FILOSOFÍA DE UN DEPORTE
(El tino de introducir los proyectiles en el cuerpo de las piezas)
La
revista más audaz, para
el lector más inteligente.
Hace mucho tiempo que medito acerca de un tema que meparece muy importante y que no creo que haya sido tratado anteriormente por ningún otro filósofo. Tuve al principio la pretensión de llegar por mis propios recursos mentales a soluciones que pudiesen interesar a la humanidad: pero confieso que estoy muy lejos de haberlas alcanzado, al menos con la apetecible rotundidéz. He llamado en mi auxilio a diferentes sabios que conocí en mis viajes por el Extranjero, les envié mis notas y pedí ayuda de sus luces. Hasta hoy no recibí ningauna respuesta. Quizás la guerra obsesiona a esos caballeros que o les obligó a cambiar de residencia o de ocupación o acaso sienten el rubor de confesar que tampoco ellos aciertan con el quid del problema.
Yo bien comprendo que debía gestionar la publicación de un artículo en alguna revista científica, pero lo que ganase en pompa con ello lo perdería en eficacia. Lamentablemente las revistas científicas son casi exclusivamente leídas por los correctores de imprenta -peligroso oficio en el que la vida se acorta como entre los sopladores de vidrio y los fogoneros de los hornos de producción de hojalata-, y lo que yo necesito es que esta cuestión se difunda y atraiga la atención de la gente para contar por este medio con colaboradres que ayuden a descorrer el velo que hace invisible la verdad. He de añadir que estoy convencido de que los sabios leen preferentemente esta publicación; unos para descanso de su cerebro; otros porque encuentran en ells temas de meditación acerca de la naturaleza humana, y los más, porque como son tan distraídos, salen a comprar la "Crítica de la razón pura" y piden LA CODORNIZ. de cualquier manera me consta que existe un abundante núcleo de pensadores que posan semanalmente sus fatigados ojos en estas páginas. Y a ellos me dirijo con preferencia.
El asunto es este:
Hace mucho tiempo que requiere mi atención un suceso cuyas proporciones se acrecientan de día en día: la afición casi general al futbol. Más exactamente: a presenciar partidos de futbol porque, según mis investigaciones, al fútbol juegan contadísimas personas, mientras que van a verlo muchedumbres de seres que jamás han dado una patada, no ya a una pelota, sino a un prójimo, a pesar de lo tentador y aún de lo necesario que resulta en muchas ocasiones de la vida.
Aparentemente, el hecho de que millares y millares de indivíduos acudan a presenciar la futileza de esos encuentros es un poco tonto. pero un filósofo no puede enjuiciar con un simple examen de la superficie.. Nuestra misión es calar hondamente hasta llegar a la primera razón de los hechos. No pienso señalar en este trabajp toda toda la trayectoria de mis cavilaciones; notaré únicamente que, al precisar la índole del fútbol para colocarla bajo el microscopio de mi atención, encontraré que pertenece a aquel grupo de juegos cuyo interés consiste en meter algún objeto en un sitio determinado. Este grupo abarca un crecidísimo número de variedades, hasta el punto de ser el que ocupa el primer lugar entre todos los grupos en que pueden repartirse los deportes y distracciones.
Me encontré, al examinar la cuestión, con que en la especie humana existe una fuerte propensión a deleitarse con esa clase de aciertos. el billar con tronera, el juego de las ranas,
Juego de las ranas
el fútbol y todos sus parientes -como el "rugby", el polo, el waterpolo, etc.- el golf y tantos y tantos otros, no son más que medios por los que el hombre procura alcanzar este contento, esa extraña felicidad que le procurae el hacer que un objeto entre en una red, en un agujero o en una tronera.
Tronera
Colocados ante el hecho de que la humanidad ama esa especie de habilidad hasta el punto de hallar un placer, no solo en practicarla, sino en presenciarla y -lo que es aún más impresionante- en leer su relato, los filósofos (Una persona que se interesa en la filosofía, también puede llegar a ser llamada filósofo a pesar de no ser profesional) estamos en el deber de escrutar qué secreto se esconde bajo esa manía que, juzgada superficialmente, pudiera parecer estúpida; qué tendencia la ampara, qué instinto se relaciona con ella. Hay que considerar para esclarecer el asunto, que esas multitudes espectadoras no tienen un mero interés deportivo,
que se reflejaría en el aplauso al triunfador, sino que llevan la campo -en el fútbol muy especialmente- un partido tomado, una simpatía, un prejuicio que los adscribe decididamente a a alguno de los bandos y las mueve a cubrir de denuestos al otro, aunque juegue mejor. Entre cla patología de estas preferencias pueden citarse esas crónicas que, frecuentemente, escriben los críticos deportivos intentando demostrar que aunque el equipo A logró, por ejemplo cinco goles, y el B, dos,debería el B haber conseguido siete goles, y el A, tres. Absurdo que destruye la esencia misma de lo que viene a ser todo el juego.
A mi juicio, la exégesis del amor a los deportes de esa naturaleza, y aún a su contemplación, hay que hacerla por métodos freudianos. Bien sé que Freud está en decadencia y que sus teorías han sido asaetadas de reparos y hasta que ya no es moda el citarlo; no obstante, queda de él en pie lo bastante para que nos sirva de cicerone en esta afición de la gente, y aunque no podamos desarrollar la idea en esta página, los que conozcan las doctrinas del famoso doctor vienés nos comprenderán sin grandes dificultades.
Si se aceptase esta interpretación, quedaría de manifiesto el móvil que lleva a tantos espectadore a los campos de fútbol, fenómeno que hoy se encuentra sin explicación suficiente. Y acaso -por esa solución que el psicoanálisis da a algunas neurosis -disminuiría el número de mirones y se incrementaría el de jugadores, que es lo apetecible tratándose de un deporte. Y también proporcionaría otro enfoque muchísimo más interesante a los que escriben críticas de los partidos.
Creánlo ustedes o no lo crean, en lo que queda dicho está la enjundia de un fenómeno hasta ahora mal estudiado.
Respect
Aretha Franklin




