ESE EJÉRCITO QUE VES.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
Poetas Muertos
INICIO

16/5/14


DISOLUCIONES HISTÓRICAS DEL CUERPO DE ARTILLERÍA (II)





INTRODUCCIÓN.- 

Finalizaba ni artículo anterior con la firma por el Rey Don Amadeo de Saboya, del Real Decreto de Reorganización del Cuerpo de Artillería, el 8 de Febrero de 1.873, que trajo consigo la segunda disolución del Cuerpo, así como la abdicación y renuncia al trono de España del monarca.  El día 12 de Febrero siguiente, y proclamada ya en España la República, desde la Estación del Norte, Don Amadeo y su familia abandonan Madrid para siempre. En la estación se han dado cita un reducido número de militares y políticos que han acudido a despedirle entre los que se encuentra el Almirante Topete. Próximo a partir el tren, se da cuenta Topete de que el nuevo gobierno republicano no ha tenido la deferencia de enviar unas tropas para que rindan honores al Rey dimitido, y al reparar en cuatro parejas de la Guardia Civil que se encuentran prestando servicio en la estación se dirige a ellos diciéndoles: “ Señores, honren ustedes a su Instituto y presenten sus armas a quien hasta ayer ha sido el Rey de España”. Presentaron armas los ocho guardias civiles, y así, con estos modestos honores partió el tren y se despidió a S.M. El Rey Don Amadeo I, en la mañana de ese histórico 12 de Febrero de 1.873. Con él marchaba un Rey caballero, que sin ser español amó profundamente a España, y sin embargo no fue comprendido por los españoles.
 

 
 
Han pasado 53 años, y ahora estamos en 1.926, año de la “Tercera Disolución del Cuerpo de Artillería”. Desde Septiembre de 1.923, en que accedió al poder tras un incruento golpe de Estado, ocupa la Presidencia del Gobierno de España, en la monarquía de Don Alfonso XIII, un antiguo alumno de la Academia General Militar en su primera época, que tras una brillantísima carrera militar ha obtenido la mayoría de sus ascensos por méritos de guerra: el Teniente General Don Miguel Primo de Rivera y Orbaneja. Él será el causante de la tercera y cuarta disolución del Cuerpo (ya Arma) de Artillería.
 
 

En Septiembre del año anterior (1.925) y bajo su mando como general en jefe, las tropas españolas han desembarcado en Alhucemas, con lo que la pacificación de nuestro Protectorado en el Norte de África y el consiguiente final de la guerra de Marruecos ya se adivinan muy próximos. La Patria y las madres españolas guardarán eterna gratitud al general Primo de Rivera por haber dado fin a esa interminable guerra, en la que tanta sangre vertieron  miles de soldados españoles. (Doy a la palabra “Soldado” el tono heroico que la representa, al incluir en ella a todos los Generales, Jefes, Oficiales y Tropa caídos en las Campañas de Marruecos).
 

 Pero curiosamente, y pese a los muchos frutos que la Dictadura está dando tanto en lo económico como en lo social, este año de 1.926 no se le está presentando fácil en lo político-militar a Don Miguel.  Un grave conato de sublevación, fácilmente abortado el día de San Juan (“La Sanjuanada”) y las consecuencias de un Real Decreto de 26 de Julio, por el que se sientan las bases para los ascensos por elección, nos van a llevar al detonante de la tercera disolución de la Artillería .

 

 

TERCERA DISOLUCIÓN DEL ARMA DE ARTILLERÍA
(5 de Septiembre de 1.926)

 Los antecedentes lejanos de esta tercera disolución de la Artillería se remontan al año 1.891, en el que , con fecha 16 de Junio de ese año, la Junta Central del Cuerpo, en aras de una tradición centenaria, tomó el acuerdo de recoger en un libro o álbum de firmas, las de los Oficiales de Artillería que hicieran renuncia voluntaria a los ascensos que pudieran corresponderles por méritos de guerra, y que a partir de entonces han venido firmando promoción tras promoción, todos los alumnos de la Academia segoviana al ser promovidos a tenientes.  Por motivos que obviamente se ignoran, este sistema de “ESCALA CERRADA” con renuncia a todo tipo de ascensos que no sean concedidos por rigurosa antigüedad, no le debía de gustar mucho a un general, como Primo de Rivera, que había conseguido la mayor parte de ellos, por sus evidentes y muy acreditados méritos de campaña.
 

El día 24 de Junio de 1.926, Primo de Rivera sofoca un movimiento revolucionario conocido por “La Sanjuanada” (en honor del santo del día), y en el que formaban parte un mosaico de personajes tan dispares como los generales Weyler y Aguilera, el conde de Romanones, el coronel Segundo García (de la Escala de Reserva), junto a algunos miembros de la CNT. El movimiento fue solventado por el propio Primo de Rivera con algunas penas de prisión y una multa pecuniaria a los principales inculpados, que el Dictador graduó según la capacidad económica de cada uno, y que iban desde las 500.000 pesetas a Romanones, a tan sólo 1.000 a un obrero miembro de la CNT. Pero la cosa no había hecho mas que empezar y las disensiones entre el general Primo de Rivera y sus compañeros de Armas, sobre todo con los artilleros, iban a ir en aumento en muy pocos días. Como hecho anecdótico quiero resaltar que Don Miguel se encontraba muy dolido con los Jefes y Oficiales de la Escala Activa de Artillería, pues a principio de ese año (1.926) el general Correa, Jefe de la Sección de Artillería del Ministerio de la Guerra, con afán de adular al dictador y dando la cosa por hecha, le había prometido a éste que iba a ser nombrado CORONEL HONORARIO DE ARTILLERÍA, cosa esta que al parecer, le hacía mucha ilusión a Primo de Rivera. Con lo que no contaba el general Correa, es que al poner en conocimiento esta propuesta de nombramiento a favor del General Primo de Rivera, se iba a encontrar con la práctica oposición de todo el Cuerpo, por lo que con gran disgusto tuvo que desistir en su propósito, con la consiguiente desazón de Don Miguel que lo tomó como una afrenta a su persona.
 

Por un Real Decreto de 9 de Junio de 1.926 (Diario Oficial Nº 127) se releva a todos los militares de los compromisos contraídos o promesas empeñadas (esto iba por los artilleros), recordándoles la obligación en que están de aceptar las mercedes que les sean concedidas por el Gobierno (artº 2º) y obligando (artº 3º) a los que hubieran renunciado a los empleos concedidos con arreglo a los Reglamentos de los años 1.920 y 1.925, a que tomen posesión de ellos, o a que se les haga la rectificación de antigüedad que resultara de haberlos aceptado cuando se les concedieron, si desde tal fecha hubiesen ascendido por antigüedad. Estaba clarísimo quienes eran los destinatarios del Decreto en cuestión: los Artilleros.  Publicado el Real Decreto en el Diario Oficial, los Jefes y Oficiales de la Escala Activa de Artillería se oponen totalmente al mismo, y así se lo hacen saber al general Correa, que, pese a que no paraban de darle disgustos sus compañeros de Cuerpo,( pese a que la Artillería ya había sido promovida a Arma, los viejos artilleros, y aún los jóvenes, seguían definiéndola como Cuerpo) seguía siendo Jefe de la Sección de Artillería del Ministerio. Informó éste a Primo de Rivera del malestar de los artilleros, y al parecer obtuvo de él un compromiso verbal de que sólo concedería ascensos por méritos en casos muy extraordinarios y que a ninguno de los así ascendidos les daría mando sobre compañeros de mayor antigüedad.  Pero claro, esta promesa si es que la hubo, fue antes de la Sanjuanada. Fracasada ésta, Primo la ignora y con fecha 26 de Julio pone a la firma del Rey Alfonso XIII un Real Decreto, por el que se aprueban las bases relativas a los ascensos por elección en el Ejército.
 

Con estas medidas se sintieron ofendidos los artilleros quienes acuden de nuevo al general Correa  (nuevo disgusto) para que le recuerde a Primo de Rivera su pretendida promesa; sin embargo éste afirma que nunca había prometido nada a la Artillería y que indiscutiblemente no había habido tal pacto. A la vista de los acontecimientos el general Correa, cansado y aburrido de ser correa de transmisión entre sus compañeros de Cuerpo y el general dictador, pide el pase voluntario a la Reserva, siendo sustituido en el Ministerio por el del mismo empleo Don Fabriciano Haro y Porto.

 
Nada mas tomar posesión de la Jefatura de la Sección de Artillería el general Haro, remite un “memorándum” a Primo de Rivera en el que le relaciona las inquietudes del Cuerpo. Con fecha 10 de Agosto de 1.926 le contesta éste indicándole que la posición de la Artillería era “incorrecta”. El 21 de Agosto, Haro escribe de nuevo a Don Miguel, preguntándole si estaba dispuesto a llegar a un compromiso que protegiera los intereses tradicionales de la Artillería, contestándole Primo de Rivera cuatro días mas tarde, manifestándole que consideraba intolerable todo nuevo intento de oposición larvada y que tenía intención de seguir manteniendo el escalafón abierto.  Reaccionan los artilleros dando instrucciones al general Haro para que presente peticiones de retiro para aquellos oficiales de Artillería que hubiesen ascendido conforme al Decreto de 26 de Julio. Haro las presenta al Ministro de la Guerra, General O`Donnell, y este lo manda arrestado a su domicilio. La situación se precipita y con fecha 5 de Septiembre de 1.926 aparecen publicados en el Diario Oficial Número 198, dos Reales Decretos, declarando por el primero “El Estado de Guerra en la Península, Baleares y Canarias” y “Disolviendo –por el segundo- el Arma de Artillería”.   La tercera disolución de tan prestigioso Cuerpo ya era un hecho. Por el artículo primero del citado Decreto “Se suspendía de empleo, fuero, atribuciones, uso de uniforme y sueldo a todos los Jefes y oficiales de la Escala Activa del Arma de Artillería, con destino en la Península, Baleares y Canarias”. Se exceptuaban los destinados en Marruecos por estar cumpliendo sus deberes de campaña. La Academia del Cuerpo en Segovia daría licencia a sus alumnos y los Señores Profesores y personal de la Escala Activa quedarían en la misma situación que los del resto del Arma.
 

 
Sin incidentes –salvo los ocurridos en Pamplona y Segovia-  se hicieron cargo de los Parques, Maestranzas, Regimientos y demás Organismos del Arma, Jefes y Oficiales del Cuerpo de Estado Mayor, y de las Armas de Infantería y Caballería, así como Oficiales de la Escala de Reserva de Artillería.  En la ciudadela de Pamplona, sede del Regimiento de Artillería, en la misma tarde del 5 de Septiembre y cuando el General Gobernador Militar de la Plaza, Bermúdez de Castro, se encontraba dentro del Acuartelamiento parlamentando la entrega con los jefes y oficiales allí presentes, se produjeron varias descargas por soldados del Regimiento de La Constitución, que costaron la vida al Oficial de Guardia, teniente Don Enrique Tordesillas y a un joven corneta de Artillería. En Segovia, también el 5 de Septiembre, la Academia de Artillería al mando de su Coronel-Director Don José Marchesí  Sagarra , se niega a entregar el Centro y se hace fuerte en el mismo. A requerimiento del general Gobernador Militar de la Plaza para que se entregue de inmediato, le responde el coronel Marchesí con la siguiente lacónica carta : “MI querido general y amigo: siento muchísimo no poder complacer a las indicaciones que ayer me hizo (la carta era del día 6 de Septiembre). La Academia no se entrega. Reunidos los profesores acuerdan no entregarse. Suyo affmo. buen amigo y subordinado.- José Marchesí”.  Supongo, a la vista de tan emotiva carta, que tanto el coronel Marchesí, como los profesores y alumnos de la Academia, debieron pensar que si Segovia había sido la cuna de la Artillería, sería también su tumba.  Al final cundió la sensatez y comprensión y en la tarde-noche de ese mismo día 6, la Academia se entregó al General Gobernador Militar de Segovia. Un Consejo de Guerra condenó a muerte al coronel Marchesí, siendo indultado por S.M. El Rey, y  a distintas penas al resto de profesores.

 

CONCLUSIÓN


La separación del servicio sin sueldo alguno, supuso un grave quebranto económico para la inmensa mayoría de los Jefes y Oficiales de Artillería que no fuesen ricos por su cuna o por su casa. Muchos de ellos, hubieron de acogerse de nuevo al hogar paterno (o de sus suegros) y dedicarse otros a escribir colaboraciones en distintos periódicos o a dar clase de matemáticas o física en academias particulares o en sus casas. Es de justicia(y por eso yo quiero dejar constancia en estas líneas)  resaltar el magnífico comportamiento de ciudades como Segovia, Zaragoza, Barcelona, Sevilla y otras más, donde sus Ayuntamientos y Corporaciones intervinieron antes el Rey y el general Primo de Rivera a favor de estos oficiales y sus familias, reducidas en bastantes casos casi a la miseria. A este tenor, el día 15 de Septiembre de 1.926 el periódico segoviano “El Adelantado”, y firmado por su Director Don Rufino Cano de Rueda, publicó un bello artículo bajo el título “Segovia debe acudir en auxilio de las familias artilleras”, que tuvo una muy buena acogida entre la población.
 

Poco a poco – es obvio que un Ejército no puede estar sin Artillería- las aguas van volviendo a su cauce. Por Real Decreto de 17 de Noviembre de 1.926 (D.O. Nº 260) se concede el reingreso a todos los Jefes y Oficiales del Arma de Artillería que lo soliciten en el plazo de diez días a partir de su publicación en el Diario Oficial,  los cuales serían alta en la Revista del mes de Diciembre.  De esta forma, se reintegraron en sus puestos la inmensa mayoría de jefes y oficiales de la Escala Activa de Artillería que se encontraban separados del servicio. “Pero el fervor monárquico-nos dice el General Vigón-  tradicional en el Cuerpo padeció un súbito enfriamiento que tuvo muy penosas consecuencias”. Esta situación fue tan sólo un paréntesis;  nuevos y graves sucesos llevarían de nuevo a  La Cuarte Disolución del Cuerpo. 

 

CUARTA DISOLUCIÓN DEL ARMA DE ARTILLERÍA
 (19 de Febrero de 1929)

 
INTRODUCCIÓN 

En Diciembre  de 1.926 los Jefes y Oficiales de la Escala Activa de Artillería que habían sido separados del servicio por el Real Decreto de 5 de Septiembre anterior, se iban reintegrando poco a poco al servicio activo, por lo que podemos afirmar que, al inicio del nuevo año 1.927, la inmensa mayoría de componentes del Cuerpo ya se encontraban de nuevo en situación de actividad e incorporados a sus actuales destinos.

Sin embargo,-nos dice el Coronel Fajardo Gómez de Travecedo- el ambiente ni estaba tranquilo ni lo podía estar. “No eran, en efecto, los momentos mas alegres para el Cuerpo ni para sus componentes; no podían olvidarse de la noche a la mañana, las vicisitudes habidas, los ultrajes sufridos, los desprecios, tanto por parte del Gobierno, como por parte de Primo de Rivera, o por la de sus compañeros de otras Armas o Cuerpos”.

 
El día 4 de Enero de 1.927, se iniciaron las clases en la Academia de Artillería de Segovia, en un ambiente de extrema frialdad y tensión entre los alumnos que habían asistido al “sitio” de la Academia en los días 5 y 6 de Septiembre del año anterior y el actual profesorado designado con la condición primordial de ser adicto al Gobierno de Primo de Rivera; toda vez que los que estaban de profesores durante el “sitio”, por haber sido procesados, no pudieron solicitar su reingreso en la primera ocasión, el 17 de Noviembre, sino a partir del Decreto de 31 de Diciembre de 1.926 en que se extinguieron las responsabilidades y, por tanto, cuando reingresaron ya estaba cubierto el cupo de profesores; y aún sin darse esta circunstancia, es lógico pensar que tampoco los hubiesen elegido. Esto nos lleva a la suma de unas circunstancias que enrarecieron el ambiente y hacían difícil la normalidad académica; tales como el establecimiento de una corriente de simpatía entre los alumnos y sus antiguos profesores, correlativa al notorio desafecto hacia los actuales.  Ello unido a la creencia de que la Dictadura era el origen de todos los males del Cuerpo, con una pérdida creciente de afecto hacia la Monarquía que, según ellos, no hacía nada para evitar esta situación.


Dispuesto a rebajar tensiones y conseguir la armonía entre profesores y alumnos, el día 21 de Agosto de 1.927, Primo de Rivera decide presidir en Segovia los actos de “Entrega de Reales Despachos” a los nuevos tenientes de Artillería. A tal efecto, en la mañana de dicho día se traslada a la ciudad del Acueducto, acompañado del Capitán General de la VII Región Militar, Gil Dolz, del ministro de Instrucción Pública, Sr. Callejo (no olvidemos que los tenientes de Artillería formados en la Academia de Segovia recibían también el Título de Ingenieros Industriales), y del Jefe de la Sección de Artillería del Ministerio de la Guerra, general Gardoqui.  El Memorial de Artillería dice que fue un acto solemnísimo y cordial; sin embargo, el  General Vigón manifiesta que “Primo de Rivera habló a los alumnos sin encontrar eco en sus corazones”. En un momento del acto, parece ser, que Don Miguel preguntó al coronel Don Carlos Sánchez Pastorfido, director de la Academia, si los alumnos habían firmado el tradicional “compromiso” y oyó con satisfacción que no.  Lo cual no era cierto, pues el número uno de la promoción ya se había encargado de recoger en unos pliegos de papel de barba las firmas de todos los promovidos a tenientes, de conformidad  con la fórmula de 1.891, y las tenía guardadas con la mayor discreción y reserva.
 
 
 
 

Los nuevos tenientes de Artillería, al abandonar las aulas segovianas donde se habían formado, a buen seguro que llevarían ya para siempre impreso en sus corazones con la tinta indeleble del amor al Cuerpo, estos versos que aprendieron durante su estancia como alumnos en tan prestigioso Centro:

 

                                                      Más si el tiempo me quebranta


Y la tristeza me agobia

Aún mi espíritu levanta

Aquella Religión santa

Que aprendimos en Segovia

 

¡La Religión del honor!

Constante y segura guía

Que al Cuerpo de Artillería

Le dio aliento en el dolor

                                                             Y con la gloria, alegría


 
Antecedentes.-  Durante  el año 1.928 el disgusto de los artilleros sigue creciendo y la propaganda invade los cuartos de Estandartes y llega hasta los domicilios de muchos Jefes y Oficiales. Según Payne, en ese año, un grupo de Oficiales de Artillería de guarnición en el Campamento de Carabanchel, fraguaron un plan para bombardear con cañones de largo alcance los edificios del Gobierno situados al oeste de la ciudad, con intención de obligar a dimitir al Dictador; sin embargo, el plan fue abandonado de inmediato por miedo a matar gente inocente.
 

  El día 3 de Octubre de 1.928, y presidida por el General Primo de Rivera, se inaugura en Zaragoza el curso de la Academia General Militar, en su 2ª Época (Durante la primera, -en la que había sido alumno Primo de Rivera-  tuvo su sede en el Alcázar de Toledo), ocupando la dirección de la misma un jovencísimo general de Infantería, que se había distinguido por su valor y estoicismo en la Campaña de Marruecos, primero como teniente y capitán en las Fuerzas Regulares Indígenas y más tarde como Comandante al mando de  la Primera Bandera del Tercio de Extranjeros y después como Teniente Coronel y Coronel Jefe del citado Tercio:  El Excmo. Sr. Don Francisco Franco Bahamonde.

 
A finales de 1.928, un grupo de conspiradores, dirigidos en teoría por el general Aguilera, y en la práctica por Don José Sánchez Guerra, antiguo Presidente del Consejo de Ministros y ex ministro de la Guerra, quien ha establecido contacto con algunos jefes y oficiales de Artillería y con personal civil enemigo del Régimen, con el fin de organizar un movimiento cívico-militar y derribar la Dictadura, convocando a Cortes Constituyentes. Quedó establecido que el movimiento revolucionario se iniciaría en Valencia, como en la “Sanjuanada” (no deja de ser curiosa, la fijación que tenían los sublevados contra Primo de Rivera, de que la sublevación diese inicio siempre en Valencia) en la madrugada del 29 de Enero de 1.929, donde Sánchez Guerra –que exiliado en París se trasladaría en barco- creía contar con el apoyo y la adhesión del Capitán General de la Región, Don Alberto Castro Girona. Llegado el día 29 de Enero, el movimiento fracasa en toda España, menos en Ciudad Real, donde el Regimiento de Artillería que guarnece la plaza, fiel al compromiso empeñado, y al mando del Coronel Don Joaquín Paz Faraldo, se levanta en armas ocupando el Gobierno Civil, el Ayuntamiento, Correos y Telégrafos, así como los demás centros estratégicos de la ciudad.  Tropas de Artillería toman la estación de ferrocarril y controlan las salidas y llegadas de los trenes.  Sobre las doce horas del mediodía el “movimiento” ha triunfado plenamente en Ciudad Real.  Pero sería por pocas horas, pues de Madrid envían una columna de tropas leales al Gobierno al mando del General Orgaz, que se aproxima a la ciudad con la misión de combatir a los rebeldes. No fue necesario; al anochecer y queriendo el coronel Paz Faraldo evitar todo derramamiento de sangre, habida constancia del fracaso del movimiento en Valencia y en el resto de España, los artilleros de Ciudad Real se rinden y el Coronel Jefe del Regimiento llama por teléfono al Capitán General de la Primera Región Militar, diciéndole que el Regimiento se entrega y queda a su disposición.   A las seis de la mañana del día 30 de Enero de 1.929 es detenido en Valencia el Sr. Sánchez Guerra, que había llegado la noche anterior, después de haber intentado infructuosamente que el General Castro Girona se sumase al movimiento y que la guarnición valenciana (sobre todo la Artillería) secundara el abortado movimiento de Ciudad Real.  Sánchez Guerra, que pudo huir perfectamente en el mismo barco que lo trajo hasta Valencia, en un acto que le honra, se quedó en la plaza hasta ser detenido por la policía, asumiendo toda la responsabilidad del fracasado intento revolucionario. En cuanto al general Castro Girona, veterano africanista, que pese a haberse negado a secundar el movimiento militar es relevado en el mando de la Capitanía por el general Sanjurjo y procesado, bajo la imputación de “no haber dado cuenta al Gobierno de los planes conspiratorios”.

A la vista de los acontecimientos expuestos, el Presidente del Gobierno, Teniente General Primo de Rivera , con fecha  19 de Febrero de 1.929, pone a la firma de S.M. El Rey Don Alfonso XIII un Real Decreto con la disolución del Cuerpo de Artillería, la cuarta en poco más de un siglo. El artículo primero del citado Decreto dispone : “Todos los Jefes y Oficiales de la Escala Activa del Arma de Artillería, se considerarán provisionalmente paisanos, a partir de la publicación de este Real Decreto en la Gaceta de Madrid, sin derecho a haber activo ni pasivo alguno; al uso de uniforme ni carnet militar, mientras no sean reintegrados al Ejército”. Se exceptuaban de lo anterior (artº 8º) a los destinados en Marruecos, Baleares y Canarias y a los Agregados Militares o quienes estuviesen desempeñando alguna comisión oficial en el extranjero.  Por el mismo Real Decreto se autorizaba a dichos jefes y oficiales a solicitar el reingreso antes del 1º de Junio siguiente; si bien los solicitantes tenían que hacer constar expresamente en sus instancias “Que se comprometían por su Fe y por su Honor, a ser fieles y obedecer ciegamente y sin reserva alguna ni condición que dimane de compromisos anteriores, al Rey, al Gobierno que esté constituido, y precisamente al que en esta fecha rige los destinos de la Nación”.  Con este Decreto de Primo de Rivera –que Don Alfonso, con profundo dolor se vio obligado a firmar-  verdaderamente injusto y desproporcionado, posible tan sólo en un régimen sin garantías constitucionales, (no se puede condenar a todo un Cuerpo por la sublevación de uno de sus Regimientos) , de nuevo, y durante unos meses, los jefes y Oficiales (E.A.) de Artillería tienen que “buscarse la vida”, reanudando las clases de matemáticas y ciencias en academias particulares o en sus propios domicilios, escribiendo alguna que otra colaboración en la prensa diaria o quedando simplemente al amparo de sus padres o familiares, hasta que poco a poco fueran de nuevo reingresando en el servicio.

 
Respecto a la depuración de responsabilidades por los sucesos del 29 de Enero, un Consejo de Guerra absolvió a Sánchez Guerra, y Primo de Rivera perdonó al resto de los acusados, a excepción del general Castro Girona, que fue condenado a un año de prisión. Por lo que respecta al Coronel, Jefes y Oficiales sublevados en Ciudad Real, no se impuso ninguna pena de muerte, siendo condenado el coronel Paz a 20 años de reclusión y a penas inferiores el resto de procesados; penas que después fueron suavizadas y a la caída de la Dictadura incluso amnistiados.  Respecto al Coronel Paz Faraldo,  como hemos visto, el Consejo de Guerra de Oficiales Generales lo condenó a 20 años de Reclusión, y acogido a la correspondiente amnistía, una vez proclamada la República en España ( 14 de Abril de 1931), fue promovido a General de Brigada con antigüedad de 1º de Enero de 1931. El día 1º de Mayo de ese mismo año (1931) las Autoridades Republicanas de Ciudad Real le rindieron un homenaje con la asistencia de los Gobernadores Civil y Militar de la plaza, junto al Alcalde y una numerosa representación de los Jefes y Oficiales  de Artillería sublevados el 29 de Enero de 1929.

En cuanto al Primer Regimiento Ligero de Artillería que se sublevó en Ciudad Real, fue disuelto por un Real Decreto y su Estandarte enlutado con un crespón negro y un cartelito en que se hacía constar su rebeldía, fue depositado en el Museo del Ejército.  (Supongo que, con la amnistía general de Febrero de 1.930, desaparecerían los crespones y el cartelito en cuestión).

 

CONCLUSIÓN.-


El 28 de Enero de 1.930, el General Primo de Rivera, al negarle su apoyo la mayoría de Tenientes Generales y Almirantes en activo, a los que se había dirigido por carta unos días antes, presenta su dimisión al Rey Alfonso XIII y se marcha a París. En su última “Nota Oficiosa” dada a la prensa (a las que Primo estaba tan acostumbrado) el mismo día 28 de Enero, decía :” Dos mil trescientos veintiséis días seguidos de inquietud, de responsabilidad y de trabajo. Ahora me toca descansar un poco, lo indispensable para reponer la salud y equilibrar los nervios; y luego, si Dios quiere, a volver a servir a España, siempre, donde sea y como sea”.  

 
El 30 de Enero de 1.930, El Rey encarga al Teniente General Don Dámaso Berenguer Fusté la formación del nuevo gobierno, reservándose el propio Berenguer, además de la Presidencia la cartera de Guerra. Uno de los primeros Decretos que el nuevo Presidente del Gobierno pone a la firma de Don Alfonso, es el indulto y la amnistía de todos los jefes y oficiales de Artillería que hubieran sido separados del servicio por acuerdo gubernativo o judicial, así como concediendo el reingreso en la Academia de Artillería a todos los Alféreces Alumnos que habían causado baja en ella.  (Real Decreto de 5 de Febrero de 1.930 (Diario Oficial Nº30).

El día 16 de Marzo de ese mismo año (1.930) fallece en París el Teniente General Don Miguel Primo de Rivera y Orbaneja, Marqués de Estella y Caballero dos veces Laureado de San Fernando, siendo trasladado a España su cadáver y rindiéndosele los honores correspondientes a un Capitán General con mando en plaza. Años después, se le levantó un bello monumento ecuestre en la Plaza del Arenal de su ciudad natal, Jerez de la Frontera, y por Decreto de 22 de Marzo de 1.947, su antiguo subordinado en las Campañas de Marruecos, Don Francisco Franco Bahamonde, lo asciende a Capitán General del Ejército Español.

 Con motivo de su fallecimiento el General Vigón dijo de Primo de Rivera: “Ni sus enemigos, ni las víctimas de sus errores, podrán recordarle sin hacer justicia a sus grandes aciertos, a sus intenciones magníficas y a su elevado patriotismo. Murió a tiempo de no ver la desgracia de España”

  

                BIBLIOGRAFÍA

 
·         ALÍA MIRANDA.- Francisco .-  “Duelo de Sables”. Editorial Biblioteca Nueva (Madrid 2006)

·         FAJARDO GÓMEZ DE TRAVECEDO.- Santiago . “Las Cuatro Disoluciones del Cuerpo de

                Artillería” (Ediciones Trigo, 1.999)

·         FRONTELA CARRERAS.-Guillermo.-“Génesis y Herencia de la Academia Militar de Sevilla” Imprime LCS. REPROGRAF (Madrid 2009)

·         PÉREZ RUIZ.-Pedro Antonio,. “Biografía del Colegio-Academia de Artillería de Segovia”.-

                (Imprenta El Adelantado.- Segovia, 1.960)

·         SERRANO DE PABLOS JIMÉNEZ.- Luis.- “Contribución a la Historia del Cuerpo de Artillería” “Imprime ACATI 1983)

·         VILA- SAN JUAN.- José Luis.- “Amadeo I, El Rey Caballero”.- (Editorial Planeta.- Barcelona 1997)
 

NOTA DE AGRADECIMIENTO

Quiero hacer patente mi agradecimiento al Ilmo. Sr. Coronel de Artillería (Diplomado de Estado Mayor) DON LUIS GARCÍA-MAURIÑO MARTÍNEZ, por la valiosa documentación que me ha suministrado para mi estudio y redacción del presente artículo.                                

 

                                                                                          Sevilla, Mayo de 2014
 

En el 250º Aniversario de la creación del Real Colegio de Artillería de Segovia  (1764-2014)
                                                                                                                     

                                                            ______________

 
Por Francisco Ángel CAÑETE PÁEZ

Comandante de Infantería

Economista y Profesor Mercantil

 

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Mi querido Comandante y amigo:

Con este último artículo, das por finalizado los cuatro períodos en los que la Academia de Artillería "cierra sus puertas"...

Con la salida de España del Rey Amadeo de Saboya, en el año 1873, finalizabas tu primer trabajo.

En este segundo artículo, haces de nuevo un detallado relato, bien documentado, de los dos últimos períodos del "doloroso cierre" de la Academia (1926 y
1929).

LLega al poder el Tte. General, D. Miguel Primo de Rivera y Orbaneja, en golpe de Estado, en el año 1923.

Han pasado 53 años de la salida del Rey, y, de nuevo, los acontecimientos en nuestra Patria no cesan en su devenir.

Relatos que expones, sin duda alguna, de forma didáctica y comprensible, ilustrado con formidables imágenes.

Las vivencias del General, en su protagonismo durante la pacificación del norte de África, (con el desembarco de Alhucemas, así como el retiro de aquél en París, con su muerte en el año 1930... (Tristes fueron, entonces, y en dicho retiro, las palabras proferidas por el General).

Nos encontramos tus lectores, nuevamente, con otro magnífico trabajo. Ello produce verdadera satisfacción al leerlo con detenimiento, rememorando lo acaecido, en otro tiempo.

El lector interesado, puede así honrar, en silencio, la memoria de todos aquellos que amaron a España y murieron por defenderla.

Hacer visibles tales hechos históricos, dignifica, igualmente, tus excelentes trabajos de investigación y, más aún, tu persona, en tan esmerada dedicación y ejercicio investigativo.

Hoy, el artillero, debemos recordar, sigue siendo en su misión, honra de nuestros Ejércitos.

¡¡Enhorabuena!!

Con un fuerte abrazo.
Salvador Soria Soria.
Alférez de Infantería, (IPS).
Legionario de Honor.

José Antonio dijo...

Francisco Ángel, mi Teniente Coronel Gran Jefe: Ya tenemos aquí la segunda parte de este importantísimo trabajo histórico tuyo, y que esperábamos impacientes –no por su tardanza, que no la habido, sino porque ya la primera parte nos avisaba de la gran importancia de esta segunda para todo quien pretenda alcanzar un conocimiento real sobre nuestra historia patria en ese período, de más de un siglo, tan dramático y triste y que nos condujo a ver España reducida tan a cenizas, que luego implicó a todos los españoles en la mayor de nuestras guerras civiles (debido a su internacionalización), para poder salvarle la vida y luego encumbrarla a su mayor época de esplendor, nacional e internacional, desde los tiempos del Rey Felipe II, y encumbrarla al estado de mayor potencialidad económica, industrial y técnica de toda su milenaria historia; que todo eso y más es lo que consiguió el pueblo español con su Régimen nacional y con la Jefatura de Francisco Franco–.

En cuanto al texto en sí, en justicia me veo obligado a repetir lo que ya te dije en 01-05-2014, cuando comenté la primera parte del trabajo, que tu artículo es lo más esclarecedor y respetuoso con la verdad y con las Instituciones –con el añadido de tu atractivo estilo literario tan cuidado, claro y (lo que también es muy de agradecer) breve en lo posible– que he tenido nunca a mi alcance sobre ese tema histórico. El protagonismo estudiado corresponde a militares; muy difícil de enjuiciarlo ahora ya, por la lejanía y la falta de sustanciales elementos de juicio; pero la sensación que crea en mí, es la de que hubo mucha ingenuidad suicida y mucha traición oculta. Si a ello le añadimos la incontenible acción de las demoledoras fuerzas imperialistas supranacionales y, las aun más demoledoras acciones de los marionetas partidos políticos antinacionales, entonces podremos explicarnos todo lo dramático y triste de aquel catastrófico período histórico.

Te agradezco tu trabajo y te felicito por tu acierto; un f. a. l. y a tus órdenes.

José Antonio Chamorro Manzano
XVI Promoción A G M

Francisco Ángel Cañete Páez dijo...

Muchísimas gracias de nuevo, mi Coronel. Sabes de sobra lo mucho que aprecio y valoro tus muy razonados a la par que documentados Comentarios, hasta el punto que, mis modestos artículos se sentirían huérfanos sin ellos. Reiterándote mi agradecimiento, quedo a tus órdenes con fuerte abrazo legionario, Paco Ángel.

Anónimo dijo...

Querido Paco, he leído con la mayor atención las dos entregas de tu insuperable trabajo sobre las disoluciones del Cuerpo/Arma de Artillería, que es el mío.
Y no por razones de amistad voy a dejar de ser sincero contigo, simplemente: ENHORABUENA.
El tema, verdaderamente complejo por presentarse en unas circunstancias políticas tan cambiantes y confusas, resulta verdaderamente difícil de resumir si se desea que resulte inteligible para toda clase de personas, cultas o ignorantes. Tu lo has conseguido.
Tu trabajo es una síntesis perfecta del entorno histórico y de los hechos concretos que en ese marco tuvieron lugar. Con una particularidad, desde el primer párrafo la narración, con tu cuidado y elegante estilo, atrae de tal manera la atención del lector que estoy seguro que muchos habrán sentido el que se publicase en dos partes, pues se quedarían con las ganas de llegar al final al terminar de saborear la primera. Desde luego te aseguro que a nadie le hubiera resultado largo.
Aunque las consecuencias de las dos últimas disoluciones se apuntan, pero no se tratan al no ser el objeto del trabajo, resultaron tan dramáticas y perjudiciales para la Patria que quizá no debieran ser silenciadas. Me refiero, entre otras, a la toma de postura de numerosos jefes y oficiales de Artillería que consideraron como responsable último de los males y humillaciones que a su juicio les había causado el Dictador, al propio Rey. De ahí su colaboración con la caída de la monarquía y su personal implicación política con la República.
En estas circunstancias al iniciarse el Alzamiento Nacional, originado para evitar la sovietización a que era conducida España por el Frente Popular, bastantes de estos, desde puestos de responsabilidad política, se opusieron al mismo pensando, quizá, que se trataba de restaurar la fenecida Monarquía. Y otros lo hicieron por estar impregnados de las ideas revolucionarias marxistas. Y por último algunos, desde una postura verdaderamente profesional, lo hicieron por creer en la "legalidad republicana"
A modo de ejemplo: al inicio del Alzamiento el Comandante Zapico, Gobernador Civil de Cádiz, o el Capitán Álvarez Buylla, nombrado por la República Alto Comisario de Marruecos, en Tetuán, con las fuerzas a sus ordenes se opusieron al mismo, por lo que serían fusilados. O el Capitán Orad, masón, quien por razones ideológicas tomó parte activa en la Guerra Civil desde el inicio, disparando personalmente los cañones sobre el Cuartel de la Montaña, dirigiendo después el tiro sobre el Alcázar de Toledo y llegando más tarde a mandar Brigadas. Hecho prisionero al finalizar la guerra tras unos años de prisión montó en Sevilla una Academia preparatoria para el ingreso en la AGM, que tuvo gran éxito. Y desde el punto de vista profesional destaca el Tte Col. Pérez Salas, bajo cuyo mando las unidades artilleras que atacaban Córdoba cuidaron de no dañar con sus disparos a la Mezquita-Catedral.
Con mi felicitación de nuevo, un fuerte abrazo,

Luis Gª-Mauriño
Coronel de Artillería, DEM, R.

Anónimo dijo...

Catedral de Córdoba, antigua mezquita.

Francisco Ángel Cañete Páez dijo...

Querido Luis: ¡Mi Coronel! No sabes cuanto agradezco tu cariñoso Comentario. Al igual que el de Coronel Chamorro, viniendo de tan respetados y queridos compañeros, no podéis hallar en mi, sino mis más profundos sentimientos de cariño, respeto y subordinación. Son muchos años, querido Luis, de amistad que nos une y hermana. Desde esa amistad que une tanto como tuviste con los dos hermanos de Paqui, mi mujer qepd, compañeros tuyos en la Academia General de Zaragoza, como integrantes de la VIII Promoción, al tiempo en que fundamos juntos la Asociación AMARTE, en unión de otros muy queridos compañeros. Gracias por tu Comentario mi Coronel, bien sabes que para mi eres uno de los artilleros más ilustres y prestigiosos a los que te tenido el honor de tratar. Quedo a tus órdenes con un fuerte y cariñoso abrazo. Paco Ángel.

Rafael Areales Areales dijo...

Querido amigo Paco Ángel: He leído con el detenimiento y cariño que merecen todas tus NOTAS (con letra mayúscula) porque se lo merecen y son el resultado de un trabajo de investigación impecable. Sobre estos episodios que acabas de exponer, la verdad es que no tenia conocimiento de ellos porque ni en mis estudios civiles ni militares he tenido la ocasión ni necesidad de ello. Pero ahora que gracias a tus esplendidos trabajos y al momento en que me encuentro de mi vida como tu bien sabes, disfruto leyéndolas y como te he dicho y diré muchas veces, tu forma de escribir me sitúa dentro de tus narraciones haciéndome participe de las mismas y pensar en el porqué de las cosas. En este caso he de resaltar el desánimo que se produciría en los corazones de estos hombres que con todo amor y cariño habían elegido esta forma de defender a su Patria, y eran
dejados a un lado de forma gratuita y sin más. Para todos ellos, caídos antes de " Honor y Gloria " y a los que todavía disfrutan de poder llevar en su pecho la " flagrante bomba " mi homenaje y cariño. Siguen siendo honra de nuestro Ejército.
Has hecho un trabajo al alcance de cualquier mente que quiera saber de las vicisitudes que nuestros veteranos pasaron en aquellos tiempos en que la defensa de nuestra querida Patria era la máxima fundamental de nuestro Reglamento.
Muy buenos tus trabajos. No dejes de culturizarnos que hace mucha falta en estos tiempos que corren.
Mi enhorabuena y "cambio y corto" con un fuerte abrazo.
Rafael Areales Areales
Alf. de Ingenieros de IPS.
Vocal-Voluntariado de la Hermandad de VV de las FAS y G. Civil