ESE EJÉRCITO QUE VES.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
Poetas Muertos
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18/10/13

LOS MARTIRES DE BUHAFORA Y DE TAFERSIT










De madrugada salimos para ocupar Buhafora y Tafersit. El avance por el llano tenía el aspecto de guerra continental; los cañones enemigos hacían fuego; pero con tal lentitud y tan mal graduadas las espoletas que, o no estallaban las granadas, o lo hacían en las nubes. Veíamos los fogonazos de los disparos de las baterías enemigas de Tayudait, Taguarda y Tizzi-Aza, y después de largo tiempo se sentía venir el proyectil; parecía que llegaba despacio y avisando para apartar a sus enemigos, se enterraba él sin estallar o estallando y los soldados aplaudían a los moros artilleros. Los tanques de Infantería marchaban en vanguardia, con sensación de poder. Detrás seguíamos los infantes, y al flanco izquierdo, la caballería. Al ocupar el morabito de Buhafora, los legionarios encontraron al pie de la colina los restos de unos veinte soldados; ya no quedaban más que los huesos grandes del esqueleto y las costillas, y al lado las ropas, acartonadas y rugosas. Con fraternal cariño iban reuniendo aquellas reliquias y con entereza varonil registrando las guerreras, dentro de las cuales se habían pulverizado los cuerpos, sin sentir ante ellas otro sentimiento que cristiana caridad. "Del II, de San Fernando!", decían al ver en el cuello las señales del emblema del glorioso Regimiento. "¡Artillero!", "¡De la Policía!"... Un mayor movimiento; los legionarios se agrupan alrededor del Capitán Ayudante de la Legión. "¿Qué es? ¿Qué ocurre?..."

¡La guerrera del Capitán Capablanca, de la Policía indígena!..., y los restos encontrados junto a ella... "Es él, mi Teniente Coronel", nos dice el Ayudante. "Mire el emblema, la medialuna en el cuello..., las señales de tres estrellas en las bocamangas... Estaba junto a la fuente y le rodeaban los restos de doce hombres... Los pondremos dentro de una caja de municiones"... El cura se nos acerca y nos invita a rezar un responso.

Avanzamos luego a Buhafora. La posición está volada; las vainas de los cartuchos, reventadas, esparcidas, clavadas; en la tierra demuestran la explosión... Todos recogen los huesos regados por el suelo... "¡Otro, Capitán de Infantería: Lacy..., y junto a él el esqueleto de un niño... Sí, sí, el morito que él prohijó y que cuando la traición de los notables que él tenía de rehenes, junto con los policías y moros amigos, al ver la lucha, se abrazó a su padre adoptivo y murió con él ..." Buhafora era un osario... Los soldados se dedican afanosamente a recoger los gloriosos restos. Los médicos van reconociéndolos... Son cerca de un centenar... Las guerreras se analizan; hay cartas, ya ilegibles, y esos objetos infantiles que guardan los soldados: lapiceros, cajitas vacías, un dedal... Siguen los emblemas: El II, Artillería, Policía. Los legionarios piden permiso; el General lo concede. Abren una fosa. A las tres de la tarde serán enterrados. La columna forma el cuadro rodeando el sepulcro. Los legionarios han pedido el honor de despedirlos con el rito legionario. El osario se traslada; las reliquias son llevadas en las guerreras de los legionarios, que se las han quitado para hacer de ellas envolturas de sudario... Los huesos heroicos se reúnen en íntimo contacto... la tierra los cubre y surge el túmulo de piedra y gigantesca cruz de madera, y todas las compañías de legionarios traen inmensas coronas de flores silvestres, y en sus cintas se lee claramente: "A LOS HEROICOS Y GLORIOSOS MARTIRES DE TAFERSIT, SUS HERMANOS, LOS LEGIONARIOS". "A NUETROS HEROICOS COMPAÑEROS DE SAN FERNANDO, LA LEGION". "A LOS ARTILLEROS HÉROES DE TAFERSIT". "A LOS QUE TAN GLORIOSAMENTE DIERON LA VIDA POR LA PATRIA".

Tte. Col. J. Millán-Astray
Jefe del Tercio de Extranjeros


                                            Monumento al soldado de las campañas de África. Melilla




Nota complementaria:

Dado que la acción narrada se desarrolló en la que había sido zona limítrofe alcanzada cuando se inició el derrumbamiento de la Comandancia General de Melilla (junio-1921), esa acción tuvo lugar al final de la reconquista del territorio (28-octubre-1922).



Los cadáveres recuperados de soldados españoles llevaban 16 meses sin enterrar, de ahí lo exiguo de los restos recuperados. La conducta habitual de los rifeños, de no enterrar los cadáveres de enemigos, era general tanto si fuesen cristianos como si fuesen musulmanes; por ello, no debe interpretarse como una ofensa añadida contra nuestros soldados el hecho de no haber sido enterrados por los cabileños próximos.

Los legionarios protagonistas de la recuperación y enterramiento, eran los de la II Bandera. La columna encargada de la operación, estaba formada por carros de asalto de Artillería, fuerzas de Policía indígena, una harka auxiliar indígena, Regulares de Alhucemas, II Bandera del Tercio, un batallón del Regimiento de Infantería Melilla 52, un batallón del Regimiento de Infantería Toledo 35, una batería del 3º Regimiento de Montaña de Artillería y una sección de ambulancia de Sanidad.

                                                                      Campamento de Tafersit en 1923

La suma de las bajas producidas en aquel día, en la referida columna y la columna que la flanqueaba por su derecha, alcanzó a la cantidad de 67, de ellas 5 muertos.

                                                                          José Antonio Chamorro Manzano

                                                                                XVI Promoción A G M

7 comentarios:

Javier de la Uz dijo...

A los mártires de Buhafora y Tafersit, los Legionarios les rindieron con todo merecimiento una gran ceremonia fúnebre, fieles a su Credo Legionario, que Millán Astray, fundador de la Legión Española y romántico de la milicia, redactó el Credo, una lista de doce máximas con el objetivo de plasmar en sentencias simples un código de conducta breve pero sustancioso, destinado a estimular la imaginación y la pasión de sus hombres por medio de sus resortes más seguros: emulación, compañerismo, virilidad... Todo Caballero Legionario debe saber de memoria el Credo y aplicarlo en todas las facetas de su vida.

Así reza la Oración del Legionario:
“Señor de la vida y la esperanza, fuente de salvación y de paz eterna, concede a nuestros difuntos el descanso eterno”.

Vivimos en una sociedad sumida en una profunda crisis moral. La reflexión de Ortega y Gasset "el grado de perfección del Ejército mide con pasmosa exactitud los quilates de la moralidad y vitalidad nacional", en su interpretación recíproca, es de plena vigencia. El espíritu del Credo Legionario impulsa al Legionario en su lucha contra esta apatía que todo lo envuelve, no contabilizando las horas de trabajo porque está acostumbrado a no contar los días, ni los meses, ni los años. No le asustan los retos ni las misiones difíciles porque nada es comparable con llegar a la bayoneta. Si tiene dificultades, sabe que al grito de ¡A mí la Legión! aparecerán cientos como él dispuestos al trabajo y al sacrificio.


José Antonio dijo...

La fotografía de la vista del campamento de Tafersit, ha sido aportada por Gran Jefe, Coronel Gonzalo; yo no la conocía y me ha tenido un buen rato analizando los diversos elementos que la componen. Son de admirar los carromatos y su ganado de tiro, pertenecientes al, casi nunca debidamente admirado y recompensado con el agradecimiento de sus beneficiarios, Cuerpo de Intendencia (que en aquellas campañas actuaba como Arma combatiente); buena parte del material campamental que se ve o que se adivina habría sido transportado en ese tipo de carromatos, porque camiones automóviles, si nos atenemos a los informes elevados al Ministerio y al Gobierno, por los Comandantes generales y por los Altos comisarios, había muy pocos en servicio. Y los almacenes de Melilla estaban a más de 100 kilómetros, y los caminos carreteros, en toda la zona perteneciente a Melilla, no existían antes de la puesta en marcha del Protectorado, y los caminos inmediatos a Tafersit se empezaron a hacer después de agosto de 1920, que fue cuando se ocupó ese poblado. Y no quiero pensar cómo estarían ellos en las épocas lluviosas. Aquí, me gustaría preguntarle a Gran Jefe, Teniente Coronel, Cañete Páez, ¿con cuántas medallas militares fueron recompensados los abnegados intendentes?

También he tratado de encontrar la cocina con sus rancheros; hay un par de sitios que me parece pudieran serlo; y en la falda del promontorio de la izquierda, me parece ver las siluetas de una línea de centinelas “a pecho descubierto”. ¡Qué pena no disponer de tiempo para seguir buscando más cosas!

José Antonio dijo...

Decidido. La cocina estaba en el edificio rectangular que se ve en la parte más alta del lado derecho; la columnita de humo que me parece ver salir por su chimenea, así lo anuncia. Por las dimensiones de las sombras, la hora estaba muy cerca del mediodía; justo la hora de ir poniendo a punto el rancho.

Francisco Ángel Cañete Páez dijo...

Mi respetado Coronel y querido amigo: Lamento no tener en mi archivo el dato que me pides respecto a las Medallas Militares concedidas al Cuerpo de Intendencia, pero en lo que si estoy de acuerdo en un todo contigo es en mi admiración y afecto a los soldados y Oficiales de tan eficaz, laborioso y abnegado Cuerpo. Esta admiración hacia el noble Cuerpo de Intendencia, ya la puse de manifiesto en un artículo que escribí con motivo de su Centenario (1911-2011) de cuyas líneas entresaco estos párrafos laudatorios que te transcribo. "Intendentes Militares Españoles, ejemplos silentes de abnegación y sacrificio, cuando arrostrando mil penalidades, y aún a costa en muchos casos de su propia vida, eran conscientes de la alta responsabilidad que el mando había depositado en ellos, pues la misión que a diario les era encomendada, consistía nada menos, que en hacer llegar el convoy de aprovisionamiento, con unas latas de sardinas, unos sorbos de agua que saciara la sed inextinguible, junto a la ansiada carta de la madre o de la novia, a sus compañeros sitiados en un viejo fortín de la manigua cubana, en el dédalo inextricable del Archipiélago filipino, o tal vez en alguno de los múltiples blocaos de la campaña africana. Situados en lugares de todo punto inaccesibles y batidos todo el tiempo por la fusilería rifeña, nuestros bravos soldados de Intendencia (bravura compartida por igual con sus hermanos los soldados defensores), tenían bien asumido el saber que la vida de estos sus entrañables compañeros sitiados en el blocao dependía casi siempre, de que les llegase el convoy de aprovisionamiento que ellos, con tanto ardor y celo transportaban. Y lo cierto es , que las más de las veces el convoy llegó, y cuando bien a su pesar no pudieron hacerlo llegar fue por haber dejado en el camino la vida de sus mejores soldados. Pues la muerte acechaba en cada recodo o detrás de cada chumbera, desde donde hacían fuego con una precisión prodigiosa, los insurrectos y feroces cabileños". Al Oficial de Intendencia de hoy, será muy difícil que le veamos desenvainar el sable para defender con su vida el convoy cuyo transporte y custodia le había sido encomendado, pues es bien cierto que los tiempos han cambiado, y el Intendente de hoy, con sus más profundos conocimientos científicos y económicos, ha sabido recoger el legado glorioso de sus antecesores los intendentes de ayer. Y el legado no ha sido de pura fórmula, sino que entraña un noble afán de estímulo y superación, y siguen siendo fieles, que no lo dude nadie, al lema que durante más de un siglo fue norma y guía de la vieja Academia abulense de Polentinos " Providere quod Providendum est". Fuerte abrazo mi Coronel y quedo a tus órdenes.

José Antonio dijo...

Francisco Javier, mi Tte. Col.: Considero que si Millán-Astray hubiese podido leer en su tiempo esos, tan sentidos, convincentes y emotivos, pensamientos tuyos, te habría llamado en el acto y te habría dado el mando de una nueva Bandera. Pues, con esos “mimbres”, es como se conseguía en el Tercio el que muchos hombres marginales de la sociedad, y hasta condenados a la pura criminalidad antisocial, pudieran fundirse fraternalmente con la gran mayoría de hombres idealistas y patriotas a todo trance que incondicionalmente nutrían las filas legionarias.

Pero aquella ocasión ya pasó; ahora, nos corresponde el dar fe de todo aquello –tal y como tú y los demás poetas lo venís haciendo en nuestro blog–, a fin de que España (el pueblo español) pueda disponer siempre de los legionarios que necesite para su defensa, sea contra la metralla y las balas de plomo o sea contra los no menos mortíferos proyectiles ideológicos que matan las almas más indefensas.

Muchas gracias, un fuerte abrazo legionario y a tus órdenes,

José Antonio Chamorro Manzano
XVI Promoción A G M

José Antonio dijo...

Francisco Ángel, mi Tte. Col.: Con tu pronta y cumplida respuesta a mi llamada de ayuda, demuestras una vez más que tu centinela en las almenas de esta inexpugnable fortaleza defensora de las esencias pro patria española, es una centinela que constantemente realizas con igual prontitud y desvelo que frente al más amenazador enemigo. Creo que tus párrafos laudatorios dedicados a los abnegados y tantas veces heroicos soldados de Intendencia, constituyen un inestimable acto de justicia y compañerismo en reconocimiento a su memorable contribución histórica al obediente quehacer militar guerrero de nuestros ejércitos; un acto que emocionalmente podrá tener tanto valor como el del reconocimiento oficial materializado en la concesión de medallas a los más distinguidos; y un acto que cuenta con la entusiasta adhesión de todo militar español bien nacido.

En tu calidad de fiel Legionario de Honor y maestro militar de intendentes, no puede extrañarnos, a tantos como ya bien te conocemos, tu legionaria predisposición a avanzar con denuedo por entre los mortíferos proyectiles ideológicos inanes anticivilización que aviesamente se disparan contra España y su Historia y su futuro histórico.

Muchas gracias, un fuerte abrazo legionario y a tus órdenes,

José Antonio Chamorro Manzano
XVI Promoción A G M

Francisco Ángel Cañete Páez dijo...

Gracias a ti, mi Coronel, por tus siempre amables y acertadas reflexiones, puestas de manifiesto en esta Fortaleza inexpugnable de amor a España y a su Ejército, cual es "EL CLUB DE LOS POETAS MUERTOS" Representa para mi un gran honor el haberte conocido, siquiera sea a través de este prestigioso blog, y espero tener ocasión de poder abrazarte en persona. En el entretanto lo hago hoy de nuevo mediante las presentes líneas. Siempre a tus órdenes. Paco Ángel.