ESE EJÉRCITO QUE VES.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
Poetas Muertos
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7/7/14

SANTÍSIMO CRISTO DE “El ROBLEDO”









GÉNESIS HISTÓRICA DEL SANTÍSIMO CRISTO DE “El ROBLEDO”EN SU 60º ANIVERSARIO (1954-2014)





INTRODUCCIÓN.-    El pasado día 21 de Junio del presente Año del Señor 2014, y  acudiendo al toque de “llamada de Honor” convocando a sus afiliados a la anual convocatoria de la Hermandad del Santísimo Cristo de El Robledo, como en años anteriores me desplacé hasta mi antiguo Campamento de la Milicia Universitaria de “El Robledo”, situado en las proximidades de La Granja de San Ildefonso (Segovia). Se daba además la feliz circunstancia de que en este año 2014 se cumple el 60º Aniversario de la entronización del Santísimo Cristo Crucificado  en el citado campamento, donde, y desde su celestial altura en el suplicio de la Cruz, desde el  verano de 1954, preside  los actos de este “Santuario del Honor”, como fue llamado desde sus inicios esta Academia con aulas al aire libre que tienen por techo el cielo infinito, y en el que se formaron para un mejor servir a España y durante treinta años (1942-1972), cerca de sesenta mil universitarios que aspiraban al honor de convertirse en Oficiales de Complemento del Ejército de Tierra.  Situado en un paraje árido y casi permanentemente batido por el viento, al que mis compañeros de las primeras promociones de la I.P.S. (Instrucción Premilitar Superior) bautizaron con el nombre de “Llano Amarillo(1) (por cierta similitud a un paraje desértico y extremadamente caluroso de igual denominación, donde nuestro ejército del Antiguo Protectorado en el Norte de África efectuaba prácticas y maniobras militares), mediada la década de los cincuenta se entronizó la imagen  de un Cristo Crucificado, al que ya me he referido en las preinsertas líneas y desde entonces, y hasta la disolución de la IPS en 1972, promoción tras promoción de Caballeros Aspirantes, le habíamos venido impetrando su celestial apoyo y divina protección. Y allí, en el robledal segoviano del “Llano Amarillo” que tantos recuerdos y nostalgias le traen al autor de las presentes líneas, en un “altar de campaña”, fuertemente batido por el  viento que en esa mañana se dejaba sentir con fuerza en el robledal segoviano y que a punto estuvo de llevarse volando los sagrados manteles y paños que cubrían el altar situado a los mismos pies del Cristo, tuvo lugar la Sagrada Eucaristía, oficiada por un joven sacerdote que sustituía al Ilustrísimo Sr. Abad de La Granja Don Isidoro Mardomingo que se encontraba de baja por enfermo y que año tras año ha venido oficiando la Santa Misa en tan señalado día. Finalizada la Eucaristía se entonó por la coral polifónica de La Granja y el resto de asistentes la canción “La muerte no es el final”, mientras que el Presidente de la Hermandad del Stmo. Cristo de El Robledo Don Manuel Ladrón de Guevara, en unión de distintas Autoridades asistentes al acto, entre ellos el Ilmo. Sr. Alcalde de La Granja y los Excmos. Sres. Generales de Artillería:  Don Alfredo Sanz y Calabria, Director de la Academia del Arma  y Don Ricardo Sotomayor Sáez, depositaban una corona de laurel a los pies del Cristo, por todos los Oficiales y Suboficiales formados en la Milicia Universitaria caídos por España, ya fuese en acción de guerra o en acto de servicio. Finalmente se impusieron las medallas de la Hermandad a los nuevos hermanos. Nos honraron también con su presencia en el emotivo acto los Excmos. Sres. Generales Colldefors y Benito, así como el Comandante de Complemento, formado en “El Robledo” Don Fernando González García, el Alférez de la IMEC Don Rubén Blanco Losada, actual Presidente de UNAMU-MADRID y el Alférez de la IPS Don Antonio Valenciano de UNAMU-BARCELONA. Finalizado el acto religioso, nos desplazamos hasta la Residencia Militar de Navacerrada donde  los asistentes al mismo, en su inmensa mayoría antiguos Oficiales y Suboficiales de Complemento formados en El Robledo  acompañados de sus familiares, íbamos a celebrar un almuerzo de hermandad y compañerismo.  Y fue allí, durante la “copa de vino” en el bar de la Residencia previa al posterior almuerzo y durante el transcurso de este, donde tuve ocasión de comprobar algunas controversias y más que ligeras dudas razonables, sobre quién fue el autor de la imagen del Cristo, en qué año se entronizó en El Robledo, cuál fue la primera promoción que “Juró Bandera” bajo Su celestial presencia y finalmente quién fue el escultor y en qué año se restauró la imagen dado su avanzado estado de deterioro. Eran muchas las preguntas sin respuestas ciertas, y es por ello, al ver que no nos poníamos de acuerdo entre nosotros sobre tan importantes cuestiones, lo que me llevó a “tirar de hemeroteca” y archivos, al plausible objeto de intentar dar respuesta clara y convincente a las mismas. En las siguientes líneas doy cuenta minuciosa de lo por mi investigado, sobre la génesis histórica y demás vicisitudes  del Santísimo Cristo de “El Robledo” en su 60º Aniversario (1954-2014) de Su celestial presencia en el Campamento segoviano. 



BREVE RESEÑA HISTÓRICA DE LOS CAMPAMENTOS DE LA MILICIA UNIVERSITARIA EN ESPAÑA.-

Finalizada la Guerra Civil (1936-1939) la Oficialidad de Complemento, fundada por Ley de Bases de 29 de Junio de 1918, se reestructura en base a la Milicia Universitaria, dando así inicio a la 3ª Época de esta Oficialidad, que va a abarcar, bajo sus prestigiosas siglas de I.P.S. (Instrucción Premilitar Superior), un largo período de tres décadas (1942-1972) de servicios a España, de clases al aire libre en esos “Santuarios del Honor” como fueron llamados los distintos Campamentos de la Milicia Universitaria.  Una vez más, como desde 1808, cuando los alumnos de la Real y Pontificia Universidad de Toledo, acuden a la llamada de su Rector y forman el Batallón de Voluntarios de Honor con el que combaten con lealtad y bizarría en nuestra Guerra de la Independencia, la Universidad va a constituir la primordial cantera de extracción de la Oficialidad de Complemento en nuestra Patria. El Jefe del Nuevo Estado, Generalísimo Franco, quiere que los futuros Oficiales de Complemento se eduquen al aire libre, bastante tienen con los nueve meses anuales de estudios en las aulas universitarias en régimen de semiclausura, con espacios y aulas que tengan por techo el cielo infinito, y con puertas abiertas a la inmensidad del campo, donde el cuerpo y el espíritu se forjen en contacto directo con la naturaleza. Para ello Franco da instrucciones al Ministro del Ejército, para que de conformidad con el de Educación Nacional, los Caballeros Aspirantes que vayan a recibir la Instrucción Premilitar Superior (I.P.S.) se agrupen en Zonas que abarquen todo  el territorio nacional, y a las que se afectarán los Distritos Universitarios más próximos a su localidad de cabecera. A cada una de estas Zonas se les asigna un Campamento, donde en los meses de verano se impartirán las disciplinas inherentes al empleo de Alférez de Complemento. El mando lo ostentará un coronel de la Escala Activa de las Armas Combatientes.  A la 1ª Zona de la I.P.S. le correspondió el denominado Campamento de “El Robledo”, en lugar próximo al Real Sitio de La Granja de San Ildefonso (Segovia).



AÑO DE 1954.- EN EL CAMPAMENTO DE LA MILICIA UNIVERSITARIA DE “El ROBLEDO” SE ENTRONIZA LA SAGRADA IMAGEN DE UN CRISTO CRUCIFICADO

Corría el año 1942, cuando, mediado el mes de Junio, hacen su presentación en el Campamento de “El Robledo” de la Milicia Universitaria, la 1ª Promoción de Caballeros Aspirantes a Oficial de Complemento. (2) Y ya desde entonces y en años sucesivos, fue aspiración muy sentida tanto por mandos como por Alumnos, de que todos sus actos, así religiosos como militares, estuviesen presididos por la sagrada imagen de un Cristo Crucificado, a cuyas celestiales plantas se impetraría su divina ayuda y protección. Pero los años van pasando, y por “El Robledo” siguen desfilando (nunca mejor dicho) promoción tras promoción de universitarios con uniforme militar, que hasta el año 1954 no consiguen ver culminados sus anhelos, de que en el Campamento figure la imagen de un Cristo en el suplicio de la Cruz. El día 20 de Junio de 1954, y tras desembarcar en la estación de Segovia del convoy ferroviario que traslada a la expedición desde Madrid, y a “paso de maniobra” recorrer los aproximadamente diez kilómetros que separan la estación del Campamento,  efectúan su entrada en “El Robledo” los Caballeros Aspirantes de la 12ª y 13ª Promociones  de la Milicia Universitaria (IPS). Los de la 12ª vuelven por segundo año, y en consecuencia lucen galones de sargento en las hombreras de la sahariana, para diferenciarse de los “malditos” de la 13ª, que un tanto acobardados y con el lógico despiste, forman por primera vez en el citado campamento. (3)



Con anterioridad, y en los primeros meses de ese mismo año 1954, había acudido también a Robledo para efectuar el período de instrucción, (había que optimizar el uso de las instalaciones y Dependencias del Campamento en los meses que no era ocupado por los Caballeros Alumnos de las Milicia Universitaria) una Unidad de Reclutas  perteneciente a la Brigada de Caballería con sede en Alcalá de Henares; con miras posiblemente, a que una vez dados de alta de instrucción algunos de aquellos soldados se quedasen como integrantes de la tropa auxiliar del campamento. Al frente de una de estos escuadrones se encontraba el capitán Celestino. Y es el caso, que estando un día reunido en el “Imperio de Oficiales” el citado capitán con varios compañeros, cuando en la conversación surgió de nuevo la eterna aspiración de esculpir  un Cristo Crucificado que presidiera los actos del Campamento, y es entonces cuando Don Celestino afirma, que tiene en su unidad a un chico estudiante de Bellas Artes, llamado Francisco Barón, con manifiestas dotes de escultor y que no había podido realizar la IPS por haberse dedicado por completo a la culminación de una obra escultórica encargada por el entonces Ministro Ibáñez Martín, con destino a la Exposición que se montó en El Retiro con el lema “Tierra Santa”,y  a quién podía encargársele la realización de la talla del Cristo.  Con la aquiescencia del Sr. Coronel Jefe del campamento, llamó de inmediato el capitán Celestino a su presencia al soldado Barón, a quien encarga esculpir sobre escayola una imagen de Jesús Crucificado. Y así fue como con unos humildes medios y más que precarios útiles y materiales se puso Barón a trabajar en la obra encargada por su capitán, situando su improvisado taller-estudio en una tienda de campaña a la que daba sombra un pino centenario. Y allí, trabajando con denuedo y en tiempo récord de unos treinta días, forjó el soldado Barón la impresionante talla de un Cristo Crucificado, que en Abril de ese año fue izada en una cruz de madera de 5 metros de altura e instalada  frente al vivac de Artillería Antiaérea al borde derecho de la carretera de Revenga, y desde donde presidiría por vez primera la Jura de Bandera de los Caballeros Aspirantes de la 13ª Promoción el 3 de Agosto de 1954. .La madera con que formaba la Cruz se la suministró generosa a Barón los inmensos pinares de Valsaín. En el invierno de 1956, una devastadora tormenta destruyó parcialmente la sagrada imagen, que una vez restaurada fue instalada detrás del altar donde se celebraban las misas de campaña y se rendía homenaje a los caídos, pero debido a la debilidad de su estructura, en el verano de 1962 el Mando encargó  al Caballero Aspirante Francisco Fernández Reolid, Licenciado en Bellas Artes, una nueva imagen que modeló en escayola (siguiendo las pautas de la escultura de Barón) sobre una estructura de acero y una vez concluida fue izada en el “Llano Amarillo” (Cota 1143) sobre una cruz de madera regalada por el capitán de Infantería Maya Grijuela. Y allí, en su emplazamiento del “Llano Amarillo”, permaneció el Cristo de El Robledo presenciando año tras año las Misas dominicales, las Juras de Bandera de los Caballeros Aspirantes y las Entregas de Despachos a los recién promovidos a Oficial al final de los respectivos cursos; atendiendo solícito a las oraciones y preces de tantos miles de universitarios que habían decidido servir a España a través de la Oficialidad de Complemento. Y cuando cada año, llegado el día del glorioso San Ramón ( 31 de Agosto) los Caballeros Aspirantes abandonábamos el campamento convertidos ya en flamantes Oficiales y Suboficiales de Complemento, las tiendas se desmontaban y el silencio se dejaba sentir con fuerza en el “Llano Amarillo”, allí quedaba solo, en la inmensa soledad del Gólgota, el Santísimo Cristo Crucificado, con la esperanza siempre puesta en que, llegando los primeros días de Junio del próximo año sus “milicios”, la juventud universitaria de uniforme volvería de nuevo al campamento para efectuar su primera visita al Cristo Crucificado que lo preside. Pero llegó el día de San Ramón de 1972. Nuevos Planes de Estudios y nuevas Directrices para el Reclutamiento y Formación de la Oficialidad de Complemento disponen el final de la I.P.S. y la consiguiente clausura de esas aulas al aire libre, como habían sido denominados desde su inicio los Campamentos de la Milicia Universitaria de España. La XXX Promoción de la IPS formada en El Robledo, con lágrimas en los ojos, se despide del Cristo Crucificado que desde el año 1954, y tras distintas restauraciones pero siendo el Mismo Cristo Crucificado Hijo de Dios, llevaba presidiendo todos los actos del campamento.  Y allí quedó el Cristo solo y desamparado,  sabiendo, con su infinita sabiduría, que ya no volverían el año próximo “sus” jóvenes universitarios, soportando año tras año las noches heladas del invierno cruel y los ardientes soles del verano castellano que queman con fuerza llegado el mediodía en el árido paraje del “Llano Amarillo”. Con sus amorosos brazos siempre abiertos esperando la fugaz visita de las gentes buenas y piadosas de Segovia y de La Granja que se acercaban hasta El Robledo para depositar unas flores ante sus plantas y rezarle una oración, o la de algún antiguo “milicio” de paso para Segovia que hacía una pequeña parada en “Robledo” para hacer una visita a su Cristo, a quien tantas veces acudió cuando se encontraba como Alumno en el campamento.  



AÑO 1996.- RESTAURACIÓN DEL CRISTO DE “EL ROBLEDO” DADO SU ALARMANTE  ESTADO DE DETERIORO.

Y los años van pasando y estamos ya en 1996. Hace 42 años que el “Cristo” se entronizó en “El Robledo” y 24 que los últimos Caballeros Aspirantes de la 30ª ( y última) Promoción de la IPS abandonaron el campamento. Y el tiempo no pasa en balde. Han sido cuarenta y dos años de exposición al aire libre soportando toda clase de inclemencias y la escultura del Cristo no aguanta más ( su escultor, al parecer, tampoco le ha prestado mucha atención en todos estos años de abandono) y su estado de deterioro es más que evidente, hasta el punto que empiezan a desprenderse trozos de la sagrada imagen.  Esta angustiosa situación llega a oídos del Presidente de UNAMU (Unión Nacional de Antiguos Oficiales y Suboficiales de la Milicia Universitaria) Don José Mariano López-Cepero, (Número 1 de la Primera Promoción) quien de inmediato toca “llamada de honor” entre sus afiliados y antiguos alumnos de El Robledo, solicitando su apoyo y cooperación  a través de una Cta. Cte. abierta en una entidad crediticia de Segovia, a la par que encarga al directivo de UNAMU Don Rafael Gómez Minguet que se desplace hasta El Robledo y compruebe “in situ” los daños de  la imagen del Cristo. Acompañan al Sr. Gómez Minguet un pequeño equipo facultativo integrado por el Coronel Don Pedro de La Llave, un ingeniero y un topógrafo. Comprobados estos y ante la urgencia de  la restauración del Cristo se intenta localizar a su autor Francisco Barón, y al no conseguirlo se encarga de su restauración al escultor Don Gregorio Herrero, profesor de la Escuela de  Artes Aplicadas de Segovia. El día 27 de Noviembre de 1996 se desmontó la Cruz, serrándola por su base y en un camión- tráiler, con toda clase de precauciones la sagrada imagen es trasladada, desde su emplazamiento inicial  en el “Llano Amarillo” de El Robledo hasta el estudio-taller del Sr. Herrero en Segovia, donde se comprueba que el deterioro es tan manifiesto que no es posible su reconstrucción, por lo que fue necesario esculpirla de nuevo, manteniendo eso sí, los rasgos y proporciones de la antigua talla.  Aparece entonces (enterado al parecer por los medios de comunicación) el primitivo escultor Sr. Barón, manifestando, un tanto molesto, que no se le hubiera consultado sobre el particular, reclamando su derecho a la propiedad intelectual y amenazando incluso con llevar el asunto a los tribunales en el caso de que la talla fuese restaurada por otro artista. Por la UNAMU se le contestó, que  como es lógico, se pensó en él desde un principio para que llevase a efecto la restauración y de hecho, si se hubiese dado a conocer como autor de la escultura no hubiese habido el menor problema en encomendarle  la reconstrucción de la misma; añadiendo que si bien no dejaba de sorprender su escasa preocupación por el mantenimiento de su obra, después de tantos años de abandono. La cosa no llegó a más, y la restauración (en puridad la nueva imagen) la lleva a efecto de forma bellísima y magistral el escultor segoviano ya designado Gregorio Herrero .  Finalizada su  obra, el día 21 de Junio de 1997, coincidiendo con “El Día Nacional de la Milicia Universitaria”, y con la presencia de autoridades civiles, militares y eclesiásticas, así como una nutridísima representación de antiguos alumnos de “El Robledo” acompañados de sus familiares, el Cristo una vez bendecido, es repuesto con todos los honores en su primitivo emplazamiento del “Llano Amarillo “ de El Robledo, izándose sobre una cruz de madera de Valsaín con perfiles metálicos y anclada sobre una base de piedras. Y allí sigue clavado en el suplicio de la Cruz, esperando son sus amorosos brazos abiertos la visita de todos aquellos que quieran, bajo sus divinas plantas, rezarle una plegaria o simplemente darle las gracias por algún favor recibido. Y allí, a los pies del Cristo de Robledo, cada año, como en sus lejanos tiempos de Caballero Aspirante, seguirá acudiendo  a postrarse el autor de las presentes líneas, mientras  el Santísimo Cristo Crucificado, con su infinita misericordia, le permita poder seguir transitando por este terrenal valle de lágrimas.


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Sevilla, Julio de 2014

 NOTAS

1-       Desde las primeras promociones de la Milicia Universitaria, circuló el rumor muy extendido (si bien nunca confirmado) que el autor de la denominación de “Llano Amarillo”, a este paraje arenoso y desértico de “El Robledo” fue el Caballero Aspirante de la 2ª Promoción Manuel  Fraga Iribarne.

2-       Entre los Aspirantes de esta Primera Promoción se encontraban José Mariano López-Cepero, que sería Presidente de UNAMU y Juan Manuel Fernández del Corral, que ya en edad madura, abrazó la carrera sacerdotal, y ofició durante varios años la “Misa de Campaña” bajo “El Cristo de Robledo”.

3-       A esta 13ª Promoción de la Milicia Universitaria (IPS), pertenecía el heroico Alférez de Complemento DON FRANCISCO ROJAS NAVARRETE, caído gloriosamente al frente de su sección el día 7 de Diciembre de 1957, en la Campaña de Ifni-Sáhara  y siéndole concedida “a título póstumo” LA MEDALLA MILITAR INDIVIDUAL. También pertenece a esta Promoción el antiguo Presidente de UNAMU Don Rafael Luna Gijón, que una vez promovido a Alférez Eventual de Complemento, realizó las Prácticas reglamentarias en la gloriosa Legión Española.

4-       La XIII Promoción de la Milicia Universitaria (IPS) “Juró Bandera” el día 3 de Agosto de 1954. Los Caballeros Aspirantes de “El Robledo” prestaron juramento ante la gloriosa enseña del Regimiento de  Infantería “LEÓN” Nº 38.

NOTA DEL AUTOR

FRANCISCO BARÓN MOLINA, el soldado-escultor, que en 1954, realizó la talla del Santísimo Cristo de El Robledo, falleció en Madrid el día 8 de Octubre de 2006, a los 75 años de edad.


Por Francisco Ángel CAÑETE PÁEZ
Licenciado en ciencias Económicas
Comandante de Complemento y Profesor Mercantil
(XVII Promoción IPS)