ESE EJÉRCITO QUE VES.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
Poetas Muertos
INICIO

3/12/14

LA FREGONA: UN INVENTO ESPAÑOL DE ORIGEN MILITAR













En 1.964, un Ingeniero Aeronáutico y Oficial del Ejército del Aire patentó un aparato para poder limpiar el suelo sin necesidad de arrodillarse.


Jalón la patentó después de observar el uso que hacía de ella el Ejército americano

«Es el lavasuelos de éxito mundial, que ahora se vende ya en España. Con RODEX fregará como si jugara. Llega a todos los rincones y no raya. Deja el suelo brillante y seco». Así es como, hace más de medio siglo, publicitaba ABC el novedoso invento de Manuel Jalón, un Ingeniero Aeronáutico y Oficial del Ejército del Aire español que logró revolucionar el mundo de la limpieza con un nuevo invento: la fregona. Y es que, a pesar de su sencillez, este objeto logró «poner de pie» a todos aquellos que se veían obligados a arrodillarse para dejar el suelo reluciente. Todo ello, gracias únicamente a tres sencillos elementos: un palo, unas tiras de algodón y un cubo.

Conocido como «lavasuelos», este instrumento se ha sumado a la ingente cantidad de inventos con patente rojigualda, algunos tan llamativos como el botijo o el «Chupa Chups» (ambos con un funcionamiento bastante sencillo), y otros tan desconocidos como el Tranvía Aéreo del Monte Ulía. Sin embargo, la fregona no tardó en popularizarse entre hombres, mujeres y niños debido a su sencillo funcionamiento y a las ventajas que ofrecía. Algo que hay que agradecer a Jalón, el hombre detrás del palo y el mocho que, gracias a un viaje de trabajo que realizó a Estados Unidos, pudo traer a España este artilugio.

Fregar: a cuatro patas y «con el trasero en alto»

A pesar de que la fregona parece un invento con miles de años de antigüedad y que ha sido usado en todas las épocas de la Historia, no hace mucho que en España todo aquel que quería limpiar el suelo debía ponerse de rodillas o a cuatro patas y, «con el trasero en alto» (como explicaba el propio Jalón en varias entrevistas), usar su fuerza para quitar la mugre. La razón era sencilla: al no existir un instrumento que permitiera limpiar de pie, la única forma de hacerlo era con una bayeta y un cubo de agua con un buen chorro de lejía. Todo ello, a ras de suelo.

Este sistema, según escribió Jalón en su página Web antes de fallecer el pasado 2011, era «humillante y menos estética». De hecho, el inventor consideraba que ésta era una práctica perjudicial para la salud, algo que demostraban las dolencias de todo aquel que tuviera como encargo fregar: «Las mujeres de la limpieza contraían frecuentes enfermedades y se les formaban ampollas en las rodillas que les producían dolor e impedían arrodillarse. Además, con los años en esta profesión, no pocas mujeres sufrían deformación de la columna».

Todo comenzó en un aeródromo

En esas se encontraba la limpieza en España mientras, a nivel internacional, el mundo daba gracias por la finalización de la Segunda Guerra Mundial y recelaba ante la aparición de la Guerra Fría. Por estos lares no andaba precisamente bien la situación, pues –debido al apoyo inicial al nazismo por parte de Francisco Franco mediante el envío de la División Azul a tierras soviéticas- la Península andaba bajo aislamiento preventivo. Esto significaba, básicamente, que no nos dejaban decir ni pio en lo que se refiere a política a gran escala. Así continuó la situación hasta la llegada de los años 50, época en la que empezamos a ver la luz gracias al odio que se estaba cociendo a fuego lento entre la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y la Casa Blanca.


Anuncio del «lavasuelos» en ABC

«España se erigió en un claro enemigo del recién creado bloque comunista, a la par que un futuro aliado con una posición geoestratégica muy conveniente. Esta situación, unida al interés de Estados Unidos en ubicar Bases militares en España, así como de vender armamento y equipamiento militar, motivaron que estos dos países iniciasen contactos diplomáticos a principios de la década de los años 50», explica el abogado Carlos Rivadulla Oliva en su obra «Historia inventiva de España: la fregona».

Como resultado de los primeros pactos entre Washington y el Gobierno de nuestro país, España construyó varias Bases aéreas en la Península e, incluso, adquirió un lote completo de cazas F-86 «Sabre», los cuales se convirtieron en los primeros aviones a reacción del Ejército del Aire. Sin embargo, como en eso de volar con reactores éramos más bien novatos, no quedó más remedio que enviar a tierras americanas a varios representantes hispanos para que, con algún curso que otro, aprendieran los pormenores del funcionamiento de estos aparatos. Uno de los elegidos fue precisamente Manuel Jalón, un Oficial e Ingeniero Aeronáutico que, a los pocos días, partió decidido hacia la Base aérea de Chanute, en Illinois.

Un invento muy español

Aunque en principio no le dio importancia a lo que había visto, Jalón se percató del gran avance que suponía este utensilio cuando regresó a España. Concretamente, la inspiración le vino mientras tomaba unas copas con uno de sus amigos y ambos hablaban de la posibilidad de crear piezas para aviones. En ese momento su compañero señaló a una mujer que fregaba de rodillas y dijo: «Mira, Jalón, no te compliques la vida fabricando nada para el Ejercito; podrás tener muchos problemas y además un solo cliente. Fabrica algo para que las mujeres frieguen de pie. Venderás muchos». Fue entonces cuando al ingeniero aeronáutico se le encendió la bombilla.

Al poco tiempo Jalón comenzó en Zaragoza la fabricación del primer balde de fregonas con ayuda de un mecánico de motores de avión y un chapista., El producto, basado en el diseño norteamericano, aún no existía en nuestro país. Su diseño se prolongó hasta 1.957, año en que este oficial del Ejército del Aire patentó varios modelos de cubo: el «DOMESTICO» (similar al que había visto en Estados Unidos aunque con varias mejoras); el «BATEA» (de mayores dimensiones y con ruedas); el «SIMPLEX» (para superficies industriales) y el «TANDEM» (igual que el anterior pero con dos cubos, ideal para espacios grandes como hospitales). De todos ellos, el que a posteriori sería más conocido fue el primero. «El cubo era de metal y contaba con un dispositivo al que se le incorporaba un mecanismo con dos rodillos. Uno de los cuales tenía una posición fija, mientras que el otro se acercaba al presionar la palanca al pie», destaca Rivadulla. El segundo era el que presionaba las tiras de algodón para que soltaran el agua.


Patente entregada a Jalón

Ese mismo año comenzó también la campaña de «marketing» de estos primeros «lavasuelos» (como fueron llamados en principio). Podría parecer que un invento tan revolucionario sería solicitado por cajas a nivel empresarial y particular, pero nada más lejos de la realidad. Y es que, en aquella época las mujeres estaban tan acostumbradas a limpiar de rodillas, que muchas se negaron a adquirirlo. «A principios de 1.957 se presentó una señora en el taller con una fregona en la mano diciendo: "Vengo a que me cambien este cacharro por otra cosa o me devuelvan el dinero, porque mi marido me lo ha regalado y como ustedes saben las mujeres no fregamos de pie, fregamos de rodillas», explicaba el mismísimo Jalón en su Web.

Por ello, «Manufacturas RODEX» (la empresa creada para comercializar este cubo y de la cual era partícipe y consejero delegado Jalón) comenzó una intensa campaña de ventas en la que cada uno de los integrantes del equipo iba por los comercios haciendo demostraciones a mujeres y hombres por igual. A continuación, trataron de darse a conocer mediante octavillas y todo tipo de ferias e, incluso, haciendo uso de un coche escoba que empleaban en carreras de bicicletas y al que acoplaron en el techo una gigantesca fregona. Finalmente, llegaron los anuncios en prensa.

En ABC, de hecho, no fue raro encontrarse en la década de los 60 con uno de los anuncios de esta empresa. En ellos se podía ver a una mujer fregando de pie, sonriente y feliz, bajo el siguiente texto: «El lavasuelos definitivo en el mundo, ahora en España. Usted necesita un lavasuelos. RODEX le entusiasmará. Es el lavasuelos de éxito mundial que ahora se vende ya en España. Su aparato que le costará menos y le ayudará más. Será su mejor compra». Posteriormente, Jalón consiguió algo de dinero y dieron el salto a la pequeña pantalla.

Un nuevo nombre…

Con el tiempo, la venta de «aparatos lavasuelos» se generalizó a nivel social, lo que provocó que se tuvieran que realizar multitud de pedidos. Curiosamente, fue en los primeros años cuando este artilugio recibió su denominación actual cuando uno de los socios de Jalón comenzó a intercalar en las cajas su nombre original con el de «fregona». Este término nunca gustó al inventor español, pues por entonces se usaba para definir de forma peyorativa a las mujeres que trabajan cocinando o limpiando.

No obstante, la suerte y la cotidianidad hicieron que se introdujera poco a poco en la sociedad hasta que, en 1.974, la Real Academia Española lo aceptó como sinónimo de «aparato lavasuelos». De esta forma, en la actualidad el diccionario define «fregona» como «Utensilio para fregar los suelos sin necesidad de arrodillarse» o como «Criada que sirve en la cocina y friega» de forma indistinta.


Manuel Jalón Corominas


…y un nuevo diseño

Todo parecía indicar que el modelo de fregona y cubo inventado por Jalón iba a ser el definitivo. Sin embargo, y en lugar de centrarse únicamente en su producción, este español usó el dinero que ganó con su patente para investigar un nuevo modelo de balde capaz de mejorar su primera invención. Para ello, se planteó utilizar la nueva técnica de inyección de plástico -que acababa de hacer su aparición en España- para sustituir el anticuado metal. «En este contexto, Manuel Jalón empezó a desarrollar el nuevo modelo de cubo, el cual podría ser fabricado por moldeado en plástico y que […] abarataría los costes de fabricación y [sería más sencillo de utilizar]», explica Rivadulla.

Por otro lado, Jalón también puso sus ojos sobre un nuevo sistema para escurrir fregonas y que se caracterizaba por sustituir los rodillos por un embudo metálico. El español se propuso entonces mejorarlo haciendo uso de sus conocimientos como Ingeniero Aeronáutico. «Tras varios años de estudio y preparación, el 2 de abril de 1.964 Manuel Jalón presentó la solicitud de una patente de invención denominada “mejoras en los sistemas escurridores por compresión” que, tras ser aprobada por el entonces Registro de la Propiedad Industrial, fue concedida con el número 298.240 como patente de invención», finaliza el experto español.

Posteriormente, este sistema (que es el que probablemente todos ustedes tendrán en sus casas) comenzó a ser conocido como modelo «CISNE» y «GAVIOTA». Su funcionamiento fue todo un éxito, pues –además de reducir notablemente los costes al ser elaborado en plástico y en una única pieza- ha vendido hasta la fecha más de sesenta millones de unidades y se ha exportado a más de una treintena de países. «Es un escurridor que por primera vez está concebido con riguroso criterio tecnológico, se puede decir que aeronáutico, por su forma monocasco resistente y pared reducida a un milímetro y medio, lo que le confiere la máxima resistencia con el mínimo material y peso», añadía Jalón en su Web.





Francisco Javier de la Uz Jiménez


1 comentario:

Jose V. Ruiz De Eguílaz y Mondría dijo...

Lo de que la mujer, porque friegan las mujeres ¿no?,se pusiera de rodillas o a cuatro patas, y«con el trasero en alto, también tenía su aquel...