ESE EJÉRCITO QUE VES.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
Poetas Muertos
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7/7/14

MARIANO RAJOY Y LA ESCUELA DE GUERRA











 DISCURSO DEL PRESIDENTE DEL GOBIERNO A LOS ALUMNOS DE CURSO DE ESTADO MAYOR DE LAS FUERZAS ARMADAS EN EL CENTRO DE ESTUDIOS DE LA DEFENSA NACIONAL, EL 24 DE JUNIO DE 2014

Sr. Ministro de Defensa.
Sr. Jefe de Estado Mayor de la Defensa.
Autoridades civiles y militares.
Sres. Embajadores de naciones amigas y aliadas.
Sres. Oficiales.

Buenos días a todos.

Hace unas semanas, el Sr. Ministro de Defensa me propuso dirigirme a los alumnos del Curso de Estado Mayor de la Fuerzas Armadas. Aunque me proporcionó múltiples razones, más que suficientes cada una de ellas para hacerlo, no fueron necesarias muchas, ya que en mi ánimo estuvo poder salir de las rutinas que nos encadenan a todos y dedicar un tiempo a "discurrir en alta voz, sobre temas que, a veces por muy nuevos, a veces por inveterados, distan mucho de estar resueltos" que era la manera de definir el "discurso académico" de uno de mis predecesores políticos.
Y llamo la atención de ustedes precisamente sobre lo nuevo y lo viejo porque hablar de Seguridad y de Defensa, ante una audiencia cuyos miembros acumulan una larga experiencia de servicio a España en este ámbito, es hacerlo sobre una materia que, con raíces en el pasado y sustentada en principios permanentes e inmutables en el tiempo, está en continua evolución.
Son al fin y al cabo, tradición e innovación, puntos de apoyo en el pasado y metas de referencia en el futuro, dos conceptos que, ¡bien lo saben ustedes!, en nada se contraponen, 2
sino que al contrario se complementan y forman un todo armónico cuando a cada cosa se le da el peso conveniente.
Permítanme, no obstante, que en el inicio de mis palabras estén los sentimientos, más que los razonamientos. Estos vendrán luego. Tengo pocas ocasiones para dirigirme a un auditorio académico, mayoritariamente de militares, por lo que quiero aprovechar la ocasión para hablar con la cabeza pero desde el corazón.
En primer lugar, el recuerdo emocionado para todos aquellos que han dedicado su vida al servicio de España en la milicia. Ellos son la clara manifestación de donde están los límites del servicio. Aquello que les distingue a ustedes de otros servidores públicos: estar dispuestos a entregar la vida, si ello fuese necesario. Nada les compromete tanto y nada les honra tanto.
De igual forma, en ese conjunto de sentimientos, no puedo menos que traer hasta aquí el viaje que hice a Qala-i-Naw, en Afganistán para visitar a las unidades allí desplegadas.
La finalidad institucional era conocer de primera mano y en detalle la aportación que las Fuerzas Armadas españolas hacían a la estabilidad de Afganistán en aquel lugar.
A esa finalidad institucional se unió la vivencia. Fue un viaje en el que, no solamente pude conocer, sino sentir lo que suponen las operaciones en unas tierras sometidas al rigor de la geografía, a las inclemencias del tiempo, a la dureza de la guerra y lejos de la Patria.
Como podrán comprender, con esa suma de conocimientos y de sensaciones, se me hace ahora más fácil valorar lo que ustedes hacen y, sobre todo, tomar decisiones con el doble sentido que supone esa suma de información y percepción.3
Así pues, al dirigirme a un auditorio donde se congregan futuros oficiales de Estado Mayor, cuya responsabilidad descansará en su capacidad para proporcionar información y valoración de las situaciones, basada en sus conocimientos, adquirida por el estudio y por la experiencia profesional, quiero poner de manifiesto mi reconocimiento a las Fuerzas Armadas por el espíritu de servicio que han demostrado en toda circunstancia con el sacrificio personal que ello acarrea.
Es la segunda ocasión que un Presidente del Gobierno del Reino de España se dirige al Curso de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas. Así pues, tengo muy pocas referencias como para dar continuidad a lo que otros dijeron y si mucha libertad no sólo para decir lo que quiero decir, sino para cómo decirlo.
Esa libertad académica y el singular auditorio en el que me encuentro me permiten, sinceramente, sentirme muy cómodo.
El mundo en el que desarrollarán ustedes su labor de Estado Mayor, de asesoramiento a quienes tienen que tomar las decisiones, siempre estuvo en evolución. No es una novedad. Sin embargo, a diferencia del pasado, esa evolución se ha visto afectada, a mi juicio, en tres de sus dimensiones: la medida del tiempo, los actores presentes en el escenario y los espacios de actuación, la geografía física y virtual.
La medida del tiempo ha evolucionado. Lo que hoy sucede en el otro lado del mundo se conoce a los pocos minutos en este. Esto produce no solamente esa sensación de globalidad de la que hablan los autores de "La Aldea Global", sino el vértigo de la velocidad, al ver que algo aparentemente tan alejado se planta ante nuestros ojos en escasos segundos.
El resultado de esta globalización y de ese vértigo es que la gestión del tiempo se ha convertido en una necesidad. Ya no se puede esperar, con una solución en la mano, a que se 4
produzca la oportunidad para aplicarla. Por el contrario, hay que encontrar una solución para que el ahora sea el momento oportuno.
Y en la búsqueda de esa opción oportuna, estarán ustedes inmersos en el vértigo de la velocidad que les obligará a realizar esa "gestión del tiempo" para encontrar, en su trabajo de asesoramiento y control de la toma de decisiones, soluciones que sean oportunas hoy, aplicables mañana y flexibles para afrontar el futuro.
Así pues, deberán tener en sus cabezas:
• la perspectiva temporal en la que se toman las decisiones para no llegar tarde con sus aportaciones. Tal vez hay que aceptar el adagio de que "lo mejor es enemigo de lo bueno".
• el tiempo necesario para aunar las aportaciones de los demás al proceso de la decisión.
• la validez temporal de sus aportaciones a la toma de decisiones en función de que se trate de una decisión táctica o estratégica.
• el margen temporal que se requiere para convertir una opción en una decisión.

En menos palabras todavía: tendrán que saber gestionar su tiempo para concentrar el esfuerzo de su trabajo, dar margen temporal al trabajo en equipo y facilitar tiempo de quién tiene que tomar las decisiones.
Pero no solamente la medida del tiempo nos anuncia que estamos en un cambio de era. Este cambio de era viene también marcado por la irrupción de nuevos actores en la escena mundial.
Hasta hace muy pocas décadas eran solamente los estados quienes marcaban las tendencias en la evolución de la situación mundial. Este protagonismo se encauzaba bien a través 5
de relaciones bilaterales o multilaterales. Era difícil encontrar otro modo de influir o entrar en las esferas de poder o simplemente ejercerlo para llevar la situación hacia los postulados propios.
Hoy, además de los Estados, de las Organizaciones Internacionales y de las iniciativas regladas, la escena internacional se ha visto invadida por múltiples formas de poder. En muchos casos, simplemente de poder negativo. Esto es, aquel que tiene por finalidad negar el poder a quién ordenadamente lo ejerce.
A diferencia de los actores tradicionales más influyentes en la situación mundial, estos nuevos actores se conforman de tal forma que, con muy poco poder formal, superan las barreras de todo orden: geográficas, institucionales, sociales,... Ello les sitúa fuera de los límites del "derecho internacional" que tradicionalmente se imponen los Estados, con lo que adquieren la ventaja de un adversario desconocido, difuso, ilocalizable e impredecible.
Por muy diversos que sean los objetivos de estos nuevos actores, esa ventaja la consiguen al emplear métodos de acción iguales y apoyarse mutuamente en su esfuerzo desestabilizador. Ejemplo de ello son los distintos fines que pueden tener terroristas, contrabandistas o mercaderes de seres humanos. Sin embargo es común encontrar a quien ayer se dedicó al contrabando de estupefacientes en su viaje de ida, hoy se dedique a la incursión de inmigrantes ilegales en el viaje de vuelta y mañana lo dedique al tráfico ilícito de armas. Más de lo mismo encontraríamos al observar sus métodos de actuación: terror, extorsión, etc.
Así pues, esta irrupción de una amalgama de actores y voluntades hace que lo que hace unos años definíamos como "Defensa" ante una "Amenaza" hoy se contemple como "Seguridad" ante unos "Riesgos" que por su naturaleza difusa, ilocalizable e impredecible no adoptan su verdadera forma de amenaza hasta que se materializa.6
Esa concepción más universal en el tratamiento de la Defensa es la que he querido plasmar en la Estrategia de Seguridad Nacional 2013. La Estrategia entiende la Seguridad Nacional de forma amplia y contempla tanto los desafíos clásicos, como los nuevos retos a los que nos enfrentamos, ocupando la Defensa Nacional un lugar principal. .
La Estrategia es un pensamiento dirigido a la acción. Y buena muestra de esto es que el mismo día de su aprobación se creó el Consejo de Seguridad Nacional, que bajo mi presidencia permite tratar sistemáticamente la Seguridad Nacional de manera integral e integradora y contribuir al desarrollo de una cultura de Seguridad Nacional.
Asistimos ahora al desarrollo de la Estrategia y del Consejo con la aprobación de estrategias sectoriales en Seguridad Marítima y Ciberseguridad y los órganos colegiados de apoyo en estas materias.
Es pues, una estrategia para proporcionar más estabilidad y por tanto paz, en un mundo que como dijo, un antiguo Secretario General de la OTAN, tras la caída del muro de Berlín, "tenemos un mundo con menos amenaza, pero también con menos paz".
Quiero llamar su atención en que la multiplicación de actores lleva sin duda hacia una evolución de las formas de ejercer el poder en el mundo. Una evolución que tiende a hacer que los poderes clásicos pierdan, o parezca que pierdan, fortaleza, se hagan más transitorios y más limitados.
Pero de la misma forma que se observa esa aparente tendencia debilitadora, la realidad es que hay nuevas formas también de neutralizar un proceso que lleva a la nada. Este proceso tiene que ver con la capacidad de las instituciones y poderes públicos para, sin perder su naturaleza, regenerar sus procedimientos, innovar los mecanismos de gobernanza y, con ello, reforzar la confianza de la sociedad en ellas.7
Vivimos estos días unos momentos históricos que nos hacen pensar que estamos en ese proceso de innovación para ganar el futuro y sé, y ustedes saben, que las Fuerzas Armadas no solamente no están ajenas sino que en algunas materias ya iniciaron ese proceso para ganar el futuro hace algún tiempo.
La tercera de las dimensiones que les enuncié es la geografía. Una realidad de imposible mudanza que hace que nuestro país adquiera una preponderancia a la hora de encontrar su posición en el mundo.
Por más que el foco estratégico ha iniciado una tendencia a poner sus miras en el teatro Asia Pacífico, el equilibrio en Europa y la estabilidad en África son dos elementos que nos hacen estar en el lado positivo de la balanza.
Les digo "positivo" porque esta posición geográfica nos permite observar la situación con cercanía, servir de puente para mantener las líneas de comunicación entre las naciones de uno y otro lado del Mediterráneo y, sobre todo, contribuir a la estabilidad y al desarrollo de nuestros vecinos porque con ello, seremos más fuertes y sobre todo seremos protagonistas activos y aliados fiables lo que nos proporcionará más Seguridad y con ello mayor prosperidad.
Nada tengo que decirles a ustedes más que compartir la idea, que tantas veces he oído al Ministro Morenés, y a la que me adhiero plenamente: Sin seguridad no se puede entender el bienestar y el progreso de una nación.
Y la Seguridad no descansará solamente en una nación o en unas pocas naciones. En esta nueva era, "el orden occidental no se verá desplazado por una nueva potencia ni por un modelo político dominante. El siglo XXI no pertenecerá a Estados Unidos, China, Asia ni a ningún otro. El mundo no será de nadie. Por primera vez en la historia, el mundo será interdependiente, pero sin un centro de gravedad ni un guardián mundial', todos seremos contribuyentes a esa Seguridad o, por el contrario, demandantes de ella.8
España quiere y aporta hoy Seguridad y Estabilidad en su entorno geográfico inmediato y puede aportar soluciones y nuevas formas de hacer en este mundo globalizado.
Así pues, me gustaría esbozarles a ustedes, cómo veo esa contribución española a la Seguridad y a la Estabilidad. Lo hago porque creo que si ustedes conocen hacia dónde vamos les será más fácil analizar las situaciones, vislumbrar los riesgos y aportar las opciones para contrarrestarlos.
El Mediterráneo occidental es, para España, a la vez zona de relaciones intensas, de rivalidades y de potenciales conflictos, porque en ella se mezclan intereses muy diversos.'
Por eso creo hoy, como ya dije en su día, que "Un Mediterráneo estable, democrático y con mayores cotas de prosperidad es la mejor garantía de seguridad para todos los países de la región. Sin embargo, la inestabilidad política y la ausencia de perspectivas económicas para gran parte de la población de estos países son factores que repercuten directamente en la seguridad del Sahel y pueden afectar a España y Europa.'
Y es por ello, que la mayor contribución que España puede hacer está vinculada a:
• La orientación hacia el Sur que sustenta en el seno de la Alianza Atlántica. Recuerden el Dialogo Mediterráneo.
• La atención hacia el Mediterráneo que sostiene en la Unión Europea.
• La participación activa en la Iniciativa 5+5, dentro de la cual España preside el foro de Defensa en un momento de especial significación.
• Las relaciones bilaterales, cada vez más intensas, con Argelia y Marruecos.

En este esfuerzo quiero manifestar que en ese esfuerzo hacia el Mediterráneo y el Norte de África contamos con un Portugal tan comprometido como nosotros y que hace que 9
encontremos cada día una mayor comunalidad de objetivos que afianzan nuestras relaciones bilaterales.
El hecho de conformar ambos países la península Ibérica y contar en nuestros territorios con archipiélagos en el Atlántico pone de manifiesto de nuevo el valor de la Geografía. Un punto de apoyo inequívoco para apoyar una palanca y mover el mundo. En palabras de un analista probablemente bien conocido por ustedes, Robert Kaplan:
"Lo único perdurable es la ubicación de los pueblos en el mapa".
A España le ha tocado estar en un buen sitio en la geografía y debemos saber utilizarlo en beneficio nacional y como contribución a nuestros amigos y aliados.
Ese buen sitio nos proporciona la posibilidad de mantener un vínculo trasatlántico que no solamente nos une a los Estados Unidos y Canadá, sino que nos permite servir de nexo y plataforma de apoyo entre el Océano Atlántico y el Mar Mediterráneo y todo lo que ambos teatros geográficos representan.
Me reitero en lo que ya expresé una ocasión: "Estados Unidos es el interlocutor de referencia en el objetivo de conseguir una visión amplia de las relaciones transatlánticas, que tenga en cuenta la seguridad tanto en América como en el continente africano. Esta visión, de la que forma parte una más estrecha relación con Canadá -actor a tener en gran consideración en nuestra relación transatlántica-, conducirá a un nuevo marco que nos permitirá de manera más efectiva los riesgos y amenazas compartidos."
Por demás, lo que algunos pueden considerar una barrera, todo un océano, resulta una vía de comunicación que nos permite acercarnos más a nuestras naciones hermanas de Latinoamérica y hacerlo en unos años en los que algunas de ellas celebran sus independencias. España tiene la vocación de aunar esfuerzo con todas ellas para preservar nuestro pasado común en beneficio de un futuro que se nos presenta inseparable en esta sociedad global. Una sociedad global que además de por la cultura, idioma y vínculos 10
personales y afectivos se ha visto reforzada por la proximidad que nos ha proporcionado ese nuevo espacio virtual, por no material, pero tan real como el mundo en que vivimos que es el ciberespacio.
Pero en este punto, me van a permitir que abandone ese marco general de la situación mundial y del papel de España para centrarme en ustedes, en los militares españoles. Porque al fin y al cabo quiero hablarles de personas... y de valores.
Como español y como presidente del Gobierno, saber que las Fuerzas Armadas españolas cuentan con unas personas como ustedes me proporciona una gran confianza.
Una de las frases que seguro que habrán oído muchas veces es que las personas son el principal valor de las organizaciones. Pero debo reconocer que hay pocas organizaciones que cuenten con personas que sean capaces de dar todo lo que tienen, sin dejarse nada para ellos, por defender lo que creen: España, una Patria común por la que merece la pena sacrificarse.
Por demás, las Fuerzas Armadas, que son ustedes, tienen a gala fomentar y premiar los valores que persiguen el bien común. Créanme que la sociedad española lo sabe, lo valora y lo reconoce porque todo español de bien desea que se le identifique con valores como la entrega, la generosidad, la solidaridad, el buen hacer,... cosas que viven ustedes con normalidad.
Y ya que hablamos de ello, y de personas, quiero poner algunos nombres propios porque no hay nada como concretar para dar fortaleza a lo que uno defiende.
Valor y convicción fueron los que llevaron al Capitán Sánchez Romero al éxito al repeler un ataque de la insurgencia en la localidad afgana de Miranzai, no muy lejana de la Qala-i-Naw que visité. Con ello, ratificó con sus actos el compromiso de España con el pueblo afgano y 11
mostró la capacidad y eficacia de un militar español. Toda una muestra de saber en esta su profesión.
Arrojo y coraje también demostrados por el Capitán de Infantería de Marina López de Anca a la hora de encarar la complicada situación del rescate de la Sra. Eveline Colombo, en manos de los piratas somalíes en aguas del Índico.
Esos valores sé que se consiguen con esfuerzo y dedicación y que no son gratis. Hay que estar dispuestos a pagar un precio para mantenerlos. En ocasiones este precio nos parece muy alto.
Me gustaría también en este punto mencionar a los capitanes Lluna y Pena Valiño, el Teniente Ruiz Galván, a la Teniente Ortega Cortés y al Sargento Caramanzana Álvarez, recientemente fallecidos mientras se adiestraban unos en la defensa aérea del espacio español y otros en aguas de Canarias haciendo ejercicios nocturnos de Salvamento y Rescate.
Todos y cada uno de ellos merecen el reconocimiento extraordinario que su entrega supone.
Pero a estos valores como militares, desearía hacer referencia a las virtudes que estimo deben adornar a un oficial de estado mayor y que, inequívocamente, están vinculadas con el liderazgo que deben apoyar y ejercer por sí mismos.
Notarán ustedes que el líder es aquel que se sitúa por delante de los demás y abre camino por lugares intransitados. Y ustedes acompañarán en muchas ocasiones a ese líder que asumirá el riesgo de aceptar las opciones que ustedes le proponen.
En cualquier ocasión, liderar una iniciativa o una organización resulta complicado, pero sin duda se vuelve más difícil en épocas de incertidumbre, de cambio o de evolución continua como las que vivimos.12
Sin duda, el riesgo implica la posibilidad de fracasar, pero para evitarlo ustedes tendrán las herramientas y mecanismos que este curso les ha proporcionado y sabrán llevar a cabo la transformación personal para adaptarse a la situación y adelantarse a los problemas e incertidumbres.
Este saber dónde se está, hacia dónde se quiere ir y aventurar razonablemente cómo se puede llegar son la esencia de las reglas para "sobrevivir" como líder. Y ustedes tienen dos obligaciones como militares: vencer y sobrevivir. Por este orden... pero las dos.
En su trabajo diario tendrán que mezclar en proporciones adecuadas valores, comportamientos, creencias y hechos. No será una tarea fácil porque poner en armonía esos elementos de naturaleza dispar requiere un aprendizaje largo ya que el liderazgo basado en la adaptación a la situación se consigue cuando uno es capaz de afrontar los problemas complicados de hoy con nuevas vías.
Como les comenté al principio de mis palabras, la gestión el tiempo es un factor de enorme importancia. En las Reales Ordenanzas para la Fuerzas Armadas se habla de "no llegar tarde aunque sea de minutos". Para ustedes llegar tarde con su trabajo posiblemente sea no llegar porque la toma de decisiones se hará con los elementos de que se disponga en el momento en que se produzca. Un concienzudo análisis entregado un minuto más tarde de la toma de decisiones nada vale. Por ello, deberán ser capaces de gestionar su tiempo para proporcionar análisis completos en tiempo útil y cuando, ante la duda de los datos o las informaciones prevalezcan las dudas de sus opciones, añadir a ese análisis su evaluación personal. Como les digo un espléndido análisis fuera de tiempo es nada frente a un análisis evaluado y a tiempo.
En el fondo de su trabajo, frente a esos problemas complicados donde inciden factores de todo orden, tendrán que aportar soluciones innovadoras, rápidas y efectivas. Los 13
procedimientos rutinarios para afrontar una nueva situación pueden no ser adecuados para la demanda del momento, incluso ser contraproducentes.
En la mayoría de los casos, lo imprevisible de las situaciones que tengan que afrontar hará inservibles las "listas de comprobación". Allí encontrarán criterios pero no soluciones. Por eso acometan el estudio de los problemas con la mente abierta y el horizonte despejado. Busquen en su imaginación el cómo resolver la situación y confróntenla con la realidad en la que viven. Ello les hará innovadores... líderes, pero nunca ajenos a la realidad.
La innovación no es improvisación. Ante lo complicado y cambiante de una situación deberán aportar la solidez y la consistencia de sus razonamientos y además tendrán que hacerlo de forma rápida y efectiva, bajo condiciones de presión. De nuevo, midan su tiempo.
Y como la solución perfecta para el problema de hoy es posible que no sirva para el de mañana, no se me escapa que deberán adquirir la habilidad de reconsiderar una y otra vez lo que ayer pensaron y aceptar el cambio necesario.
Como líderes y como personas que apoyarán a sus líderes, desechen la idea de buscar errores en las soluciones de los demás. Busque lo positivo que hay en ellas. Concedan el mérito que les corresponde a los demás. Así verán que la labor de equipo se hace fácil, se camina más rápido, se llega antes y se anticipa a las situaciones complicadas.
Recuerden que las situaciones requieren soluciones que no están en los manuales y nadie inicialmente sabe con exactitud cómo afrontarlas. Así pues, serán como les digo, su capacidad de imaginación, su experiencia y su sentido común los que marquen los primeros bocetos de solución. Dótense de esa capacidad de innovación con el estudio y la lectura y háganse expertos con la toma de decisiones.14
Es por ello que deben mantenerse vigilantes para reconocer la novedad en una situación y ser capaces de observar el problema al completo. Lo nuevo y lo viejo que en él se presente. Saber reconocer las diferencias para enfocar su atención pero sin despreciar los aspectos que le resulten familiares, de un modo que no le ciegue la novedad. Una solución eficaz nace con una visión completa del problema.
Sean líderes día a día. Es decir, sean esas personas que influyen positivamente sobre las personas de su entorno, porque tanto los grandes líderes como los líderes cotidianos tienen algo verdaderamente definitivo en común: ambos son personas, con sus virtudes y sus defectos, capaces de afrontar riesgos, en mayor o menor medida.
No quisiera finalizar mis palabras sin hacer una referencia al futuro.
Tengo la casi absoluta certeza de que el futuro continuará con este ritmo acelerado de cambios. La tecnología nos permitirá comprender mejor los fenómenos que nos rodean y procesar la información a mayor velocidad y actuar más eficazmente en esa nueva dimensión del ciberespacio.
Seguro que se abrirán nuevas dimensiones que representarán nuevos desafíos en Seguridad y problemas en la Defensa y que deberán solventar y hacer frente con todas las habilidades que en esta Escuela les han dado.
Sin embargo, tampoco me caben muchas dudas sobre la permanencia en el tiempo de la necesidad de sustentar toda esa capacidad en valores que forman parte de la tradición militar.
El espíritu de servicio, la disciplina, la iniciativa, el liderazgo,...serán el telón de fondo sobre el que se proyectarán sus trabajos. Sin ese telón de fondo, lo que se haga se perderá o se deformará y se convertirá en un trabajo inútil e ineficaz.15
Así pues, en este sentido, me gustaría apuntarles que el futuro está ante ustedes y no les esperará, tendrán que llegar a él bien armados de todas las capacidades intelectuales posibles porque tengo el convencimiento de que para que España tenga una Defensa creíble debe tener unos militares acorde con los tiempos que viven, capaces de llevar a las Fuerzas Armadas a la evolución continua que reclaman los tiempos.
Quisiera agradecerles a ustedes la atención que han prestado a mis palabras y agradecer al Almirante Cayetano, Director de la Escuela Superior de las Fuerzas Armadas, al Teniente General de la Rosa, Director del Centro de Estudios de la Defensa Nacional, y al Ministro Morenés esta oportunidad que se me ha brindado, como decía al principio de mis palabras, de discurrir en voz alta sobre lo que es nuevo, lo que atesora la experiencia y lo que es permanente.
La Seguridad y la Defensa de España están en manos de todos y mucho en las suyas.
Muchas gracias.



José V. Ruiz de Eguílaz y Mondría
XXX Promocion