ESE EJÉRCITO QUE VES.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
Poetas Muertos
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5/11/14

HIMNO DE LA ARMADA
















Carta al director de ABC



La llegada de José Bono ha significado una ruptura con las tradiciones y muchos de los emblemas de los Ejércitos han dado un giro, como fuera el caso de la supresión del lema "A España, servir hasta morir" o el cambio del homenaje a los caídos. Ahora le ha tocado el turno al himno de la Escuela Naval de Marín (Pontevedra). Defensa ha eliminado las palabras Arriba, España, Dios o crucifico. Al final del himno, donde decía "y arriba el mandato de España y de Dios" ahora dice "y por siempre la Armada que canta al valor". 
Soy oficial de la Armada, capitán de corbeta, por cierto, destinado en esa fragata de la que tanto hablan los medios (aunque nunca mencionando los cerca de nueve meses que hemos pasado fuera de casa en 2005, ese esfuerzo personal y familiar no importa).
Me entero por la radio de que quieren cambiar el Himno de la Armada. Fuera Dios, fuera crucificarse y fuera todo. Ya nos mutilaron el juramento a la bandera (por cierto, durante el Gobierno del PP, creo recordar), ya no se derrama «hasta la última gota de vuestra sangre» por España. Ahora nos quieren cambiar un himno que lleva muchos años unidos a nuestro sentimiento y a nuestra Marina. Lo siguiente ¿qué es? Quizá suprimir la Oración del Ocaso, que lleva incontables años acompañándonos, o nuestra patrona, la Virgen del Carmen.
Hay cosas que están por encima de las derechas y las izquierdas, y ésta es una de ellas. Tuve el honor de estar dos años embarcado en una fragata británica y escuchar muchas veces el himno de la Royal Navy, que comienza así: «Eternal Father, strong to save, whose arm does bind the restless wave...». Nadie se rasga las vestiduras, mucho menos los partidos laborista o liberal-demócrata, por su letra, ni porque también se cante en las iglesias como canción de misa.
Lamentablemente he de seguir en mi actual trabajo, porque tengo una familia a la que mantener, y después de diecinueve años, mis únicas habilidades son la navegación y la artillería naval. Sin embargo, aparte de la incomparable belleza del mar y de la nobleza, valía y lealtad de mis compañeros y subordinados, no encuentro muchos más alicientes para seguir en las Fuerzas Armadas defendiendo algo que a nadie parece interesar defender.
Es denigrante e inaceptable que se me obligue a cambiar de himno porque a un señor le dé la gana. Lo que me entristece es preguntarme cuántos señores que visten el uniforme de la Armada, seguramente con más galones y más cerca de los órganos de dirección que yo, se deshacen en parabienes y sonrisas de aceptación de esa ridiculez indecente de himno que nos proponen.

José Mª Fuente de Cabo, capitán de corbeta (Ferrol)


Willy Carrero

1 comentario:

Gonzalo Rodríguez-Colubi Balmaseda dijo...

Esto de cargarse las tradiciones viene de antiguo, desde Suarez. El otrora activo e importante miembro del Movimiento, no quería nada a los militares y sabía cómo hacernos daño y no sólo legalizando el PC un Jueves Santo. Cargándose tradiciones: Dios y Patria, lo menos posible.
Terreno abonado pues para los siguientes gobernantes los socialistas. Bien es sabido lo que Felipe indicó a su Ministro de Defensa, Narcís Serra: “Mete en vereda a los militares y aprovéchate de su disciplina”. El pianista casero tomó nota rápido, y lo aplicó a la perfección. Años después el recién multimillonario Bono, colega de partido y cartera, ordenó borrar de las montañas de Talarn aquello para tal sujeto tan insultante de “A España servir hasta morir”. Su sucesor Alonso, tampoco exento de odio a la Historia y sus tradiciones, ordenó la retirada de la estatua ecuestre del que fuera director de la AGM, el entonces General Franco. Y así una y otra vez… gestos programados y mal intencionados de humillar a nuestras Fuerzas Armadas.
Y claro no me puedo olvidar de nuestros gobernantes, en varias legislaturas, del PP. Su actitud ha sido verdaderamente pusilánime, llena de complejos y vacía de gallardía.
Ni que decir tiene que muchos de nuestros Generales tenían mucho que decir y, salvo honrosas excepciones, siguieron la política del avestruz. Ya sabéis “el que se mueva no sale en la foto”