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y de parecer lo menos.
Poetas Muertos
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9/11/14

25 AÑOS SIN EL MURO DE BERLIN













LA PARED QUE DIVIDIÓ AL MUNDO (12 DE AGOSTO DE 1961 - 9 DE NOVIEMBRE DE 1989)



La historia no acabó y el conflicto todavía permanece.

De algún modo profundo que los historiadores aún discuten, la Segunda Guerra Mundial terminó definitivamente el 9 de noviembre de 1.989. La caída del Muro de Berlín, que dividía la capital alemana desde 1.961, clausuró un capítulo de la historia contemporánea (el denominado, en expresión afortunada de Eric Hobsbawm, "el corto siglo XX") marcado por la división ideológica de Europa en dos bloques: uno occidental, capitalista, y otro oriental, comunista.

El colapso del “muro de la vergüenza” fue, en palabras del historiador Mark Mazower, el "acto final del drama ideológico de Europa". Aquel día, y casi por casualidad —por un desliz informativo de un miembro del Politburó al ser preguntado por las medidas del Gobierno sobre los visados al Oeste— una nueva era comenzó para cientos de miles de berlineses que dejaban atrás la penuria socioeconómica y la falta de libertades políticas de la República Democrática Alemana (RDA).

Un tiempo nuevo empezaba, también, para las relaciones internacionales (marcadas desde entonces por el unilateralismo de EE UU), para los politólogos (en shock al no acertar a predecir un colapso vertiginoso) y para los intelectuales, enfrentados por dos concepciones del mundo enemigas. Pero el fin de la ilusión comunista no supuso, vista desde la perspectiva de 25 años, 'ni el fin de la historia', en sentido ideológico, ni la 'victoria' de Occidente. 



Foto tomada por Peter Leibing al Soldado desertor de la RDA Hans Conrad Schumann el 15 de agosto de 1.961, tres días después de que comenzara a levantarse el Muro, momento en el que huyó rumbo a Berlín Occidental.

"1.989 no sirve para explicar los procesos de evolución en los flancos atlánticos", apunta Montserrat Huguet, profesora de Historia Contemporánea de la Universidad Carlos III, "la evolución de las relaciones entre las antiguas Metrópolis y sus Colonias, ahora Potencias emergentes, o los procesos de mundialización, que son previos a esa fecha".

La Caída del Muro, el evenément (acontecimiento) por excelencia del siglo, suscitó la tentación de explicaciones simplistas y triunfalistas. También lo que Tony Judt denominó "sirenas del determinismo retrospectivo". Es decir: la creencia en que los regímenes del Este estaban condenados indefectiblemente a sucumbir.

Las generaciones jóvenes desconocen el comunismo, no tienen memoria de él ni experiencia de la guerra fría. La pujanza de la mundialización, el desfase industrial comunista, los fallos inherentes a las “sociedades cerradas”, el activismo no violento de los sin poder, la influencia de la televisión, el anquilosamiento de la nomenclatura… Estas fueron algunas de las causas que contribuyeron al colapso, pero ninguna de ellas por sí solas explica la celeridad del derrumbe de un sistema, el del socialismo real, que había tutelado la vida de millones de personas durante más de cincuenta años.

Veinticinco años después de aquella fecha, y a pesar de las conmemoraciones, la Caída del Muro "va perdiendo", como señala Huguet, "su condición de mito". Protagonistas históricos del momento, como la primera ministra británica Margaret Thatcher, el presidente checo Václav Havel o el ministro de exteriores ruso Edward Shevernatze, han fallecido. Otros, como Gorbachov o el expresidente estadounidense George Bush, llevan décadas retirados de la vida política y luchan contra serios problemas de salud. Además, las generaciones jóvenes desconocen el comunismo, no tienen memoria de él ni experiencia vital de lo que fue la Guerra Fría.


El derrumbe del Muro, como todo gran acontecimiento histórico, ocupó las aperturas de los diarios, a uno y otro lado del telón de acero.



Juan Pablo II y la anécdota de cómo predijo la caída del Muro de Berlín




Juan Pablo II lidió con uno de los periodos históricos más convulsos de la segunda mitad del siglo pasado. Le tocó vivir la Guerra Fría. Era un Papa que además venía del Este, de un país ocupado por el comunismo y que conocía de primera mano los males de una ideología que ha dejado tras de sí decenas de millones de muertos. Su elección fue una revolución y supuso un duro golpe en la línea de flotación del bloque soviético. Y el Pontífice haciendo gala de su gran personalidad y decisión no dudó en combatir una ideología que había intentado robar el alma de tanta gente.

Y lo consiguió. Su papel fue decisivo y junto a Reagan y Thatcher tumbaron un “telón de acero” que parecía sólido. Este gigante espiritual consiguió derribar un imperio pero él lo tenía muy claro desde antes: el Muro caería e incluso predijo la fecha.


          Thatcher y Reagan                                     Juan Pablo II      


Con motivo de su canonización, The Catholic Herald entrevistó al Sacerdote checo Tomas Halik, amigo del que fue declarado Santo y muy conocedor también de la realidad comunista. Sintió la vocación en la Checoslovaquia comunista y pese a la prohibición consiguió formarse como Seminarista a escondidas para más tarde poder ser ordenado Sacerdote de manera clandestina en la Alemania oriental. De vuelta a su país también luchó de manera tenaz contra el régimen. Oficialmente era psicoterapeuta para drogadictos pero en la clandestinidad era profesor, intelectual, confesor, formador de Seminaristas y colaborador del Cardenal Tomek y de Vaclav Havel, más adelante presidente del país.

Cuenta Halik, que un día se encontraba en Roma y allí almorzó con Juan Pablo II. Recuerda que estaban viendo en la televisión algunas protestas en Alemania y el Papa se apartó de la televisión y le dijo: "tienes que volver ya, acabará el comunismo pronto y seréis libres". El Sacerdote, gracias a la confianza que tenía con él le respondió: "Santo Padre, disculpe. No creo que la infalibilidad Papal valga para el mundo político. Quizás dentro de cinco o diez años…". Sin embargo, el Papa insistió: "No, no, ocurrirá en días".

Al día siguiente caía el Muro de Berlín y el comunismo comenzaba a desquebrajarse. Nueve días más tarde también se venía abajo el régimen comunista de Praga y como había predicho Juan Pablo II, Halik podría volver a su país libre y dejar la clandestinidad para llevar la democracia a un país que lo necesitaba. Algo que consiguió de la mano de Havel, del que fue uno de sus más cercanos colaboradores.

Con la caída del comunismo y del “telón de acero” las vidas de Juan Pablo II y Tomás Halik no fueron tan diferentes. Ambos habían conseguido desde su posición lograr la victoria pero el precio a pagar fue muy alto.

Ahora tocaba reconstruir lo que los comunistas habían destruido durante décadas. En Polonia la fe se convirtió en un instrumento de defensa cultural pero en otros países como en la antigua Checoslovaquia, ahora dividida entre República Checa y Eslovaquia, la práctica religiosa es la más baja de Europa. Allí el comunismo intentó aunque no pudo culminar su objetivo de acabar con la fe.

Santos como Juan Pablo II y tantos otros Sacerdotes y laicos anónimos de toda la Europa del Este consiguieron con su empeño y también con su sangre que la verdad y la libertad prevalecieran sobre la mentira y la opresión. La canonización de Juan Pablo II es también en parte de ellos y para ellos.


Francisco Javier de la Uz Jiménez

2 comentarios:

Gonzalo Rodríguez-Colubi Balmaseda dijo...

Por Manuel Morillo


Ahora que se celebra el XXV aniversario de la caída del Muro de Berlín recuperamos estas reflexiones.

En realidad hablar de "caída" es incorrecto.

No se hundió solo, lo tiraron.
Los factores que contribuyeron a ello fueron muchos.

Y aunque ahora "todos saben que iba a caer" y todos alegan que "estaba previsto "el colapso del régimen por sus fallos internos.

Pero lo cierto es que los factores internos llevaban décadas produciéndose.

Y los regímenes comunistas solo colapsaron cuando tuvieron enfrente a Juan Pablo II y a Ronald Reagan.


Tampoco es cierto que la caída del Muro de Berlín fuera el fin del comunismo. Como forma estatal todavía tiraniza a una cuarta parte de la humanidad (China, Vietnam, Cuba, etc..)

Pero, y es lo más grave, es que además las ideas revolucionarias del comunismo en su forma gramsciana y en su concepción antropológica han sido asumidos por la "cultura" actual, y por los partidos "progres" (de izquierda y de derecha) que los implantan e imponen en su acción legislativa y administrativa, y están presentes en todo el mundo.
La caída del muro de Berlín ha de ser interpretada como el símbolo de la caída de los estados materialistas marxistas en su pugna con los otros materialismos liberales relativistas.

Ha ganado el Hegelianismo (...el Estado es el cuerpo social perfecto de la Idea, y en este momento del proceso es Dios Mismo) de derechas al de izquierdas.

Y ahora Occidente está sometido al monopolio político de los regímenes liberales relativistas.

Para la liberación del hombre de la opresión del totalitarismo y el materialismo tiene que caer otro muro.



Wall Street (la calle del Muro) es el nombre de la estrecha calle neoyorkina situada en el bajo Manhattan, entre Broadway y el East River. Considerado el corazón histórico del distrito financiero, es el principal y permanente hogar de la Bolsa de Valores de Nueva York (más del 99% de su actividad a dedicada a cotizar mercado secundario, no creador de riqueza real sino de especulación).

El término ´Wall Street´ es usado para hacer referencia tanto al mercado financiero estadounidense como instituciones financieras en general

Las plutocracias del sistema del capitalismo especulador financiero, que sustituye la economía de mercado y productora, dominan Occidente y aspiran a trasformar al hombre para hacerlo servidor de su Sistema

El capitalismo de financiación, contrario y destructor de la Economía de Mercado en libertad y creadora de riqueza para el general de la población, está respaldado por la ideología del Nuevo Orden Mundial, y a él están sometidos los Estados de Occidente, a través de una clase política que desprecia los intereses de los ciudadanos a los que oprimen.

La prueba fue la unanimidad de los partidos del sistema en todas las naciones de Occidente para poner a disposición de los Bancos y las trasnacionales todos los fondos que necesitaran procedentes de los impuestos de los ciudadanos, mientras se olvidaban de las pequeñas empresas productivas, de los autónomos y de los trabajadores de sus naciones.

El actual sistema capitalista, del que es símbolo Wall Street, impulsa regímenes políticos que coinciden en atacar la vida, la familia, la naturaleza sexual de los seres humanos, etc...en el plano antropológico, y legislar laboralmente de forma esclavizante, y sobre todo en eliminar el cristianismo de las sociedades.

Como muestras paradigmáticas no hay más que ver qué proyectos financian la fundaciones "filantrópicas" de los prototipos de los dirigentes del capitalismo financiero como Warren Buffett o George Soros...

Gonzalo Rodríguez-Colubi Balmaseda dijo...

....Lo cierto es que en muchos casos los hombres de las sociedades esclavizadas tras el Muro de Berlín han caído en las esclavitudes que se impulsan desde el Muro de Nueva York
Y que la auténtica liberación del hombre será cuando caiga ese muro y las sociedades disfruten de la libertad y la justicia de la Cristiandad: el Evangelio inspirando la legislación y la acción política de la Ciudad

Así como en la "caída" del muro de Berlín fue fundamental los líderes cristianos dentro (Walesa) y fuera (Juan Pablo II) Wall Street solo caerá cuando los cristianos tomemos conciencia de lo contraria que es al Evangelio, a la Buena Noticia, al Cristianismo la Cosmovisión liberal relativista y asumamos nuestra responsabilidad en combatir un sistema antropológicamente opuesto