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30/7/14

ESTUDIO ANALÍTICO DE LAS CRISIS ECONÓMICAS







ESTUDIO ANALÍTICO DE LAS CRISIS ECONÓMICAS

Por Francisco Ángel CAÑETE PÁEZ
Licenciado en Ciencias Económicas
Profesor Mercantil
Comandante de Infantería
(XVII Promoción IPS) 



INTRODUCCIÓN.-     Las crisis económicas, acaecidas durante los dos últimos siglos, han sido objeto de  un minucioso análisis llevado a cabo por eximios economistas, que han cifrado sus estudios sobre este inquietante fenómeno, en una serie de circunstancias diversas, en ocasiones imprevisibles, endógenas unas y exógenas otras, vienen a configurar la esencia y el origen de dichas crisis. Al objeto de analizar en forma comprensible, y por supuesto en un nivel mucho más modesto que el desarrollado por mis ilustres compañeros, el origen y la evolución de estas crisis económicas como las que en los últimos años, han venido azotando a buena parte de la Unión Europea con especial incidencia en nuestra Patria, he redactado las presentes líneas.


EL FENÓMENO ECONÓMICO DE LA CRISIS.- SUS ORÍGENES Y SUS ALEATORIAS CIRCUNSTANCIAS.

Las colectividades humanas, desde que se inició la economía moderna, han tenido a menudo ocasión de comprobar que los negocios no progresan siempre del mismo modo, sino que se hallan expuestos a altas y bajas. Hay períodos  en que todo marcha a la perfección: las ganancias resultan fáciles, la demanda goza de una gran viveza, el paro casi desaparece, los industriales renuevan sus instalaciones, la gente adquiere casas, terrenos o sencillamente renueva el mobiliario de su vivienda, y a pesar de que todo el mundo gasta con cierta facilidad el ahorro no se resiente. A esta época, cual Arcadia feliz, sucede de manera invariable, temprano o tarde, otra que se caracteriza por sus elementos negativos: se consiguen beneficios con dificultad, el desempleo aumenta con rapidez inusitada, los consumos disminuyen especialmente los bienes duraderos ( automóviles, frigoríficos,, mobiliario y enseres, etc.) las inversiones y adquisiciones de viviendas declinan y el ahorro se topa con insalvables dificultades. Son los momentos más peculiares del llamado “CICLO ECONÓMICO”: El Boom o Expansión y la  Depresión o Recesión. Este momento económico, tanto bueno como malo, al que dan personalidad los elementos de expansión o recesión, recibe en teoría económica el nombre de “Coyuntura”. Hasta hace unos años se podía pensar, y muchos dignos economistas eran de tal opinión, que las leyes del “Ciclo Económico” eran fatales e indomables como las de la Física, de tal modo que nada de lo que intentase el hombre lograría impedir los efectos más dañinos. Se habló incluso de la influencia astral relacionada con la actividad de las manchas solares. Atendiendo a la experiencia  acumulada durante algo más de un siglo, se había llegado a la conclusión de que el promedio de duración de los períodos de expansión y recesión eran de poco más de ocho años, y se aceptaba el dato como artículo de fe. Sin embargo, hoy día se sabe mucho mejor cómo se tienen que afrontar los peligros de una recesión y como combatirse. El “Ciclo Económico” mantiene sus fases, mas los períodos de depresión son limitados y sus efectos menos desastrosos que antaño.


Una explicación razonada y científica del Ciclo Económico es la que nos proporcionan los economistas estadounidenses de la generación siguiente a la de Keynes, en particular Alvin Harvey Harden (1887-1960). Para Harvey la fase de expansión de la economía se pone en movimiento a causa de importante innovaciones técnicas que fuerzan la “pereza” natural del empresario, el cual se siente tentado a colocar su dinero solo en empresas tranquilas y seguras. En realidad hay que reconocer que las vías férreas o la revolución de la automatización y de los aparatos electrónicos, supusieron un notable aumento de las inversiones, incluso en medida superior a la propensión espontánea del empresario. La teoría concuerda punto por punto con la explicación precedente, puesto que se reconoce en el empleo productivo de los capitales el resorte que pone en marcha el progreso económico.



Llegados a este punto, cabe preguntarnos ¿Qué puede hacerse para conjurar una crisis? Ante todo se debe seguir muy de cerca la evolución de la “Coyuntura”. Los Órganos Gubernamentales han de estar en situación de conocer con la mayor oportunidad posible –no al cabo de meses o de años como por desgracia sucedió en España-- ciertos datos fundamentales: el progreso de la producción industrial, los encargos de bienes duraderos, el estado de las provisiones, el proyecto de nuevas viviendas, los fondos útiles de las sociedades, la extensión del crédito bancario, las inversiones en nuevas fábricas, el Índice de Precios al Consumo (IPC), el porcentaje de desempleados, la marcha del comercio con el extranjero y el estado de las reservas monetarias.  Todos estos antecedentes permiten trazar un cuadro suficientemente preciso de la situación económica de una país y, mediante técnicas especiales proyectar los resultados al porvenir a una distancia de meses e incluso años.  Los errores en que pueda incurrirse no pueden ser achacables a la técnica, sino más bien a la dificultad de conseguir informaciones precisas y oportunas. Desde luego, cuando los datos empiezan a señalar una evolución menos favorable a la “Coyuntura”, resulta muy prematuro intentar comprender si se trata de una recesión momentánea, destinada a ser reabsorbida y anulada en pocos meses, o si se ha llegado al inicio de un largo período de decadencia. En espera de fundadas precisiones se pierde un tiempo inestimable, y esta es la causa principal de que las fases recesivas del ciclo económico no hayan desaparecido por completo. Una vez comprobada la gravedad de la situación, los organismos encargados de dirigir la economía pueden echar mano de remedios que variarán conforme al género de la crisis con que se enfrentan.


ESTUDIO ANALÍTICO-CONTABLE DE LA ÚLTIMA CRISIS ECONÓMICA EN ESPAÑA.-

Por lo que respecta a España, y ante las perspectivas económicas que se vislumbran en el transcurso del presente año 2014, ha empezado a calar en el tejido empresarial español la certeza de que la recuperación no es ya tan sólo incipiente, sino que además se ha venido consolidando con una mayor fuerza significativa. A este tenor, la mayoría de los presidentes y altos directivos de compañías mercantiles han empezado a experimentar un mayor índice de confianza, avalada por los resultados de una reciente encuesta elaborada por la prestigios firma KPMG, en la que se asegura que la economía española cerrará el presente ejercicio en una situación muchos más favorable y con mayor tendencia a la creación de empleo, que al cierre del ejercicio anterior.

España salió de la recesión en Septiembre del pasado año 2013, impulsada por el esfuerzo reformista del Gobierno, un mejor entorno económico en los países desarrollados y el fin de la crisis de deuda soberana en la Eurozona. De hecho las tres grandes agencias de “raiting” ( Moody´s, Fitche y Stándar and Poor´s (S&P)) han vuelto a subir la calificación crediticia a la deuda soberana española en los últimos meses. En todo caso, tanto los indicadores cualitativos de la demanda como el índice de confianza del consumidor, nos vienen a confirmar que los datos de empleo empiezan a mejorar siquiera sea con leve moderación, lo que lleva a los empresarios a ser cautos en cuanto a las previsiones de inversión y creación de puestos de trabajo. Es por ello que en mi opinión, y aún admitiendo que las perspectivas laborales tienden a un devenir más favorable estimo, que el mayor ritmo en la generación de empleo se retrasará a 2015, llegando a perfeccionarse en los dos años siguientes: 2016 y 2017.  Esta prudencia, unida a la situación en que entraron las compañías españolas en la crisis, es lo que lleva al 60% de los cuadros directivos a pensar que el proceso de ajuste en las empresas aún no ha terminado. Aún así, la confianza de la recuperación es compartida por todos los sectores económicos del país. La banca por ejemplo, y tras su profundo saneamiento y reestructuración, espera una mejora progresiva del negocio financiero, mejora que ya se ha visto reflejada en una mayor amplitud en la concesión de préstamos y créditos a intereses muy razonables; actividad crediticia que había estado, ya no solo minorada  sino prácticamente desparecida hasta fechas aún muy recientes. Y en cuanto al pujante ámbito de las tecnologías y las telecomunicaciones, el 39% de sus ejecutivos consideran que la situación de su mercado ya es excelente o simplemente buena; un porcentaje que aumenta hasta un 77% para las previsiones de fin de año.


CONCLUSIÓN


En resumen y para concluir, el estallido de la crisis financiera en España desembocó en una crisis de consumo que vino a impactar de lleno en la facturación de las empresas españolas.  Ante la debilidad de la demanda interna lastrada por el recorte de los sueldos y la práctica congelación de las pensiones con la consiguiente pérdida de poder adquisitivo de los españoles, el mercado exterior se ha venido consolidando como vía alternativa de crecimiento para las compañías nacionales. Pero las contingencias económicas van cambiando y tienden a navegar con un viento mucho más favorable que hasta el presente, por lo tanto y pese a ciertas ligeras turbulencias que aún se observan entre sectores, en el tiempo presente y más aún en el tiempo por venir, a la economía española le espera una recuperación gradual y progresiva, por lo que creo sinceramente que salvo una hecatombe o desgracia nacional no previsible, y tal y como acaban de diagnosticar los técnicos del Fondo Monetario Internacional (FMI) “ España ha superado el bache”.



    ============================================ Sevilla, Junio de 2014    

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