15/11/17

MONOLITO REPUBLICANO EN SEVILLA















Según la norma establecida por el Papa León XIII para historiadores y cronistas dice: “La primera ley de la Historia es no atreverse a mentir; la segunda, no temer decir toda la verdad”.

Llevándose a cabo esta norma, la memoria histórica es completa, indivisible, y todo lo que sea trocearla es falsificación.

Según cuenta el periodista y escritor Nicolás Salas en su libro “La Guerra Civil en Sevilla”, la capital y provincia fueron una de las zonas más castigadas por la represión del Frente Popular. Fue tierra mártir por ambos bandos, pero siempre sometida a una incomprensible deformación u olvido por los historiadores. El Arhal, Morón de la Frontera, Utrera, Tocina, toda la Sierra Norte, sufrieron crueldades, y las pérdidas patrimoniales fueron incalculables. En total murieron asesinadas cuatrocientas setenta y seis personas.

Uno de los episodios más crueles de la guerra civil en Sevilla lo sufrió El Arahal. En este pueblo cercano a la capital comenzaron los disturbios el día 19 de julio, promovidos por grupos de amotinados dirigidos por José Alcaide Martín (a) El Sotillo y Manuel Galindo Montaño, ambos huidos del pueblo antes de que entraran las Tropas de Queipo de Llano. Hubo veinticuatro muertos, todos salvajemente asesinados, hasta el punto de que lo ocurrido en El Arahal se consideró como uno de los hechos más horrorosos de la guerra en España, y desde luego, el primero de esa índole que se produjo. En efecto, los primeros asesinatos, cometidos en las personas de Miguel Aranguete Arry y Rafael Arias de Reina Jiménez, fueron de refinada crueldad, pero no se diferenciaron en la forma -tortura, ensañamiento- con los también cometidos en otros pueblos y ya por entonces conocidos por la opinión pública sevillana. La gran conmoción se produjo cuando se conoció que todas las personas presas en el depósito municipal, en condiciones infrahumanas, fueron quemadas vivas. Tal horror produjo la visión de lo sucedido, que un Comandante de las Tropas nacionalistas, veterano de las guerras de África, se volvió loco…

Sigue diciendo el escritor: ¿Por qué los historiadores han ocultado la tragedia sufrida por la mayoría de los pueblos sevillanos bajo la dominación del Frente Popular y, por el contrario, han magnificado y supervalorado la represión nacionalista?


Hace unos años, como muy bien cuenta el autor del siguiente artículo, se instaló un MONOLITO en Sevilla que ha servido para revivir la Guerra Civil y recordarla gracias a la particular “memoria histórica” de unos cuantos que siguen empeñados en contar “medias verdades”…


EL TEMPLETE

MONOLITO ROJO. MONOLITOS COFRADIEROS

Por D. JULIO DOMÍNGUEZ ARJONA

14 de Abril de 2009






























Ayer 13 de abril, fue instalado un monolito en la muralla de la Macarena para rendir homenaje a los republicanos fusilados en este lugar durante los primeros días de la Guerra Civil. EL MONOLITO contiene la leyenda "Homenaje a los fusilados en esta muralla por defender la legalidad republicana, la libertad y la justicia social”. Su instalación fue aprobada por el Pleno del Ayuntamiento en noviembre de 2008 y a su inauguración acudió nuestro querido y nunca bien ponderado el primer Teniente de Alcalde, Antonio Rodrigo Torrijos. En el acto intervino un testigo de los fusilamientos de una columna de mineros de Huelva que vinieron "engañados" (esto se repite en todos los medios) a Sevilla en los primeros días de la Guerra Civil para defender la República, según un miembro de la plataforma.

En este MONOLITO no se cuenta que el "Frente de la Pañoleta", de cómo un grupo de Guardias Civiles al mando del Comandante Gregorio Haro Lumbreras y el Teniente Murillo; en una auténtica acción de comando , eran sabedores de la existencia de esta columna de mineros "engañados", pero armados hasta los dientes (dos camiones blindados, con cincuenta cajas de dinamita; uno, con armas diversas y municiones; otros once repletos de personas, como verán venían solo con ayuda humanitaria) venia de la cuenca minera de Riotinto, presidida por el director de la misma, que con él llevaban una ametralladora y varias cajas de bombas de mano, y en otro vehículo en el que viajan los diputados Luis Cordero Bell , Juan Gutiérrez Prieto y el dirigente sindicalista Antonio Cabezas.



En ese MONOLITO no se cuenta, como un joven, Antonio Rodríguez Camacho, hijo del dueño de la Venta Guía donde la siniestra columna paro a repostar oyó como Cordero Bell hace alarde del objetivo de la columna, que no era otro que, volar la Giralda.

En ese MONOLITO no se cuenta como en la mañana del 19 de Julio esos Guardias Civiles estratégicamente situados pararon a un convoy, muy superior en número, en la Pañoleta en una ensalada de tiros donde volaron los dos camiones de explosivo y se saldó con veinte muertos, setenta y ocho detenidos (que serían los fusilados menos un menor de 16 años, Manuel Rodríguez Méndez, que fue condenado a cadena perpetua). El resto de los luchadores por la libertad entonaron valientemente el "Si nos moverán”, pues les faltó carretera de Huelva para salir por patas por donde habían venido a dinamitar la Giralda..... para defender la República.


Que digo yo que muy cerca de donde han colocado este MONOLITO, están estas Iglesias, que miren como amanecieron la mañana del 19 de Julio de 1936 y como las dejaron, democráticamente los que lucharon por defender la legalidad republicana, la libertad y la justicia. La Giralda pudo acabar peor gracias a los muchachos arrestados de la foto superior.






















Supongo, señor Rodrigo Torrijos que la Asamblea de Hermanos Mayores (la Macarena tuvo su palio varios meses junto a su despacho municipal) y el Consejo de HH y CC de Sevilla, les faltará tiempo para solicitar por aclamación, la colocación de unos MONOLITOS iguales en la puerta de cada uno de estos Templos donde ponga:

EN MEMORIA DE LOS QUE QUEMARON ESTA IGLESIA

EN LA NOCHE DEL 18 DE JULIO DE 1936 PARA DEFENDER

LA LEGALIDAD REPUBLICANA, LA LIBERTAD Y LA JUSTICIA


Es gracioso (gracia no tiene ninguna), los rojos pegaban tiros y tiraban bombas democráticamente, mientras los nacionales sus tiros y bombas eran fascistas.

Señor Rodrigo Torrijos la II República fue un sistema de gobierno tan caótico que además de llevar a un país a la ruina (las circunstancia económicas actuales y las que han de venir son terroríficamente similares a las de aquella época), que lo abocaron a una Guerra Civil, que sus antecesores correligionarios perdieron, se instauró la dictadura de Franco que duró cuarenta años, Franco murió en su cama y después vino una cosa que se estudia en todas las Universidades del mundo llamado Transición Política, donde llegamos a una democracia, que para lo que está quedando es para que los nietos de los perdedores y vencidos de una guerra ochenta años después de su finalización borren calles y coloque MONOLITOS que cuenta verdades a medias.





Francisco Javier de la Uz Jiménez


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