ESE EJÉRCITO QUE VES.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
Poetas Muertos
INICIO

18/11/13

HOY COMO AYER





 

Hay veces que pienso que para entender algo de lo que está pasando hoy en España, hay que leer textos antiguos. Si sabemos escarbar entre toda la maraña de ediciones, podemos encontrar algo interesante. Es el caso de muchos de los viajeros extranjeros, que, durante el siglo XIX, recorrieron España de cabo a rabo. Y escribieron lo que vieron. De todos los viajeros, siempre me han parecido más fiables los escritores ingleses, y dentro de ellos Richard Ford es el que normalmente me parece más ponderado en sus juicios. Es crítico, pero también es el que más deja traslucir su  afición por todo lo español, sus paisajes, sus monumentos y, sobre todo, sus personas. Mientras que los escritores franceses, buscan, por regla general, el folclorismo y los “chismes nacionales”, Richard Ford y otros viajeros dan otra imagen menos costumbrista de la cosas que ven, y en especial Ford, muy influenciado por la figura del Duque de Wellington (al que llamaba “el más veraz de los hombres”), analiza con muy buen ojo lo que va viendo a su paso, que no fue poco.

No en balde Ford, hombre de gran cultura y perspicacia, una vez instalado en Sevilla, a donde se había trasladado desde Inglaterra en 1830 por problemas de salud de su esposa, recorrió a caballo miles de kilómetros por zonas de España alejadas de las rutas habituales de los viajeros románticos. Richard Ford (1796-1858), hijo del ilustre magistrado Sir Richard Ford más reconocido por ser el creador de la Policía Montada de Londres, abogado, dibujante, cronista, fue uno de los más fervorosos hispanistas, y como apuntaron algunos comentaristas de su obra: “no solo conocía España, sino que transmitía su pasión por ella”. Sobre su tumba en Exeter, figura el siguiente epitafio: “RERUM HISPANIAE INDAGATOR ACERRIMUS” (El más entusiasta explorador de las cosas de España).

Solo dos citas, para intentar ver más claro el momento actual a través de sus ojos. Están sacadas de su obra, “MANUAL PARA VIAJEROS POR CASTILLA Y LECTORES EN CASA. VOL. 1: MADRID.”, Ediciones Turner, Madrid, 1981. Este libro se editó por primera vez en Londres en 1845, aunque está escrito a lo largo de 1843; hace 170 años. Al entregarlo a la imprenta, Richard Ford, manifestó que se trataba “de un trabajo de amor”.

En la página 35 y siguientes se lee:

Los periódicos de Madrid eran en 1843 alrededor de cuarenta; en 1833, bajo Fernando VII, no llegaban, sin embargo, a media docena. …….  La consecuencia natural de armar de esta manera, sin la preparación debida, a un poder al que ni aún Inglaterra puede resistir, fue crear un nuevo tirano Frankestein, peor aún que todos los males que habían sido derrocados: la prensa se convirtió como un Calibán emancipado y como el Duque (de Wellington) ha dicho con frecuencia, en venal, insolente y licenciosa. Era comprada por los partidos, que dominaban la Regencia y los Cortes, y así ha ocurrido siempre desde entonces. ……. Sus falsedades ejercen influencia en la impresionable mentalidad nacional y consiguen llegar a tener autoridad prescriptiva porque nunca son siquiera contradichas por el descuidado gobierno. ……. En Inglaterra los periodistas no tienen la posición social de que gozan en España o Francia sencillamente porque la prensa, aunque tiene autentico poder político, refleja la opinión pública no la dirige: nuestras instituciones permanentes garantizan el orden.”

Tremendo, a mi modo de ver. Cambiar prensa por cadenas de televisión, radios, grandes y pequeños diarios, sindicatos, parlamentos, tertulias, etc.… y el panorama no parece haber cambiado.

Y en las páginas 60-61 se lee un emocionante relámpago patriótico:

La llama ardió como una erupción del Etna, un solo corazón latía en el pecho de las masas, un solo grito: Mueran los gavachos (sic), surgió de todas las bocas. Les irritaba el desprecio del extranjero, que se creía el regenerador de la altiva Castilla; rechazaban sus obsequios, recelaban de todos los motivos de prudencia y no escuchaban más que el rechinar de sus propias cadenas. La gente honrada no necesitaba ni “monjes fanáticos ni oro ingles” para levantarse, como afirmaron falsamente los bonapartistas: fue un instinto nacional que desafiaba a la pesadilla misma de sus dirigentes y jefes, gente miserable a más no poder; por ello se debe  HONOR ETERNO AL BRAVO Y NOBLE PUEBLO DE ESPAÑA.”

Sí señor, olé tus cojones (pido perdón respetuoso, es que me he calentado un poco al final). Cambiar gavachos por nacionalistas trasnochados, partidos políticos chupones, sindicalistas solo de nombre, voceras, putas, maricones, chorizos, etc.… y el panorama tampoco parece haber cambiado.

Con todo mi respeto para los disidentes, equidistantes, flojos de vareta, capulletes, oportunistas, etc.… pero la verdad es que con ellos no vamos a ningún sitio. O sí.

 

Francisco Javier Prieto Lopez del Castillo

2 comentarios:

Gonzalo Rodríguez-Colubi Balmaseda dijo...

Me ha encantado tu exposición tan clara, tan sencilla. Y ya que hablamos del Duque de Welligton, una frase para la historia. Y válida para hoy y mañana.
«Las naciones deben disponer de ejércitos eficientes, capaces de enfrentarse al enemigo en el exterior; de lo contrario, deberán prever que tendrán que enfrentarse al adversario sobre suelo propio.»

José Antonio dijo...

Me parece que ésta es la primera ocasión en la que Francisco Javier Prieto López del Castillo hace acto de presencia en las almenas de nuestra fortaleza, Cajón de Sastre; y lo hace cumplidamente –cual valeroso, lucido y diestro caballero de armas al servicio del honor y de la verdad histórica de España–. Con toda la cortesía y los buenos augurios que son norma de los caballeros poetas de esta guarnición, le doy mi más cordial bienvenida y le deseo una fructífera y brillante participación continuadora.

José Antonio Chamorro Manzano
XVI Promoción A G M