ESE EJÉRCITO QUE VES.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
Poetas Muertos
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10/5/14

LOS VOLUNTARIOS DE LA DIVISIÓN AZUL











Formando parte de la División Azul o en los campos de prisioneros rusos, cayeron algo más de cinco mil españoles, algunos regresaron a España para morir a causa de las heridas recibidas. Algo más del triple volvieron con heridas o congelaciones y un número incalculable con heridas morales difícilmente cicatrizables. Cuando marcharon eran Soldados que presentaban el entonces larguísimo Servicio Militar obligatorio, jóvenes Falangistas que soñaban con revoluciones idealizadas, estudiantes –cuando estudiar era un privilegio- con toda la vida por delante, campesinos y trabajadores que, pese al cliché, no se consideraban de izquierdas, también muchos católicos sencillos y, como no, Soldados de fortuna. Eran jóvenes de clase alta y de clase humilde. Soldados semiprofesionales en las Unidades de Regulares y La Legión. Chicos que comenzaban a trabajar en una España en donde la mayor parte de los jóvenes se incorporaban al mundo laboral cuando prácticamente iniciaban la adolescencia, que habían vivido o sufrido las miserias de la Guerra Civil y estaban recuperando sus vidas. Para todos ellos la División Azul acabaría siendo su gran aventura juvenil, formando parte de un Unidad del Ejército español constituida a tal efecto para luchar contra el comunismo, siguiendo una práctica habitual en los usos de los Ejércitos, la Diplomacia y las Guerras  de aquellos tiempos.

Desde 1.941 a 1.945 fueron a combatir al Frente Ruso, en la popularmente conocida División Azul y en la Escuadrilla Azul, entre 45.000 y 47.000 hombres del total de los que realmente se enrolaron voluntariamente, siendo prácticamente imposible llegar a un número exacto.

La División Española de Voluntarios, que ha pasado a la historia como la División Azul, formando parte del Ejército alemán como la 250 División, fue fruto de un tiempo muy concreto. En el verano de 1.941 la suerte de la todavía guerra europea parecía decidida.


El General Muñoz Grandes se reúne con el Teniente General alemán Paul Laux.1.941
(Fotografía del grupo Homenaje Nacional a la División Azul)

En aquellos momentos España, en razón del conflicto, ocupaba una situación geoestratégica fundamental en el planteamiento militar de cualquier de los contendientes. Su entrada en la guerra al lado del Tercer Reich hubiera supuesto el inmediato cierre del Estrecho de Gibraltar, el fin de los suministros a las fuerzas aliadas en el norte de África y una formidable Base para los submarinos alemanes en el Atlántico. Tanto el Estado Mayor británico como el alemán habían diseñado  planes para llevar la guerra a territorio español. Incluso  antes de que estallara el conflicto, Inglaterra y Francia estudiaron la posibilidad de asegurar Gibraltar ocupando Marruecos.

La posibilidad de entrar en la guerra se transformó en la lucha diplomática por no verse arrastrado al conflicto. Lo que nos dice la historia es que entre 1.942 y 1.944 España pudo ser invadida, con la oposición del Gobierno español, tanto por los alemanes como por los aliados.
























Soldados de la División Azul
(Fotografía del grupo Homenaje Nacional a la División Azul)

La División Española de Voluntarios jugó un papel destacado en ese juego diplomático. En el verano de 1.941, tras las reiteradas negativas de España a entrar en la Guerra, el envío de la Unidad combatiente era el gesto máximo de aproximación que podía sentar a la Nación en la Conferencia de Paz si la URSS se hundía, y pocos esperaban que Rusia consiguiera lo que no habían logrado los Ejércitos europeos. El envío de la Unidad militar española suponía la máxima aproximación externa española al Tercer Reich y alimentaba en las mentes germanas la posibilidad de que fuera el primer paso hacia un cambio decisivo de la posición española.

La División Azul no nació a impulso de un frío cálculo de política exterior. La creación de la División Azul, el notable apoyo popular que despertó, no se puede separar de dos realidades: la Guerra Civil española y la ideología anticomunista. Cometen un error quienes tratan de presentarla como una muestra de apoyo de la España de la Victoria a las Fuerzas del EJE.  Simplemente las razones que impulsaron a millares de hombres a ir a combatir al Frente Ruso, a apoyar el envío de voluntarios, nacían de la experiencia vivida en la reciente Guerra, de la que la División se consideraba heredera y continuadora, y de la ideología anticomunista de gran parte de la sociedad española desde los años veinte.
Enfermeras voluntarias en la División Azul
(Fotografía de la Hermandad División Azul)



El comunismo era la revolución, cuyo primer resultado práctico se había producido en la URSS. Ser anticomunista era estar contra la revolución, contra los diversos rostros del comunismo. En aquellos años no había grandes diferencias, tan comunista era el socialista revolucionario, como el militante del PCE o los anarquistas (el comunismo libertario). Y esta revolución que conducía  a la implantación del comunismo, socialista o anarquista, suponía la anulación del individuo, la eliminación de la propiedad privada, la erradicación de la religión y el fin de la civilización occidental. Por ello, ante esa amenaza estaba justificado y legitimado el combate.



Millares de Falangistas, se alistaron en los banderines de enganche abiertos por FET de las JONS, pero también en los Cuarteles militares. Junto con ellos también otros millares de jóvenes de derechas, de miembros de la Acción Católica y de excombatientes de la Guerra Civil en el Ejército Nacional. Jóvenes que, en muchos casos, habían sufrido, directa o indirectamente, la represión ejercida por el Frente Popular en la España republicana. La Oficialidad al frente se esa Tropa, estaba compuesta por Mandos voluntarios del Ejército.

Curiosamente, en 1.942, en un informe interno, el PCE reconocía que la mayoría de los reclutados eran “efectivamente voluntarios” con un “núcleo fundamental de Falangistas militantes”. El mismo PCE que en los años cincuenta  no definía a la División como un grupo de combatientes obligados, sino como la “División pirata que el franquismo lanzó criminalmente contra la URSS”. (Esta consideración de la División como una fuerza criminal derivada de su presencia en una guerra así calificada ha sido recuperada en el setenta aniversario de su creación por algunos autores como Martínez Reverte, antiguo militante del Partido Comunista).


La Leyenda de Krasny Bor



Krasny Bor, sería el gran Combate librado victoriosamente por los Divisionarios; “una victoria exclusiva de la División Azul, pagada a muy alto precio” en palabras del General D. Salvador Fontenla. Los alemanes temían, una vez más, que los españoles no pudieran resistir un gran ataque dada la amplitud de sus líneas, pero carecían de Unidades para asegurar la zona en profundidad, por lo que indicaron al General Esteban Infantes –el General Muñoz Grandes, ya le había cedido el Mando- que reforzara aquel posible punto de penetración, aunque ello supusiera debilitar el resto de sus líneas. Allí iba a librarse, durante dieciocho horas, un combate el que lo único que pudieron hacer los españoles ante un ataque en proporciones de seis a uno, tras sufrir el fuego de castigo de más de seiscientas piezas de Artillería disparando sobre unos cinco kilómetros de línea y el bombardeo de la aviación, apoyado por carros de combate, fue resistir en las posiciones hasta agotar la munición, o retirarse y contraatacar, frenando y dislocando la acometida rusa, aguantando así hasta que pudieran llegar refuerzos alemanes.




El General D. Emilio Esteban Infantes
al mando de la División en Krasny Bor



La triste despedida de un Camarada herido

El frente de Leningrado, un Soldado español, herido de muerte, habló así con uno de sus camaradas. El protagonista de la historia, despidiéndose de él con la gran resignación propia de un alma tranquila… Extraído del libro: “Y mañana saldrá el sol”, José Antonio  de la Iglesia, de Librum Tremens.

“No me dejes para los lobos, Verato, por tu santa madre. Ya no siento ningún dolor, sólo un frío que me está durmiendo el alma. Cuando muera, reza un Padrenuestro por mí, y entiérrame si no puedes llevarme, no dejes que los lobos me coman –me dijo con mucho esfuerzo-. Abrázame amigo, adiós, te veré en el cielo de los españoles. ¡Madre! ¡Madre mía…!

Aquellas fueron sus últimas palabras. Me mantuve abrazado a él, llorando como un niño hasta que dejó de respirar; había visto miles de muertos y presenciado  todo tipo de espantosas muertes, incluso había oído a muchos Soldados que la morir llamaban desesperadamente a su madre; pero ninguno me había dicho como aquél tiarrón tan grande como una casa, que después de abrazarlo rezase por él y lo enterrase; ni siquiera pude hacerlo con el bueno de Santillana tan religioso él. Lloré y lloré como solamente puede hacerlo un Soldado cuando se siente impotente ante la muerte de un camarada cuando el enemigo no está ante él y no le obliga a pensar en su propia pile…”


Cementerio de Soldados españoles en el frente Ruso
(Fotografía del libro: Y mañana saldrá el sol)


Crónicas de Guerra vivas

“Bajas considerables han sufrido los bolcheviques al intentar recientemente una incursión por sorpresa en las trincheras de los voluntarios españoles en el punto del sector septentrional del Frente del Este que guarnecen hace más de un año. Después del relevo de los puestos, al alba unos 200 bolcheviques irrumpieron en la maleza que está inmediatamente ante las posiciones españolas lanzándose contra el sector más avanzado de las trincheras, con la pretensión de ocuparlo definitivamente y organizar allí su resistencia. Mas no contaban con el joven Capitán español que mandaba la Compañía y, que al frente de dieciocho hombres fue al contraataque, en tanto que los otros aislaban a los bolcheviques, apoyándose en los embudos y trincheras de comunicación del terreno intermedio. Metro a metro la trinchera ocupada fue reconquistada con bombas de mano y al arma blanca, y en ella quedaron los cadáveres de sesenta rojos. No paró ahí la cosa, ya que quedaba un refugio de cemento, en el que los bolcheviques pretendían hacer los honores a unas raciones allí encontradas; a él se dirigieron los españoles y con bombas de mano pusieron fin al banquete y a la vida de los invitados”. (“Otra página de gloria de la División Azul” La Verdad, 14-10-1.942).

Voluntarios en la  Escuadrilla Azul

El envío de una Unidad de Pilotos de Caza al Frente ruso con todo el personal auxiliar necesario siguió un camino al de la División Azul. El 25 de junio de 1.941, el Ministro del Aire D. Juan Vigón comunicó al Agregado aéreo alemán que el Cuerpo de Oficiales del Ejército del Aire “es en su totalidad voluntario para formar al lado de los Camaradas alemanes… en esta misma lucha contra el enemigo combatido en España”. Al autorizar el Consejo de Ministros el envío de una Unidad de voluntarios a Rusia, el Ministerio del Aire cursó instrucciones para formar una Escuadrilla de Caza.

La recluta en el Ejército del Aire, al igual que la recluta Militar o la milicia Falangista, para ir a Rusia era necesario observar una “conducta ejemplar y entusiasmo Militar, además de buenos antecedentes políticos”.


El día 7 de Julio de 1.942 llega el General Von Greim, saludando a todos, mostrándose muy satisfecho, por los éxitos alcanzados e imponiendo la Cruz de Hierro de 2ª clase al Capitán Bengoechea, al Teniente Baraño y al Teniente Garret.


En total, volaron a Rusia cinco Escuadrillas de Caza diferentes. Según datos oficiales, se realizaron un total de 4.944 Servicios de guerra y 611 Combates derribando 162 aparatos enemigos. También formaría parte de la Escuadrilla Azul el Capitán Ramón Salas Larrazábal, fundador posteriormente de la Brigada Paracaidista con sede en Alcantarilla (Murcia).

Se incorpora al Frente ruso el 24 de septiembre de 1.941, integrada en la JG-27 (Ala de Caza 27). La Escuadrilla Azul era la "15 Spanische Staffel", JG-27 del VIII Fliegerkorps, Luftflotte 2. Los aviones empleados eran Messerschmitt Bf 109E (E-4, E-7) a los que en diciembre se sumaron algunos más modernos ME Bf 109F (F-2 y F-4).


Avión de Caza alemán Messerschmitt Bf 109 (Escuadrilla Azul)


Los Capellanes Castrenses


La Iglesia española, perseguida y en gran parte aniquilada en la zona Frentepopulista durante los años treinta, mantenía una clara actitud militante contra el comunismo. Posición que era, por otra parte, asumida por el Clero en todo el mundo, especialmente a partir de la publicación dela Encíclica Divini Redentoris que contenía una condena expresa del comunismo. Todo el Cuerpo de Capellanes Castrenses se ofreció como voluntario y 71 fueron seleccionados para prestar asistencia religiosa a los Divisionarios. La Santa Sede concedió a estos Capellanes facultades especiales. Seis recibieron la Cruz de Hierro. Uno, murió en combate.


En el Frente de Krasny Bor, el Páter Marcelo Vargas Blanco narra su dramática búsqueda de un Sargento moribundo al que sale a buscar a ciegas para llevarle los últimos Sacramentos, en medio de una total confusión de líneas: "Me disparan a bocajarro... No veo a nadie por el humo que causan los proyectiles rojos que están batiendo el emplazamiento, y veo sorprendido que los artilleros han sacado las piezas y están tirando a cero, los rojos encima y los nuestros despreciando la muerte... Alguno me dice que muere por la Religión y por España, es angustioso, estamos incomunicados y con el rumor de que ya llegan...". 




El Capellán 1º (Capitán) Ovidio Rodríguez Castañé y su asistente, arrodillados ante el altar de campaña en el frente del Volchov en octubre de 1.941 (archivo de Pablo Sagarra).




 La Guardia Civil y su labor en la División Azul

Ante el requerimiento del Ministerio del Ejército solicitando relación del personal voluntario para la "lucha contra el comunismo", la respuesta de la máxima instancia de la Guardia civil fue tajante"....en esta Dirección General y fuerzas dependientes de la misma, son voluntarios para servicios tan honrosos, desde el Director General, Jefes y Oficiales de las Armas y Cuerpo del ejército y de la Guardia Civil hasta el guardia segundo más moderno, rogando a V.E. tenga a bien comunicarme con la urgencia posible las unidades que deba organizar el Cuerpo de la Guardia Civil, para prestar sus servicios peculiares con la Gran Unidad Expedicionaria del Ejército que se organice".



El 15 de julio de 1.941 cruzaba la frontera de Irún el primer contingente de voluntarios de la Guardia Civil, compuesto por 1 Brigada, 2 Sargentos, 2 Cabos, 2 Guardias de 1ª y 46 de 2ª, bajo el mando del Teniente D. Ángel Juarranz Garrido. Los voluntarios que formaban esta expedición procedían de la Dirección General de la Guardia Civil, 1er. Tercio Móvil y parque Móvil de Madrid, y en ella figuraban 28 conductores de automóviles, 7 motoristas, 4 mecanógrafos y 8 Ordenanzas de oficina. El Brigada citado era D. César Casado Martín, a quien se le había concedido la Cruz Laureada de San Fernando por su heroica actuación del 3 de septiembre de 1.936 en las inmediaciones de Behovia formando parte de la 4ª Centuria de Falange de Navarra. 


Teniente de la Guardia Civil
D. Ángel Juarranz Garrido


Tres días después, el 18 de julio, llegaban al Campamento militar de Grafenwörh, donde la División sería reestructurada y sus hombres recibirían la instrucción militar previa. Como consecuencia de la citada reestructuración, la Sección de la Guardia Civil pasó a formar parte de la Tropa del Cuartel General, donde prestaría servicio de acuerdo con sus especialidades. Además, se hicieron cargo del servicio de Gendarmería, para el que le fueron asignados 7 coches ligeros, 5 motocicletas y 1 camioneta para equipaje. Los Guardias de 1ª y 2ª - teniendo en cuenta su consideración como Sargentos del Ejército español- fueron asimilados a Feldwebel equipándose, al igual que el resto del personal de la División, con el uniforme alemán. 



 





















Como única diferenciación, los que actuaban como Gendarmes llevaban encima de la bocamanga izquierda una tira con la inscripción Feldgendarmerie y, en el Servicio, una gola metálica plateada con igual texto. 

Desde el mismo momento de la llegada al Campamento, cada Guardia Civil comenzó a actuar de acuerdo con el cometido que tenía asignado. Así, la Gendarmería se encargaba del control del tráfico interior y de la vigilancia de salida y entrada. Por su parte el 22 de julio empezó a funcionar el Servicio de Información Interno en las distintas Unidades, cuyo objeto era descubrir y contrarrestar la posible acción de elementos internos y externos que trataran por medio de la propaganda y otros procedimientos quebrantar la moral o la disciplina de la Tropa. Este Servicio era controlado por la 2ª Sección Bis del Estado Mayor, al frente de la cual estaba el Capitán de la Guardia Civil D. Pedro Martínez García. Finalizado el periodo de preparación en la tercera decena del mes de agosto, y tras ser conducida por ferrocarril a la zona de Treuburg, Suvalki y Grodno, la División inició la marcha a pie hacia el frente.

Divisa de cuello y hombreras característicos, con su color anaranjado de la Feldgendarmerie que lucieron en sus uniformes los miembros de la Guardia Civil.


        Al llegar, el 10 de octubre al frente del Volchov, la Guardia Civil, estableció su Base en Grigorovo, junto al Cuartel General. A partir de entonces, su actuación no se reduciría exclusivamente a las labores de vigilancia, control, censura....Siempre que la situación lo requería, los Guardias Civiles actuaban como simples Soldados de Infantería, en apoyo de sus camaradas. Así ocurrió el 16 de noviembre de 1.941, cuando la crítica situación en Possad agotó todas las Reservas Divisionarias. Ante esta dramática contingencia, el General Muñoz Grandes no dudó en formar una Compañía integrada por personal del Cuartel General -músicos, escribientes, ordenanzas y la Sección de la Guardia Civil que, al mando del Capitán Permuy -Gobernador del Cuartel General-, marchó a Schevelevo para defender esta posición. Nuevamente el 6 de diciembre, la Compañía volvió a Schevelevo, ocupando las posiciones sobre las cuales debían replegarse los defensores de la cabeza de puente del Volchov, permaneciendo en primera línea durante diez días. 


El 17 de diciembre de 1.941 se inició una Operación consistente en limpiar de francotiradores la zona en que se encontraba la División y al mismo tiempo rescatar los cadáveres de unos Divisionarios que habían sido abatidos por aquellos. En el núcleo de Fuerzas reunidas para tal fin figuraban algunos miembros de la Sección de Gendarmería que el 18 sostuvieron el primer choque con el enemigo en Caserío de Osnia, dando muerte a un grupo de enemigos tras asaltar un refugio en el que resistieron encarnizadamente. La limpieza de los bosques prosiguió durante los días siguientes, produciéndose algún encuentro con varios muertos más por el lado ruso, resultando herido el Capitán D. Pedro Martínez que tuvo que ser evacuado a la retaguardia.


Miembros de la Sección de Gendarmería, que el día 18 sostuvieron un primer choque en Osnia


Caídos y fallecidos en la División Azul

En investigaciones realizadas en los últimos años por historiadores de prestigio, estimaron que el cómputo global era de 4.954 caídos, 9.522 heridos, 1.512 congelados, 8.398 enfermos y entre 456 y 489 prisioneros, siendo el total variable de 326 desaparecidos.

Condecoraciones concedidas a los Oficiales y Soldados de la División Azul:

2 Cruces de Caballero (una con Hojas de Roble)
2 Cruces de oro
138 Cruces de Hierro de Primera Clase
2.359 Cruces de Hierro de Segunda Clase

 “Fue el único Ejercito extranjero que consiguió condecoraciones".


Elogios a la División Azul


(Donación al Museo de la Hermandad de la División Azul)

(Fotografía del grupo Homenaje Nacional a la División Azul)



“Había leído en la historia que el Soldado español era el mejor del mundo… y ahora viéndolos en el frente ruso, lo he comprobado. La División española lucha en primera línea sin interrupción, en uno de los sectores más difíciles y de decisiva importancia para los combates defensivos. De este modo la División Azul ha hecho el más alto honor a su patria en la gran lucha anticomunista. Cuando la División Azul regrese a España, tendremos que expresar tanto a ella como a su bravo General el reconocimiento debido a una lealtad y una valentía llevadas hasta la muerte”.

Son indisciplinados, pero no he visto Soldados más valientes. Aún no han cedido un palmo de terreno. Yo sé que los nuestros están tranquilos cuando tienen a los españoles de vecinos de sector.


(ADOLF HITLER)




Son valientes, duros, no ceden ante nada, que orgullo me da que los españoles estén con nosotros.

         (General alemán SEPP DIETRICH)


Llenó de admiración a todos los del frente, incluso a los mismísimos soviéticos y fueron recordados con cariño por la población civil rusa de las zonas donde estuvieron, como reza en aquella canción, Katiuska era una jovencita rusa que vivía a orillas del Volchov y una triste mañana vio pasar a la División Azul.

Así era la maña de los españoles, que cuando los soviéticos hicieron prisioneros a varios Soldados de la División Azul, estos pensaban que (HITLER) había inventado un arma secreta, dice en el interrogatorio… ¿Cómo es posible que hayáis causado 14.000 bajas? Eso es imposible con ametralladoras y fusiles máuser corrientes. 

(SOLDADO SOVIÉTICO preguntando a un prisionero español)


Si en el frente os encontráis a un Soldado mal afeitado, sucio, con las botas rotas y el uniforme desabrochado, cuadraos ante él, es un héroe, es un español.

(El General de Artillería JÜRGENS a sus Soldados). Comandante General del XXXVIII Cuerpo de Ejército de la Wehrmacht.



Francisco Javier de la Uz Jiménez


 Fuentes consultadas.-

Soldados de Hierro, por Francisco Torres, de Actas.



6 comentarios:

Gonzalo Rodríguez-Colubi Balmaseda dijo...

A mi padre, entonces Teniente de Caballería, se le concedió la Cruz de Hierro de 2ª clase por las acciones efectuadas en la bolsa de Volchov el 22 de Junio de 1922.
Así como la Cruz de Hierro de 1ª clase por las acciones en la épica batalla de Krasny Bor. En ésta última, 10 de febrero de 1943, mandó el 3º Escuadrón del Grupo de Exploración de Caballería 250 al ser evacuado por tiro en el cuello su Capitán Pedro Domínguez Manjón.
UN HONOR

Gonzalo Rodríguez-Colubi Balmaseda dijo...

22 de Junio de 1942 (Volchov)

Javier de la Uz dijo...

La idea de publicar esta entrada, ha sido en recuerdo a los valientes y horrados Voluntarios de la División Azul que ofrecieron sus vidas por su Patria y sus ideales.
¡Presentes!

José Antonio dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
José Antonio dijo...

Nací en 1938, y tengo recuerdos grandiosos de la heroica División Azul. En los primeros días de 1943, mi padre me llevó a Madrid, para que me conociese un hermano suyo que era divisionario y se encontraba aquí con unos días de permiso, pues había venido en comisión de servicio. Otro hermano estaba en el frente ruso. Lo único que recuerdo de aquella entrevista, fue que él dijo repetidamente, a mi abuela (quien había perdido otro hijo en la guerra civil, en 1936), que en poco tiempo regresarían definitivamente, y también recuerdo que me hizo sentir envidia de los niños rusos: nos enseñó una caja de zapatos llena de caramelos, para los niños que allí no podían comprarlos.

En la primavera de 1954, estuve en la estación marítima del puerto de Barcelona, para recibir, con toda una multitud, a los poco más de trescientos divisionarios ex-prisioneros que regresaban. La ciudad estaba conmovida con los mensajes radiofónicos que desde el día anterior se enviaban al barco, por familiares, compañeros y amigos. Nunca, aunque he presenciado otros acontecimientos memorables en ella, nunca me ha parecido tan humana y tan engalanada Barcelona como en aquella ocasión.

Tuve profesores académicos que habían sido divisionarios; todos los profesores nos causaban admiración por su hoja de servicios en la Guerra Civil y/o en la División Azul. Pero como no debo extenderme más, sólo citaré un nombre, capitán D. Germán Bernabeu Amo, con mutilaciones parciales en ambos pies y no hubo Tribunal Médico capaz de declararle inútil para el servicio. Su manera de andar era la del más brioso y leal caballero legionario en un desfile, no sabía él andar de otra manera… y no recuerdo que impusiese ni un solo arresto a cadete alguno, la ejemplaridad de su marcialidad disuadía a todos de hacernos merecedores de arresto en su presencia.

José Antonio Chamorro Manzano
XVI Promoción A G M

Anónimo dijo...

Germán Bernabeu Amo...Alférez de una de las secciones intervinientes en la mayor gesta que durante su estancia en Rusia, protagonizó la División 250. La gesta del Lago Ilmen, iniciada en Enero del 42 y por la que D. Germán sufrió congelaciones, siendo uno de los pocos supervivientes de dicha acción.
Presente!