11/5/18

ALOCUCIÓN DEL SARGENTO DEL PUESTO DE LA GUARDIA CIVIL DE LA CORUÑA EN SEPTIEMBRE DE 1936

















A TODOS LOS GUARDIAS CIVILES DE LAS PROVINCIAS AÚN NO LIBERADAS 


AUTORIZADO por la superioridad, y contando con la amabilidad del Director de la emisora Radio Castilla de Burgos a quien España entera debe gratitud, me cabe la satisfacción y el honor de dirigirme a vosotros, Guardias Civiles de las provincias aún no liberadas. Y digo satisfacción, porque estoy seguro de que, si consigo hacer llegar mi voz a vosotros, por medio de este micrófono, os servirá a unos de patriótica confortación, a otros de verdadero conocimiento de la real situación de España, y afortunadamente a los menos, de recordatorio de vuestro deber; que si desgraciadamente engañados por los canallas vendidos al “Frente Popular” habéis en infausta hora olvidado, todavía tenéis la suerte de estar a tiempo de rectificar, limpiando con vuestra sangre si es necesario, y con vuestro valor al Servicio de este gran Movimiento de salvación de nuestra querida España, el borrón que habéis estampado con vuestra pasividad en la brillante historia de nuestra Guardia Civil con más de 90 años de existencia sin mancha en su intangible lema: EL HONOR.

Para que sepáis quién os habla y no puedan engañaros vuestros tiranos, os diré quién soy, por ser conocido debido a mi procedencia y otras circunstancias en todas las Comandancias. En todas ellas tengo amigos y con-discípulos de Valdemoro, así es que no cabe engaño. Me llamo Manuel Santos Otero, Sargento de Caballería, y desempeño el cargo de Comandante del Puesto de La Coruña; soy nieto por ambas ramas de Guardia Civil; hijo de Guardia Civil; hermano de tres Guardias Civiles más y, por lo tanto, Guardia Civil hasta la médula, que es, ha sido, y será siempre mi mayor honra y timbre de gloria, siendo mi único mérito -y lo digo con orgullo- formar parte de ésta que pudiéramos llamar dinastía de Guardias Civiles, pues los hay en mi familia desde la fundación del Cuerpo.

Dicho esto no cabe pensar que pueda engañaros. Ante los que me conocéis no necesito esta justificación. Pues bien, queridos compañeros de este glorioso Instituto, yo deseo haceros saber que sólo unas pocas provincias de la Península -cuyo corto número va disminuyendo rápidamente- quedan por liberar de la odiosa y repugnante opresión de los marxistas, y con vuestra actitud pasiva, indecisa, o algo peor, estáis alentando a los malditos rojos entre los que me figuro pelean, ayudándoles, por estar igualmente engañados, muchos obreros honrados que tienen fe en vosotros y en los que una determinación patriótica y enérgica por vuestra parte, les haría ver la realidad de la situación que cuidadosamente, y con toda la perfidia de que son capaces, les ocultan los directivos al servicio de Rusia.

Esta actitud vuestra haría reaccionar a los timoratos y elementos de esas poblaciones que se ven perseguidos y faltos de amparo y ayuda. Me consta que si no lo hacéis es por desconocimiento de la situación y del brío con que resurge la nueva España, debido a no tener más noticias que los embustes que lanzan desde sus emisoras los de ese mal llamado Gobierno de Madrid, y los pedantes, grotescos y malvados telegrafistas de aquella capital, dirigidos por esa lechuza apellidado Marín Caire, pájaro de mal agüero del bolchevista sindicato de telégrafos, al cual hace dúo el Suboficial del Destacamento del Palacio de Comunicaciones que, más que hablar, babosea y al que no quiero nombrar ni adjetivar como se merece por respeto al Uniforme que indignamente viste para vergüenza de todos nosotros. Menos mal que será por muy poco tiempo, y pensamos arrancárselo a tiras antes de fusilarlo, si es que se le concede ese honor. Este desdichado a quien dentro de su ruindad hay que agradecerle el que ya no se considere Guardia Civil toda vez que dice pertenecer a esa flamante Guardia Nacional Republicana, es harto conocido por los Guardias y Clases de Madrid. Y por lo que respecta a los de provincias, no vale la pena describíroslo, pues si alguna vez lo habéis oído, su voz cascada lo retrata y os habréis dado cuenta de que se trata de uno de esos tipos que estaban en el Cuerpo por la benevolencia del mando y por verdadero milagro. Supongo me habréis comprendido, pues bien como este tipo son los demás desdichados compañeros -muy pocos por cierto- que simpatizaban con el funesto Frente Popular. ¿Sabéis por qué? Sencillamente porque en un Régimen de Dignidad y de Justicia no podrán ser Guardias Civiles ni personas decentes en sitio alguno.

¡Compañeros! Esos Jefes o Clases que os han engañado arrastrándoos a enfrentaros con nuestro glorioso Ejército Nacional que con valor sereno, pujante brío y acierto inigualable está recobrando a España de las garras de la barbarie marxista al servicio de Moscú, os han colocado frente a frente a vuestros compañeros, o vuestros hermanos de esta gran familia Benemérita que para bien de España fundó el insigne Duque de Ahumada, cuyo espíritu seguro estoy maldice a los que se olvidaron su Deber y de su Honor haciendo armas contra sus hermanos de 33 Comandancias de provincia, y contra sus compañeros del Ejército al servicio de España.

“Unidad de sentimientos, honor y buen nombre a la Institución” dice nuestro Reglamento Militar. Somos 33 provincias las que estamos subordinadas a las órdenes del Gobierno de Burgos, único legítimo en España.

¿Os dais cuenta de quién preside este Gobierno? El General Cabanellas, de gratísima memoria en el Cuerpo, el General bueno, afable, verdadero demócrata a quien tanto debemos los Guardias Civiles; nuestro defensor paladín, en tiempos de política borrascosa, de nuestro prestigio ante aquellos a quien hoy defendéis. Comparadlo con quien lo relevó en su última etapa de Inspector General, y queda hecho su mejor elogio.

¿Sabéis que los Ejércitos Nacionales del Norte y del Sur están mandados por los Generales Mola y Franco? ¿Con quién cuenta el Frente Popular para poner frente a estos gloriosos caudillos?

¿Qué prestigiosas figuras tiene el Ejército de la anti-Patria? Reflexionad, y daros la respuesta vosotros mismos.

¡Compañeros! Es inconcebible que, ni un día más, acatéis a ese Gobierno comunista de Madrid formado por enemigos de España y enemigos particulares en particular de la Guardia Civil, a cuya Institución tienen jurado odio a muerte. ¿Es que os habéis olvidado ya de nuestros días trágicos, de nuestros mártires, de nuestros huérfanos cuyos padres asesinados a mansalva por el solo hecho de ser Guardia Civiles os tienen que maldecir al saberos obedientes a las órdenes de Largo Caballero?






En el verano de 1933 declaró sobre su nueva línea doctrinal y estratégica: “Hoy estoy convencido de que realizar la obra socialista dentro de una democracia burguesa es imposible; después de la República ya no puede venir más que nuestro régimen”.









Francisco Largo Caballero.1927

Largo Caballero: iEnemigo Público nº 1 de la Guardia Civil, convertido en Jefe supremo de ella! ¡Qué sarcasmo! Es el colmo que os dejéis mandar por quien hace cuatro días ordenaba o consentía a sus hordas de pistoleros y asesinos que os atacasen y matasen como alimañas. Nadie más que él es el responsable de las agresiones de que fuimos víctimas por sus correligionarios en esos pueblos de Andalucía, Extremadura, Castilla y Asturias. Predicó públicamente nuestro exterminio y nos llamaba “La bestia de charol”, envenenando conciencias  de pobres trabajadores a los que llegó a convencer de que éramos su peor enemigo, haciendo que nos declarasen odio y guerra a muerte. ¿Es posible que hayáis olvidado todo esto? ¿Es posible que hayáis olvidado nuestros muertos, cuyas vidas segaron a traición e impunemente, las pistolas y dinamita marxistas?

No; no podéis haberlo olvidado. La presencia de este personaje y la de otros no menos odiosos en ese mal llamado Gobierno; lo recordará constantemente.

No es posible que Guardias Civiles, tales dignos y conscientes, puedan obedecer y acatar a esos asesinos, a los asesinos de España, a los atracadores de Bancos, ladrones del oro Nacional; a esos Jefes del desorden y directores de criminales bandas de pistoleros que no conocen más Dios ni más Ley que su pistola contra aquellos que no piensen como ellos. No es posible que vosotros obedezcáis a esos forajidos teniendo como tenéis arraigado el concepto del Deber, y como primordial Obligación, el mantenimiento del Orden Público y la protección de personas y propiedades. 




















Francisco Javier Girón y Ezpeleta. 
Duque de Ahumada



Si nuestra Cartilla, la Cartilla del Duque de Ahumada, nos manda ser un pronóstico feliz para el afligido, y el Reglamento nos impone la obligación de acudir en auxilio de toda persona que se vea en algún peligro o desgracia, debéis de sacudir el yugo marxista que os tiraniza aunque sea a costa de la propia vida y acudir a nuestros filas, que son las vuestras, porque en ellas está vuestro puesto y vuestro Honor. Y no porque España esté en peligro -que gracias a Dios ya está libre de él- sino porque están en desgracia y en peligro muchos españoles que desventuradamente viven y no han podido huir de esas poblaciones, y vuestra obligación es protegerlas y defenderlas atacando a los criminales sin contar su número.

¡Compañeros! ¡Guardias Civiles! Levantad vuestras cabezas. Elevad vuestros corazones, y, al grito de ¡Viva España¡ y ¡Viva la Guardia Civil! uníos a nuestras Tropas por los medios que podáis y en los distintos Frentes, al igual que lo han hecho ya otros mucho con sus Jefes y Oficiales, o aisladamente, según les ha sido posible.

¡VIVA ESPAÑA!    ¡VIVA ESPAÑA!

¡ARRIBA ESPAÑA!





Francisco Javier de la Uz Jiménez



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