ESE EJÉRCITO QUE VES.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
Poetas Muertos
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6/3/16

HAZAÑAS DE NUESTROS ANTEPASADOS A COSTA DE GR. BRETAÑA













Tratado de Londres y sus antecedentes


En 1603, España e Inglaterra llevan casi 20 años en guerra, con enormes pérdidas para ambos países. Con la excepción de dos victorias inglesas en los primeros momentos de la guerra (la expedición de Drake de 1587 y la de la  Armada Invencible en 1588), los sucesivos enfrentamientos se contaban en victorias españolas. En 1589 la Invencible Inglesa fue repelida en la costa de Portugal, con grandes pérdidas. Además, miles de Soldados ingleses habían sido enviados a Francia y Flandes para luchar junto a los rebeldes contra las Tropas españolas, prácticamente sin éxito. Un levantamiento católico en Irlanda, apoyado ocasionalmente por España, desangraba Inglaterra de hombres, dinero y moral (Guerra de los Nueve Años). El tesoro inglés estaba agotado por la guerra, tras décadas de suministrar fondos a los rebeldes protestantes en Francia y Flandes, y problemas sanitarios (la peste) y alimentarios (malas cosechas).

Añadido a esto, los esfuerzos españoles para defender la Flota de Indias habían resultado exitosos. También fracasaron todos los intentos ingleses de apropiarse de alguna de las posesiones españolas de ultramar: John Hawkins y Francis Drake murieron en 1595 y 1596, en un desastroso ataque contra las posesiones españolas en el Caribe. En1596, Cádiz fue atacada de nuevo por una Flota combinada anglo-holandesa, lo que causó enormes daños en la ciudad, aunque los atacantes no pudieron llevarse el tesoro de la Flota de Indias. Otros ataques marítimos ingleses, como el intento de toma de las Azores en 1597, sólo cosecharon fracasos.



La situación en España tampoco era demasiado buena, tras décadas de guerra con los rebeldes holandeses, Francia, Inglaterra, el Imperio otomano y los piratas berberiscos, que obligaban a satisfacer el coste de mantener el Ejército profesional, la Marina, y la defensa de un imperio extendido por cuatro continentes. La situación fue agravada por una epidemia de peste en Castilla.

Felipe II murió en 1598 siendo sucedido por Felipe III, y tras la muerte de Isabel I de Inglaterra en 1603, su sucesor Jacobo I de Inglaterra impone una política menos belicosa, suspendiendo las hostilidades con España.




Francis Drake y John Hawkins

Condiciones:

En este contexto hay que entender que la promesa de Jacobo I de Inglaterra de no intervenir en los asuntos continentales fuera suficiente para Felipe III de España para firmar la paz. A cambio, España renunciaba a nombrar un Rey Católico para la Corona de Inglaterra, e incluso a garantizar tolerancia inglesa al catolicismo, pero sin comprometer el sostenimiento español de la formación del Sacerdocio católico irlandés.

                    Felipe III.                                             Jacobo I de Inglaterra y VI  de Escocia

      
     


           Según las condiciones del tratado, Inglaterra renunciaba a prestar ningún tipo de ayuda a los Países Bajos, abría el Canal de la Mancha al transporte marítimo español, prohibía a sus súbditos llevar mercancías de España a Holanda o viceversa, y prometía suspender las actividades de los piratas en el Océano Atlántico. A cambio, España concedía facilidades al comercio inglés en las Indias españolas.


La renuncia de Inglaterra a continuar ayudando a los rebeldes holandeses fue la base de la tregua de 1609. Inglaterra y España continuaron en paz hasta 1624.
Me extenderé un poco en la Contra Armada británica, que quiso deshacer la España Imperial y luego apoderarse de las Azores y de la América española, pero que quedó deshecha en La Coruña, Lisboa y Azores en la primavera de 1589.

El desastre de la Armada Invencible había sido magnificado por los herejes (favorablemente para ellos), ya que en 1588, de los 67 navíos españoles perdidos en el Canal de la Mancha-Islas Británicas, 60 de ellos (el 89,5%) lo fueron debido a la tempestad, y sólo 7 (el 10,5%) en la batalla con los ingleses. Otros 64 navíos lograron volver a España.


Pero al año siguiente, la Flota inglesa de Norris y Drake, con 146 naves y más de 17.000 hombres (la Contra Armada), puso rumbo a España para acabar con ella. Llegó a La Coruña el 4 de mayo de 1589 para tomarla, saquearla  y arrasarla, pero su escasa guarnición, ayudada por la población civil y por la milicia de Betanzos que acudió al día siguiente, se defendió tan bravamente que los rechazó, causándoles 1.500 muertos (por sólo 900 muertos españoles) y hundiéndoles 7 naves. En la muralla de la Pescadería, se distinguió la heroína coruñesa María Pita, la cual, al morir su marido, un Teniente de Artillería, cogió una lanza, arengó a los defensores, para mandar a los herejes al infierno, y tomó su lugar en la brecha.


Monumento de María Pita en La Coruña


Asustados por el recibimiento de La Coruña, 12 navíos ingleses con 2.000 hombres huyeron poniendo rumbo a Francia. Pero 127 buques con 13.500 británicos siguieron a Lisboa, la Base Naval española que iban a saquear y arrasar. Llegaron el 26 de mayo, y el General español Conde de Fuentes, dispuso la pequeña Flota y sus 8.000 Soldados para la defensa de la plaza. A lo largo de los días siguientes los hispanoportugueses, bien conocedores del terreno, se limitaron a la guerra de guerrillas, causando estragos entre los británicos. Así les hicieron 7.000 bajas (muertos, heridos y enfermos) a los atacantes de Norreys, mientras la flota de Drake permanecía en Cascáis sin atreverse a atacar. Al ver que tampoco  podían tomar Lisboa, los supervivientes embarcaron rumbo a las Azores (entonces españolas), a ver si tenían mayor fortuna. Pero allí, las tormentas y la férrea defensa de los españoles y portugueses, acabaron de descalabrar la antigua flamante Contra Armada británica (el mayor desastre naval de la Historia de Inglaterra) que se iba a comer el Imperio español
John Norreys






Total, de las 146 naves, los británicos perdieron 80 (el 54,5%), y de los 17.000 herejes atacantes, murieron 10.000 (el 58,8%), una derrota descomunal, y no por culpa de "los elementos" (como la Armada Invencible española), sino a manos de españoles y portugueses.










Sólo regresaron a Inglaterra 7.000 británicos vivos. Fue el mayor desastre en la historia de la Royal Navy, sólo comparable a la que 152 años después, en 1741, sufrió la mayor Armada que jamás cruzó el Atlántico (excepto la del posterior desembarco de Normandía), la del Almirante Edward Vernon, que con su Flota de 189 buques y 28.500 británicos, quiso conquistar el Imperio español de América arrasando Cartagena de Indias. Pero en aquel trance la defendía un Almirante guipuzcoano, Blas de Lezo, que, tuerto, cojo y manco (le llamaban "medio hombre"), con sólo 6 navíos de línea, 3.000 españoles, una inteligencia envidiable  y unos señores atributos dignos del caballo de Espartero, deshizo aquella gigantesca escuadra humillando por segunda vez a la Royal Navy.



























Almirante Edward Vernon




Almirante Blas de Lezo

Estas hazañas de nuestros antepasados, a costa de Gr. Bretaña, es lógico que se oculten en los libros de Historia ingleses, pero incomprensible que no vengan en los de España. Así nos va.


Carlos Ortega.




Francisco Javier de la Uz Jiménez





2 comentarios:

G.uillermo dijo...

Buen artículo, la imagen que pones de Felipe III pintado por Velázquez corresponde a Felipe IV. Un saludo.

Javier de la Uz dijo...


Gracias Guillermo, cambiado el retrato.