7/4/18

MARÍA PITA UNA HEROÍNA GALLEGA EN LA HISTORIA DE ESPAÑA
















España e Inglaterra son naciones de larga historia. Como es natural, innumerables veces nos hemos enfrentado. Y contra lo que demasiados españoles piensan, la balanza no se inclina especialmente hacia los ingleses. Un ejemplo: lo que le pasó a la Contra Armada de Drake frente a La Coruña. Era 1589 y…

Una carnicera gallega del siglo XVI: joven, guapa, treinta años, una hija. Esa era MARÍA PITA. Ella y su marido habían acudido, como otros muchos cientos de vecinos, a defender las murallas de La Coruña, porque atacaba el inglés. Entre esos vecinos había otra mujer, Inés de Ben, que cae herida de bala. Enfrente, uno de los corsarios más temibles y despiadados de la Gran Bretaña: Francis Drake, al mando de un Ejército de 20.000 hombres hambrientos de botín. Los gallegos aguantarán. MARÍA PITA, heroica, inscribirá su nombre en la historia. Los ingleses huirán de La Coruña con las manos vacías.


Plaza de María Pita, Monumento y Ayuntamiento de La Coruña

¿Por qué los ingleses atacaban La Coruña?  En el año 1589, en España reina Felipe II y, como se sabe, en sus dominios no se ponía el sol. Pero había nubarrones gruesos, y uno de ellas era la gresca con Inglaterra. Por así decirlo, España era el campeón e Inglaterra, el aspirante. Como aspirantes, los ingleses no perdían ocasión de hacernos la vida imposible. Había para ello razones religiosas, porque España era la cabeza visible del catolicismo e Inglaterra se había montado su religión propia, el anglicanismo. Había también razones políticas, porque Inglaterra temía al poder español en Europa y quería deshacerlo como fuera, particularmente apoyando a los rebeldes en Flandes. Y había razones económicas, porque España controlaba las rutas marítimas del Atlántico e Inglaterra alentaba los ataques piratas contra nuestros barcos.

La Armada y la Contra Armada 

Todas esas razones –religiosas, políticas, económicas-, combinadas entre sí y con algunas otras más, llevaron a una situación sin salida. La guerra civil por el Trono francés, entre católicos y protestantes, fue la causa directa. Como Inglaterra está apoyando a los protestantes en Francia y en Flandes, Felipe II ordena invadir Inglaterra; es el conocido episodio de la Armada Invencible, en 1588, donde sirvió Lope de Vega, y que no fue una victoria inglesa –de hecho, los ingleses se dieron a la fuga-, sino una catástrofe meteorológica. El hecho es que, en respuesta, los ingleses mandan al año siguiente, 1589, una expedición de castigo, la Contraarmada, para atacar a España y Portugal. La Contra Armada sufrió el mismo destino que la Invencible: terminó desarbolada por las galernas. Pero en ese ataque de la Contra Armada se inscribe el episodio de: MARÍA PITA.

Los ingleses querían lo mismo de siempre: apoderarse de las rutas españolas de Indias. Para ello conciben un plan realmente ambicioso: navegar por el Golfo de Vizcaya, saquear consecutivamente San Sebastián, Santander y La Coruña hundiendo los barcos españoles allí estacionados, atacar después Lisboa, inducir a los portugueses a un levantamiento contra Felipe II, establecer una base en las Azores y, desde allí, robar los tesoros de la Flota española de Indias en su ruta hacia Cádiz. Nada menos. Para llevar a cabo semejante proeza, los ingleses movilizan 146 barcos, 4.000 marineros, 20.000 Soldados y 1.500 Oficiales. Los holandeses ponen hombres y dinero. Mandan la expedición dos experimentados enemigos de España: Francis Drake, el temible corsario, y el General John Norreys.



Francis Drake

¿Era posible ejecutar con éxito una campaña tan ambiciosa? Los ingleses creían que sí: Drake había saqueado Cádiz en 1587, luego las defensas españolas eran vulnerables. Además, la calamidad de la Armada Invencible, el año anterior, necesariamente tenía que haber debilitado a la flota española. En cuanto al plan portugués, uno de los pretendientes de la Corona lusa, el Prior de Crato, se había comprometido formalmente con los ingleses a levantar a la nobleza contra Felipe II. Pero todos esos cálculos resultaron ser falsos: las bajas españolas en el desastre de la Invencible habían sido más limitadas de lo que los ingleses suponían: prácticamente todos los Galeones, es decir, los grandes barcos de guerra, habían logrado ponerse a salvo. Y en cuanto a la rebelión portuguesa, la verdad era que el Prior de Crato exageraba: la inmensa mayoría de los nobles no le apoyaban a él, sino a la familia Braganza.

La Contra Armada de Drake empezó a chocar contra la dura realidad desde el primer momento. Primero, las tempestades. Después, el miedo: ante la posibilidad de embarrancar en la bahía de Vizcaya, Drake rehúsa atacar San Sebastián, por otro lado muy bien defendida. Más tarde, la sorpresa: contra su previsión, Santander está lleno de galeones españoles de la Invencible que completan allí reparaciones. De manera que los ingleses pasan nuevamente de largo y se dirigen, esta vez sí, contra La Coruña, una pieza fácil y sin otra defensa que una pequeña Guarnición en las murallas medievales de la ciudad. 



Mapa de La Coruña

El 5 de mayo de 1589 la ciudad de La Coruña era atacada por el pirata inglés Francis Drake. Confiados en sus fuerzas y crecidos por la resistencia ante la Gran Armada, los ingleses se detuvieron en La Coruña. No les fue difícil ganar el puerto y desembarcar, pero ya en la ciudad se llevaron una desagradable sorpresa. No era sólo la Guarnición la que se defendía, el pueblo entero se había levantado en armas para rechazar la invasión. Durante semanas se sucedieron los combates por las calles de la ciudad. Cuerpo a cuerpo, hombre a hombre, los coruñeses resistían en refriegas encarnizadas. El Capitán Juan Padilla, Marqués de Cerralbo, había organizado una férrea defensa, sin embargo la lucha era desigual y los corsarios ganaban terreno.


La tradición de la Casa Cerralbo atribuye esta armadura a don Juan Pacheco, II marqués de Cerralbo y héroe militar del siglo XVI, Gobernador y Capitán General de Galicia entre 1587 y 1594, vencedor en el asedio de La Coruña por las naves inglesas comandadas por Drake. [Museo Cerralbo]


Aparece María Pita

Pero allí, después de haber afrontado tempestades, miedos y sorpresas, Drake se va a encontrar con algo aún más temible: una mujer decidida. Entra en la historia MARÍA PITA.


Estatua de María Pita

Se llamaba MARÍA MAYOR FERNÁNDEZ DE LA CÁMARA PITA. Era carnicera. Había nacido hacia 1560; en el momento de nuestro episodio rondaba los 30 años y tenía una hija de corta edad. No llevaba una vida fácil. Su primer marido, Juan Alonso de Rois, carnicero, había muerto. Entonces MARÍA se casó con el también carnicero Gregorio de Rocamonde. Podemos imaginarnos su vida con colores más bien opacos: un matrimonio de carniceros en una pequeña ciudad del XVI. Pero en esa vida rutinaria surge de repente una amenaza terrible: una gran Flota inglesa aparece en el horizonte, cañonea muros y calles y desembarca en La Coruña.

Los ingleses están decididos a todo. No tardan en cercar la ciudad. Las viejas murallas medievales aguantan mal: la explosión de una mina abrió brecha en la muralla que defendía la ciudad vieja y los ingleses penetraron en oleadas. Las defensas han caído, pero, como solía pasar en España, los vecinos –tanto hombres como mujeres- toman las armas y se suman al combate. La ofensiva inglesa arrecia. Su objetivo es ahora la ciudad vieja, el centro de La Coruña de entonces. Los coruñeses no ceden: una vecina, INÉS DE BEN cae herida (casi nada se sabe a cerca de este prodigio de mujer, solo que al momento del suceso se hallaba felizmente casada, tenía dos hijos y un próspero negocio de mercería y quincallería en la Pescadería. Había trabajado de forma intensa en el reparo de las murallas y sus cubos llevando tierra, al igual que lo hacían otras muchas mujeres, y cuando se encontraba en esta labor resultó herida por una descarga de arcabucería, siendo trasladada al hospital de orden del oidor Francisco Maldonado. Según los testigos por ella presentados ante la Real Audiencia para que se le resarciera de todo el daño causado, INÉS DE BEN, viuda de Sebastián Fernández –muerto este la jornada del día 5–, recibe dos balazos de los ingleses, uno en la cabeza y otro en el muslo durante la defensa de la ciudad. Así consta en una certificación médica que se expide en Ferrol el 12 de julio de 1590. Como resultado de aquellas graves heridas en la cabeza quedará casi ciega, pobre y con dos hijos a los que atender. Había sido una de las heroínas que permaneció en primera fila desde el inicio del asedio inglés, no recibiendo ninguna mención a su sacrificio. Quedó casi ciega y en la miseria cuando estaba llamada para la Gloria. Ni siquiera quedó de ella una migaja de fama para la posteridad). Ya hay quinientos españoles caídos. Un Alférez inglés logra subir a la parte más alta de la muralla. El marido de MARÍA PITA, Gregorio, cae muerto. Entonces MARÍA, fiera, se lanza contra el Alférez inglés. Así lo cuenta la crónica:

"Un Alférez enemigo, con una bandera en la mano, subía por la brecha, animando con la voz y el ejemplo a los suyos; pero una de las mujeres que allí estaban, llamada MARÍA FERNÁNDEZ DE LA CÁMARA Y PITA... “¡QUIEN TENGA HONRA, QUE ME SIGA!”. MARÍA PITA, que acababa de perder a su marido en la muralla, tuvo el acierto de matar al Alférez con la espada (según unos de una pedrada, según otros de un arcabuzazo), y, robándole la enseña, instó a sus paisanos a la resistencia. Aquel gesto acobardó a los enemigos y espoleó a los coruñeses que a punto de rendirse, tomaron de nuevo la iniciativa, recrudeciendo la lucha.    


Pintura de María Pita

Y vaya si los acobardó: sorprendidos al encontrar nueva resistencia tras la muralla, los ingleses se quedaron paralizados. La mayoría eran Soldados sin experiencia: habían acudido atraídos por el botín, no para morir a manos de una turbamulta de mujeres y paisanos furiosos. Así que, intimidados, pusieron pies en polvorosa. Debió de ser cosa digna de verse: 20.000 Soldados ingleses corriendo a pelo hacia sus barcos, y María Pita detrás, en la mano el rodillo, el arcabuz o lo que fuera, porque todavía sobre esto hay dudas, y no falta quien asegura que el arma de María fue la espada de su marido muerto o, incluso, sus cuchillos de carnicera. El hecho es que los ingleses se marcharon. Drake desplegó velas con las manos vacías.


Relieve de la batalla representado en el monumento a María Pita

La expedición de Drake no pudo terminar peor: cuando llegó a Lisboa, se encontró con que nadie se sublevaba contra Felipe II. Los portugueses recibieron a los ingleses con absoluta indiferencia. Tuvieron que volver a Inglaterra. Por el camino, las tempestades y las enfermedades diezmaron la tripulación. Al llegar a Inglaterra, de aquel poderoso Ejército de 20.000 hombres sólo quedaban 2.000 en condiciones de combatir. Drake, rabioso y endeudado, saqueó Madeira y, después, capturó una flota hanseática, de comerciantes bálticos, para enjugar los gastos de la expedición. Un fracaso. 

¿Y MARÍA? MARÍA se volvió a casar. Lo hizo con un marino andaluz de rango, Sancho de Arratia, con el que tuvo una hija, Francisca. Pero Sancho murió apenas dos años después. Y MARÍA se casó de nuevo: con el Escudero de la Real Audiencia Gil Bermúdez de Figueroa, con el que tuvo dos hijos más. Ya se había convertido en una heroína por todos conocida. La Corona recompensó su hazaña. Por su heroica acción MARÍA PITA en 1596 viajó a Madrid para recibir la gracia Real: plaza de Soldado en La Coruña, licencia para exportar mulas, una gratificación económica y una pensión vitalicia que equivalía al sueldo de un Alférez más cinco escudos mensuales, privilegio que Felipe III prolongó para sus herederos. No fue la única mujer que defendió La Coruña, aunque por su acción fue la más distinguida. También anduvo metida en pleitos por cuestiones de propiedad, y gracias a esos documentos judiciales ha sido posible conocer bien su historia. MARÍA PITA murió en Cambre, cerca de La Coruña, en 1643, a los 83 años.

No puede decirse que España, y menos La Coruña, olvidaran a su heroína. En el mismo solar donde estuvo la casa de Juan Alonso de Rois, su primer marido, se levanta hoy la Casa Museo de María Pita. Y ya sabes: Quién tenga honra, que me siga. ¡Qué señora!



Francisco Javier de la Uz Jiménez


FUENTES CONSULTADAS:







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