ESE EJÉRCITO QUE VES.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
Poetas Muertos
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1/2/14

SOBRE EL ABORTO Y LA TEOLOGÍA.

Adjunto comentario de Gran Jefe Chamorro en el Boletín de la Santa Sede.
( http://www.infovaticana.com/blog/firmainvitada/no-vale-el-mal-menor-en-el-tema-del-aborto/)

Cuando se trata de abortos realizados con voluntad facultativa, de modo masivo, sistemático y continuo, cuyos orígenes precursores datan de hace ya cerca de un siglo y que tuvieron lugar en el seno de determinadas sociedades nacionales revolucionarias masificadoras –desde las cuales la misma actividad se ha ido extendiendo impositivamente por todo el llamado mundo-occidental y sus áreas de mayor influencia–; cuando ello ocurre, ya no es posible hacer referencia a conductas-individuales nada más; entonces, hay que hacer referencia a comportamientos-sociales-ideológicos-programáticos.



La actual controversia surgida en el seno de la sociedad española, respecto al proyecto anunciado por el departamento gubernamental competente, para llegar a modificar la regulación legal vigente sobre la homicida facultad abortiva tan cuantiosamente llevada a la práctica –según datos de contabilidad oficial circulantes–, ha llevado (tal controversia) el correspondiente proyecto a un extremo de, previsible, inviable solución adecuada a la gravedad de la trascendencia que el denominado aborto –abortismo– inducido conlleva. Y es que no parece sea posible concertar satisfactoriamente las prevalentes posturas irracionales demagógicas intransigentes, partidarias del No a la nueva regulación proyectada, con las también prevalentes posturas voluntariosas razonables pero deficientemente fundamentadas, partidarias del Sí a la misma referida regulación legal.

Quienes representamos posturas de trascendencia moral no-aceptadas para poder participar en dicha irresoluble controversia mantenida entre las aludidas posturas prevalentes de uno u otro signo, debemos reconocer que el conflicto no podrá alcanzar solución humanamente acertada, hasta cuando las prevalentes posturas debatientes sobre la proyectada regulación legal no consigan incorporar todos los necesarios argumentos fundamentales relativos al caso debatido. Aun cuando hasta ahora, haya posturas que se fundamentan en los más acreditados conocimientos científicos biológicos disponibles, no cuentan estos con el apoyo –que podría hacerlos incuestionables– de los conocimientos genéticos existenciales proporcionados por la Teología natural (de inspiración sentimental divina en cada una de todas las almas y que se expresa culturalmente mediante conceptos y principios universales, carentes de particularismos). La decisión de descartar en el debate la totalidad de los derechos de Dios, siendo Él el más importante de los progenitores procreadores de cada una de todas las vidas –puesto que Él crea e infunde el alma individual, el componente fundamental, esencial y eterno–, es una decisión que no puede llevar más que a resoluciones dispositivas determinantemente injustas, gravemente dañinas y efímeras, con trascendencia negativa eterna para cada una de todas las almas implicadas.

Las ideas que anteceden, han surgido a impulso del escándalo que supone el que, desde 1973 y según lo informa un fiable organismo internacional, se hayan cometido en el mundo más de Mil Setecientos millones de abortos homicidas. Y son ideas cuyos principales destinatarios son los más altos responsables de la educación teológica que descarta a la Teología natural y, también, los más altos responsables de la imposición de los comportamientos-sociales-ideológicos-programáticos.

Finalmente, debo decir –porque así lo enseña la Teología natural– que cada persona vamos acumulando en nuestra respectiva alma, de manera imborrable e inmodificable y con todo detalle, y en condiciones de presente real, la visión de nuestro recorrido por la vida terrena, con todos sus actos y todas sus omisiones y con todos sus pensamientos, ideas, intenciones, etc. Y de esa manera caracterizada, cada alma será vista y ha de convivir por toda la Eternidad, en la universal convivencia de todas las almas habidas, con Dios y con todas las demás almas habidas.

Atento saludo de, José Antonio Chamorro Manzano


1 comentario:

Javier de la Uz dijo...

Al comentario del Coronel Chamorro en el Boletín de la Santa Sede, quiero recalcar lo leído en el artículo (No vale el “mal menor” en el tema del aborto), la afirmación que el filósofo Julián Marías, escribió en Problemas del Cristianismo que “la ilicitud del aborto nada tiene que ver con la fe religiosa, ni aun con la mera creencia en Dios; se funda en meras razones antropológicas. Los cristianos pueden tener un par de razones más para rechazar el aborto; pueden pensar que, además de un crimen, es un pecado. En el mundo en el que vivimos hay que dejar esto -por importante que sea- en segundo lugar, y atenerse por lo pronto a lo que es válido para todos, sea cualquiera su religión o irreligión. Y pienso que la aceptación social del aborto es lo más grave que ha ocurrido, sin excepción, en el siglo XX”.