ESE EJÉRCITO QUE VES.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
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6/7/15

EL ASEDIO DE OVIEDO EN 1.936












La defensa de Oviedo 1.936

BOE nº 382 del 6 Noviembre de 1.937

 
                      
 Cruz Laureada San Fernando                                                                  Laureada Colectiva, Oviedo 1.936


        S.E. Generalísimo de los  Ejércitos Nacionales, como resultado del juicio contradictorio instruido al  efecto, y de conformidad con lo informado por la Junta Superior del Ejército, se  ha dignado conceder la Cruz Laureada de San Fernando, Colectiva, a las Fuerzas defensoras  de la plaza de Oviedo, que tan heroicamente y con tesón digno de los hombres de  España, supieron resistir un asedio de noventa días frente a un enemigo mucho  más numeroso y mejor provisto de armamento y material de guerra, sin sentir ni  un instante desaliento, como aquellos otros caballeros del ideal que, en las  montañas asturianas, asentaron un día los cimientos de la unidad, libertad y  grandeza de España.

Burgos 3 de noviembre de  1.937.

Segundo Año Triunfal.

El General Secretario, Germán Gil  Yuste



Las Fuerzas defensoras de la plaza de  Oviedo:

REGIMIENTO DE INFANTERÍA MILÁN Nº 32.- Sus quinientos hombres, mandados por el Coronel Don Eduardo Recas Marcos, alcanzaron la “Tercera Corbata de la Cruz Laureada de San Fernando” y la “Medalla de Oviedo”.

GUARDIA CIVIL.- El contingente más numeroso, de ochocientos a novecientos, fue pieza clave en la defensa de Oviedo. Mandada por el Teniente Coronel D. Carlos Lapresa Rodríguez, desarrolló toda clase de funciones, desde las propias de guardar el orden público, como el de dar golpes de mano o defender las posiciones avanzadas en la guerra de trincheras.

En la Casa-Cuartel de Lugones se constituyó inicialmente una avanzadilla de la línea inicial de defensa.  Al poco, fue sitiada y su dotación, 35 Guardias al mando de un Sargento, defendió heroicamente la posición hasta que el mando ordenó su repliegue a La Corredoria. Esta operación fue apoyada por el envío de una Columna.

GUARDIA DE ASALTO.- Doscientos cincuenta hombres  al Mando del Comandante D. Gerardo Caballero Olabézar. Por su gran preparación física, por su preparación militar, por su conocimiento del terreno, se convirtió en la fuerza de choque ideal para la defensa de Oviedo. Su misión fue, ante todo, participar en todos los ataques que se realizaron durante el cerco. Todo ello, sin descuidar el servicio de trincheras cuando así lo disponía el mando.

GRUPO DE ARTILLERÍA DE MONTAÑA.- Poco más de  doscientos hombres, al Mando del Capitán D. Luis Fernández Corujedo, por estar ausente de Oviedo el Comandante Jefe del mismo. A pesar de la carencia de medios, desempeñó una importantísima labor durante el cerco de Oviedo, destacándose en  los combates de Olivares y en la toma de El Campón, operaciones en que su intervención fue decisiva.

FALANGE ESPAÑOLA DE LAS JONS.-  Se unieron en los primeros momentos unos  cuatrocientos, al Mando de D. Rafael Arias de Velasco Sarandeses. A base de voluntarios falangistas se completaron rápidamente las Compañías de choque que fueron ejemplo de entusiasmo, abnegación y heroísmo.  En las Compañías del Milán, mandadas por los Capitanes Bruzo, Gispert y Sánchez Herrero, en la 42ª y 18ª de Asalto, los falangistas formaron en ellas y ocuparon sin desmayos los huecos que, a lo largo del cerco, iba abriendo la metralla del enemigo.

Entre ellos, destacaron con luz propia los componentes de la HARKA que, por su valor temerario, eran admirados por la población ovetense.


Harka de voluntarios falangistas en Oviedo

Debemos destacar, dentro de los voluntarios de Falange Española, la labor realizada por los llamados “Flechas”, la adolescencia de La Falange que, al mando de Matamoros, y a pesar de sus pocos años, realizaron una labor importantísima en la defensa de la ciudad. Entre otras actividades, desarrollaron una labor de enlace entre los distintos puestos de Mando, incluido el del Coronel Aranda, y los puestos avanzados correspondientes, a ellos les correspondía transmitir el santo y seña o contraseña de cada día. Su actuación fue valerosa y, en muchos casos, heroica, y muy reconocida por los Mandos.

BATALLÓN DE VOLUNTARIOS DE OVIEDO.-  Al mando del Comandante D. José María Fernández-Ladreda. Ante la angustiosa situación, producida por el goteo de bajas imposibles de sustituir, nace el “Batallón de Voluntarios de Oviedo”, también conocido como “Batallón de Ladreda”. Sus componentes, sin estar en edad militar, se prestan a colaborar en misiones de retaguardia, aunque a finales de Septiembre de 1.936, al reducirse el cerco de Oviedo, forman valientemente en primera línea, teniendo un 75% de bajas, entre muertos y heridos.

En el momento de la disolución del Batallón, el 19 de Julio de 1.937, el General Aranda les decía: “Me siento emocionado, pues no podré olvidar que hombres llamados para la segunda línea, y libres casi todos ellos de obligaciones militares, han desempeñado durante el Cerco un puesto de vanguardia, cooperando como valientes en la Defensa de la heroica ciudad de Oviedo. De vuestro comportamiento no he de hablar, los muertos y heridos son la más clara muestra de vuestro heroísmo.”

LAS FUERZAS MINORITARIAS.-  Automovilismo, Ingenieros-Zapadores, Estado Mayor,  Centro de Movilización y Reserva, Caja de Reclutas, Carabineros, Intendencia, Sanidad Militar, Sección de Topografía, Transmisiones, Guardia Municipal, Serenos, Bomberos, y Agentes de Policía, participaron activamente en la Defensa de Oviedo, uniéndose a las Fuerzas defensoras cuando la ciudad necesitó del esfuerzo de todos.

TODOS ESTAS FUERZAS GANARON PARA LA CIUDAD DE OVIEDO LOS TÍTULOS DE “INVICTA Y HEROICA” Y SUPIERON ELEVAR SU NOMBRE Y EL DE OVIEDO A LAS CIMAS DEL HEROISMO.


Defensores de Oviedo. Regimiento de Infantería  Milán nº 32


Del 18 de julio al 17 de octubre de 1.936.-

             En la mañana del 18, “Avance”, el demoledor diario socialista de Oviedo y el único periódico de Asturias que pudo publicar la sensacional noticia, había lanzado una edición, libre de censura oficial, anunciando la sublevación del Ejército de África. El toque a arrebato de “Avance” puso en alerta, y bien pronto, en pie de guerra, a las masas del Frente Popular. No tardó en volcarse sobre Oviedo una muchedumbre de revolucionarios. Algunos venían con armas; otros, los más, esperaban que les fueran dadas por las Autoridades. El Gobernador, que pocos días antes había tomado posesión del mando de la provincia, no tardó en entregar el armamento a aquella turba vociferante y arengada por los gerifaltes socialistas.

            A raíz de la Revolución del 34, fue reforzada considerablemente la Guarnición de Asturias, pero poco a poco, por unas causas o por otras, aquél refuerzo fue reduciéndose. Después de las elecciones del 16 de febrero, aquellos revolucionarios encaramados en el Poder, se dedicaron a mermar todavía más los efectivos militares de Asturias.  Así, por ejemplo, como aún quedaba allí un Bandera del Tercio de la Legión, se la despachó bien pronto para África.

En el caso de Oviedo, el día 19 de julio su Guarnición no pasaría mucho de 2.000 hombres, y para eso porque la previsión del Mando había hecho que rápidamente se concentrara la Guardia Civil –menos los Destacamentos de Gijón y La Felguera, éste por porque no tuvo tiempo de evacuar la villa- en la capital de la provincia.

La tarde del domingo 19 de julio de 1.936, el Coronel Aranda, viendo ya imposible prolongar el tira y afloja con que venía eludiendo la entrega de armas a los revolucionarios; el alzamiento militar iba a tener comienzo. Puesto ya de perfecto acuerdo con el Comandante Militar de Asturias, un militar benemérito, el Comandante de Infantería D. Gerardo Caballero Olabézar, se inició la defensa de Oviedo. Éste, ya había acreditado en la Revolución del 34, la alta calidad de sus dotes militares en el Regimiento nº 3 de Infantería. 


Coronel D. Antonio Aranda Mata, espada y escudo de Oviedo, ascendido a General.

Y Comandante D. Gerardo Caballero Olabézar, brazo derecho del Alzamiento en la capital de Asturias y de su defensa, héroe y mutilado.


Muñoz Grande, verdadero creador del alma militar del Cuerpo de Asalto, reparó en las condiciones excepcionales del Comandante Caballero y le confirió el Mando del 10º Grupo de aquél Cuerpo, de guarnición en Asturias, haciendo de ese Grupo, una magnífica Unidad armada.

El Comandante Caballero, fue a entrevistarse con el Coronel Aranda, que le confió la misión arriesgada de apoderarse del Cuartel de Santa Clara, en el corazón de la ciudad, donde además de un Centro de Movilización, cuyo pequeño núcleo de Oficiales, Clases y Soldados ya se había incorporado al Cuartel de Pelayo, en el que estaba el Coronel Aranda, tenían en sus locales dos Compañías de Asalto. Caballero, está seguro de que las Tropas de Asalto es irían con él en cuanto las invite a seguirle y sólo pide al Coronel Aranda que le permita recoger unos vehículos y dos Secciones de Guardias Civiles en el Cuartel de la Benemérita para ir a tomar dicho Cuartel, hecho clave para el triunfo del Alzamiento en Oviedo.

Una vez hecho dueño de Santa Clara; la Compañía de Asalto 18ª que se encontraba en el Gobierno Civil, más tarde, se pone a sus órdenes y el Comandante Caballero se presenta en él para incautarse del mando, una vez que el Coronel Aranda ha pedido por teléfono al Gobernador Civil que se entregue sin resistencia.


Cuartel de Pelayo años 30


          Oviedo durante el Sitio.-

          Los días posteriores al 19 de julio, la verdad es que había tiroteos, y algún que otro cañonazo, y por las noches, zumbido de la dinamita y repiqueteo de ametralladoras en lugares próximos a la ciudad. La previsión del Coronel Aranda, había procurado llevar lo más lejos posible de Oviedo la línea de fuego. Las posiciones más distantes de la ciudad eran San Esteban de las Cruces, algo más allá del Cementerio, a dos o tres kilómetros de San Lázaro, suburbio revolucionario de Oviedo. Las restantes, estaban bastante más cerca de la ciudad. 

          El cerco fue apretándose, y hubo que comenzar a  apretarse, lo primero el estómago. Desde el primer momento, se quedaron con pocos alimentos. Aunque lo cierto es que las tiendas y los almacenes tenían grandes existencias al comenzar el sitio de la ciudad. 






















Ovetenses haciendo cola para conseguir agua.

 (Fotografía de Florentino López, «floro». Colección Bordiú. Museo del pueblo de Asturias)

Lo del agua llegó a ser un gravísimo. Cortada por el enemigo, a poco de empezar el sitio, hubo que racionarla, dejando sin ella servicios como retretes y alcantarillado. Se tuvo que ir reduciendo el número de horas y de días en que se daba agua a las casas. A ciertas horas del día se formaban  larguísimas colas, en las que los vecinos guardaban turno para llenar de agua sus calderos. Se volvió a los tiempos del candil y de las lamparillas de aceite; la luz eléctrica, aparte de las frecuentes interrupciones producidas por bombardeos, casi faltó del todo cuando el enemigo ocupó la Central del Fresno, a las puertas de la ciudad.

        Dada la infinita superioridad en cuanto a hombres y a material que tenía el enemigo, nadie se explica cómo no se apoderaron de Oviedo. Rodeada la ciudad, y la seguridad absoluta que les daba por la parte de Santander, en su poder, y por la de León, con las cuencas mineras en armas y partidarias a su causa, sólo podía venirles el peligro desde Galicia,  pero éste no fue inmediato y disponían de Fuerzas suficientes para contener la invasión gallega por Occidente, teniendo en cuenta que les separa más de cien kilómetros de Oviedo y la orografía propicia para una resistencia formidable con poca gente, podrían haber volcado sobre la ciudad una masa enorme de atacantes.

         Había cavadas trincheras en muchas partes del perímetro defensivo de la ciudad; pero quedaban posiciones en las que no existía atrincheramiento alguno, aunque pudieran ser batidas por el fuego y no todas las que habían eran muy sólidas, protegidas solamente por sacos terreros. El enemigo, creyó que, con tenerles cercados y hostigados fuertemente de vez en cuando, conseguirían rendirlos por hambre o por agotamiento de sus medios defensivos. Al enemigo, le faltó coraje; pero, también, organización regular y Mando inteligente.





























Bunker situado en los alrededores  de Oviedo, levantado durante el sitio







































Ametralladoras antiaéreas en Oviedo durante la Guerra Civil.


Fueron muchos, los días de borrasca guerrera que coincidían, y no por casualidad, con festividades religiosas más señaladas y domingos tormentosos en que los cañones o la aviación enemiga, o ambas a la vez, hacían intransitables las calles de Oviedo. Es imposible calcular las toneladas de acero y explosivos que los cañones y aviación enemiga echó sobre la ciudad durante el sitio. Ésta, no tenía objetivos concretos, y menos todavía, militares, venía a hacer todo el daño posible, y nada más. Machacaron numerosos edificios particulares, agujerearon pavimentos de muchas calles, no dejaron un cristal en Oviedo, destrozaron algunas salas del Hospital, ocasionaron desgracias en el Hospicio, y se ensañaron con viviendas modestísimas en barrios que eran de obreros.


Calle Uría. Al fondo, la Estación del Norte




Bombardeo de Oviedo. El barrio de Santo Domingo destrozado


Los primeros pasos.-

Simultáneamente con la ocupación del Gobierno Civil, el 19 de julio, por el Comandante Caballero, Fuerzas de la Guardia Civil habían tomado posiciones en los puntos clave para la defensa de Oviedo, entre ellos Teléfonos, Telégrafos, Estaciones de Ferrocarril, la Estación de radio Asturias, etc.

En las primeras horas de la noche de este día, la Comandancia Militar de Asturias daba por la radio su comunicado Oficial, anunciando la ocupación de Oviedo y el propósito de prestar ayuda a Gijón, dirigiéndose posteriormente el Coronel Aranda en una alocución a los asturianos, requiriendo  a todos los ciudadanos que quisieran defender el honor de España se presentaran en el Cuartel de Santa Clara, donde le serían facilitados armamento y munición para unirse a las Fuerzas que luchaban por la liberación de España.


Cuartel de Santa Clara


Comandante de Artillería D. José María Fernández Ladreda



Como resultado de este patriótico requerimiento, se pusieron sobre las armas, 856 voluntarios de todas las edades, incorporándose desde el primer momento a las Unidades militares de primera línea y a los servicios auxiliares de ellas.

En cosa de ocho o diez días quedaron formadas esas Compañías de Voluntarios. Fueron siete, con unos cien hombres cada una, mandada por Oficiales, casi todos los cuales estaban Retirados, de diferentes Armas del Ejército. Como el Comandante D. José María Fernández Ladreda había sido su organizador y era su Jefe principal, la gente dio en llamarles “Voluntarios de Ladreda”.








Duelo por Gijón.-

Teníamos a Gijón muy cerca; pero ¿qué sucedía en Gijón? La verdad, sólo la conocía el Coronel Aranda, en comunicación radiofónica con las Fuerzas que en aquella Plaza, se mantenían leales a España.


Crucero Almirante Cervera

El día 21 de agosto, en Gijón, el Cuartel de Simancas, ha sido objeto de nuevo incendio, seguido de ataque violento, siendo apoyado por el Crucero “CERVERA”. Este es el último comunicado en el que se habla de la defensa de Gijón, diciendo a todos los defensores de Oviedo que la resistencia de Gijón ha terminado. Terminó de una manera heroica y numantina que durante un mes, los Cuarteles del Regimiento de Simancas y del Batallón de Zapadores, lucharon contra Fuerzas cuatro o cinco veces mayores. Posiblemente Oviedo fue salvado, en buena medida por Gijón, mientras pudo tenerse en pie, constituyó una grave amenaza para el Frente Popular de Asturias, y  atrajo sobre sí una parte crecida de las Fuerzas de ellos. Si Gijón no hubiese podido resistir un mes, acaso Oviedo habría perecido antes de que llegara el auxilio de las Columnas gallegas.


Las Columnas de Galicia.-

Galicia, se convirtió en una espléndida base de operaciones y en cantera inagotable de hombres y recursos de toda índole, y de modo especialísimo, para la liberación de Asturias. A finales de julio se pudo anunciar oficialmente que una Columna de Galicia penetraba en Asturias. Ésta mandada por el Comandante Ceano, no llegando en mucho a unos mil hombres, abrió a viva fuerza las puertas de Asturias en Vegadeo, causando un fuerte descalabro al enemigo. La Columna de Ceano, avanzando por la costa, ocupó sucesivamente Castropol, Navia y Luarca, y se adueñó del magnífico puente ferroviario de Canero. Pero tropezaba cada vez con resistencia más fuerte y mucho hizo con mantener sus posiciones intactas asegurando su flanco derecho, apoyado como tenía el izquierdo en la costa, donde nuestros buques de guerra podían prestarle apoyo. Aquel flanco se cubrió con el avance, por tierras de más a dentro, de otras Columnas procedentes de Galicia y León.

Éstas, algo más numerosas, habían tenido, antes de entrar en Asturias, que despejar de enemigos las cuencas mineras del Bierzo y Villablino. En los primeros días de agosto, una de estas Columnas, pasando el Puerto de Litariegos, entraba en Cangas del Narcea. El 15 de este mes, comunicaba el parte oficial de Oviedo que el Coronel de Infantería D. Pablo Martín Alonso se ha incorporado desde La Coruña a Luarca, con importantes refuerzos, para asumir el Mando del Grupo de Columnas de Galicia a Asturias. 








El Coronel de Infantería D. Pablo Martín Alonso. En 1.946, es ascendido a Teniente General y se le designa para ocupar la Capitanía General de la 1ª Región Militar











Siendo la orografía de Asturias, tan abrupta, y fácilmente defendida por el enemigo, es difícil comprender, que esas Columnas sólo tardaran dos meses  en llegar a las puertas de Oviedo. Con arrojo, y con Mandos que maniobraban con habilidad, suplieron la desigualdad numérica. Y, por supuesto, los ataques en tromba -y más si eran al arma blanca- de nuestros Soldados determinaban siempre la rápida huida del enemigo a la desbanda.

A pesar del rechazo del Coronel Martín Alonso al ofrecimiento de Fuerzas del Tercio y de Regulares por considerar suficiente le empuje de los suyos; el General Mola dispuso el envío a Asturias de una nueva Columna sin duda por creer, como creíamos en Oviedo, que en La Espina se podía encontrar con una gran resistencia. Y sin ocupar aquella posición era imposible avanzar por el centro y muy arriesgado marchar por la costa en dirección Pravia

La Espina se desbordó, y el día 1 de septiembre  la Columna sur había rebasado Salas y marchaba sobre Grado. Una semana después, caían en poder de las Tropas Nacionales, Pravia, Muros del Nalón y San Esteban de Pravia. El frente de las Columnas gallegas se acercaba a la línea del Nalón. El día 14 de septiembre estas Tropas asaltaban a la bayoneta, los atrincheramientos enemigos de La Cabruñana, otra fortaleza natural por el estilo de La Espina, y al día siguiente entraban triunfadoras en Grado, a unos 20 kilómetros de Oviedo.       

















Columnas gallegas en el Frente del Nalón 

Las Columnas de Galicia, según el parte oficial del 1 de octubre -víspera del ascenso del Coronel Aranda a General- han combatido, avanzando, duramente en la madrugada y mañana de ayer, siendo enorme el número de heridos evacuados por el enemigo. El parte del día 4, comienzo de la furiosa ofensiva del Frente Popular sobre Oviedo, decía que “la maniobra de las Columnas de Galicia progresa con sujeción el plan trazado reforzadas por Fuerzas especiales, no dando más detalles debido al secreto de las Operaciones”.

El último parte oficial fue el del 10 de octubre, habla de que “dichas Columnas, desplegadas sobre el río Nora, libran dura batalla con los últimos reductos de las resistencias enemigas.” 

                                                                              Defensores de Oviedo


La población de Oviedo, convencida de que aquella lucha que se libraba a unos cuantos kilómetros de la ciudad, era para ellos cuestión de vida o muerte, pasó a ser angustia en muchos porque la presión del enemigo sobre Oviedo se manifestaba por momentos, y, aunque nadie pensaba en rendirse, se preguntaban: ¿Llegarán a tiempo las Columnas gallegas?. Llegaron, “Laurel” inseparable de los que cubren a la defensa  de Oviedo es el de las Columnas gallegas. Cada uno de los Soldados y voluntarios de Galicia, del Tercio y de los Regulares de África, es acreedor a llevar sobre su pecho la Cruz Laureada de San Fernando.


En los umbrales de Oviedo.-

Se acercaron las Fuerzas del Frente Popular a Oviedo todo lo que les fue posible; tuvieron la presa al alcance de la mano, pero no pudieron rendirla.


En el pequeño plano de Oviedo, están marcadas dos líneas negras: la de trazos indica aproximadamente el máximo avance que los sitiadores consiguieron hacer en sus desesperados  intentos de llegar al efectivo dominio de la ciudad. Ocuparon  casi totalmente los barrios extremos de ella y la prolongación de algunas de sus calles; estuvieron muy cerca de calles  tan importantes como las de Campomanes y de la Magdalena, por un lado, y de la Plaza de América, por otro; pero no pasaron de allí a pesar de la dinamita, de las granadas de mano, de los cañonazos, del incendio y de cuanto hicieron, que no fue poco, para entrar más allá de los umbrales de Oviedo.

17 de octubre de 1.936.-

 Oviedo, en los últimos días del sitio, más era un gran Cuartel que una capital de vida intensa en todas sus manifestaciones. Al hacerse más agudo el peligro en que se veía Oviedo, la ciudad se fue llenando de fortines o blocaos que se pensaba sirvieran, en último extremo, para prolongar la resistencia hasta un límite sobrehumano.

El 17 de octubre iba a ser todo un señor día. Bien de mañana, hicieron su aparición las escuadrillas volantes de España. Marcharon unas al encuentro de las Columnas de Galicia, que al anochecer mandarían su vanguardia a dormir en Oviedo y a que no durmiéramos de alegría los habitantes de la ciudad. 


Las Columnas Nacionales entran en Oviedo


Los aviones Nacionales  iban y venían de un lado a otro de Oviedo o lo rodeaban con sus vuelos majestuosos, bombardeando incesantemente las posiciones del Frente Popular.

La gente se había echado a la calle, como en un día de fiesta, y de pronto, al mediodía, un clamor loco de alegría. “¡Los Regulares, en el alto del Naranco!” La noticia había saltado a la calle desde el piso alto de la Diputación, que por los anteojos de los muchachos de la Falange que hacían guardia, se habían visto claramente unos morazos, que agitaban sus chilabas al pasar por encima de ellos los aviones Nacionales.

El sitio de Oviedo había terminado, y todos los dolores pasados se desleían en el alborozo de la victoria; por primera vez después de tres meses, pudiera descansar, cubierta de heridas y de gloria, maltrecha, pero invencida. 


El cañoneo del Hospital Provincial.- 

Desde el 17 de octubre de 1.936, Oviedo ya no fue una plaza sitiada; pero hasta el 21 de octubre de1.937, tuvo clavadas en su cuerpo las garras del osezno moscovita recriado en Asturias por la tribu de Lenin. La última ofensiva marxista ha sido la más intensa de las registradas en este frente de Asturias. Y cuando los bárbaros asaltantes, comprendieron su fracaso, cometieron la cruel villanía de bombardear el Hospital Provincial, ante las dantescas escenas de la evacuación de los enfermos y heridos allí recluidos.


Estado en que quedó una Sala del Hospital Provincial al ser bombardeado por las hordas marxistas.  


























Destrucción de un Pabellón del Hospital Provincial 

Los días 21 y 22 de febrero, se registró un cañoneo sobre la ciudad, entrando varias granadas en diversas salas del Hospital destruyéndolas  y teniendo que evacuar a los heridos a un refugio más seguro. Había en estos días unos 800 heridos militares, y en los siguientes, debido a los bombardeos, el número de heridos eran ya unos 1.300, sin contar los 200 civiles que había en otras salas del Hospital.

En la última arremetida populista marxista a Oviedo, su artillería bombardeó a más y mejor el Hospital, desde una cercana posición, a tiro directo, y haciendo sobre él magníficos blancos. Los grandes y bien visibles signos indicadores del humanitario y exclusivo destino del edificio contribuían un poco a afinar la puntería de los artilleros. Las granadas llovían sobre el Hospital, sobre las puertas de salida y en las vías de acceso. Cuando la evacuación, aún en tales dantescas condiciones, se llevaba a cabo, cuando la gran masa de los hospitalizados habían sido milagrosamente trasladados a las ambulancias y éstas marchaban en busca de locales menos conocidos que el del Hospital cañoneado, la artillería se dedicó a cañonear concienzudamente  la ruta de retirada de las ambulancias…. Y a los hospitales improvisados llegaron las que pudieron.


Después de febrero de 1.937 hubo que improvisar hospitales en diversos sitios del centro de Oviedo, debido a la destrucción del Provincial. Uno de ellos, en la Iglesia del Convento de las Salesas.

Durante los 90 días del  asedio de la ciudad de Oviedo, las Fuerzas que las defendían, animadas de una  alto espíritu militar, resistieron heroicamente los fortísimos ataques de los  sitiadores, no obstante el crecido número de bajas que sufrieron sin ceder un  palmo de terreno mientras el Mando no disponía el repliegue o la evacuación de  una posición, y la desproporcionada extensión del frente que alcanzaba 16 kilómetros de longitud.


Títulos de la ciudad de Oviedo. Relieve situado en el Ayuntamiento de Oviedo.




Francisco Javier de la Uz Jiménez



Fuente consultada:

Sitio y Defensa de Oviedo (1.938), por Oscar Pérez Solís (Capitán de la 18ª de Asalto)


11 comentarios:

Antonio Ferratges dijo...

El Tte.General Sáez de Satamaría fué defensor de Oviedo. Que cosas. fué jefe de mi padre en el Estado mayor, en la Dirección General de la Guardia Civil, desde donde se cago los tribunales de honor ( un día contaré porqué se los cargo). Después, como capitán general en Barcelona, amenazó a mi padre con meterle un paquete si se acercaba a Figueres a visitar al Tte.Col Antonio Tejero.Fué a Figueres a ver al Tcol, y no le metió el paquete, pero si una buena bronca.

Juan Salafranca dijo...

Esto es Historia, no memoria, aunque viene bien refrescar lamemoria con la Historia.
Muchas gracias

Jose V. Ruiz De Eguílaz y Mondría dijo...

Estupenda entrada con el rigor acostumbrado del autor, además de actualidad, "...arremetida populista marxista..." por aquello de que "cuando veas las barbas de tu vecino afeitar..."

Esteban dijo...

Con tu permiso Chevi, entro para recordar a mis abuelos paternos (él Brigada de la GC) y dos tías hijas de ambos, caidos en esa defensa de esa mi querida ciudad de mi querida patria chica. Ellas en un bombardeo y él en una acción de limpieza una vez liberada la misma y como no, a mi padre Luciano Garciá de la Torre que fue "voluntario de Ladreda", llegó a Teniente provisional y luego se integró como oficial profesional en nuestra querida Arma de Caballería. Su historia la cuenta un libro titulado "Tomar café en el Peñalba", escrito por un periodista ovetense llamado Ricardo Vázquez Prada que dirigió durante muchos años el periódico local Región. Perdona la extensión del comentario y muchas gracias al autor por su artículo.
Un fuerte abrazo Esteban (para ti Gusi)

Jose V. Ruiz De Eguílaz y Mondría dijo...

Gusi, además de ser una maravilla verte por aquí, es muy interesante lo que cuentas. Recibe un fuerte abrazo amigo.

Javier de la Uz dijo...

D. Esteban, me honra que esta entrada le haya hecho recordar a sus familiares y especialmente a su padre, que dicho sea de paso, el mío, también asturiano, después de pasar por Teniente Provisional de Infantería, también se integró en la Academia Militar como Oficial profesional. Gracias a Dios vive, y como leyó mi entrada, este verano, me dio un libro de su biblioteca titulado “Tomar café en el Peñalba”, historia contada por el suyo. Naturalmente, me llevé una gran sorpresa recordando su comentario y espero leerlo con toda atención. Reciba un fuerte abrazo.

seeadler wolfereiher dijo...

alegrón,mi tio avelino,un chiquillo de 15 años aparece en la foto de la harka defensora de Oviedo´sentado en el medio con los brazos cruzados en las rodillas

seeadler wolfereiher dijo...

mi tio mintió sobre su edad,solo a la tercera le dejaron alistarse,hoy tiene noventa y cuatro o noventa y cinco años,su hermano josé,ya fallecido,tambien fue defensor de oviedo,los dos de El Pito (Cudillero)siempre tuve un enorme orgullo de llevar su sangre,los dos fueron a la División Azul.

Luis Gordejuela dijo...

Mi abuelo Teodomiro Gordejuela Causilla murió en la toma de Oviedo en abril del 37 con el grado de comandante creo que iba con Aranda desde Galicia, se sublevó en Plasencia, me gustaría saber algo más; así que ruego que si alguien conoce algo me lo mande a este correo lgorbot@yahoo.es

Rubén Darío dijo...

Mí padre Eduardo Piñeiro Álvarez participó en la liberación de Oviedo con las columnas gallegas,fue herido en los combates del río Nalón,concediéndole la 1°concesión de la medalla de sufrimiento por la patria ,aparte de la Medalla Militar colectiva por la defensa de la posición del escampelo.Un saludo(no pongo las condecoraciónes recibidas una vez acabado el asedio al nombrarlas ya el artículo)

Hakim dijo...

Hay un personaje de la defensa de Oviedo del que apenas se habla y quiero romper una lanza por el. Me refiero al Coronel de Artilleria D. Edilberto Esteban Garacotche que era el director de la fabrica de armas de Oviedo. Aparece siempre en las fotos con Aranda y el Coronel Martin Alonso pero no se le menciona en ninguna. Da la casualidad de que sus hijos fueron artilleros como el, menos uno Adolfo que curiosamente y siendo de Caballeria obtuvo la Cruz Laureada de San Fernando por la defensa de la posicion de Las Minas en el frente de Vizcaya mandando un Escuadron a pie del Regimiento de Caballeria Numancia.

D. Edilberto fallecio por causas naturales en 1938.