante un método funcional de la lectura y
escritura para adultos, basado en el sistema de “palabras generadoras”. Se
asocian las palabras a figuras o imágenes que las representan exactamente y
mediante la descomposición de sus elementos o sonidos se continúan formando
nuevas palabras.
GRUPO 2º “Con Instrucción Básica Incompleta” (IBI)
Equivalente al 2º nivel de
EGB. En este grupo se intenta ya por los profesores, buscar una asimilación
entre el lenguaje y la escritura, iniciada ya en el grupo anterior. Asimismo,
se trata ya de lograr un aprendizaje de las operaciones matemáticas básicas.
GRUPO 3º “Con Instrucción Básica Completa” (IBC)
Se impartían en este grupo
conocimientos equivalentes al 3º,4º y 5º niveles de Educación General Básica
(EGB). La educación de los componentes del mismo iba orientada, dentro de una
globalización de la enseñanza, a diferenciar aspectos particulares dentro de
cada materia pero sin una profundidad exhaustiva.
Se realzaba, en suma, la importancia de
potenciar en los alumnos el aprendizaje de la expresión con convicción, y la
capacidad comprensiva de cara a los múltiples medios de información que están
al alcance de todos, tratando de infundir en ellos una actitud crítica,
robusteciendo la conciencia social.
GRUPO 4º “Preparatorio para la obtención del TÍTULO
DE GRADUADO ESCOLAR”
Aquellos alumnos, que hubiesen
superado la Instrucción Básica Completa (IBC) y se encontrasen en consecuencia,
en posesión del “Certificado de Escolaridad”, podrían prepararse para la
obtención del “Título de Graduado Escolar”, pasando a integrarse en este Grupo
4º, con el que se cerraba el tercer ciclo de instrucción.
V.- EXÁMENES EN LAS UNIDADES.-
Para la obtención del
Certificado de Escolaridad (1º y 2º ciclos) se realizaba un examen bajo la
dirección de la Inspección Técnica del Ministerio de Educación y Ciencia en
coordinación con la 3ª Sección de Estado Mayor de la Capitanía General
respectiva, y en la primera quincena de los meses de Marzo, Junio, Septiembre y
Diciembre. A estos exámenes asistían obligatoriamente los alumnos de las clases
de Extensión Cultural de los Grupos 1º, 2º y 3º, antes citados, a los que
previsiblemente les correspondiese el licenciamiento antes del próximo examen
y, voluntariamente, todos los que la Unidad, a propuesta del Director
Pedagógico, considerase aptos para aprobar.
Los exámenes para la obtención
del “Título de Graduado Escolar” se llevaban a efecto en las mismas fechas y
presididos por la misma autoridad académica antes citada.
CONCLUSIÓN.-
Los Ejércitos de España, academias permanentes donde se cursa la asignatura sublime del amor a la Patria, han hecho posible durante decenios, sin abandonar su primordial misión de formar soldados, el detraer –sin detrimento alguno de su formación militar- cierto tiempo en su quehacer diario, para dedicarlo a la formación humanística y cultural de los españoles que han venido pasando por sus filas; al objeto, de que prácticamente la totalidad del colectivo que un día llegara al acuartelamiento sin titulación alguna, a la hora de su licencia, pudiesen encontrarse en posesión de un título de enseñanza oficial, o simplemente alfabetizados, que les iba a permitir afrontar el futuro incierto con unas mayores garantías de éxito, en esa nueva etapa de su vida a la que iban a acceder, una vez finalizado su servicio militar. En este sentido ¡Cuán grande es la deuda que tiene España, el pueblo español, con sus Fuerzas Armadas! Y qué poco se lo han reconocido.
Los Ejércitos de España, academias permanentes donde se cursa la asignatura sublime del amor a la Patria, han hecho posible durante decenios, sin abandonar su primordial misión de formar soldados, el detraer –sin detrimento alguno de su formación militar- cierto tiempo en su quehacer diario, para dedicarlo a la formación humanística y cultural de los españoles que han venido pasando por sus filas; al objeto, de que prácticamente la totalidad del colectivo que un día llegara al acuartelamiento sin titulación alguna, a la hora de su licencia, pudiesen encontrarse en posesión de un título de enseñanza oficial, o simplemente alfabetizados, que les iba a permitir afrontar el futuro incierto con unas mayores garantías de éxito, en esa nueva etapa de su vida a la que iban a acceder, una vez finalizado su servicio militar. En este sentido ¡Cuán grande es la deuda que tiene España, el pueblo español, con sus Fuerzas Armadas! Y qué poco se lo han reconocido.
Por ello, lo único que he
pretendido con las líneas que anteceden ha sido el destacar la encomiable labor
que nuestras Fuerzas Armadas han venido llevando a cabo, año tras año y
llamamiento tras llamamiento, en el campo de las enseñanzas de la Extensión
Cultural. Labor que ya tiene fruto de oro de la mejor ley, en la aportación
decisiva a la reducción de los índices de analfabetismo, a la par que
intensificando los esfuerzos encaminados a la mayor elevación del nivel
cultural del contingente anual de españoles que llegaban a sus filas. Y no quisiera
cerrar este artículo, sin rendir mi modesto homenaje de afecto y gratitud a los
soldados y cabos profesores de las clases de Extensión Cultural, que con su
celo y competencia docente, hicieron posible, día tras día, la realidad de una
auténtica formación de enseñanza integral entre sus compañeros de todas las
tierras de España.
Por Francisco
Ángel CAÑETE PÁEZ
Profesor Mercantil, Economista y
Comandante de
Infantería