ESE EJÉRCITO QUE VES.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
Poetas Muertos
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14/11/16

ANÁLISIS SOBRE LAS ELECCIONES NORTEAMERICANAS













Cosas que decimos hoy

Sobre las elecciones norteamericanas y la posible repercusión de su resultado para la defensa colectiva.

“I want to tell the world that, while we will always put America's interests first, we will deal fairly with everyone,” (Donald Trump, November 9, 2016)


Como un sabio dijo: “Ya está y esto es lo que hay”. Donald Trump, empresario y nunca antes implicado en la política, se ha convertido en el 45 Presidente de los Estados Unidos de América. Contrariamente a lo que postulaban la mayoría de pronósticos y de encuestas, Mr. Trump ha derrotado claramente a su contrincante, Mrs. Hillary Clinton.


Donald Trump, exultante al ganar las elecciones

Trump ha obtenido un 47% del voto popular mientras que Hillary Clinton ha logrado un 48%, es decir algo más de 300,000 votos que su rival, pero ambos por encima de los 60 millones de votos cada uno. Ello traducido al sistema electoral ha hecho que Trump haya obtenido 290 compromisarios mientras que Clinton solo ha logrado 228, resultando claramente derrotada.

Trataré de aclarar este asunto que para los españoles puede resultar confuso.

El mecanismo de las elecciones es el siguiente:

En primer lugar, se vota exclusivamente al presidente, nominalmente, aunque también se puede votar por el partido correspondiente, que es lo mismo. Se vota individualmente, pero lo que ocurre es que para facilitar la votación y el recuento, cuando en un estado, la mayoría ha votado una opción, sea ya favorable a los republicanos o a los demócratas, entonces esos votos revierten en unos compromisarios electorales, designados y elegidos dentro de cada partido, que son los que depositan el voto de la gente, o voto popular, tal como se ha hecho, es decir a favor del candidato respectivo.

Por eso se habla de voto popular y voto electoral, pero a fin de cuentas viene a ser lo mismo. Los votos se recuentan igualmente, y si, puede ocurrir, como en esta ocasión, que el voto popular sea ligeramente mayor o menor que el voto electoral, pero ello no cambia el resultado final, que lo da el número de compromisarios.

Un ejemplo sencillo lo tenemos en Texas. En Texas la mayoría (casi 4.700.000 votantes), ha votado en favor de Trump y eso le ha otorgado el máximo número de compromisarios que este estado puede tener en relación a su población: 38 compromisarios. En California, que se ha decantado a favor de Hillary, casi el 62% del electorado (5.860.000 votantes), han hecho que ella tenga todos los compromisarios, un total de 55 (California es el estado con más habitantes). Y así, sucede con el resto de Estados.

El número mágico que da la victoria es 270. El que saca los 270 es el ganador. Trump ha ganado el voto electoral sobradamente y le ha faltado muy poco para el voto popular, pero ello es irrelevante. Aún así esto es lo que ha motivado quizás las protestas, que reclaman se respete el voto popular y se ignore el voto electoral. Pero esa no es la ley.

Algo muy importante, en cualquier caso, a tener en cuenta es que aquí las elecciones están totalmente separadas y no ocurren a la vez, además.

El Congreso, los diputados, se renueva cada 2 (DOS) años y hay 435 diputados (para un país de 310 millones de habitantes). Y el Senado cada 6 años (SEIS) y solo hay 100 senadores, 2 por Estado. Y el Senado aquí sí que manda.

Las elecciones presidenciales son cada 4 años, y el presidente solo puede repetir una vez, por ley. En total 8 años máximo, (Roosevelt fue la excepción a la regla, y esta ley se puso tras su muerte en 1945.)

Las elecciones son totalmente independientes. Y no hay listas ni nada semejante. Es decir, el poder legislativo es totalmente independiente y está separado del ejecutivo, y lo mismo ocurre con el judicial. Por eso no hay ningún problema, sea quien sea el ganador. El sistema de gobierno tiene suficientes mecanismos de equilibrio y control para impedir que un presidente ignore la constitución y se convierta en un dictador. Tampoco existe disciplina de voto, y de hecho Trump ya sabe que un número no despreciable de senadores y congresistas republicanos no están a su favor. De modo que tendrá que tener mucho tacto y ser prudente a la hora de gobernar.

Aún así, estas elecciones han sido poco corrientes y su resultado ha causado sorpresa. Mi opinión personal es que la gente estaba cansada de los políticos de carrera, y buscaban algo diferente. Trump ha dicho cosas que piensan la mayoría de los americanos, aunque no lo digan, y en muchas cosas tiene bastante razón. Hillary ha tenido en su contra los antecedentes de su marido, y su propia conducta como Secretaria de Estado.


Hillary Clinton, abrumada por perderlas

Desde el punto de vista de la mayoría de militares que conozco, la opción Hillary no era válida. Aún se recuerda con desagrado la actitud que Bill Clinton tuvo para con la Defensa Nacional y lo que se considera fue el principio del declive de las capacidades militares norteamericanas. Obama ha estado también en esa línea.

Con Trump las Fuerzas Armadas esperan recuperar sus capacidades pérdidas, y actuar, si es necesario, con mayor contundencia en aquellos conflictos en donde sea preciso. El slogan de Trump “Hacer América grande de nuevo”, resuena con mucha fuerza en el estamento militar, como es natural.

De cara a este aspecto, cabe esperar de la administración Trump mayor firmeza y compromiso. Frente al ISIS, frente a Rusia y frente a Irán, y China. Son muchos frentes y Trump va a necesitar grandes dosis de prudencia y de hábil diplomacia. Es una difícil tarea, sin duda.

Trump va a pedir a la OTAN un mayor compromiso con la defensa colectiva, y a los países europeos, que sean coherentes con las necesidades militares y sus políticas de defensa, es decir les va a pedir un aumento de sus presupuestos de defensa en modo a que no sean los Estados Unidos los que tengan que correr con el mayor esfuerzo de la defensa colectiva. También va a ser una difícil tarea; las naciones europeas no están por la labor y Trump va a necesitar unas grandes dotes de persuasión.

En el mapa geoestratégico de Trump alguien le va a mencionar España, sin duda. La importancia de Rota y Morón es obvia y pronto llegara a su conocimiento. A España solo le va a pedir que no obstaculice sus capacidades y necesidades logísticas, y que siga apoyando las actividades actuales. Así que Rajoy no tendrá que preocuparse demasiado; Trump sabe que España no puede ni va aumentar su gasto militar. Ni tampoco lo necesita. Con que no estorbemos ya hacemos bastante.

Sea como sea, no hay duda de que se inicia una nueva época en América. Hillary hubiera sido más de lo mismo. Los norteamericanos han sido valientes y demuestran que son una nación viva.

No se puede decir lo mismo de España.

Cosas que decimos hoy y recordaremos mañana.


 Antonio J. Candil Muñoz