Y me definí a mí mismo no de un modo positivo, sino de un modo negativo. No me dije: yo soy esto, sino que me dije: yo no soy esto. Más claro; yo no me sentí hombre de «derechas», ni «fascista», ni «tradicionalista», ni «falangista», etc., etc. Yo me sentí únicamente anti-izquierdista de las izquierdas españolas. Y ello por puro patriotismo; por puro y exclusivo amor a España". (JARDIEL PONCELA)
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30/10/25
EL MIRÓN La Codorniz
25/10/25
HUGO, EVELINA Y EL CRIADO - La Codorniz
EL ESTRENO DE LA SEMANA
La Codorniz
EVELINA.-Tú no me amas. Hugo.
HUGO.-Te amo; pero el honor de la familia me obliga a ahogar la voz de mi corazón. Adios. (Se dispone a marcharse. Evelina se desmaya.)
CRIADO. (Llegando a caballo.) ¡Un despacho!
HUGO.-¡Dame! (Lee ávidamente.) ¡Cielos! ¡Qué cambio de situación! Yo no soy el hijo del príncipe Ubaldo, sino un humilde trovador. ¡Y tú, Evelina, a quien todos creían una pobre costurera, eres una duquesa!
EVELINA.-Hugo, amor mío; debo dejarte. Yo duquesa; tú trovador. Mi padre no consentiría nunca en nuestra boda.
HUGO.-Tu no me amas Evelina .
EVELINA.-Te amo; pero el honor de la familia me obliga a ahogar la voz de mi corazón. Adiós. (Hugo se desmaya.)
CRIADO. (Llegando a caballo.) ¡Un mensaje!
EVELINA.-¡Para mí! (Lee avidamnte) ¡Cielos! ¡Qué cambio de situación! Yo no sy una duquesa, sino la hija de un cíngaro. Y tú Hugo, a quien todos creían un pobre trovador, eres el marqués del Alba.
HUGO.-Evelina, amor mío; tengo que dejarte. Yo, marqués; tú cíngara. Mi padre no consentiría nunca nuestra boda.
EVELINA.-Tu no me amas, Hugo.
HUGO.-Te amo; pero el honor de la familia me obliga a ahogar la voz de mi corazón. Adiós. (Evelina se lleva a los labios un anillo que contiene veneno.)
CRIADO. (Llegando a caballo.) ¡Un pliego!
HUGO.-¡Para mí! (Lee avidamente) ¡Cielos! ¡Qué cambio de situación! Yo no soy el marqués del Alba, sino un pobre pastor recogido por una familia caritativa, Y tú, Evelina, a quien todos creían hija de un cíngaro, estás emparentada con la real casa de Andorra.
EVELINA.-Hugo, amor mío; tengo que dejarte. Yo emparentada con la casa real de Andorra; tú pastor. Mi padre no consentiría nunca nuestra boda.
HUGO.-Tu no me amas Evelina.
EVELINA.-Te amo; pero el honor de la familia me obliga a ahogar la voz de mi corazón. (Se dispone a marcharse)
CRIADO. (Llegando a caballo.) ¡Un rollo!
-Dile al capatáz que te dé el agujero más grande que tenga. Ahora necesito hacer la puerta...
EVELINA.-¡Para mí! (Lee avidamnte.) ¡Cielos! ¡Qué cambio de situación! Yo no estoy emparentada con ninguna real casa; soy tan solo la hija de un humilde ciudadano, y tú, Hugo, a quien todos creían un simple pastorcillo, eres el descendiente directo del rey FelipeII.
HUGO.-Evelina, amor mío; tengo que dejarte. Yo, descendiente de Felipe II; tú, ciudadana. Mi padre no consentiría nunca nuestra boda.
EVELINA.-Tú no me amas Hugo.
HUGO.-Te amo; pero el honor de la familia me obliga a ahogar la voz de mi corazón. Adiós. (Evelina se lleva un puñal al pecho.)
CRIADO. (Llegando a caballo.) ¡Un aviso!
HUGO.-¡A mí! (Lee ávidamente.) ¡Cielos qué cambio de ituación! ¡Yo no soy el descendiente directo de FelipeII, sino un joven saltimbanqui abandonado por sus padres. Y tú Evelina, a quien todos creían una simple ciudadana, eres la reina de las Azores.
EVELINA.-Hugo, amor mío; tengo que dejarte. Yo, reina; tú, saltimbanqui. Mi padre no consentiría nunca nuestra boda.
HUGO.-Tú no mme amas, Evelina.
EVELINA.-Te amo; pero el honor de la familia me obliga a ahogar la voz de mi corazón. Adiós. (Hugo desenvaina su espada y hace ademán de clavársela)
CRIADO.-(Llegando a caballo.) ¡Un pliego!
EVELINA.-¡Dame! (Lee ávidamente) ¡Cielos qué cambio de situación! Yo no soy la reina de las Azores, sino la infelíz hija d una bruja. Y tú Hugo, a quien todos creían un joven saltimbanqui, ere el preteniente al trono de Nueva Zelanda.
HUGO.-Evelina amor mío debo dejarte. Yo pretendiente al trono; tú, bruja. Mi padre no consentiría nunca nuestra boda.
EVELINA.-Tu no me amas Hugo.
HUGO.- Te amo; pero el honor de la familia me obliga a ahogar la voz de mi corazón. Adiós. (Se dispone a marcharse. Evelina decide envenenarse.
CRIADO.-(Llegando a caballo.) ¡Una misiva!
HUGO.-¡Dame! (Lee ávidamente) ¡Cielos, qué cambio de situación! Yo no soy pretendiente al trono de Nueva Zelanda, sino un simple panadero. Y tú, Evelina, a quien todos creían una bruja, eres nada menos que condesa y par de Holanda.
EVELINA.-Hugo, amor mío; tengo que ejarte. Yo, condesa y par de Holanda; tu panadero. Mi padre no consentiría nunca nuestra boda.
HUGO.-Tu no me amas Evelina.
EVELINA.-Te amo; pero el honor de la familia me obliga... (Las voces van atenuándose, la escena se obscurece, cae el telón.)
FIN
https://youtu.be/h46SffDSrbA?si=mvxyubERA3dH0vJJ
18/10/25
LA FELICIDAD --- La Codorniz
LA FELICIDAD
Cuando por estar llena la tercera clase la Compañía autoriza a algunos viajeros a utilizar la clase segunda...
La señora se quedó estupefacta.







