ESE EJÉRCITO QUE VES.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
Poetas Muertos
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8/10/16

BATALLA DE LA CIUDAD UNIVERSITARIA DE MADRID













HISTORIA DE LA CIUDAD UNIVERSITARIA 

En 1836 la Universidad se cierra en Alcalá de Henares y se traslada a Madrid con el nuevo nombre de Universidad Central. Su primera sede fue el edificio del Seminario de Nobles y posteriormente, la antigua casa del Noviciado de Jesuitas, en la calle de San Bernardo (actual paraninfo histórico).

En 1927 un Real Decreto de Alfonso XIII marca el inicio de construcción de un ambicioso proyecto de una Ciudad Universitaria para Madrid, en los terrenos de la Moncloa, cedidos por la corona.

1929-1932. El arquitecto Modesto López Otero concluye el proyecto de Ciudad Universitaria, se crea la “Junta Constructora de la Ciudad Universitaria de Madrid” que comienza las obras de urbanización y se encarga a diferentes arquitectos los primeros edificios: Pabellón de Gobierno y Central Térmica, también se inician las obras de facultades como Farmacia, Medicina y Odontología.

1932-1936. La segunda etapa de la Ciudad Universitaria coincide con los años de la II República, se construyen un gran número de edificios y algunos comienzan a funcionar: Hospital Clínico, Facultad de Filosofía y Letras, el conjunto de Ciencias, la Escuela de Arquitectura y el grupo de Residencias de Estudiantes.

1936-1939. Durante la Guerra Civil la Ciudad Universitaria se convertirá en frente de combate destruyéndose parcialmente.

1940. Tercera etapa de la Ciudad Universitaria que coincide con la Posguerra, Modesto López Otero y Pedro Muguruza son nombrados arquitectos directores para llevar a cabo la “reconstrucción”.

1942. Comienzan las obras reconstruyéndose antiguos edificios y levantando otros edificios no presentes en el proyecto original: las Escuelas de Ingenieros de Montes y Navales, en 1943 las viviendas para profesores de la calle Isaac Peral, también el complejo del Museo de América y la Facultad de Derecho. 


Campus de la Ciudad Universitaria en la actualidad

La batalla de la Ciudad Universitaria de Madrid fue una confrontación bélica incluida en el comienzo de la defensa de Madrid durante la Guerra Civil Española. Esta batalla ocurrió en el área del que era un nuevo Campus de la Ciudad Universitaria. Los enfrentamientos más duros se desarrollaron entre el 15 al 23 de noviembre de 1936, quedando prácticamente estable el frente hasta el final de la Guerra. El objetivo de las Milicias republicanas era la "defensa de la capital a toda costa" y para ello era necesario detener el avance de las Columnas al mando del General Varela y evitar la caída de Madrid. Los Nacionales pretendían tomar la ciudad en el menor periodo de tiempo posible para que su inferioridad numérica no les llevase a un fracaso en el intento.

A comienzos de noviembre de 1936, la línea del frente se encontraba a las puertas de Madrid. El 7 de noviembre, el Gobierno abandonó la capital y se dirigió a Valencia, donde se estableció la capital de la República, dejándolo todo en manos de “La Junta de Defensa” presidida por el General José Miaja Menant, Comandante Militar de Madrid, que, junto a Vicente Rojo Lluch, Jefe del Estado Mayor del Ejército republicano, se encargó de organizar la defensa de la ciudad.

Generales José Miaja y Vicente Rojo




Aún más importante para los comunistas que el control del General Miaja, presidente de la Junta, era el de las juntas vitales de Orden público, abastecimientos y Guerra, y el hecho de que las Operaciones que mandaba Miaja nominalmente estaban planeadas y dirigidas por el General soviético Goriev, verdadero organizador de la defensa de Madrid, y por sus Ayudantes rusos que controlaban las Fuerzas aéreas, los Cuerpos de Tanques, la Artillería y las defensas antiaéreas.

(BOLLOTEN: El gran engaño)







El 8 de noviembre, el General José Enrique Varela Iglesias, tras las instrucciones recibidas del General Franco, ordenó el asalto contra Madrid, comenzando el avance desde la Casa de Campo hacia el río Manzanares. La resistencia de las Brigadas Internacionales al mando de Comandantes como Enrique Líster Forján y Luis Barceló Jover retrasó el avance de los Nacionales, de manera que los combates en la Casa de Campo continuaban aún los días 9 y 10. El día 9 llegó a Madrid la XI Brigada Internacional al mando de Manfred Zalmanovich Stern que era conocido como Emilio Kléber o General Kléber y realizan un desfile por la Gran Vía entre gritos de ¡Viva Rusia! ¡Muera España!, muy típicos en aquellos años en zona roja


Puerta de Alcalá durante la Guerra Civil

La citada XI Brigada Internacional instaló su Cuartel General en la Facultad de Filosofía y Letras. Más tarde, sería sustituida por la XII Brigada Internacional debido a su desgaste en los combates en la Ciudad Universitaria


















Facultad de Filosofía y Letras durante la Guerra





















Facultad de Filosofía y  Letras después de la Guerra

El día 12 empezaron a llegar a Madrid los primeros escalones de la Columna catalana de Durruti, y el General Pozas tenía ya dispuesta para entrar en combate  la XII Brigada Internacional, desplegada en La Marañosa.

La XII Brigada Internacional, que se incorpora a la defensa de Madrid, se dirige a la capital con la siguiente alocución, que su conducta de Cuerpo combatiente hará buena:

¡Pueblo de Madrid! Os presentamos un nuevo amigo vuestro: la XII Brigada Internacional. Ha tornado ya parte en varias acciones serias, luchando con bastantes dificultades, bajo el mando de su Comandante Lukacs, y ha sufrido un duro bautismo de fuego. Nuestra Columna se encuentra ahora cerca del corazón del mundo, que eres tú, Madrid, valiente y libre.

“Nos incorporamos hoy a los defensores de Madrid, formando, bajo el mando del General Kleber, una nueva Unidad de combate con la 11 Brigada, que desde hace ya unos cuantos días constituye una parte del cinturón de acero que defiende Madrid.” 

“Hemos venido de todos los países de Europa, a veces en contra de la opinión de nuestros Gobiernos, pero siempre con el aplauso de los trabajadores. Como representantes suyos saludamos al pueblo español desde nuestras trincheras...”

(El Socialista 13)

La Bridada Internacional representa una parte del Ejército Rojo, aunque esté formada por extranjeros. Cuando termine la lucha en España, esta Brigada estará a disposición  de la Komintern, que en caso necesario le señalará otro campo de acción y para ello le equipará con el más moderno material de guerra.

(KLEBER) 

FUERZAS REPUBLICANAS:

La defensa de la Ciudad Universitaria de Madrid se encomendó al Ejército del Centro, reforzándose con las Milicias populares de partidos del Frente Popular y las primeras Brigadas Internacionales. Su estado de Fuerzas a día 17 de noviembre para la defensa de Madrid era de un total de 40.100 hombres. Aun siendo el recuento de material muy incompleto, en él figuraban 187 Ametralladoras,13 Morteros y 39 Piezas como Artillería de las Columnas, aparte de la acción de conjunto; en total más de 80.
Sufrirán en todo el Frente de Madrid un total de 8.500 bajas.



Generales y Mandos del Ejército republicano: José Miaja, Vicente Rojo, Emilio Kleber y Buenaventura Urruti

FUERZAS NACIONALES:

La ofensiva del Ejército Nacional, a fecha del 13 de noviembre, dispondría aproximadamente de 16.000 hombres. Habiendo además, 22 Baterías, 6 Cía,s de Zapadores y 3 Cía,s de Carros Ligeros. Un total de 18.000 hombres, contándose con los que atacaban el Frente inmediato a Madrid y  que sostenían los dos larguísimos y peligrosos flancos.
Las bajas que sufrieron, aunque los partes son incompletos, fueron un total de 3.000. 


General José Enrique Varela


Generales del Ejército Nacional: Carlos Asensio, Juan Yagüe, Fernando Barrón y Francisco Delgado




La Columna Asensio cruzó el manzanares a la altura del Picadero del Club de Campo y avanzó hasta la Escuela de Arquitectura, llegando en días sucesivos al Palacio de la Moncloa, en el flanco Norte, y al Hospital Clínico. Las Columnas de Delgado, Serrano y Barrón, que pasaron el Manzanares tras la de Asensio, la franquearon por el Sur, y se adentraron hasta la actual Avenida de Séneca, con incursiones fallidas hacia el Paseo de Moret



























Asesinos milicianos fusilaron a civiles en la Casa de Campo cuando se combatía en Madrid con éxito frentepopulista

El paso del río Manzanares y la disputa de la Ciudad Universitaria, era la última tentativa, que como se diría, el verdadero Madrid empezaba tras la orilla izquierda del Manzanares, si las Fuerzas del General Varela conseguían  poner pié en ella, de una manera firme, quizá se rompiera la última resistencia de los defensores de la ciudad, provocándose un colapso en su moral, que hundiría el Frente.

En el bando contrario, la situación evolucionaba favorablemente: cortadas las fugas de los Soldados y Milicianos, se afianzaba la posesión de la capital. “Renacía  en los combatientes la confianza en que era posible derrotar al enemigo”.

El Manzanares llegaba entre arboledas muy tupidas a la zona en conflicto, que puede decirse que comenzaba en el puente de “San Fernando”, paso primitivo de la carretera de Madrid a La Coruña. Un poco más aguas abajo, se había construido otro, llamado “de Galicia”. Más abajo de estos dos, había otro nuevo que unía las dos carreteras paralelas al río y que por eso le llamaban “Puente Nuevo” o de “Castilla”.

Para saltar a de la Casa de Campo a Madrid, estos puentes quedaban demasiado alejados. De ahí que tuvieron que ceñirse al Puente Nuevo y los vados próximos, tal como decía la Orden del General Varela días antes. El río resultaba difícil de cruzar por los carros, caso de no poder hacerlo por algún puente, ya que la pendiente del terreno era muy acusada, y su lecho fangoso podría embarrancar a los vehículos.

Los edificios de la Ciudad Universitaria se hallaban repartidos sobre el terreno que lleva, unas veces por suaves declives y otras por pendientes de relativa brusquedad, a las riberas del Manzanares. Por lo tanto, la penetración desde estas riberas sobre aquellos edificios habría de ser hecha bajo el constante dominio de las alturas en las que estaría establecido el enemigo.

















Foto aérea de la Ciudad Universitaria, antes de la batalla, 1936

En la parte más próxima a Madrid, y la más elevada también, se encontraba el Hospital Clínico. A continuación, y descendiendo de cota, se encontraban el resto de Facultades. Finalmente, al norte, tras salvar la vaguada del arroyo Cantarranas, se alzaba el Palacete de la Moncloa, más una serie de edificaciones que iban ganando altura hasta alcanzar la carretera.

Jornadas del 13 al 15

Paso del Manzanares y ocupación de la Escuela de Arquitectura:

Las órdenes dadas del Estado Mayor de Madrid, seguían siendo la de reconquistar la Casa de Campo, pero, lo mismo que el día 13, las Fuerzas del General Varela se adelantan con un ataque durísimo.

Ambos bandos se reforzaron día a día y nuevos contingentes nutrieron a las Fuerzas en combate, en especial a las defensoras de Madrid, cuya moral fue en aumento. Miaja dividió el frente en cinco sectores, y Pozas envía a Miaja el resto de la 5ª Brigada mixta y la Columna de Durruti y desiste de cualquier intención agresiva. Pero Miaja, vuelve a la contraofensiva el día 15, esta vez con la idea de expulsar al enemigo de la Casa de Campo, y envolver a las Tropas que presionaban en el sector del puente de los Franceses.

Emplearían como Fuerza de choque a las Columnas catalanas, todas ellas al mando de Durruti. A éste se le asignó conquistar el Cerro Garabitas, momento en el que Kleber y Enciso iniciarán el avance hacia Campamento. El Cerro Garabitas quedó en poder de los Nacionales hasta el final de la guerra.

El General Yagüe, tenía previsto cruzar el Manzanares ese día con el refuerzo de la Columna de Barrón, sacada por el General Varela  de la línea de Carabanchel en la noche del 14 al 15. Varela, ordena practicar boquetes en la brecha de la Casa de Campo y cruzar el Manzanares por los 500 metros de orilla dominada por sus Fuerzas, entre el Puente Nuevo y el Hipódromo. Yagüe ataca con insistencia el puente de los Franceses, donde el enemigo se mantiene firme, aunque se ve obligado a volarlo. Ante un nuevo ataque de la Columna de Asensio, las Tropas catalanas de Durruti huyen a la desbandada, lo que aprovecha aquél para atravesar el río y lanzarse en su persecución a través de la Ciudad Universitaria. Las Tropas de Asensio alcanzan la Escuela de Arquitectura y el Campo de deportes, pero las restantes Columnas de la Agrupación de Yagüe, que ese día tuvo que ser evacuado gravemente enfermo, no pudieron seguirle y la noche impuso un alto que aprovecharían los defensores para cerrar la brecha.


Escuela de Arquitectura

Jornadas del 16 al 17

La lucha en la Ciudad Universitaria:

A primera hora de la mañana, con un ímpetu irresistible las Unidades de Asensio ocupan la Casa de Velázquez, defendida por una Compañía de Internacionales, y la Escuela de Ingenieros Agrónomos, donde se encontraban Fuerzas de Durruti. La acción era audaz en extremo, ya que las tropas estaban prácticamente aisladas y se movían batidas desde todas las direcciones, siendo casi imposible su comunicación con la retaguardia.



















Casa de Velázquez, en 1939 y en la actualidad




















Escuela de Ingenieros Agrónomos en 1939 y en 2015

La reducción de la pequeña bolsa de la Ciudad Universitaria por parte de las Columnas de Miaja es un total fracaso. Ni Durruti ni Blanco Valdés ni Kleber conseguían el más pequeño éxito, pese a las reiteradas órdenes recibidas, como la dirigida a primera hora de la mañana al Jefe de la Brigada Internacional que terminaba así: “Es urgente esa maniobra para evitar que el enemigo amplíe la brecha”.

Sin duda, el día 17, fue la jornada más dramática de todas, la más amarga, la más sangrienta. En el bando Nacional tardaron en aparecer los aviones propios, haciéndose en cambio los del enemigo, que bombardearon con suma eficacia y efectos devastadores.


Parapeto de la XII Brigada Internacional, Medicina. Ciudad Universitaria. 
Foto de Robert Capa

A pesar de ello, las Columnas de Asensio (VI Bandera, I y II Tabores de Tetuán) saltaron al Hospital Clínico, donde desalojaron al enemigo sólo en parte, quedando combatiendo con él dentro del edificio; mientras que la 3ª Columna (IV Bandera, II y III Tabores de Alhucemas) se apoderaba de la Fundación del Amo, la Residencia de Estudiantes y el Instituto de Higiene o Sanidad. Pero todas estas conquistas tenían lugar a través de las más violentas luchas, con frecuencia cuerpo a cuerpo. El enemigo a pesar de sus desbandadas, vendían muy caro el terreno.

Por eso la Columna de Barrón (I Bandera y I y II Tabores de Melilla) aun encontrándose ya dentro de la Ciudad Universitaria, no podrá continuar. La lucha en los edificios seguía, mientras que desde las arboledas del Parque del Oeste saldrían constantemente muchedumbres humanas, que tratarían, a bombazos, de reconquistar el terreno perdido, volviendo luego a su Base de Partida tras dejar los prados y caminos del Parque sembrado de cadáveres.

Jornadas del 18 al 19

Ocupación total del “Hospital Clínico”. El Palacete




















Hospital Clínico San Carlos, tras los combates. 1939

Para el 18 el Jefe de las Fuerzas de Defensa de Madrid reitera en una orden la necesidad de envolver al enemigo situado en la Universitaria, las Brigadas II, V y XI Internacional y las gentes de Durruti, que deberían ocupar el Clínico. Pero la orden se traduce  en una serie de feroces choques  y ataques rechazados.

Ya en esta jornada comienzan las voladuras dentro del Hospital Clínico

Para cumplir la Orden destinada a mejorar la situación de las Unidades semicercadas en la Ciudad Universitaria, el Teniente Coronel Asensio, se desplazaría al flanco izquierdo, con el fin de ocupar el “Palacete de la Música y viviendas próximas” con las “Fuerzas disponibles de la Columna del Comandante Ríos” (antigua de Delgado Serrano, al haber caído herido éste), dos Unidades de la propia y una Cía. de Carros, más la fuerte cooperación de la Aviación y de las Baterías de la Casa de Campo. Ocupado el Objetivo, se adelantaría la línea para que pasara directamente del Palacete a dicha Casa de Campo, a fin de impedir que fuese batido por el Norte “el Pontón montado sobre el río Manzanares”, línea que luego sería guarnecida por Unidades del Comandante Ríos.


Hospital Clínico.  PLACA: Aquí quedan sepultados unos valieres legionarios... la 39 Cia, de la 10ª Bandera..

Mientras tanto ha continuado la terrible disputa del Clínico. El día 19, los hombres de Durruti intentan ocuparlo íntegramente, sufriendo un total descalabro y siendo herido su Jefe. Más tarde dos Batallones, uno comunista y otro anarcosindicalista, fracasan igualmente en idéntico propósito, siendo también bajas sus Mandos y retirándose luego las dos Unidades. Las Fuerzas de Durruti, diezmadas y desmoralizadas, son sacadas definitivamente de línea.

Sobre la misteriosa muerte de JOSÉ BENTURA DURRUTI DUMANGE:  

El más popular de los Jefes Militares surgidos de las filas anarquistas.
























Última foto de Buenaventura Durruti, en el frente de Madrid. Cae herido el 19 de noviembre cerca del Clínico. Es trasladado al hospital de sangre instalado en el Hotel Ritz, donde fallecería al día siguiente.

Cuando nos disponíamos a cruzar la frontera hacia Francia, obligados por el avance de los Nacionales, íbamos en un coche Rico, que había sido el sucesor de Durruti, su hijo Alfredo, el conductor, que se llamaba Clemente, y un servidor... En un momento dado, Ricardo Rionda Castro, “Rico”, habló así: “Ahora sabréis la verdad sobre la muerte de Durruti, pues ya no hace falta guardar el secreto”. Como sabéis —continuó Rico— nos llevamos de Bujaraloz el coche Hispano descapotable, y dentro íbamos cuatro personas: en el asiento delantero Durruti y el conductor... Al llegar a la Ciudad Universitaria, paramos el coche junto a la acera y fue Durruti el primero en descender. Llevaba en las manos el fusil ametrallador (conocido con el nombre de naranjero)... Al inclinarse Durruti para bajar del coche apoyó el naranjero en el bordillo de la acera y, con el golpe, saltó el seguro, saliendo el fatídico disparo. La bala penetró por debajo de la tetilla y le salió por la parte alta de la espalda.» Rico me explicó que si se guardó el secreto fue por parecerles una muerte ridícula para el gran Durruti.

(JESÚS ARNAL en “La Prensa")

Jornadas del 20 al 22

Los últimos forcejeos

Fuerzas del V Regimiento comunista presionaron inútilmente sobre las posiciones Nacionales del Clínico. Los objetivos de las Columnas 1 y 2 de García-Escámez intentaron un último y desesperado ataque para conquistar la Cárcel Modelo, el Cuartel de Infantería y la manzana de edificios, esquina a la calle Moret y el Paseo de Rosales. No se pudo avanzar más.

 Por su parte, Miaja, que había desistido del asalto al Clínico, decide para el día 21 un ataque a la Casa de Campo a fin de apoderarse del vértice Garabitas, fracasando también en su intento de tomarlo.

La última penetración Nacional la consigue la Columna Barrón en el Parque del Oeste el día 22, donde se apodera del Monumento a los Héroes de Cuba. Es el final. El precio que cada contendiente debe pagar por avanzar un solo metro es desmesurado y las líneas quedan así hasta el final de la guerra. 


Monumento a los héroes de Cuba, Parque del Oeste

Jornada del 23

EL ALTO EL FUEGO

A las cinco de la tarde del 23 de noviembre, en el Cuartel de Ferrocarriles de Leganés, el General Francisco Franco preside una reunión de guerra con los Generales  Emilio Mola, Andrés Saliquet Zumeta y José Enrique Varela y los Estados Mayores en el que se ha desistido del ataque frontal a Madrid, cambiándose así el curso y el signo de la Guerra.

Intentar otra cosa era rigurosamente suicida. El General Saliquet trató de explicar la imposibilidad de ocupar Madrid, en una Instrucción General de fecha 23 de noviembre donde se señalaban tres razones principales: la desigualdad manifiesta de los efectivos empleados, la intervención de elementos extranjeros, “perfectamente encuadrados y dotados de gran número de armas automáticas y artefactos modernos” cuya utilización se conjuga con el aprovechamiento que se hace del terreno, y finalmente, la mala situación táctica propia, con una reducida Base de Partida y flancos débiles muy largos. Sobre esa base bien puede afirmarse que “la defensa de Madrid no fue un milagro sino solamente la lógica consecuencia de una situación militar”.

La Defensa de Madrid, con todo, representó uno de los más grandes y escasísimos éxitos de la España revolucionaria. No debe extrañarnos que a su Jefe Supremo se le otorgase luego la Placa Laureada de Madrid, máxima condecoración dentro de aquél Ejército.

Los historiadores franceses Pierre Broué, trotskista y Emile Témime, escribieron: “La defensa de Madrid se convirtió en el asunto del Partido Comunista, el asunto de la Internacional Comunista, el asunto de la Rusia Soviética. Su prestigio y su autoridad quedaron comprometidos en esta batalla. Nunca antes, en toda la guerra de España, los comunistas se habían encarnizado tanto en el combate. Y los rusos no volvieron a hacer nunca el esfuerzo que cometieron en realizar por Madrid, el mes de noviembre de 1936”.

(Pierre Broué y Emile Témime. La Revolución y la guerra de España, tomo I, pág. 285)

La Ciudad Universitaria y la Casa de Campo se llenaron de fortificaciones.     


Estado de trincheras y fortificaciones al final de la Guerra Civil




Francisco Javier de la Uz Jiménez


 Bibliografía:

LA MARCHA SOBRE MADRID – José Manuel Martínez Bande

ESPAÑA EN LLAMAS 1936 - Bernardo Gil Mugarza

HISTORIA GENERAL DE LA GUERRA DE ESPAÑA – Ramón y Jesús María Salas Larrazabal


1 comentario:

Juan Salafranca dijo...

Gracias Javier, magnífico trabajo