6/11/17

LA COMPAÑIA DE ESQUIADORES 250 Y LA EPOPEYA DEL LAGO ILMEN
















ORIGEN DE LA DIVISIÓN AZUL Y SU DESPLIEGUE

LA COMPAÑIA DE ESQUIADORES 250 Y LA EPOPEYA DEL LAGO ILMEN





En Barcelona, 11 de julio de 2009

Francisco Caballero Leonarte




Distintivo de la División Española de Voluntarios

Cuando el mundo conoció que la noche del 21 al 22 de Junio de 1941 los Ejércitos del III Reich habían invadido la URSS, contuvo la respiración. En efecto, las Tropas alemanas habían dado comienzo a la “Operación Barbarroja” y penetraban en el extensísimo territorio de Rusia a una velocidad inusitada.

El impacto que tal acontecimiento provocó en España resultó de gran trascendencia. Nuestra Patria acababa de salir de la Guerra Civil y en aquellos momentos una parte muy importante de la población estaba altamente sensibilizada en contra del comunismo, al que se consideraba culpable histórico y político de los desastres sufridos en nuestra contienda.

Lo cierto es que, tres días más tarde, el 25 de junio, el Ministro José Luis Arrese y el General Moscardó – a la sazón Jefe de Milicias – cursaron las primeras instrucciones a las Jefaturas de FET y de las JONS para la creación de Banderines de Enganche. El editorial del diario ARRIBA, del día 24, por su cuenta, ya había hecho una llamada a la lucha.

La idea de la expedición había partido de la Falange. El comunismo era visto como un enemigo de la civilización occidental y cristiana al que era preciso destruir. Desde un principio se matizó que la lucha se emprendía contra una ideología considerada nefasta. El sentimiento de muchos españoles pugnaba por la visita que los soviéticos habían hecho a España, en nuestra Guerra, para combatir al lado del Frente Popular.

Según los razonamientos de aquel momento, España no podía ser neutral, pero tampoco deseaba verse arrastrada a la guerra, para la cual – dicho sea de paso – no estaba preparada; por ello decidió enviar una expedición simbólica aunque importante.
A la hora de organizar la expedición, Serrano Suñer chocó con Varela ( Ministro del Ejército ) porque éste quería enviar una División regular y dejar al margen el ofrecimiento de FET, pero Serrano fue tajante: “No, señor, no irá una División del Ejército Español, porque no es el Estado Español el que está en guerra”.

Triunfó la tesis de Serrano, si bien matizada en el sentido de que el Partido proporcionaba los voluntarios y el Ejército los Mandos.

El éxito de la recluta fue tal que con el número de voluntarios que se presentaron se hubieran podido formar más de cuatro Divisiones. Para el mando de la División Azul (División Española de Voluntarios, oficialmente), Franco designó al General de Brigada Agustín Muñoz Grandes, el cual tenía gran prestigio como militar y, al mismo tiempo, gozaba de simpatías en el Partido.

La División Azul fue la primera gran Unidad española que intervenía en una guerra europea después de 125 años y las características de su composición la hacían muy especial. El 85% de la Tropa estaba compuesto de personal con estudios universitarios y abundaban los cargos políticos, como concejales, alcaldes, altos funcionarios e, incluso, gobernadores civiles, que habían trocado sus puestos por el de combatientes. Incluso, muchos Oficiales renunciaron a sus estrellas para alistarse como Soldados rasos.

El 13 de julio del mismo año comenzó la salida de expediciones desde España, que se concentraron en el campamento de Grafenwör (Alemania). La División tomó el número 250 de la Werhmacht. Sus efectivos eran 17.000 hombres, 5.700 cabezas de ganado y 765 vehículos. La instrucción fue acelerada: el 31 de julio se juraba Bandera con la siguiente fórmula: “¿Juráis fidelidad al Comandante Supremo del Ejército Alemán, Adolf Hitler, para combatir contra el comunismo como valientes soldados?”. El día 10 de Agosto se empieza a recibir armamento; el día 21 del mismo mes se abandona el Campamento militar. En tren se atraviesa Alemania y el pasillo de Dantzing, llegando hasta Polonia. Desde la zona de Suwalki y Grodno, la División 250 comienza una marcha que habría de durar cuarenta días, recorriendo más de mil Km. a pie. Llegados a Witebts, la División Azul es embarcada en camiones y ferrocarril y enviada al Frente del Volchov.

El 12 de octubre de 1941, fiesta del Pilar, la División Azul se desplegó y ocupó diversas posiciones en Novgorod, en el lago Ilmen y a lo largo del río Volchov, ocupando un frente aproximado de 50 Km.

Los españoles han relevado a la 126 División germana y son integrados en el 16 Ejército alemán, del General Busch, hasta febrero de 1942; después pertenecerían al 18 Ejército del Genral Lindeman. Siempre en el Grupo de Ejércitos Norte, mandado por Von Leeb hasta Enero de 1942, y por Von Küchler a partir de esa fecha.


Nada más llegar a sus posiciones, los españoles ya empezaron a combatir. El 19 de octubre Unidades de la División Azul cruzaron el río Volchov, establecieron una cabeza de puente y conquistaron diversos pueblos y aldeas rusas férreamente defendidas. Pero la capacidad ofensiva de la División Azul tenía sus limitaciones. La falta de apoyo aéreo táctico, el no contar con carros de combate, ni con suficientes armas automáticas y las grandes dificultades que el terreno imponía al despliegue logístico frenaban su avance.

Al principio de noviembre se estabilizó el Frente, y las Tropas españolas relevaron a los alemanes en POSSAD. A partir de entonces se inició una dura lucha en defensa de las posiciones conquistadas. Aquí, en el río Volchov, les llegó el demoledor invierno ruso con temperaturas de hasta 40º bajo cero, y la fuerte presión del Ejército soviético.

Paralizada la acción propia, los rusos atacan. La cabeza de puente sufre mucho. La más fuerte embestida la soporta el pueblo de POSSAD que, durante los días 12, 13 y 14 de noviembre, queda cercado. Restablecida la comunicación, con ataques intermitentes, la situación dura hasta el 8 de diciembre, cuando se ordena abandonar la cabeza de puente y volver al lado izquierdo del río. Sin embargo, las primeras acciones de guerra ya han demostrado el temple de los voluntarios españoles y han servido para que la División Azul obtenga un prestigio militar, tanto ante los alemanes como ante los soviéticos.




























El General Muñoz Grandes con mandos de la División Azul, en el campo de entrenamiento de Alemania


ACCIÓN DEL LAGO ILMEN

Antes de cumplirse los seis meses del inicio de la “Operación Barbarroja”, el optimismo de los Generales alemanes empieza a resentirse. El empuje ofensivo de las 51 Divisiones de la Werhmacht ante Moscú se había agotado después de casi un mes de combates. Entonces, las Tropas soviéticas formadas por cien Divisiones, al mando del Mariscal Zukov, dieron inicio, el 5 de diciembre de 1941, a una gran ofensiva para aliviar la presión sobre la capital rusa, obligando a los alemanes a batirse en retirada.

En el sector Noroeste, las Tropas soviéticas avanzaban de forma imparable con la misión de recuperar la carretera y especialmente la línea del ferrocarril Moscú – Leningrado. En esa ofensiva los rusos ponen al 16 Ejército del Gral. Ernest Busch en situación casi desesperada. Tanto es así, que el día 7 de enero de 1942, en plena ofensiva, las Tropas rusas avanzan sobre el sector donde se encontraba la División Azul, destrozando antes, a su paso, la 290 División de Infantería Alemana, que se encontraba al sur del lago Ilmen.

En la retirada, queda cercada la Guarnición alemana de una aldea de pescadores llamada VSVAD, en la desembocadura del río Lovat, compuesta por unas doscientas isbas (típica vivienda campesina rusa). Los 543 hombres cercados, al mando del Capitán Pröhl, formaban una Unidad heterogénea, restos de otras Unidades que se habían dispersado durante la precipitada retirada. Frente a los alemanes está formado el cerco por el 140 Regimiento de infantería del 11 Ejército Soviético. Se perdió el contacto telefónico y, ante la ausencia de noticias, el Mando alemán empezó a dar por perdida la suerte de los Soldados cercados en VSVAD.


Soldados españoles marchan en una aldea cerca del Lago Ilmen

El efecto político que hubiera tenido la caída de esta aldea hubiera sido muy grande. Había que salvar la Guarnición alemana a cualquier precio.

Parece ser que la situación climatológica y la alta concentración de fuego soviético impidieron la ayuda exterior de paracaidistas. No obstante, se realizó un primer intento de liberación de la Guarnición alemana que terminó en fracaso, dada la presencia de cerca de 3.000 esquiadores siberianos, muy adaptados al durísimo invierno que se padecía en aquel momento.

Al no disponer de Unidades de reserva, el General Von Chappuis, que no sentía muchas simpatías por los españoles, llamó por teléfono el día 9 de enero de 1942 al Cuartel Gral. Español y preguntó al General Muñoz Grandes si podía hacer algo por las Fuerzas alemanas sitiadas.

La contestación del General español a la petición de auxilio pasó a la historia. El General Muñoz Grandes preguntó: “¿Cómo se porta la Guarnición de VSVAD?”, “muy valientemente” – le contestó el General Von Chappuis. Muñoz Grandes respondió entonces: “Se hará lo que se pueda y más de lo que se pueda”.

Rápidamente el General español se reunió con su Estado Mayor en Grigorovo y allí analizó la situación. USVAD se encontraba a 30 Km. de la División Azul, el frío era muy intenso, pues se estaba sufriendo el invierno ruso más crudo en más de cien años y la temperatura en el lago Ilmen llegó a descender a 53 grados.

La situación para los cercados de VSVAD era cada vez más grave. Había que decidir y actuar con rapidez, y el Mando español tenía claro que no se podía defraudar a los alemanes y que todas las miradas estaban puestas, en aquellos momentos, sobre los Soldados españoles. Por ello, decidió encomendar la operación de rescate a la Compañía de Esquiadores, recién creada.

Por otra parte, también influyó en esta decisión el hecho de que el grueso de la División Azul estaba empeñada en un duro combate a lo largo del río Volchov.

LA COMPAÑIA DE ESQUIADORES

En la organización inicial la División Azul no contaba con ninguna Compañía de Esquiadores. Se tuvo que formar en Rusia ante las especiales condiciones climatológicas y para atender el desarrollo de los acontecimientos, es decir, su creación vino impuesta por las necesidades. Se precisaba una Unidad que pudiera desplazarse rápidamente, a pesar de la nieve y atender las urgencias bélicas que pudieran presentarse.

Compañía de Esquiadores

El día 21 de noviembre de 1941, se formó oficialmente dicha Compañía. Para ello, fue elegido el Teniente de Artillería José Otero de Arce, cuando éste se encontraba en plena batalla de Possad. Pero, al no poder distraer Fuerzas de ninguna otra Unidad, se decidió formar la Compañía con tres o cuatro voluntarios del resto de las Compañías, especialmente los que tuviesen conocimientos de esquí. Lo cierto es que, junto con los expertos, también se presentaron otros que no tenían ni idea de cómo se usaban unos esquíes. Sin embargo, pronto se formó un cuerpo unido y a todos les animó el mismo espíritu de entrega y sacrificio, como se pudo demostrar poco después.

La Compañía de Esquiadores estaba compuesta por seis Secciones que sumaban unos 150 hombres, a los que se unieron posteriormente voluntarios procedentes del Grupo de Veterinaria, Anticarro y Radio; más los rusos ayudantes, sumaban en total 206 hombres, todos ellos al mando del Capitán José Manuel Ordás Rodríguez procedente de la 5ª Compañía de Antitanques.

Como es lógico, el material de esquí era el propio de la época, muy rudimentario si se compara con el actual. El equipo de abrigo, aunque de cierta calidad, no era el adecuado para proteger de temperaturas tan extremas que llegaron a superar los 50 grados bajo cero.









La vigilancia y patrulla de la orilla oeste del lago Ilmen, fue la Misión encomendada a la Compañía de Esquiadores. Estaban en un sector del Frente relativamente tranquilo. Dependiendo del frío, el tiempo de guardia podía oscilar entre media hora a una hora, pero, así y todo, a los Soldados se les helaban los huesos. Las manos ateridas por el frío apenas podían sostener el fusil y los pies casi no se sentían.







Soldados de la Compañía de Esquiadores








La enorme extensión del sector asignado a la Compañía de Esquiadores obligaba a una presencia constante de efectivos, con el fin de poder cumplir con la misión encomendada. No era extraño que una patrulla durase doce horas en condiciones infernales.












Soldados de la Compañía de Esquiadores



Viñeta de los Soldados de la División Azul


LA ACCIÓN DEL LAGO ILMEN

En SPASSPISKOPEZ el termómetro señalaba 32 grados negativos, el sábado 10 de enero, cuando los 206 hombres de la Compañía de Esquiadores forman ante su Capitán a las 6 en punto de la mañana. El General Muñoz Grandes había enviado a su ayudante, Capitán de Corbeta Mora Figueroa, a desearles buen viaje desde su punto de partida en SPASSPISKOPEZ. “Vais a liberar a un Batallón de camaradas alemanes” les dijo. “Cruzareis el lago. La marcha será corta, pero dura. Os enfrentaréis a fuerzas soviéticas superiores en número. Si alguno de vosotros está enfermo que lo diga ahora.” Nadie contestó.

Si descontamos las consabidas refriegas e intercambios de disparos con las patrullas rusas, tenemos que decir que la Compañía de Esquiadores todavía no había participado en un verdadero combate. A partir de ahora tendrían ocasión de conocer, en toda su crudeza, las acciones combatientes.

Durante los meses de noviembre y diciembre el sol se ponía a las 15,30h. aproximadamente, y ello comportaba que a las 16,00h. fuese completamente de noche.





Para realizar la Operación se hizo acopio de del material necesario, no muy abundante, por cierto, pues las raciones de comida solamente se prepararon para tres días, ya que en un principio se pensó que una marcha de 30 Km. se podría cubrir en ocho horas. En cuanto al armamento, solamente llevaban el propio individual de dotación en el Ejército alemán, más nueve fusiles ametralladores. No había Artillería anticarro. Para combatir el frío y el viento, prácticamente lo que llevaban puesto encima, siéndoles de gran utilidad los gruesos abrigos de inviernos que ya utilizaban, pues no había tiempo para esperar nuevo equipo invernal.

Contra lo que parecería normal, para esta ocasión nuestros esquiadores no utilizaron los esquíes, ya que éstos en el hielo no tienen eficacia práctica y para la marcha sobre nieve acumulada, se preferían las botas y, a ser posible, las rusas de fieltro muy apreciadas por las Tropas españolas.






Soldado Esquiador

A los 206 hombres hubo que añadir 70 trineos tirados por caballos pequeños, pero fuertes y resistentes, que fueron requisados urgentemente entre los aldeanos y que normalmente eran conducidos por auxiliares rusos o por los propios dueños. En los trineos se transportaba la comida y la munición, así como un único aparato transmisor de radio a pedal.

Pero lo que al principio parecía una simple Operación de rescate bien pronto se reveló como una empresa casi imposible de lograr. En plena oscuridad la visibilidad era prácticamente nula. En el lago no existían puntos de referencia para guiar la marcha; lo único que tenían era una brújula.

A las pocas horas de marcha, Ordás llamó a Varela (el radio) para que diera cuenta del avance al Cuartel General, pero el generador se había helado. Sin titubear, ordenó a Varela que volviera a por otro. También hizo volver en trineo a los primeros congelados. 




La Columna seguía el rumbo de la brújula rodeando hondas grietas y grandes barreras de hielo, elevadas por el oleaje de la superficie del lago. La marcha proseguía a 53º bajo cero.

Varela volvió, siguiendo los rastros de la expedición, con un nuevo aparato de radio. 10 de enero, 9,30 h. de la noche. Muñoz Grandes a Ordás: “La guarnición de VSVAD se sostiene valientemente... es absolutamente necesario socorrerlos. El honor de España y el espíritu de fraternidad de nuestro pueblo lo exigen”. A las 2 h. de la mañana del día 11, nuevo mensaje de Muñoz Grandes a Ordás: “Sois el orgullo de nuestra raza. Confiad en Dios y atacad como españoles”.

El libro de Eduardo Barrachina Juan, “La batalla del lago Ilmen”, describe lo siguiente: “Si en la orilla la temperatura había descendido a 40 grados, en el interior del lago se midieron con un termómetro finlandés 53 grados bajo cero. A esa temperatura se funde la grasa de los cerrojos de los fusiles y no se pueden utilizar. El agua se hace en el acto un bloque de hielo y para beber hay que calentarla previamente. El pan debe serrarse o cortarse con un hacha. La mayor parte de la comida se congela también con la gran dificultad de poder aprovecharla, pues encender fuego es extremadamente peligroso, ya que puede delatar la posición de las Fuerzas españolas al enemigo. Y lo peor de todo, no se puede dormir. Dormir significa la muerte por congelación, incluso tumbarse un rato en un trineo puede suponer la pérdida de los pies o las piernas por congelación”.

Debido a las bajas temperaturas llegó un momento en que la brújula dejó de funcionar y se tuvo que recurrir a la orientación por las estrellas. Las ocho horas calculadas inicialmente para la travesía se habían convertido en veinticuatro cuando la unidad alcanzó la orilla meridional del lago, cerca de USTRIKA, a 18 Km. de VSVAD, su punto de destino. En aquellos momentos ya tenían 102 casos de congelación.

En las proximidades de la aldea de USTRIKA se encontraron con dos centinelas alemanes de la 81º División que resistían en aquel sector. Los españoles fueron conducidos a una isba con estufa, donde los camaradas alemanes, con la consiguiente alegría y sorpresa, les dieron té caliente. Ordás supo allí que VSVAD aguantaba aún y que él y su Compañía quedarían temporalmente bajo el mando de la 81º División, agrupada a lo largo de la orilla del lago Ilmen. Se trataba de los silesianos del General Erich Schopper, los cuales estaban casi cercados y trataban de contraatacar en un intento desesperado por sobrevivir. En estas condiciones la ayuda de los pocos españoles era bien recibida aunque fuera escasa.

Entretanto, las fuerzas alemanas sitiadas en VSVAD, con la autorización del mismo Fhürer, han conseguido romper momentáneamente el cerco e incluso consiguen hacer algunos prisioneros rusos.

Los españoles se hallan en una situación tan penosa que el Capitán Ordás llama por radio al General Muñoz Grandes y le comunica las últimas novedades. La verdad es que la Compañía está diezmada y su capacidad de combate se ha reducido prácticamente a la nada. Los Soldados están agotados y en USTRIKA procuran reponer fuerzas.

El General Muñoz Grandes, comprendiendo la extrema gravedad de la Fuerza de rescate, da prioridad a cualquier noticia que llegue sobre ellos. Permanece en su Cuartel General y sigue constantemente, por radio, las incidencias de la Operación. A las 13,30 h. del día 11 de enero les envía otro mensaje: “Sé vuestro esfuerzo durante la penosísima marcha que habéis realizado; si la suerte no os acompañó al logro total de vuestro propósito, no fue vuestra culpa.
         


General  Agustín Muñoz Grandes                                                     Capitán José Manuel Ordás Rodríguez
      

La Guarnición de VSVAD sigue resistiendo valientemente y hay que socorrerla cueste lo que cueste, aunque queden todos los nuestros sobre el hielo, no importa; con los que te queden, con muy pocos, tú solo si es preciso, seguid adelante, hasta morir; todo por el heroísmo de los de VSVAD; o se les salva o hay que morir con ellos.

En nombre de la Patria, gracias, y no desfallecer, confío en vosotros”.

A pesar de todas las circunstancias adversas, la Compañía de Esquiadores, con 102 hombres menos y con la mitad de los trineos, se lanza al ataque y el día 12 de enero conquistan la aldea de SADNEJE – POLE, distante de USTRIKA 1 Km. aproximadamente, donde se hacen algunos prisioneros soviéticos que son debidamente interrogados e informan perfectamente de cuál es la situación de las Fuerzas enemigas.

Continúan las Operaciones y el avance hacia VSVAD. El día 14 de enero se hace recuento de los hombres disponibles. A la cuarta jornada, desde la salida de SPAPISSKOPEZ, solamente quedan 58 Soldados españoles capaces de combatir.

El intenso frío polar, la nieve y el hielo del durísimo invierno ruso fueron el peor enemigo al que tuvieron que enfrentarse nuestros Soldados, pues las Tropas soviéticas estaban mejor equipadas y acostumbrados a soportar el frío.

Dado el valor histórico de los hechos y su contenido dramático, a partir de aquí seguiremos las incidencias de la batalla a través de los mensajes cruzados entre el Capitán Ordás y el Cuartel General de Muñoz Grandes (textos extraídos del libro “La División Española de Hitler”, de los norteamericanos Geral R. Kleinfely Lewis A. Tambs):

14 de enero, 10,00 h. Ordás a Muñoz Grandes. (Zanón)

Empujamos para liberar VSVAD.
13,00 h.: hemos tomado SHISHIMOROVO. Nuestra Guarnición de allí... reforzada por alemanes y letones.

17 de enero, 22,00 h. Ordás a Muñoz Grandes.

El enemigo contraatacó con dos Batallones con cañones anticarro y seis carros medios, que rápidamente arrollaron a la vanguardia española. El Destacamento rodeado se defendió heroicamente... de los 36 españoles de vanguardia, catorce murieron. El resto rompió el cerco y se unió a la Compañía. Nos estamos atrincherando en... y resistiremos el próximo ataque importante.

19 de enero, 13,30 h. Ordás a Muñoz Grandes.

A las siete de hoy el enemigo ha lanzado un ataque en masa sobre MALOE UTCHNO suprimiendo la Guarnición de 25 españoles y 19 alemanes ... la enorme concentración enemiga nos impidió reconquistar el puesto. La Guarnición no capituló. Murieron con las armas en la mano. Observamos una gran masa enemiga en dirección a MALOE UTCHNO. Esperamos el ataque. Sabremos morir como españoles.

19 de enero, 23,00 h. Muñoz Grandes a Ordás.

Habláis como sólo los héroes lo harían. Este es el único medio de construir un imperio. Valor. Vuestra conducta es el orgullo de esta brava División. A pesar de todo venceréis. Hay un Dios y Él os concederá la victoria porque sois los más valientes hijos de España. Un abrazo que no será el último.

20 de enero, 14,30 h. Ordás a Muñoz Grandes.

Anoche nos bombardearon tres veces aviones rusos. Al atardecer, grandes masas enemigas avanzaron contra nuestras posiciones. Han salido varios voluntarios para incendiar los carros enemigos con cócteles molotov. El movimiento de penetración del ataque ha sido contenido, y el enemigo se retira. Dios existe.

21 de enero, 09,45 h. Ordás a Muñoz Grandes.

Un Destacamento salió esta mañana de MALOE UTCHNO para VSVAD. La guarnición de VSVAD, que hizo una salida anoche, abrazó a nuestros hombres (sobre el lago helado) siete Km. al Este de Uzhin. Vuestras órdenes han sido cumplidas por entero.

25 de enero, 01,40 h. Muñoz Grandes a Ordás.

Dime cuántos valientes quedan. Quedamos doce.
De este modo, se dio por terminada la acción del lago Ilmen con el cumplimiento de la misión encomendada.

La Compañía de Esquiadores 250 nunca más volvió a ser organizada, siendo ésta su única y definitiva batalla.

Los mencionados autores norteamericanos reseñan en su libro que “los hombres de Ordás lucharon `soberbiamente´ y el pequeño resto siguió batallando bravamente”. “El General Schopper dirigió un mensaje personal de citación a su camarada en Grigorovo y concedió 32 Cruces de Hierro. El Caudillo envió un mensaje especial en el que se concedía a Ordás su segunda Medalla Militar Individual. Franco otorgaba también la Medalla Militar Colectiva a la Compañía de Esquiadores”.












De esta forma la Compañía de Esquiadores se convirtió en la Unidad más condecorada del frente de Leningrado y, por supuesto, la más condecorada de todas las Fuerzas voluntarias extranjeras que lucharon encuadradas en la Wehrmacht.








Recorte de periódico de la época dedicado a los héroes españoles


Nos dice Eduardo Barrachina en su mentado libro: “Si por acciones bélicas en las que ya habían intervenido las distintas unidades de la División Azul se habían ganado el respeto de sus camaradas alemanes, la gesta del lago Ilmen la elevó a la admiración que todavía perdura en los supervivientes alemanes de Leningrado”.

“Por todo el Frente se difundió inmediatamente la acción llevada a cabo por la Compañía de Esquiadores.

La revista alemana SIGNAL se ocupó de ello e incluso de forma gráfica”. “Las obras históricas que tratan de la División Azul, especialmente de autores extranjeros, la acción bélica que más admiración y cariño despierta siempre es ésta precisamente, LA GESTA ÉPICA DEL LAGO ILMEN”.

El día 5 de febrero de 1942, el General Schopper, Jefe de la 81ª División de Infantería, envió al General Muñoz Grandes el mensaje:

“Mi muy respetado General: En el momento en que cesan de estar a mis órdenes los valientes Soldados de su Compañía de Esquiadores, es para mí un deber ineludible expresarle a Vd. mi agradecimiento y mi admiración por el arrojo temerario y heroico de sus Soldados.

Ha sido para mí un honor poder tener bajo mi mando a estas excelentes Tropas y motivo de especial satisfacción que con la concesión de 32 Cruces de Hierro a la Compañía. haya cristalizado en forma palpable el reconocimiento de los mandos superiores. Con la expresión de mi estima y con el deseo de poder volver a saludarle personalmente, queda de Vd. muy respetuosamente.

Schopper.


CONCLUSIONES

Es bien conocido el axioma de que no se pueden valorar unos hechos históricos determinados sin tener en cuenta la realidad social, política y cultural del momento en que se produjeron. Con el pensamiento dominante hoy en España, la mayoría de nuestros compatriotas difícilmente podrían entender que un puñado de jóvenes, dejando en muchos casos novias, situaciones confortables, cargos públicos importantes... se alistaran para jugarse la vida en la lejana Rusia.

De todos es sabido que hoy ya no están de moda los valores del patriotismo, del sacrificio y de entrega hasta la muerte en aras de un gran ideal. Pero en aquellos tiempos, las cosas eran diferentes. Para ilustrar cual era el talante de aquellos Soldados, expondremos la siguiente anécdota:

Cuando la Compañía de Esquiadores se encontraba en SADNEJE POLE, a la Fuerza de rescate se le unió el Cabo Hernández Bravo y el Soldado Hernández Rivadulla, que se encontraban con un permiso en RIGA. Pero cuando se hallaban esperando en una estación de ferrocarril el tren que les debía llevar a dicha ciudad, se enteran de que su Compañía se encuentra en el lago Ilmen, donde ha sufrido importantes bajas. No lo piensan dos veces. Renuncian a su permiso y en un camión de aprovisionamiento se dirigen a buscar a su Unidad y la encuentran en SADNEJE POLE, después de una gran aventura vivida.


Soldados de la Compañía de esquiadores

Ciñéndonos a la acción concreta de la Compañía de Esquiadores, es inevitable la pregunta ¿cómo un grupo tan reducido de Soldados españoles pudo realizar una gesta semejante? Sin quitarles el inmenso mérito que tuvieron en la superación de vicisitudes extraordinarias, algún autor apunta que los soviéticos quizás creían que tenían enfrente no una Compañía sino una División entera.

Por otra parte, no debemos olvidar que los Divisionarios no eran simples Soldados de leva. La mayoría eran voluntarios falangistas impregnados de un fervoroso idealismo. En el fondo bullía en ellos la sangre del guerrero. Además, los Oficiales, también voluntarios, procedían de los Cuadros profesionales del Ejército. La conjunción de ambas características dio como resultado una Unidad eficiente.

Desde otra perspectiva, puramente política, la División Azul sirvió para demostrar a Hitler, y también a los aliados, que si bien, dados sus superiores medios materiales, en algún momento podrían invadir España, ello sería a un coste prohibitivo.

De esta idea hay que partir para poder entender la obstinación de Muñoz Grandes por acometer las Acciones militares más comprometidas y difíciles, como la creación de la cabeza de puente del Volchov, la defensa de POSSAD y el cruce del lago Ilmen. Evidentemente, nuestro General tenía, entre otras, la misión política de mostrar la calidad humana y combativa de los Soldados españoles. Quizás los Mandos de la División Azul y, por supuesto la Tropa, en aquellos momentos lo ignorasen, pero con el transcurso del tiempo se han ido conociendo documentos y declaraciones de políticos que han puesto de relieve el impagable servicio que el heroísmo de unos pocos (nuestros Divisionarios) supuso para que España pudiera mantenerse en paz al margen de los desastres de la II Guerra Mundial.

Acudiendo a un estudio debido a la pluma de José Mª. Manrique García y Lucas Molina Franco, publicado en la Revista Española de Historia Militar, nº 33, de marzo 2003, obtenemos la siguiente información: Patton, como se supo en su momento (a pesar de su pretendido incógnito), visitó Melilla, desaconsejando a sus Mandos el ataque a España. (Lo cita Severiano Gil Ruiz en “Melilla –apuntes de su historia militar-“, dando referencias de la Biblioteca del Congreso de los EE.UU.)

“También el General Clark visitó oficialmente el Marruecos Español, entrevistándose, a comienzos de abril, con su Jefe el General Orgaz”.

“Hay que recordar que, sin duda, los aliados habían tomado buena nota de la batalla de Krasny Bor, los días 10 y 11 de febrero de 1943. Una modesta División hipomóvil, que cubría un frente de 30 Km. en terreno llano, dotada de armamento normal (e incluso de “recuperación”), con pobre defensa contra carros... y nula antiaérea, aguantó, sobre un frente de ataque de 10 Km. el empuje de cuatro Divisiones, más dos Brigadas de Esquiadores y dos Brigadas acorazadas del ejército soviético”.


EPÍLOGO

Como epílogo podemos decir que desde Berlín a San Petersburgo (Leningrado) 5.000 españoles quedaron en los cementerios y 300 prisioneros en Rusia hasta 1954. De los casi 49.000 combatientes, en los dos años de frente, la División tuvo un total de 22.000 bajas entre muertos, heridos y enfermos.


Vista actual del Lago Ilmen

Ocho Cruces Laureadas de San Fernando, cincuenta y tres medallas Militares Individuales, ciento treinta y cinco Cruces de Hierro de 1ª Clase, dos mil trescientas sesenta y dos Cruces de Hierro de 2ª Clase, dieciséis Cruces al Mérito de Guerra, destacan entre otras distinciones otorgadas a los voluntarios azules.

Por eso, por el elevado número de caídos y de condecoraciones, y por su insuperable valor en las batallas, la DIVISIÓN AZUL es calificada por los historiadores extranjeros como UNIDAD HEROICA Y GLORIOSA.

Una curiosidad. Un cómic japonés reflejando la hazaña

          Obtenidas algunas imágenes de unas tiras de “cómic”, editadas en Japón recientemente, en las que se trata, precisamente, sobre el encuentro de las Tropas alemanas VSVAD con los divisionarios españoles. No deja de ser curioso que, después de tantos años y en un lugar geográficamente tan lejano, editen como divulgación para el gran público japonés esta historia bélica; lo cual pone en evidencia la importancia y relieve del acontecimiento.




Francisco Javier de la Uz Jiménez


1 comentario:

Juan Salafranca dijo...

Magnífico trabajo. como hijo de divisionario, te lo agradezco