ESE EJÉRCITO QUE VES.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
Poetas Muertos
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11/1/15

YO NO SOY «CHARLIE HEBDO»
















Juan Manuel de la Prada


“Debemos recordar que las religiones fundan las civilizaciones, que a su vez mueren cuando apostatan de la religión que las fundó; y también que el laicismo es un delirio de la razón que sólo logrará que el islamismo erija su culto impío sobre los escombros de la civilización cristiana”.

Durante los últimos días, hemos escuchado calificar a los periodistas vilmente asesinados del pasquín Charlie Hebdo de “mártires de la libertad de expresión”. También hemos asistido a un movimiento de solidaridad póstuma con los asesinados, mediante proclamas inasumibles del estilo: “Yo soy Charlie Hebdo”. Y, llegados a la culminación del dislate, hemos escuchado defender un sedicente “derecho a la blasfemia”, incluso en medios católicos. Sirva este artículo para dar voz a quienes no se identifican con este cúmulo de paparruchas hijas de la debilidad mental.

Allá por septiembre de 2.006, Benedicto XVI pronunció un grandioso discurso en Ratisbona que provocó la cólera de los mahometanos fanáticos y la censura alevosa y cobarde de la mayoría de mandatarios y medios de comunicación occidentales. Aquel espectáculo de vileza infinita era fácilmente explicable: pues en su discurso, Benedicto XVI, además de condenar las formas de fe patológica que tratan de imponerse con la violencia, condenaba también el laicismo, esa expresión demente de la razón que pretende confinar la fe en lo subjetivo, convirtiendo el ámbito público en un zoco donde la fe puede ser ultrajada y escarnecida hasta el paroxismo, como expresión de la sacrosanta libertad de expresión. Esa razón demente es la que ha empujado a la civilización occidental a la decadencia y promovido los antivalores más pestilentes, desde el multiculturalismo a la pansexualidad, pasando por supuesto por la aberración sacrílega; esa razón demente es la que vindica el pasquín Charlie Hebdo, que además de publicar sátiras provocadoras y gratuitamente ofensivas contra los musulmanes ha publicado en reiteradas ocasiones caricaturas aberrantes que blasfeman contra Dios, empezando por una portada que mostraba a las tres personas de la Santísima Trinidad sodomizándose entre sí. Escribía Will Durant que una civilización no es conquistada desde fuera hasta que no se ha destruido a sí misma desde dentro; y la basura sacrílega o gratuitamente ofensiva que publicaba el pasquín Charlie Hebdo, como los antivalores pestilentes que defiende, son la mejor expresión de esa deriva autodestructiva.

Debemos condenar este vil asesinato; debemos rezar por la salvación del alma de esos periodistas que en vida contribuyeron a envilecer el alma de sus compatriotas; debemos exigir que las alimañas que los asesinaron sean castigadas como merecen; debemos exigir que la patología religiosa que inspira a esas alimañas sea erradicada de Europa. Pero, a la vez, debemos recordar que las religiones fundan las civilizaciones, que a su vez mueren cuando apostatan de la religión que las fundó; y también que el laicismo es un delirio de la razón que sólo logrará que el islamismo erija su culto impío sobre los escombros de la civilización cristiana. Ocurrió en el norte de África en el siglo VII; y ocurrirá en Europa en el siglo XXI, a poco que sigamos defendiendo las aberraciones de las que alardea el pasquín Charlie Hebdo. Ninguna persona que conserve una brizna de sentido común, así como un mínimo temor de Dios, puede mostrarse solidaria con tales aberraciones, que nos han conducido al abismo.

Y no olvidemos que el gobierno francés –como tantos otros gobiernos occidentales–, que amparaba la publicación de tales aberraciones, es el mismo que ha financiado en diversos países (y en especial en Libia) a los islamistas que han masacrado a miles de cristianos, mucho menos llorados que los periodistas del pasquín Charlie Hebdo. Puede parecer ilógico, pero es irreprochablemente lógico: es la lógica del mal en la que Occidente se ha instalado, mientras espera la llegada de los bárbaros.




Francisco Javier de la Uz Jiménez

2 comentarios:

Gonzalo Rodríguez-Colubi Balmaseda dijo...

Los criminales islamistas (mafia del crimen moruno), han pulverizado a los de la mafia de la Blasfemia . Ambas mafias están apoyadas por el NOM (Nuevo Orden Mundial) que suena a Ciencia Ficción pero que es una triste realidad, para acabar con el sentido cristiano de una sociedad a la que hay que corromper. Ha sido un ajuste de cuentas que no acaba con ninguna de esas mafias porque están muy apoyadas y son poderosas. Y la mentira se utiliza para llorar por este crimen, cuando los otros centenares de crímenes de cristianos quemados vivos, crucificados o degollados, pasan de largo en las redacciones de prensa.
Habría que imaginar la reacción de los medios y de los políticos si los asesinados hubieran sido en la sede del partido “ultraderechista”, legal y con derecho a la libertad de expresión, de la hija de Le Pen. Lo menos que se habría dicho que ellos se lo habían buscado por xenófobos.
El akelarre organizado en todo el mundo muestra el poder del Nuevo Orden Mundial que quiere arrasar con los restos de la civilización occidental con tradición cristiana, elevando la blasfemia a logro social y democrático.
“von Thies”















Ramón Muñoz dijo...

Yo no soy “Charlie Hebdo”
Es sencillamente repugnante la situación a la que se ha llegado. Un miembro importante de “Podemos” ha comparado esta mañana a los terroristas de París con la hija de Le Pen, ante la indignación de Isabel San Sebastián que le decía que se acababa de retratar, que se notaba que es de Podemos pretendiendo comparar a unos terroristas ─que entran Kalashnikov en mano y asesinan a un montón de periodistas─ con un personaje político porque defiende la pena de muerte, porque ella no utiliza las armas y ellos sí. Yo lamento muchísimo la muerte de los periodistas, pero lamento mucho también que, por ejemplo, nuestros políticos vayan a la manifestación de París cuando son incapaces de ir a las manifestaciones a favor de las víctimas del terrorismo en España, víctimas a las que ningunean de una manera indignante. También lamento mucho que condenen el terrorismo islamista y se dediquen a poner en libertad a los terroristas españoles de ETA porque, entre otras cosas, me parece incongruente. Y también lamento que asistan a una manifestación solidarizándose con unos periodistas y un periódico que ataca los valores de todo el mundo. Condeno el terrorismo, venga de donde venga, pero NO soy Charlie Hebdo.