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8/1/14

Chesterton, un profeta de su tiempo











Diecisiete profecías de Chesterton que se han cumplido ¡además de la palabra Google!

Dale Ahlquist, Presidente de la American Chesterton Society, y quien hizo pública la noticia de que el obispo de Northampton, John Haworth Doyle, decidiera abrir la causa de beatificación del genial escritor y periodista Gilbert Keith Chesterton, conoce como pocos los obstáculos que han encontrado en el camino. Desde los que se muestran escépticos ante tal posibilidad hasta los que valoran los elementos de santidad del que fuera uno de los mayores apologetas católicos del último siglo.

 Sin embargo, ante los que dudan de la santidad y algunos aspectos de la vida del escritor británico. En un artículo en The Catholic Herald, Francis Phillips destaca que Chesterton fue un profeta que pronóstico de manera precisa los males que Occidente vive en este momento. “Era un genio, un profeta y un hombre de gran corazón, grande de espíritu”, concluye. Los hay que incluso proponen que Chesterton sea, en caso de ser canonizado, el patrón de los periodistas. Aún es algo lejano y difícil pero, ¿es imposible?

En este artículo en Crisis Magazine narra en primera persona parte del proceso, y el papel clave que ha jugado en él el apoyo del Cardenal Bergoglio, ahora Papa Francisco.


Chesterton: el gigante feliz que casi nunca sonreía a la cámara. Es el creador del famoso Padre Brown y un converso al catolicismo que genera más conversiones

¿Será posible que la palabra Google figure en una obra de G.K. Chesterton (1.874-1.936)? Sí, “y, por supuesto, se casó con una mujer llamada Blogg”, comenta con humor Dale Ahlquist (presidente de la American Chesterton Society y uno de los grandes especialistas mundiales en la obra del escritor inglés), para sugerir que predijo internet. Pero que lo comente con humor no significa que sea una broma. Blogg era el apellido de soltera de su esposa, francés, y, en efecto, el 9 de agosto de 1.930 Chesterton escribió en el Illustrated London News que la palabra Google “no es menos científica por ser grotesca”.


“Nunca me he arrogado el don divino de la profecía”, proclamaba en esa misma revista el 10 de mayo de 1.930. Pero hay unas cuantas que, si no profecías en sentido estricto, sí son anticipaciones de una mente visionaria sobre la evolución de un mundo empecinado en alejarse de las ideas cristianas para enfeudarse a “ideas cristianas que se han vuelto locas”, como definía el escritor inglés las que caracterizan al mundo moderno.

“Chesterton profético” es el trabajo de Ahlquist al respecto, que forma parte del volumen Chesterton de pie. Lo acaba de publicar CEU Ediciones bajo la coordinación de Pablo Gutiérrez Carreras y María Isabel Abradelo de Usera, y recoge las 28 contribuciones al congreso que organizó en febrero de 2.012 la Universidad San Pablo CEU al cumplirse 75 años del nacimiento del genio londinense.




Sorprendentes anticipaciones

Y ¿cuáles son esas profecías? Atención, porque son numerosas y variadas.

-Llegará un día en el que existirá una forma barata de transmitir información a gran número de personas. “No sé cómo funcionará”, decía, “pero ese día The Times irá por detrás del tiempo”: ¡todos los problemas actuales de la prensa en papel están ahí!

-En 1.905 predijo la revolución rusa, y en 1.919 (dos años después de esa Revolución), que ese extinguiría tras algunas generaciones, porque no podría sostenerse: se convertiría en un imperio... y luego se desmembraría en pequeñas nacionalidades. Justo lo que sucedió a partir de 1.991.


-Predijo en 1.933 la Segunda Guerra Mundial, y en un año antes, en 1.932, anticipó que “probablemente comenzará en la frontera polaca”.

-Sostuvo que el islam sería siempre “una constante amenaza”, algo impensable a principios del siglo XX.

-En 1.935 anticipó que el poder económico se trasladaría de Londres a Nueva York, y luego de Nueva York a Pekín.


-El hombre llegará a la Luna (1.930)... aunque no se sentía capaz de responder que se nos ha perdido allí.

-Cuando aún no se había popularizado el automóvil individual, privilegio de minorías en carreteras desiertas, en 1.926 apuntó que “el mundo moderno es una multitud de veloces coches de carreras que se encuentran bloqueados en un atasco”.

-En 1.914 lamentaba que la gente tenía cada vez más animales domésticos y cada vez menos bebés, y en 1.929 “el empeño por tener cuartos de baño y de no tener bebés”.

-También en 1.929 dijo que “la verdadera religión actual no se preocupa de dogmas ni de doctrinas. Se preocupa casi únicamente de la dieta”.

-Y en 1.930 escribió una frase que bien valdría para las recargadas ceremonias de inauguración de los Juegos Olímpicos: “El materialismo moderno es solemne con los deportes porque no tiene otros ritos que solemnizar”.

-En 1.926 advirtió sobre la revolución sexual, aunque se equivocó de costa, y se fue de la oeste (la California de 1.967) a la este: “La siguiente gran herejía será simplemente el ataque a la moral: y especialmente a la moral sexual... La locura de mañana no estará tanto en Moscú como en Manhattan”.

-¿Y la actual aversión a la moral cristiana? “Un fanatismo extraño llena nuestro tiempo: el odio fanático a la moral, especialmente a la moral cristiana” (1.909).

-Sobre el aborto y la manipulación genética, en 1.937: “Se permitirá al gobierno y a los expertos, sin juicio o discusión, disponer de las generaciones de no nacidos con la ligereza de los dioses paganos”.

-¿Qué habría dicho del divorcio exprés introducido por José Luis Rodríguez Zapatero? “El efecto obvio de un divorcio frívolo es el matrimonio frívolo”.

-¿Y de la ideología de género y el feminismo? “Cada sexo está intentando ser los dos sexos a la vez; y el resultado es una confusión más falsa que cualquier convención”.

 -También critica la gran hipocresía social: “El mundo a nuestro alrededor ha aceptado un sistema social que niega a la familia. Ayudará a veces al niño, en lugar de a la familia; a la madre, en lugar de a la familia; al abuelo, en lugar de a la familia. No ayudará a la familia (1.930).

 -Y ahondando en que “la tendencia actual de la reforma social parece que consiste en destruir todo rastro de los padres”: “Borrarán la antigua autoridad parental. Su lugar no lo va a ocupar la libertad ni la licencia, sino la autoridad mucho más supresora y destructiva del estado” (1.928).

Un volumen muy completo y rico

     Además del citado trabajo de Ahlquist, en Chesterton de pie encontramos colaboraciones de otros expertos internacionales como su biógrafo Joseph Pearce, o Aidan Mackey, fundador del G.K. Study Centre, así como de una pléyade de estudiosos españoles que, junto a los anteriores, abordan puntos concretos de la vida y obra de Gilbert Keith Chesterton.





Entre otros, Emilio Domínguez Díaz explica, por ejemplo, las razones personales que retrasaron durante al menos veinte años la conversión de Chesterton al catolicismo, que no se produjo hasta 1.922 y que continúa siendo uno de los puntos más debatidos en la biografía del maestro. Belén Rincón García recuerda las tres veces que estuvo en España (1.926, 1.928 y 1.935) y analiza la primera, un periplo por Madrid donde fue presentado por Ramiro de Maeztu y a una de cuyas conferencias asistió la Reina Victoria Eugenia. O Juan Pablo Serra analiza Manalive [El hombre vivo], de la cual habrá pronto adaptación cinematográfica, en la perspectiva de la conversión por el asombro, es decir, la visión mística de Chesterton sobre el mundo y su impacto en el carácter, el conocimiento y la moral.









Francisco Javier de la Uz Jiménez

1 comentario:

José Antonio dijo...

Francisco Javier, mi Teniente Coronel: Estamos comenzando un año muy significativo, el del primer centenario de aquella I G M que supuso el premeditado primer asalto aniquilador a lo poco que iba quedando de la antigua Europa –más aún, a lo poco que iba quedando de la civilización cristiana occidental–. Y cuando, ahora, ya resulta inocultable que esa civilización ha desaparecido prácticamente en su aspecto espiritual, sin que haya ninguna otra espiritualidad capaz de sustituirla para asegurar la continuidad del progreso digno de la sociedad, pues las otras grandes civilizaciones mundiales coexistentes también han visto perderse sus cimientos espirituales; ahora, viene la improvisación, y vienen estos intentos de las buenas-voluntades de encontrar milagrosa solución en lo que desde antaño fue despreciado. Con muy buen criterio, tú has captado uno de tales intentos; uno muy importante, porque se refiere al pensamiento de un personaje muy poco manipulable, G. K. Chesterton. Además, se trata de un gran intelectual que fue sumamente respetuoso con España y con su Historia y con su cultura.

Yo te felicito por esta captura que has conseguido, digna de tal centenario, y te agradezco la oportunidad que me das con ella, de decir algo que me gustaría que fuese constructivo. Chesterton, inglés, fue una víctima –como lo fue nuestro español Ortega y Gasset–, fue una víctima del descrédito en que habían caído la intelectualidad europea y la americana; y, por ello, ni ambos ni ningún otro pensador eminente significaron obstáculo importante para contener el desastre espiritual e ideológico al que hemos llegado. Ya avisaba el mismo Ortega, de que “responsabilidad intelectual, es de lo que más les ha faltado a los intelectuales europeos desde 1750” (y añado yo: véanse, como simple ejemplo, los intelectuales que prepararon la Revolución Francesa, por cuenta del imperialismo globalizador).

Pero no puedo terminar pesimista; Dios no va a fracasar, la sociedad humana resurgirá, la solución ya se sabe desde hace mucho tiempo y con mucha frecuencia la recordamos en Cajón de Sastre: La Auténtica Filosofía ideológica, inspirada por la Auténtica Teología.

Francisco Javier, un fuerte abrazo legionario y a tus órdenes,

José Antonio Chamorro Manzano
XVI Promoción A G M