30/1/18

HISTORIA DE UN SUPERVIVIENTE

















COMANCHE



Los antiguos redujeron a doce las cualidades que debía tener un caballo: tres de toro, tres de jumento, tres de zorra y tres de mujer. Las de toro: la carrera, el ojo y el vientre. Las de asno: frente, cuartilla y casco. Las de zorra: oído, cola y ligereza. Las de mujer: pechos, caderas y paso grave y majestuoso.



La universalmente conocida batalla de Little Bighorn tuvo lugar entre los días 25 y 26 de julio de 1.876. Fue una batalla entre una coalición de tribus indias contra el 7º Regimiento de caballería de los EEUU en Montana, cerca del rio Little Bighorn. El 7º estaba compuesto por unos 700 hombres, dirigidos por el Tte. Coronel Custer. A pesar de que Custer contaba con moderno armamento, como ha ocurrido muchas veces, el resultado se saldó con su completa derrota frente a los indios, superiores en número, dirigidos por Caballo Loco y Gall.

De los 12 escuadrones del 7º, cinco resultaron completamente aniquilados. Custer murió en el combate, como dos de sus hermanos, un sobrino y un cuñado. Las bajas norteamericanas fueron de 286 muertos y 55 heridos, aunque en la creencia popular, debida en parte a las películas, es opinión general que nadie, ni hombres ni caballos, sobrevino al combate.

Custer y el 7º de Caballería se convirtieron en iconos de valentía y heroísmo en la historia estadounidense. A partir de 1.960, tanto la versión oficial de la batalla como las decisiones de Custer se empezaron a poner en entredicho por numerosos historiadores.

Orígenes del enfrentamiento
Tras las llamadas “Guerras Indias”, las tribus vencidas y asentadas en territorios designados por el Gobierno empezaban a entorpecer el desarrollo del ferrocarril como consecuencia de sus salidas en busca de alimentos y pastos. El Gobierno dio a los indios un ultimátum para volver a sus reservas, que expiraba el 31 de enero de 1.876. Los indios, alegando su derecho al nomadismo, rechazaron la oferta. El teniente general Sheridan, conocido por sus métodos expeditivos, decidió enviar una expedición de castigo en marzo del mismo año, bajo el mando del general George Crook.

El segundo envío de tropas (el primero fracasó por el clima y otras cuestiones tácticas), de mayo de 1.876 partió con un ejército decidido a dar caza a los indígenas. Estaba compuesto por tres columnas:

La primera dirigida por el general Crook, que, partiendo hacia el norte desde 3 fuertes, estaba compuesta por 1.300 soldados.

La Segunda, al mando del coronel Gibbon, del 7º Regimiento de Infantería, partió hacia el Este desde un fuerte de Montana. Estaba formada por 401 soldados de Caballería y seis compañías de Infantería, además de una ametralladora Gatling y 25 exploradores.

La Tercera, dirigida por el general Terry, que salió desde el fuerte Lincoln, en Dakota, estaba compuesta por dos compañías del 17º Regimiento de Infantería, una ametralladora Gatling, cuatro compañías y media del 6.º de Infantería y el protagonista de esta historia: el 7º Regimiento de Caballería con sus doce escuadrones. Era la mayor de las tres columnas, con 45 oficiales, 968 suboficiales y soldados, 170 civiles y 40 exploradores. 1.223 hombres en total. Estaba mandado por el teniente coronel George Armstrong Custer. Custer había defendido los derechos de los indios. Denunció las duras condiciones de las reservas, implicando incluso al hermano del presidente en las irregularidades. El mítico 7º Caballería estaba encuadrado en el ejército que dirigía el general Terry.

El 7 de junio, la columna de Terry alcanzó la confluencia de los ríos Yellowstone.

Fuerzas enfrentadas
El 7º de Caballería disponía de 12 escuadrones que sumaban 566 soldados y 31 oficiales, 15 civiles y unos 35 o 40 exploradores. Por órdenes del propio Custer había prescindido de las fuerzas que le ofrecieron de apoyo (4 escuadrones del 2º de Caballería y una ametralladora Gatling).  Incluso ordenó a sus hombres dejar los sables. Cada soldado iba armado con una carabina Springfield y 100 cartuchos, así como con un revólver Colt 1.872 y 25 cartuchos.

Enfrente, Caballo Loco dirigía un ejército formado por una mezcla de siete tribus. Mujeres, niños, animales de carga y reses para alimentarse. Según algunas fuentes de la época, el contingente total rondaría entre 6.000 y 9.000, (es posible que sólo 3.000 fueran guerreros), así como 30.000 animales.

Los jefes sioux eran: Toro Sentado, Caballo Rojo, Dos Lunas, Caballo Loco, Gall y Lluvia en el Rostro.

Resultado de la batalla
Las consecuencias del enfrentamiento son bien conocidas: una derrota inesperada que quizás fuese debida a una serie de motivos:

–Un error de Custer al pensar que su Regimiento podría hacer algo para lo que se hubiese necesitado a todo un ejército. Es posible que Custer recordase las temerarias cargas de su caballería efectuadas durante la Guerra de Secesión, que tantas victorias le dieron.

–La división de sus fuerzas ante un enemigo superior en número, quizás para evitar que le quitasen el mérito de la victoria, que necesitaba para alcanzar mayor fama en su supuesta carrera hacia la Casa Blanca.

–La negativa de Custer a dotarse de armas pesadas (ametralladoras Gatling) y a contar con fuerzas de apoyo, debido a las prisas que tenía por entablar combate con los indios, teniendo la certeza de que iba a derrotarlos con facilidad.

–Desoír los consejos de sus exploradores nativos de no atacar y esperar refuerzos, ya que eran superados en número por sus enemigos. Probablemente Custer pensó que tras el primer ataque los indios se iban a asustar y desbandarse, como hacían habitualmente.

–La prisa por atacar y derrotarlos, ya que ocho días después (el 4 de julio) se iba a celebrar el centenario de la Independencia de Estados Unidos. Además ese mismo día se reunía la Convención del Partido Demócrata que iba a nominar a los candidatos a la Presidencia.

Todos estos errores, sumados, hicieron que los indios sólo perdieran unos 200 guerreros. Custer tuvo 268 muertos, entre ellos 16 oficiales, 242 suboficiales y tropa, y 10 civiles y exploradores.

Cementerio Little Bighorn
 Cementerio de guerra en el lugar en que se libró la batalla. 




Las teorías más modernas atribuyen el colapso de las fuerzas de Custer a la prematura herida en el pecho del mismo al intentar cruzar el vado y atacar el poblado. Eso explicaría en parte la confusión y la retirada desordenada hacia los altos cercanos. Otras teorías no excluyen las responsabilidades propias de sus subordinados Reno y Benteen, que no cooperaron en absoluto, por no decir que desobedecieron sus órdenes.

El Consejo de Guerra al comandante Reno celebrado tres años más tarde fue aprovechado por el ejército para “tapar” el asunto y echarle todas las culpas a Custer.

En este contexto centraremos lo que sabemos del caballo “Comanche”. Internet ha popularizado la creencia de que Comanche fue el único superviviente de la Batalla de Little Big Horn. Esto, sin embargo, no es verdadero. Fue uno de los sobrevivientes de este horrible enfrentamiento, pero los partes oficiales hablan de que al menos otros 100 caballos también se salvaron. La fama y notoriedad especial de “Comanche” probablemente provenían de su comportamiento heroico en batallas anteriores (Era conocido como un caballo muy estoico al que se le podían sacar las flechas y las balas que recibió sin anestesia), además de por ser la montura del Capitán Keogh.

El origen del caballo
Lo más probable es que Comanche naciera sobre el año 1.862, en lo que una vez se llamó Great Horse Desert of Texas, un territorio donde pastaban en libertad cientos de miles de mustangs (del español “mustango” o “mesteño”). El caballo tenía las trazas de los primeros caballos españoles: el caballo alazán tenía una franja dorsal negra en la espalda. También tenía una pequeña estrella blanca en su frente. Era un caballo de aspecto extraño, con una cabeza grande y un cuello grueso que no guardaba proporción con su cuerpo, con unas piernas que parecían demasiado cortas.

Comanche era un superviviente que fue vendido al ejército. Probablemente en 1.868 él y una cantidad desconocida de caballos fueron conducidos al norte, seguramente siguiendo el Kickapoo Trace, un camino polvoriento y accidentado que atravesaba el territorio indio. Su viaje terminó en San Luis, donde a los pocos días de llegar fueron concentrados en corrales atestados, a la espera de compradores del ejército.

Su ficha
El 3 de abril de 1.868, Comanche fue comprado por el ejército por el precio promediado de 90 $. Una semana después, Comanche y una cantidad desconocida de caballos fueron enviados por ferrocarril a un fuerte de Kansas, donde llegaron a mediados de mayo. Ya estaban marcados todos con las letras US en el hombro izquierdo, el número del regimiento en el muslo izquierdo y la letra C de caballería.

El 7º de caballería de Custer había estado estacionado en Kansas y había perdido varios caballos esa primavera. Custer envió a su hermano, el primer teniente Tom W. Custer, a comprar los caballos que necesitaba. Compró 41, incluido nuestro protagonista, el caballo que pronto se llamaría Comanche. Otra vez, los caballos fueron cargados en un tren, en vagones repletos hacia Hays City, Kansas, donde Custer y sus tropas estaban acampados.

Heridas
Al Capitán Myles Keogh del 7º de Caballería le gustaba aquel caballo castrado de 15 manos de altura, y lo compró para su montura personal; para ser montado únicamente en combate. Ocho años antes de su funesto final, mientras luchaba contra los comanches en Kansas, el caballo fue herido en los cuartos traseros por una flecha, pero continuó peleando con Keogh. Para honrar su valentía el caballo fue llamado “Comanche”. Este caballo fue herido muchas más veces más, siempre demostrando el mismo temple y valor.

Sobreviviente
El 25 de junio de 1.876, el Capitán Keogh cabalgó sobre Comanche en la infausta Batalla de Little Bighorn, a las órdenes de Custer. Tras el desastre, el caballo Comanche fue encontrado dos días después, gravemente herido.

Este extracto está sacado directamente de un registro de aquel momento:

“Fue encontrado por el sargento De Lacey en un barranco a donde se había arrastrado para morir y alimentar a los cuervos. Fue curado y cuidado con cariño. Sus heridas eran graves, pero no mortales si se cuidaban adecuadamente… Lleva siete cicatrices de otras tantas heridas de bala. Hay cuatro atrás del foreshoulder, una en un casco, y una en una pata trasera. En el campamento de Custer (en realidad, Fort Abraham Lincoln), le fueron extraídas tres balas de su cuerpo, y la última se le extrajo en abril de 1.877… “

Cómo le encontraron
Mientras caminaban entre los cuerpos hinchados y en descomposición de sus camaradas caídos, todo estaba en quietud. Los soldados inclinaban la cabeza en silenciosa oración antes de comenzar la odiosa tarea de enterrar a los muertos. El silencio se interrumpió de repente por el débil relincho de un caballo. Cuando los hombres levantaron la vista y examinaron el terreno con los ojos cansados y llorosos, vieron a un caballo que luchaba por ponerse de pie junto al río. Algunos hombres reconocieron al caballo por su peculiar color parecido al ante. Era Comanche, el caballo favorito del capitán Myles Keogh, que había dirigido valientemente a sus hombres hasta el final. El caballo estaba en cuclillas, demasiado débil para moverse más. Aparentemente había sufrido al menos siete heridas, y su pelo estaba enmarañado y sucio de su sangre mezclada con la tierra seca. El capitán Nowlan ordenó a los hombres que trajeran agua para el caballo mientras otros soldados consiguieron ponerle de pie.

Trato y honores
Después de una larga convalecencia, Comanche fue retirado del servicio. En abril de 1.878, el coronel Samuel D. Sturgis emitió la siguiente orden:

“Cuartel General del 7º Regimiento de Caballería de los Estados Unidos, Fort A. Lincoln, DT, 10 de abril de 1.878. Órdenes Generales. Nº 7.

1.- El caballo conocido como “Comanche”, siendo el único representante vivo de la sangrienta tragedia de Little Big Horn, el 25 de junio de 1.876.  Por su amable trato y comodidad será motivo de especial orgullo y solicitud por parte de cada miembro del Séptimo de Caballería hasta el final. Que su vida sea preservada hasta el límite máximo. Herido y con cicatrices como está, su propia existencia habla en términos más elocuentes que las palabras de la lucha desesperada contra la abrumadora mayoría en un conflicto sin esperanza y de la manera heroica en la que todo se derrumbó en ese fatídico día.

2.- El comandante de la Compañía proveerá que se equipe un establo especial y confortable para él, y que no sea montado por ninguna persona, bajo ninguna circunstancia, ni sea sometido a ningún tipo de trabajo.

3.- En lo sucesivo, en todas las ocasiones ceremoniales de formación del Regimiento será ensillado, embridado y envuelto en mantilla de luto, y conducido por un soldado, y desfilará con el Regimiento.”

Comanche nunca más volvería a cargar al sonido del cornetín.

Como honor, fue nombrado “Segundo Comandante” del 7º de Caballería. En Fort Riley, se convirtió en una especie de mascota, ocasionalmente liderando desfiles y disfrutando de la cerveza que obsequiosamente le ofrecían los soldados.


Comanche curado Después de que sanó.



Su cuidador y su retiro
El cuidador inicial de Comanche en Fort Lincoln fue el herrador de la tropa de su amigo muerto, Keogh, John Rivers. El herrador amaba a Comanche y cuidaba de sus heridas hasta que fue declarado retirado del servicio, que pasó a ser cuidado por el herrador, Gustave Korn.

Veamos aquí una descripción de la jubilación de Comanche:

“Desde ese momento, Comanche llevó una vida libre y pacífica. Se le permitió la libertad. Era el único ser viviente que deambulaba a voluntad en el fuerte sin la reprimenda de ningún comandante. Cuando la corneta sonaba a “formación”, Comanche salía trotando a su lugar, al frente de la Tropa. Se le daban terrones de azúcar en la puerta de la residencia de oficiales y luego se iba a la cantina de la tropa, donde le esperaba un cubo de cerveza especialmente colocado para él”.

Gustave Korn y Comanche se volvieron inseparables. Comanche seguía a Korn a todas partes. Cuando la unidad regresó a Fort Riley, Kansas, se contaba que Korn había ido a visitar a una amiga a la cercana ciudad de Junction City. Como Korn no regresó a la base para alimentarle y prepararle la cama para pasar la noche, el caballo lo buscó por todo el campamento, y se fue directamente a la casa de la novia de su cuidador para acompañarle de regreso.

En 1.890, Korn murió en Wounded Knee. La salud de Comanche comenzó a deteriorarse lentamente, y murió el 7 de noviembre de 1.891. Es una creencia popular que Comanche murió porque se le rompió el corazón cuando Korn no regresó de la batalla, pero la realidad es menos romántica, y lo cierto es que murió poco después, de un cólico.

Comanche fue uno de los dos únicos caballos en toda la historia de los Estados Unidos en ser enterrado con todos los honores militares. El otro es Black Jack, pero eso ya es otra historia.

Su jinete
Capitán Keogh




Capitán Keogh

El capitán Myles Keogh -el hombre que montó Comanche en la batalla del 25 de junio- fue un irlandés a quien un biógrafo describió como “un caballero de corazón noble, el ideal de un comandante de caballería y el alma del valor”.

Su buen carácter se proyectaba en el trato a sus caballos. Fueron los caballos muy importantes en su vida. Hablaba de ellos en las cartas que dirigió a su familia. Cuando estaba en Atlanta durante la Guerra Civil, le escribió a su hermana sobre la pérdida de su viejo caballo. “Sentí duramente su pérdida “, dijo. “Si supieras o hubieras visto al pobre caballo cómo podía saltar; y que el 4 de julio me salvó la vida cuando viajaba por un camino llevando una orden. De repente, noté entre la espesa maleza al enemigo. “Tom” (así se llamaba el caballo) los vio cuando se levantaron para disparar, y yo salté de costado hacia la valla que bordeaba la carretera. Él me puso a salvo, fuera de alcance. Nunca volveré a tener un caballo así”.

En 1.867, Keogh le escribió a su hermano y le dijo “mis caballos están en excelentes condiciones. He enviado algunas máquinas para cortar el heno y mezclo la avena y el heno, es de muy buen engorde “, dijo, indicando que estaba dispuesto a gastar su dinero, duramente ganado, para mejorar la ración de sus monturas. “Tuvimos ochocientas toneladas de heno guardadas este otoño“. Un año después, el orgulloso capitán le envió a su hermano una fotografía de su caballo, con una carta que decía “Te harás una idea de cómo es Mark ahora”.





 Comanche y su cuidador Comanche y Gustavo Korn

El 25 de julio de 1.887, el 2º Teniente James D. Thomas, Ayudante interino del 7º de Caballería en Fort Meade, Dakota, certificó una descripción de Comanche antes de transferir su cuidado al Capitán Henry J. Nowlan:

Nombre: Comanche 
Edad: 6 años (Tenía 25 en el momento de la transferencia) 
Altura: 15 manos (1,5 m) 
Peso: 925 libras (Unos 420 Kg) 
Color: Buckskin 
Condición: ¿Inútil? Fecha de compra: 3 de abril de 1.868 
Por quién: (dejado en blanco) 
Costo: 90 $ 
Comprado en: San Louis, Missouri 
Observaciones: exento de todos los impuestos por GO Nº. 7. 10 de abril de 1.878. Montado por el Capitán Keogh en la Batalla del Río Little Bighorn.
 25 de junio de 1.876 
Se creía que tenía parte de Mustang y parte de Morgan.

Después de su muerte
Los oficiales y los hombres del 7º de Caballería quedaron desconsolados. Uno de ellos sugirió que Comanche se conservara para siempre disecado y guardado en la Unidad. Un famoso profesor del Museo de Historia Natural de la Universidad de Kansas fue llamado al Fuerte. Se acordó disecar a Comanche por 400$ y el derecho a exhibir el caballo en la próxima Exposición en Chicago, en 1.893. Más tarde, por razones aún no claras, la factura no se pagó y Dyche acordó retener a Comanche en lugar del pago. Comanche todavía permanece allí, para que todos lo vean.

148 años detrás de una vidriera.


Trato de los soldados a los caballos
Elizabeth Custer escribió en sus memorias:

“Las relaciones cotidianas entre tantos jinetes aceleraron el instinto del bruto, por lo que parecía medio humano. De hecho, he visto un viejo caballo de tropa, del que se había caído un recluta, desfilar tan correctamente como si hubiera estado montado por un soldado bien entrenado. Muchos de los soldados aman y acarician a sus bestias, y si el suministro de grano escasea en una campaña, no vacilan en roban para sus caballos, como lo haría una madre por su niño hambriento”.



Para saber más: el libro más autorizado sobre Comanche es: “HIS VERY SILENCE SPEAKS-Comanche, the horse who survived Custer’s Last Stand”, escrito por  Elizabeth Atwood Lawrence, Wayne State University Press, 1989.

Existe un video dedicado al caballo Comanche. Está lleno de fotos de la Guerra Civil Americana.


CORRIDOS DE CABALLOS

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