ESE EJÉRCITO QUE VES.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
Poetas Muertos
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23/10/13


LA ACADEMIA GENERAL MILITAR EN SU SEGUNDA ÉPOCA
Zaragoza (1927-1931)





IN MEMORIAM

A la memoria del Excmo. Sr. Teniente General DON ADOLFO ESTEBAN ASCENSIÓN, Caballero Laureado de San Fernando, formado en las aulas de la Academia General Militar (2ª Época), que hasta su fallecimiento en Madrid el 9 de Noviembre de 2007, a sus 96 años, aún lucía con orgullo y prestancia sobre el uniforme la preclara Cruz de las Rojas Espadas orlada de laureles.
 


 
El día 8 de Febrero de 1893, el Teniente General  López Domínguez, Ministro de la Guerra, ponía a la firma de S.M. La Reina Doña María Cristina de Habsburgo-Lorena, Regente del Reino, tras la muerte de su esposo el Rey Don Alfonso XII, un Real Decreto por el que se suprimía la ACADEMIA GENERAL MILITAR de Toledo. De esta forma, sin argumento alguno de peso ( los aducidos en la parte expositiva del citado Real Decreto se me antojan ridículos), sin causa alguna que lo justificase, se cierra este importante Centro de Enseñanza Militar, verdadera escuela de fraternidad y compañerismo, con vivencias juveniles que van a perdurar durante toda la vida, sea cual sea el emblema que se ostente en el cuello del uniforme, y en el que la Patria y el Estado tenían depositadas sus mas firmes esperanzas.


Muy fuertes debieron ser las presiones que hubo de soportar Doña Maria Cristina para estampar su firma al pie del Real Decreto por el que se cerraba un centro tan prestigioso, creado a iniciativa de su difunto esposo y cuya bandera ella misma había bordado y entregado a la Academia, a través de un representante regio, tan sólo siete años antes. Pero no hubo vuelta atrás. La Academia General Militar de Toledo cerró sus puertas en 1893 y no las volvería a abrir hasta 34 años mas tarde, en 1927; pero ya no sería en Toledo, sino en la Heroica e Inmortal Ciudad de Zaragoza.

 
Un antiguo alumno de la primera “GENERAL”, Don Miguel Primo de Rivera y Orbaneja, convertido ya en teniente general y con dos laureadas sobre el pecho, ostentaba en ese año de 1927 la Presidencia del Consejo de Ministros de España, en la Monarquía de Don Alfonso XIII.  Ya hacía tiempo que Primo de Rivera tenía en mente el restablecimiento de la Academia General Militar, convencido de los beneficios morales que aportan a los jóvenes aspirantes a oficiales la unidad de enseñanza y la identidad de procedencia en estos primeros y decisivos años de la milicia. Es por ello, que finalizada la campaña de Marruecos y abortada la “Sanjuanada”, con España en paz y el trabajo y la economía en cotas muy altas, el General estima que es llegado el momento de convertir en realidad su ya larga y lejana aspiración.


Dos componentes, uno geográfico y otro humano se concilian en la mente de Don Miguel. En cuanto al geográfico, lo tiene decidido: la Academia General se ubicará en Zaragoza. Para ello, ya ha dado su aprobación (con la venia de S.M. El Rey) a unos terrenos próximos al campo de maniobras de San Gregorio; un lugar desértico, azotado por el viento del Moncayo, muy frío en invierno y con un sofocante calor en los meses estivales. Lugar este muy propio para endurecer el cuerpo y fortalecer el espíritu de nuestros futuros oficiales. Se dotan pues los presupuestos económicos para hacer frente a la magna obra y comienzan sin demora los trabajos de construcción del emblemático edificio.
 

En cuanto al factor o componente humano ( de mucha mayor trascendencia que el geográfico), el general –me sigo refiriendo a Primo de Rivera-  ha pensado en designar para el cargo de director al General Franco, el mas joven del Escalafón de Generales y con una brillantísima Hoja de Servicios. Franco, que duda en un principio, pues estima que el cargo de director lo desempeñaría mejor su gran amigo y antiguo jefe del Tercio de Extranjeros Don José Millán-Astray, accede al fin, al hacerle saber Primo de Rivera que él es también el candidato del Rey. En su virtud, por Real Decreto de 4 de Enero de 1928 se nombra Director de la incipiente ACADEMIA GENERAL MILITAR al Excmo. Sr. General de Brigada de Infantería DON FRANCISCO FRANCO BAHAMONDE,  quien de inmediato se pone “manos a la obra”con su impresionante y agotadora capacidad de trabajo.
 



Pero ya unos meses antes, había tenido lugar la publicación en el Diario Oficial de la Restauración o Reorganización de la Academia General Militar de Zaragoza. El Real Decreto lleva fecha de 20 de Febrero de 1927 ( el General Franco, amante de la tradición militar, ha hecho coincidir en la nueva fecha, el día y el mes de la fundación de la primera “General”, y lo mismo haría en el Decreto de la Tercera Época), y las firmas del Ministro de la Guerra, General O’ Donnell y la de S.M. El Rey Don Alfonso XIII. 
 

Instalado en Zaragoza el matrimonio Franco-Polo es muy bien recibido por la alta sociedad aragonesa que ve en el General Franco al sucesor en el mando del Tercio de Extranjeros de su heroico paisano el Teniente Coronel Don Rafael de Valenzuela, muerto gloriosamente el día 5 de Junio de 1923, en el combate de Tizzi-Assa, al frente de sus banderas legionarias, y cuyo cadáver reposa en la cripta de la Basílica del Pilar.


Desde su despacho provisional en el viejo cuartel del Carmen (junto a la Puerta que con tanto valor y arrojo defendiera la heroica Agustina) y desde primeras horas de la mañana el General Franco se afana en confeccionar la lista de profesores que, bajo su dirección, se van a encargar de moldear el espíritu y la inteligencia de los jóvenes que aspiren a ser oficiales del Ejército.  Y ello sin descuidar la marcha de los trabajos de construcción del nuevo Centro que se están llevando a cabo bajo la dirección de los competentes ingenieros militares Don Vicente Rodríguez y Rodríguez y Don Antonio Parellada García.   En cuanto al profesorado, es evidente que Franco quiere contar, en una importante proporción, con los oficiales que ha tenido a sus órdenes en el Tercio de Extranjeros. Y aunque sabe de sobra que un cadete no es un legionario, sin embargo quiere que la mística, el sacrificio, el espíritu, la disciplina y el compañerismo que se practica en La Legión y que se condesa en ese tratado místico-religioso que es el “CREDO LEGIONARIO”, estén muy presentes en la enseñanza a impartir a sus alumnos.  A su llamada acuden prestos: el Coronel Don Miguel Campins Aura, a quien Franco nombra Jefe de Estudios; los tenientes coroneles Sueiro y Esteban Infantes, de Infantería; Monasterio, de Caballería; Yeregui Moreno, de Artillería y Berdejo Nadal, de Ingenieros. Los Comandantes Pita da Veiga, Franco Salgado y Alonso Vega, así como los capitanes Barba, Rama, Gotarredona y Vicario entre otros. A imitación del “Credo Legionario” Franco redacta el “DECÁLOGO DEL CADETE”, verdadero compendio de preceptos morales que marcará la impronta por la que se han de regir los Caballeros Cadetes desde su ingreso en la Academia.


En Mayo de 1928 se convocan 250 plazas de Caballeros Cadetes, a las que se presentan 785 aspirantes y de los que ingresan 215. Para el ingreso se exige tener superado cuatro cursos completos de Bachillerato Universitario, además de un fortísimo examen de educación física, y la superación de dos grupos de materias: uno de ciencias y otro de letras.  Los profesores y cadetes vestirán uniforme de lanilla gris, con cordones rojos (los alumnos), gorra de plato con franja encarnada, ceñidor de cuero y machete corto. El día 3 de Octubre de 1928 se inaugura el curso escolar con la presencia del Teniente General Primo de Rivera, Presidente del Gobierno a la sazón, y alumno aventajado de la “Primera General”, acompañado del Ministro de la Guerra, General Martínez Anido.


El primer curso en la Academia General de Zaragoza (1ª Promoción, 2ª Época) – o mas concretamente XI Promoción, contando las diez primeras de la antigua “General”- transcurre con normalidad, sometidos los cadetes a una férrea disciplina impuesta por el Director y con unos horarios rígidos por demás. El día 6 de Febrero de 1929 llega a la Academia la triste nueva del fallecimiento de la Reina Doña Maria Cristina, aquella egregia señora que bordara la Bandera de la primera Academia General y que con harto sentimiento tuvo que firmar el Decreto de disolución de la misma.  El día 5 de Junio de 1930, se celebra el solemne acto de la Jura de Bandera de la II Promoción (la XII). Preside S.M. El Rey Don Alfonso XIII al que se le rinden los honores de Ordenanza, prestando juramento los cadetes ante la antigua Bandera que bordase su madre la Reina Maria Cristina. Rotas las filas, el Rey rompe el protocolo para abrazar al cadete Joaquín de Valenzuela, hijo del heroico teniente coronel Don Rafael de Valenzuela. Don Alfonso quedó entusiasmado con la disciplina y marcialidad de los cadetes, y así se lo manifestó, con su mas entusiasta felicitación, a su Director, el General Francisco Franco, invitando a la Academia a que se trasladase un día a Madrid, para dar la guardia en el Palacio Real.  El día 26 de Octubre de 1930, visita la Academia General el ministro francés de la Guerra André Maginot, famoso por el diseño y trazado de sus impresionantes fortificaciones en la Primera Guerra Mundial, que queda gratísimamente impresionado de su visita al Centro y condecora a su Director con las insignias de la Legión de Honor.

 


En la tarde del 12 de Diciembre de 1930, se deja oír en la Academia General de Zaragoza el siempre inquietante toque de “Generala”. El capitán Don Fermín Galán se había sublevado en Jaca y avanzaba hacia Huesca con tropas a sus órdenes. Franco, que ha tenido a sus órdenes a Galán en el Tercio, dispone que la Academia tome parte en la defensa de Zaragoza por si los sublevados consiguen llegar hasta allí. No fue necesario; Galán es derrotado junto a la ermita de Cillas, en las cercanías de Huesca, y juzgado en Consejo de Guerra sumarísimo es fusilado el 13 de Diciembre.
 
 
Proclamada la República en España el día 14 de Abril de 1931, la Academia General de Zaragoza, ajena a toda política, continúa desarrollando sus actividades académicas con toda normalidad.  El mismo día 14 de Abril, el Capitán General de la V Región  Militar, Don Jorge Fernández de Heredia, entrega el mando al general  Gómez Morato, quien aconseja a su compañero Franco que cambie la  bandera bicolor que ondea en la Academia por la nueva enseña republicana, a lo que Franco se niega hasta no recibir la orden por escrito. Nombrado Capitán General de la V Región el general Don Leopoldo Ruiz Trillo el 17 de Abril, nada mas tomar posesión envía a Franco la orden por escrito de sustitución de la Bandera. Franco la acata y al toque de oración del día 20 de Abril de 1931, se arría la última bandera rojo y gualda que aún ondeaba en España. Desde el día 14 al 20 de Abril , la única bandera bicolor que ondeó en España, fue la Bandera de la Academia General Militar de Zaragoza.

 
No debió gustar mucho al nuevo Ministro de la Guerra Don Manuel Azaña Díaz el asunto de la bandera de la Academia General, pero, en esta ocasión, no se atrevió a tomar providencia alguna contra su Director, pues en su amplio abanico de reformas estaba la desaparición del emblemático Centro de Enseñanza Militar. Y esta no se hizo esperar. Por Decreto de 30 de Junio de 1931 (Colección Legislativa Nº 410) se dispone el cierre de la Academia General Militar de Zaragoza, volviéndose al antiguo sistema de Academias especiales y específicas para cada Arma o Cuerpo; si bien, y teniendo en cuenta criterios economicistas, refundidas sólo en dos: estableciéndose en Toledo la Academia de Infantería, Caballería e Intendencia, y en Segovia, la de Artillería e Ingenieros.  El día 14 de Julio de 1931 tiene lugar el acto de despedida. Durante el mismo, su todavía Director Don Francisco Franco, pronuncia un importante discurso como última “ORDEN GENERAL” a sus Caballeros Cadetes. En él defiende la obra que ahora desaparece cuando ya empezaba a dar óptimos frutos, afirmando que :” aunque se deshaga la máquina, la obra queda y la obra sois vosotros, los 720 Oficiales, paladines de la lealtad, la caballerosidad, la disciplina, el cumplimiento del deber y el espíritu de sacrificio por la Patria...” Refiriéndose a la disciplina el General Franco les da a sus cadetes en esta última Orden, todo un concepto moral y filosófico de tan alta virtud, cuando les dice “¡Disciplina! Nunca bien comprendida y definida ¡Disciplina! que no encierra mérito cuando la condición del mando nos es grata y llevadera, ¡Disciplina!... que reviste su verdadero valor cuando el pensamiento aconseja lo contrario de los que se nos manda, cuando el corazón pugna por levantarse en íntima rebeldía, o cuando la arbitrariedad y el error van unidos a la acción del mando. Ésta es la disciplina que os inculcamos. Ésta es la disciplina que practicamos, éste es el ejemplo que ofrecemos”.  Les habla después Franco del Compañerismo, cuando les dice “Compañerismo, que lleva en sí el socorro al camarada en desgracia, la alegría por su progreso, el aplauso al que destaca, y la energía también con el descarriado o perdido” Les habla también del honor “ Que no es exclusivo de un Regimiento, Arma o Cuerpo; que es patrimonio del Ejército y se sujeta a las reglas tradicionales de la caballerosidad e hidalguía”. Para terminar su alocución despidiéndose de sus cadetes: Sintamos hoy al despedirnos, la satisfacción del deber cumplido y unamos nuestros sentimientos y anhelos por la grandeza de la Patria gritando juntos ¡Viva España!.  Y la Academia General cerró sus puertas por segunda vez, que ya no volvería a abrir hasta el inicio de la década de los cuarenta, convertido su antiguo Director en Jefe del Estado y Generalísimo de los Ejércitos.
 

 


Al inicio de la Guerra Civil, los cadetes de Franco, en un ejemplo de lealtad y cariño al Jefe sin precedentes conocidos hasta entonces en ningún ejército, acudieron en tromba a su llamada desde todas las guarniciones de la Patria, pasando de inmediato en su inmensa mayoría (un 96%) a formar en las filas del Ejército Nacional que lideraba su antiguo general director.  En sus bocamangas lucían las dos estrellas de seis puntas que los distinguía como tenientes del Ejército, que a los pocos meses de iniciada la guerra se convirtieron en tres, pues su antiguo Director los ascendió a todos a Capitanes, otorgándoles la misma antigüedad: de 20 de Marzo de 1937. De su brillante y valerosa actuación en la campaña nos da idea el crecido número de bajas que tuvieron: 134 Oficiales de la 2ª “General” murieron en combate luchando en el bando nacional y 2 en el de la República; 84 fueron fusilados en zona republicana y 7 en la nacional, y 6 fueron declarados “Mutilados Absolutos”. A cuatro de estos Oficiales les fue concedida la Cruz Laureada de San Fernando,(1) y 35 obtuvieron la Medalla Militar Individual.
 




Con la paz, los antiguos alumnos de la “GENERAL” zaragozana hicieron – en su inmensa mayoría- una brillante carrera militar. Tan sólo uno, de los 728 alumnos formados en la Academia General (2ª Época) alcanzó el alto empleo o dignidad militar de  CAPITÁN GENERAL DEL EJÉRCITO, y este fue el Excmo. Sr. DON MANUEL GUTIÉRREZ MELLADO, ascendido con carácter honorífico en 1994. Amplia es también la nómina de los tenientes generales de esta procedencia, entre los que cabe reseñar: los hermanos Coloma Gallegos (Don Julio y Don Francisco de Paula), Don Félix Álvarez-Arenas Pacheco, Don Joaquín de Valenzuela ( el cadete que abrazó el Rey Alfonso XIII en Zaragoza), Don Federico Gómez de Salazar y Nieto, Don Fernando de Santiago, Don Emilio Villaescusa Quilis, Don Antonio Ibáñez Freire, Don Tomás de Liniers y Pidal y por supuesto Don  Adolfo Esteban Ascensión, fallecido en Madrid, el día 9 de Noviembre de 2007,a quien con el mayor cariño y respeto me he permitido dedicarle el presente artículo, en sentida “In Memoriam” en íntimo y particular homenaje al ser el último de los Caballeros Laureados que, a sus 96 años, aún ostentaba sobre el uniforme,  erguido  y orgulloso tan preciada condecoración. (2)   Así como un nutridísimo grupo de generales de División y de Brigada, formados todos en las aulas de la Academia General de Zaragoza, en su 2ª Época.


Y aquí concluyo estas líneas, redactadas como modesto homenaje de un Oficial de Complemento hacia mis compañeros de “La General”.  Tres décadas y media de servicio activo como Oficial, alternando con ellos en toda clase de servicios me han llevado a contar con muchos y muy queridos amigos de esta procedencia.(3)A ellos- entre los que hay magníficos historiadores- les cedo el testigo de continuar la historia de la 3ª Época de “La General”, posiblemente la mas floreciente, dada su longevidad (la LXXIII Promoción ya está llamando a su puerta); para que su Historia sirva de ejemplo y estímulo a los jóvenes españoles, que dejando a un lado el hedonismo imperante en una buena parte de nuestra juventud, se afanan en su estudio diario, con la ilusión de vestir un día el honroso uniforme con los rojos cordones de cadete de la Academia General Militar y para que con su entusiasmo y juvenil entrega seguir haciendo realidad los versos del Himno de la Academia:
 

“Y UNIDA SIEMPRE LUCHARÁ HASTA EL FIN

POR ESPAÑA LA ACADEMIA GENERAL”.


 

NOTAS

1)Algunos historiadores afirman que son cinco los Laureados  de la AGM, en su 2ª Época, al incluir entre ellos al heroico Teniente de Intendencia DON LUIS MAYORAL MASSOT, como procedente de la Academia General Militar, sin embargo, repasadas fehacientemente las listas de Tenientes de Intendencia promovidos en las tres únicas promociones de la Academia General Militar en su 2ª Época, su nombre no figura entre ellos.

(2)  El vigente Reglamento de la Real y Militar Orden de San Fernando, ha dado entrada en la misma a los poseedores de la MEDALLA MILITAR INDIVIDUAL, pero sin poder ostentar la Cruz Laureada, luciendo cuando vistan de uniforme ( ya quedan muy pocos, cuya vida guarde Dios muchos años)  su Medalla Militar. En suma: Estos dignos poseedores de la Medalla Militar Individual son Caballeros de la Orden Militar de San Fernando, pero no son “Caballeros Laureados” de San Fernando.
 
(3) También familiarmente estoy ligado a la Academia General Militar, pues dos hermanos de Paqui ( mi mujer qepd), mis cuñados Fernando y Antonio López-Canti y Mendoza, Coroneles de Infantería, pertenecen a la VIII Promoción de la AGM.
 

Por Francisco Ángel CAÑETE PÁEZ

Comandante de Infantería
Economista y Profesor Mercantil

13 comentarios:

jabu.59 dijo...

Resurge de nuevo( como el Rio Guadiana) cuando todos le echabamos de menos, con nuevos y transparentes brios, nuestro entrañable amigo Paco, militarmente el Cte. Don Francisco Angel Cañete Paez (para mi TCol). Con un magnifico, historico y cronologico articulo, sobre la forja y crisol de los Oficiales del Ejercito de Tierra como es la Historia de nuestra Academia General militar. Maestro como siempre "magnifico y soberbio"en tu articulo,de aquellos que tenemos el honor de conocerte a ti como tu magnifica pluma, no nos dejas de sorprender porque cada vez te superas más, en cada aticulo que escribes.No quisiera cerrar este modesto comentario con una cita del genio Hemingway "La guerra es un crimen.Pregúntaselo a la Infantería y también a los muertos.
Te reitero mi mas sincera enhorabuena Maestro. José Antonio

Santos Martínez Valledor dijo...

Querido amigo Paco. Como siempre tediaría que eres magistral con esa base de conocimiento que tienes sobre los temas que redactas ,en este te sales. La lástima es que queden tantos envidiosos y además vallan de incógnito y se dediquen a desprestigiar estos artículos tuyos que no tiene precio,te recomiendo que sigas por este camino para envidia de muchos y nos sigas amplíando nuestros conocimientos. Un fuerte abrazó de siempre amigo. Santos

Juan Garrido dijo...

Mi Respetado Comandante, magistral el trabajo literario que ha realizado en la elaboración de este magnífico articulo, sabemos de su empeño en documentar sus trabajos que expone por mediación de este blog para bien de sus lectores y seguidores. En esta ocasión nos relata la gran labor que han llevado siempre a cabo en sus distintas épocas las Academias Militares y en el caso que nos ocupa la Academia General de Zaragoza. Creo que fue muy acertado el nombramiento del general Franco como director de la “General” y prueba de ello es el caudal humano de grandes hombres que surgieron de esas aulas que inscribieron sus nombres en el libro de la historia para el bienestar de nuestra querida España. Llama poderosamente la atención el nivel de preparación exigida a los aspirantes para poder optar a una plaza de ingreso en la Academia,de ahí, la cifra tan baja que lograron el ingreso en ella. Por último, quisiera destacar la muestra de lealtad y cariño que demostraron los oficiales a la llamada de su Jefe cuando este les requirió, cumpliendo así con el Juramento de Fidelidad a su Bandera de no abandonar nunca a sus jefes. Mi querido amigo, muchas gracias por deleitarnos con esta maravilla de Artículo. Reciba un afectuoso saludo, de su antiguo subordinado, Juan.

Jesús G. Olmos. dijo...

Mi querido amigo y comandante Paco, como no podía ser menos, de nuevo me has vuelto a deleitar con este relato, tan excelentemente documentado, sobre nuestro Glorioso Ejército. Creo, que ahí estuvo muy acertado S.M. el Rey en el nombramiento de Excmo. Sr. General de Brigada de Infantería DON FRANCISCO FRANCO BAHAMONDE que tanta Gloria dio a nuestra Patria. “…La lealtad, la caballerosidad, la disciplina, el cumplimiento del deber y el espíritu de sacrificio por la Patria...”, aunque no soy militar de profesión, pero sí de corazón, como bien sabes amigo Paco son lemas que llevo moralmente por bandera. Como siempre, un abrazo, y a las ordenes de Usía (no me riñas, que tres encomiendas te lo avalan) y al servicio de mi Patria llamada España.

Anónimo dijo...

Querido Paco. Mi Comandante:
De nuevo aparece en estas singulares páginas de Cajón de Sastre, otro de tus formidables artículos, con la dignidad y sabiduría que encierra tu dedicación al estudio permanente de cualquier tema a tratar. Gracias a tu esfuerzo investigativo, sacas a la luz, en interés de tus habituales lectores, temas de interés colectivo.
Es motivo sobrado para darte una sincera enhorabuena una y mil veces, en merecido tributo a esa labor permanente que desarrollas.

Jamás abandones, sigue con tu labor informativa y siendo el espejo limpio, en el que nos miramos tus compañeros.

En el amor a España.
En el recuerdo indeleble a los que se formaron y se forman en nuestras Academias.

Honor y Gloria.

Con nuestro agradecimiento, a la espera de tu siguiente trabajo.

Un fuerte abrazo.

Salvador Soria Soria.
Alférez.(IPS.Infantería).
Legionario de Honor.

Jose V. Ruiz De Eguílaz y Mondría dijo...

” aunque se deshaga la máquina, la obra queda y la obra sois vosotros, los 720 Oficiales, paladines de la lealtad, la caballerosidad, la disciplina, el cumplimiento del deber y el espíritu de sacrificio por la Patria...”
Franco, ese hombre.

Francisco Ángel Cañete Páez dijo...

Sabias palabras, mi Coronel, insertas en la famosa Orden del 14 de Julio de 1931, en que el General Franco, Director de la Academia General Militar,con la profunda tristeza que embarga su persona y su ánimo, al ver que una Orden inicua destruye ( eso se creía el que dio la orden del cierre del prestigios Centro Militar docente y cuán equivocado estaba)todo el impresionante trabajo académico forjado en tan breve espacio de tiempo) se despide de sus Cadetes. Pero ahí quedaba su "obra" : los siete centenares de futuros Oficiales formados en sus aulas, a los que la Patria les tenía reservadas brillantes páginas de honor y patriotismo. Muchas gracias , mi coronel, por su acertado Comentario. Fuerte abrazo y quedo a sus órdenes. Paco Ángel.

José Antonio dijo...

Francisco Ángel, mi Teniente Coronel: De nuevo has acudido a la cita con nosotros tus fieles lectores, tus entusiastas fans; de nuevo has desplegado tu ensoñadora alfombra mágica literaria, para permitirnos sobrevolar cabalgando sobre ella por los más altos, serenos y lejanos espacios siderales reservados al noble pensamiento trascendente, para estar a salvo allí –las conciencias– de toda la perturbadora mundanal algarabía que emana del narcótico carnaval permanente montado por la sedicente política “democrática globalizadora”; de nuevo nos haces posible una feliz escapada, hasta los dominios del más puro y ensoñador firmamento celeste reservado a los genuinos amantes o admiradores del espíritu militar patriótico, una feliz escapada de este deprimente panorama de indignidad vital al que nos tiene condenados dicha loca e inicua política que se ha adueñado fraudulentamente de nuestras vidas desde hace ya demasiado tiempo. Y ello sin que, como decía aquel tango argentino, nos quepa el consuelo de poder llorar nuestra desgracia, porque las lágrimas trenzadas se niegan a brotar.

En los tiempos en que vivimos, constituye un verdadero lujo el poder leer algo que haya sido escrito con la claridad, limpieza de espíritu y dominio literario con que lo haces tú. Y ahí están para confirmarlo los afectivos comentarios de algunos de tus muchos seguidores; comentarios que también disfrutamos todos los demás lectores. Entre los datos que aportas en el tema que comentamos, los hay que presentas como dudosos; sobre alguno de ellos añadiré mi opinión por si puede ella contribuir a aclararlos en alguna medida; pero lo haré en otro comentario, para no alargar demasiado éste.

Vaya ahora mi debida cordial felicitación por tu trabajo,

José Antonio Chamorro Manzano
XVI Promoción A G M

Francisco Ángel Cañete Páez dijo...

Gracias de nuevo mi Coronel, por tu amable felicitación a mi último artículo, en el que gloso con gran afecto y cariño la Historia, breve por motivos ajenos a la voluntad de su Director, de la Academia General Militar, en su segunda época. Mi afecto a los componentes de "La General" ( 3ª Época)es lógico por demás. He compartido con vosotros un largo período de mi vida militar y hoy me honro en tener un gran número de queridos amigos y compañeros, de esa procedencia. ( Entre ellos, ya si me lo permites, te encuentras tu). En cuanto a los distinguidos compañeros de la Segunda Época de La General, vaya mi respeto y admiración para todos ellos, si bien quisiera resaltar a uno, de la 2ª Promoción de esta II Época, que ciñendo faja rojo carmesí del generalato y revestido de verde camisa abierta ( por si la muerte aparece ,no hallar cerrada la puerta) me concedió el Título, para mi el más preciado, de "LEGIONARIO DE HONOR". Me estoy refiriendo al General Don Antonio Maciá Serrano, con quien me unió profundos lazos de subordinación , respeto y cariño. Muchas gracias, mi coronel, un fuerte abrazo y quedo a tus órdenes. Francisco Ángel

José Antonio dijo...

Con respecto al caso dudoso expuesto en la NOTA 1) y que dice: “Algunos historiadores afirman que son cinco los Laureados de la AGM, en su 2ª Época, al incluir entre ellos al heroico Teniente de Intendencia DON LUIS MAYORAL MASSOT, como procedente de la Academia General Militar, sin embargo, repasadas fehacientemente las listas de Tenientes de Intendencia promovidos en las tres únicas promociones de la Academia General Militar en su 2ª Época, su nombre no figura entre ellos”.
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Mi opinión:

El Cuerpo de Intendencia inició la relación numérica de sus promociones graduadas en ella, con la núm. 1, salida (o egresada, como dicen los hispanos americanos) en 11 de agosto de 1855, y durante bastantes años salieron dos o tres y hasta cuatro (1875) promociones. Las promociones 97, 98 y 99 estaban constituidas por alféreces alumnos procedentes de la A G M de Zaragoza, en su II Época, y salieron graduados como oficiales del Cuerpo, en los años 1932, 1933 y 1934, En ninguna de éstas podía figurar el nombre del Tte. Mayoral, puesto que él salió siendo el núm. 1 de la 100 Promoción, en 15 de julio de 1935.

Sin embargo, la Academia de Intendencia incluye la 100 Promoción entre las procedentes de la A G M, y ello es lo que motiva el caso dudoso que se nos presenta. La cuestión estriba en que los alumnos componentes de la 100 Promoción habían ingresado en la convocatoria de 1931 para ingreso en la A G M, y, al quedar suprimida ésta, los aspirantes ingresados se incorporaron directamente a sus respectivas academias especiales –sin que ninguna de las especiales hubiera tramitado la convocatoria de ingreso, y por ello se la atribuían a la A G M –.

Francisco Ángel Cañete Páez dijo...

Mi respetado Coronel: A la vista de los sólidos argumentos que aportas en tu anterior Comentario, hemos de considerar el que se adicione a "La General " ( 2ª Época), esa quinta Laureada otorgada al heroico Luis Mayoral Massot, a las cuatro concedidas a los no menos heroico Oficiales: Esteban Ascensión, Gómez -Landero, Marzo Mediano y Andrés Velasco, formados como Cadetes en sus aulas zaragozanas; si bien la formación académica de Mayoral como Alumno, tuvo lugar en el Alcázar de Toledo, donde la República (léase Don Manuel Azaña) había reagrupado las Academia de Infantería, Caballería e Intendencia ( según él por criterios economicistas), donde salió promovido a Teniente en 1935, motivo por el cual yo no lo pude encontrar entre los tenientes de las tres promociones formados en la AGM de Zaragoza. Fuerte abrazo y quedo a tus órdenes. Francisco Ángel

José Antonio dijo...

DIARIO OFICIAL DEL MINISTERIO DE LA GUERRA
Año XLVIII. -D. O. núm. 160, Domingo, 14 de julio de 1935 -Tomo III. Pág. 160
ORDENES. Ministerio de la Guerra. Estado mayor Central. Segunda sección. Ascensos.

Circular. Excmo. Sr.: Conforme con lo propuesto por la, Academia de Infantería, Caballería e Intendencia, he resuelto conceder el empleo de teniente de su respectiva Arma y Cuerpo a los dieciséis alféreces-alumnos de Infantería, tres de Carbal1ería y tres de Intendencia del citado centro de Enseñanza que figuran en la siguiente relación, que empieza con D. José Matz Gutiérrez y termina con D. Fernando García Gómez, los cuales han terminado con aprovechamiento e1 plan de estudios reglamentario, asignándoles la antigüedad del día 15 del mes actual y debiendo figurar en las respectivas escalillas por el orden en que aparecen colocados.
Lo comunico a V. E., para su conocimiento y cumplimiento.
Madrid, 13 de julio de 1935.
Gil Robles
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RELACIÓN QUE SE CITA
Para el Arma de Infantería:
D. José Matz Gutiérrez
“ Miguel Anglada Romeu
“ Fernando García Almenta
“ Juan Salguero Infantes
“ José Ardila García
“ Mateo Prada Canillas
“ Jaime Prada Enrich
“ Fernando Iglesias Miguez
“ Pablo Álvarez de Lara Ramírez
“ José García de Paso Pérez
“ Antonio Saracíbar Bazán
“ Rufino Martín González
“ Ángel Lara del Cid
“ José Álvarez Pacheco
“ Nicanor Felipe Martínez
“ Eduardo Cancela Díaz.

Para el Arma de Caballería
D. José Ruiz Pardo
“ José Ruiz Malasechevarría
“ Manuel Ordaz Ozopardo.

Para el Cuerpo de Intendencia
D. Luis Mayoral Massot
“ Enrique Castro Miranda
“ Fernando García Gómez.

Madrid, 13 de julio de 1935.

Mª José Morgan dijo...

Amigo Francisco Ángel: Como fiel seguidora que soy de tus artículos, una vez más tengo que decirte, el buen hacer digno de ti, siempre te diré que eres la persona más documentada, que te gusta investigar minuciosamente cada tema a tratar, sigue deleitandonos con tus bellas historias, te leo con entusiasmo. Un saludo cariñoso.
Mª José Morgan