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y de parecer lo menos.
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16/6/14

El Regimiento de Infantería más antiguo de Europa











El Regimiento más antiguo de Europa empezó siendo un Tercio español y combatió contra Napoleón


El actual Regimiento de Infantería Ligera Soria nº 9 luchó heroicamente en Rocroi, contra las tropas francesas, y en la Guerra de Marruecos.


FERRER DALMAU

Batalla de Rocroi, en la que combatió el primitivo Soria nº 9


Con más de medio milenio de historia a sus espaldas, el actual Regimiento de Infantería Ligera Soria número 9 puede vanagloriarse de ser el más antiguo de Europa. Esta unidad es, por lo tanto, un pedacito de historia viva cuyos miembros –hoy en día armados con fusiles de asalto-, combatieron hace cientos de años pica en ristre como un Tercio español, con primitivas armas de pólvora contra Napoleón e, incluso, a sablazo limpio en los cálidos páramos africanos durante la Guerra de Marruecos. Conocido como el «Regimiento Sangriento» por su actuación en la batalla de Rocroi, su bandera es venerada en la actualidad como una reliquia que atesora cientos de años de recuerdos en sus bordados.

Parte de la memoria de este regimiento se ha podido conocer gracias a la última exposición inaugurada el pasado mayo en el salón de actos del Instituto de Historia y Cultura Militar. En ella, se pueden apreciar más de 21 réplicas de las banderas, guiones y estandartes más representativas de la historia militar de España. Entre estas insignias –de enorme calidad- hay una que resalta la del Regimiento de Infantería Ligera Soria 9, la Unidad que cuenta con uno de los pasados más sangrientos de nuestro país.

El Tercio de Nápoles

Bandera sencilla del Reg. de Infantería Soria




Para poner fecha al nacimiento del Regimiento Soria es necesario viajar hasta el SXVI, tiempo en el que Fernando V (el católico) envió 5.000 hombres hacia Italia para ayudar al Papa a combatir contra los gabachos. «El Regimiento de Infantería Ligera Soria 9, desde su creación el año 1.505, como Tercio de Zamudio -a los pocos años Tercio de Nápoles- ha participado en multitud de acciones relevantes», afirma, en declaraciones a ABC, el ilustrísimo señor Don Juan Carlos Royo Martínez, Coronel Jefe del Regimiento de Infantería Ligera Soria nº 9.



Años después, durante una época en la que un bisoño Carlos I (V para los alemanes) cogió las riendas de un inmenso imperio del que formaba parte España, esta unidad dio sus primeros pasos en la historia al adquirir nombres y apellidos. Y es que, obligado a defender sus territorios italianos recién adquiridos de los franceses, al monarca no le quedó más remedio que organizar la infantería hispana que había en estas regiones en los denominados «Tercios viejos». Fue en una de esas regiones donde se creó, con unos 3.000 soldados, el «Tercio de Nápoles», primer nombre oficial que recibió el actual Regimiento de Infantería Ligera. Por entonces el calendario marcaba 1.537 (aunque la unidad ya portaba este apelativo desde 1.513).

Entre sus primeros hechos de armas memorables, y antes de ser conocido como el «Tercio de Nápoles» -es decir, cuando vagaba por las tierras italianas como una mero contingente de combate- este Regimiento participó en el asedio y la conquista de la ciudad de Bastia, la cual habían arrebatado los franceses al Papa. En esta contienda, el antiguo Soria se distinguió con creces. Posteriormente, esta unidad participó en varias batallas de vital importancia, aunque no siempre salió victorioso (claro ejemplo de ello es que fue incluido en el viaje de la Armada Invencible)

Rocroi, el combate que valió un apodo

Más de un siglo después, cuando en España todavía se combatía a base de arcabuz y pica, el «Tercio de Nápoles» se dio de mandobles por España en la batalla de Rocroi, acaecida en 1.643 y en la que nuestro país se jugaba las judías contra los galos. «A pesar de las incontables victorias que el Regimiento ha ganado por España, paradójicamente la batalla más recordada y en cuya fecha se celebra todos los años el aniversario de creación del Regimiento es la Batalla de Rocroi, la primera derrota de los Tercios Españoles», añade el militar a ABC.

Allí, donde se sucedió la última gran derrota de los míticos Tercios ante el infame Duque de Enghien, este Regimiento luchó hasta la muerte mientras multitud de soldados italianos y alemanes huían despavoridos ante las continuas cargas de los militares galos. La Unidad, que recibía las órdenes de Bernardino de Ayala, Conde de Villalba, quedó absolutamente diezmada por las bajas tras el intenso combate.

«Durante la batalla, el Regimiento rechazó heroicamente, sin perder un palmo de terreno, los ataques del enemigo, hasta que, batidos en brecha por la artillería y completamente destrozados por la metralla, capitularon el puñado de héroes que sobrevivía. Al ser preguntado un oficial del Tercio por el ayudante del duque de Enghien sobre el número de hombres que había antes de comenzar la batalla, le respondió: “No tenéis más que contar los muertos”. En vista de tales hechos y de las honrosas heridas de aquellos valientes, después de la batalla se conoció a este Tercio con el nombre de Tercio de la Sangre, y por ello ostenta con orgullo en su escudo de armas el sobrenombre de “El Sangriento”», completa el Coronel Arroyo.

La guerra contra el francés

En las siguientes décadas, el mítico «Tercio Sangriento» viajó desde España hasta los confines del mundo conocido (Flandes, África, Pensacola y Perú entre otros) para hacer frente a los enemigos de la patria. En todas las regiones y países, y usando diferentes denominaciones, demostró sus arrestos y decisión en el combate abierto hasta que, en 1.715, recibió el nombre de «Regimiento de Soria». Ese mismo año, participó en la conquista de Mallorca por parte de los Borbones.

Sin embargo, fue durante la Guerra de la Independencia cuando demostró (otra vez más) su compromiso con España. En aquellos años Napoleón había invadido la Península, y sólo unos pocos valientes se atrevieron en un principio a batirse a tiros en contra de sus tropas imperiales. Precisamente una de las unidades que combatieron a sangre y fuego fue el «Sangriento», la cual era conocida por entonces como el Regimiento de Infantería Soria nº 8.


Miembros de la asociación Histórico-Cultural Torrijos 1.831

Entre las múltiples contiendas que libraron sus hombres contra el «pequeño corso», se destaca su participación en la batalla de Vich (al noroeste de Barcelona). En esta región, los hispanos lanzaron una gran (y descoordinada) ofensiva sobre los franceses en la que participaba el Soria al mando de José María Torrijos. Durante el ataque, el «Sangriento» pudo tomar varias piezas de artillería enemigas y logró resistir, durante un extenso período de tiempo y contra cientos de enemigos, los continuos contragolpes de las veteranas tropas galas.

Por aquel entonces sus divisas (los colores de la pechera, la bocamanga y los faldones por detrás) eran morados, aunque vestían de blanco, como el resto del Ejército español. El Soria y Torrijos lograron tomar la batería central francesa, pero después de aguantar tuvieron que replegarse porque la descoordinación de las tropas españolas, que no llegaron a la vez a combatir contra los galos», afirma, en declaraciones a ABC, Esteban Alcántara, secretario de la asociación Histórico-Cultural Torrijos 1.831, la cual lleva 13 años investigando sobre el tema y celebraron el 500 aniversario del regimiento Soria con una recreación histórica de la Unidad.

No menos heroica fue la actuación del «Sangriento» en la batalla de Altafulla. Corría por aquel entonces el año 1.812 cuando los soldados hispanos que se encontraban en las afueras de Tarragona recibieron el ataque de una fuerza gabacha superior en número. A pesar de que trataron de defenderse hasta la extenuación, finalmente los españoles tuvieron que retirarse a Igualada (a 67 kilómetros de Barcelona) bajo la protección de varias Unidades que cubrían la huida y que perdieron una gran cantidad de hombres. En esta contienda, el Soria tuvo que rendir un homenaje póstumo a 400 caídos y se vio obligado a recuperar su bandera de manos galas tras serle arrebatada. Sin embargo, hicieron otra muesca en la empuñadura de la Historia.

Última etapa y actualidad

En las décadas posteriores, el «Sangriento» no se perdió conflictos como las Guerras Carlistas. Su primer batallón combatió también en Cuba entre 1895 y 1.898 hasta su pérdida definitiva por parte de las tropas hispanas. Finalmente, el Soria también se dejó ver en tierras africanas –concretamente, en la zona de Larache- durante la campaña desarrolla por el Ejército español y, tiempo después, también disparó en la Guerra Civil e Ifni.



Un Soldado del Soria 9, en Afganistán


No fue hasta el Siglo XX cuando recibió su denominación actual, la que perdura recordando aquellos días de gloria. Y es que, a pesar de que hace unos pocos años llevaron a cabo misiones con su fusil de asalto a la espalda en lugares como Bosnia-Herzegovina o Afganistán, siempre es bueno no olvidar las raíces, aunque éstas procedan de la antigua pica y el primitivo arcabuz.

El Regimiento de Infantería Mecanizado Soria nº 9, con esta denominación, tuvo su base en la ciudad de Sevilla, desde la primavera de 1.957 hasta su traslado a Canarias el 31 de diciembre de 1.995.

 Finalmente, adquiere su actual denominación de Regimiento de Infantería Ligera Soria n º 9 en abril de 2.006, y se encuentra encuadrado en la Brigada de Infantería Ligera Canarias XVI, teniendo su guarnición en la Isla de Fuerteventura (Las Palmas), donde continua su adiestramiento para mantenerse en permanente disponibilidad para su empleo donde España lo demande», destaca el Coronel Jefe del Regimiento de Infantería Ligera Soria nº 9.


Don Juan Carlos Royo Martínez, Coronel Jefe del Regimiento de Infantería Ligera Soria nº 9, responde a tres preguntas:

1-¿Qué significa para un militar pertenecer al regimiento más antiguo de Europa?

Sin duda alguna, el pertenecer a una unidad con el historial del Soria 9, es un orgullo, un honor y una fuente de motivación y moral para todos los miembros de la unidad, especialmente en los momentos difíciles, que nos lleva a reafirmarnos diariamente en nuestro compromiso de servicio a España, con de sacrifico y valor. También constituye una gran responsabilidad, siempre presente, que nos obliga al máximo esfuerzo y dedicación para mantener el buen nombre del Regimiento y de su historia.

Es de resaltar que la ubicación actual del Regimiento en la isla de Fuerteventura facilita la labor de mantener las más altas cotas de instrucción y adiestramiento por las peculiaridades del clima, paisaje y aislamiento que nos proporciona, todo lo cual facilita al mando el mantener a la unidad unida, preparada, y en el lugar que por historial y méritos le corresponde.

2-¿Conocen los miembros del regimiento la historia de la unidad?

Periódicamente se dan conferencias a todo el personal del Regimiento sobre el historial de la Unidad y de los principales hechos de armas. Buscamos así que el sacrifico de todos los caídos del Regimiento no caiga en el olvido, sirva de motivación, cree orgullo de unidad y nos impulse a superarnos en el día a día.

Aparte, a los nuevos componentes de la Unidad se les proporciona un folleto con un resumen del historial de la Unidad y los símbolos, y periódicamente se realizan visitas guiadas a la sala histórica del regimiento donde pueden observar una pequeña muestra gráfica de nuestra extensa historia.

3-¿Qué honores destacaría de su Regimiento?

Una Unidad que ha sobrevivido a 505 años de historia es sin duda gracias a su extenso y heroico historial. Al Regimiento de Infantería de Soria, en su larga vida orgánica, se le otorgaron buen número de recompensas, cuyos diplomas y certificaciones se custodian bajo la tutela de organismos dependientes del Servicio Histórico Militar. Además, tuvo múltiples citaciones en las Órdenes generales de las Grandes Unidades en que estuvo encuadrado, en períodos de campaña o en acciones de auxilio a la consolidación de la paz, o con motivo de intervención en ayuda a la población con ocasión de calamidades públicas.

Con todo, es difícil destacar los honores recibidos por el Regimiento. Podríamos señalar el derecho a usar en el uniforme un corbatín colorado, por el mérito que contrajo en la guerra de Sucesión o la consecución de las dos Laureadas (La primera en la batalla de Luchana, que dirigió Espartero, y la segunda en el combate de Chiva en 1.837). Pero hay otras muchas.



MANUEL P. VILLATORO




Francisco Javier de la Uz Jiménez