ESE EJÉRCITO QUE VES.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
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21/10/13

El mito del nacionalista Lluís Companys









            






ERC ha rendido la pasada madrugada  del martes, 15 de octubre de este año, homenaje al ex presidente de la Generalidad Lluís Companys en el Foso de Santa Eulalia del Castillo de  Montjuich en el 73º aniversario de su fusilamiento

Mas, también homenajea al ex presidente, después de ser éste, responsable político de los 522 Religiosos asesinados en Tarragona en 1.936 y realizado dos días antes, los actos de Beatificación en esa ciudad.    



                                           
                                                                                     Lluís Companys



El Castillo de Montjuich (siglo XVII) está situado sobre una cima de su mismo nombre y que domina la ciudad de Barcelona. En sus orígenes, fue mandado construir en tiempos de Felipe IV. En él murió fusilado Francesc Ferrer i Guardia durante las revueltas de la Semana Trágica. También sirvió de prisión durante la Guerra Civil y fue lugar de fusilamientos masivos a todos aquellos que eran sospechosos de ser de derechas. Dando lugar primero a los fusilamientos de los sublevados entre otros el General sublevado Goded el 12 de Agosto de 1.936. Los republicanos y Frente Popular fusilaron en la fortaleza entre 1.936 y 1.939 en el foso de Santa Elena, a 247 alzados o acusados de ser simpatizantes de derechas y la utilizaron también como prisión.


Foso entrada al Castillo de Montjuich

Que no nos engañen: Lluís Companys fue un peligro para la convivencia catalana: cada vez más radicalizado, no dudó en romper la legalidad vigente y usar la fuerza y la violencia para alcanzar sus objetivos. Primero, mediante un golpe de Estado contra la República el 6 de octubre de 1.934; luego, armando a las milicias armadas en 1.936. Muy lejos del prócer “demócrata” que nos quieren vender.

“El Pajarito”. Éste es el apodo por el que se conoce a un personaje tenebroso y oscuro, que causó miles de asesinatos a causa de su cobardía y falta de coraje, y que tan sólo demostró un poco de valentía en el momento de su muerte. El personaje en cuestión no es otro que el actualmente venerado hasta el aburrimiento Lluís Companys i Jover.

La biografía de Companys es extensa y compleja, y repasando su militancia política sorprende la falta de una línea ideológica clara, pasando de ser un abogado de anarquistas a ser miembro destacado del partido derechista de Melquíades Álvarez o abanderado de la izquierda más independentista.


Lluís Companys i Jover nació en Tarrós (Lérida)  el 1,883, estudió derecho en Barcelona y de joven contactó con grupos Lerrouxistas. En 1.917 pensó crear su própio partido, el Partido Republicano Catalán, junto con Marcelino Domingo y Francesc Layret (“el chico del azúcar”, asesinado el 1.920 en Barcelona por miembros del Sindicato Libre), y lo llevó a defender grupos de pistoleros anarquistas acusados de asesinatos. Durante estas fechas los militantes anarcosindicalistas conocen a su defensor por el apodo de “Pajarito” (por lo bien que “piaba” defendiendo las tropelías de aquellas pandillas de desarraigados). Su radicalización y la vehemencia con la que defendía a los criminales le llevó a su detención en 1.920, siendo encarcelado en Mahón (en la prisión de la Mola) por provocador y por alentar el uso de la violencia.

En la madrugada del 4 al 5 de octubre de 1.934 entra la revolución marxista en su fase activa y catastrófica.

Mientras esto ocurría en toda España, en Cataluña se declaraba una huelga general revolucionaria, que el Gobierno autónomo se había comprometido a reprimir.

Las Fuerzas de Seguridad, a las órdenes del consejero Dencás, ya declarado en franca rebeldía, tomaban los edificios públicos e intervenían las comunicaciones.

A las ocho de la tarde del día 6, el presidente de la Generalidad, don Luis Companys, proclama el “Estat Catalá” (Estado Catalán) con una arenga, que dirige a una multitud de exaltados desde el balcón principal del palacio del Gobierno autónomo. 







Instantánea de Companys, en el momento de proclamar, desde el balcón de la Generalidad, el Estat Catalá





Excmo. Sr. Domingo Batet General de Cataluña


El Sr. Companys invita, luego de leído su manifiesto al Excmo. Sr. Domingo Batet General de Cataluña, a que el Ejército reconozca el Estado catalán y la República federal. El General, inmediatamente conferenció con el Gobierno.

 Por fin, respondió al comisionado del Sr. Companys entregándole uno de los ejemplares de la declaración del estado de guerra en Cataluña, que se proclamó alrededor de las diez y media de la noche.

En vista de que estaban perdidas las esperanzas de contener el ataque de las fuerzas del Ejército, el presidente de la Generalidad ordenó enarbolar bandera blanca, considerándose vencido. La detención del Sr. Companys y de sus acompañantes se llevó a cabo por el Comandante del primer Regimiento de Artillería, D. José Fernández Unzué. También se entregaron los parapetados en el Ayuntamiento.



Fuerzas de la Guardia Civil vigilan y custodian la singular “cuerda de presos” (Mozos de Escuadra, desarmados), camino de prisión


También se hizo fuerte en el antiguo edificio del Gobierno Civil, el Sr. Dencás, consejero de Gobernación. En este edificio se encontraban más de 400 insurrectos, que disponían de gran cantidad de armamento. Al ocuparse el edificio, los rebeldes habían huido por un paso subterráneo. Las fuerzas del Ejército encontraron, al ocupar la Consejería de Gobernación, un camión blindado, 1.000 armas largas, enorme cantidad de armas cortas, 5 bombas y 125 kilos de dinamita.

Al día siguiente puede decirse ya que la normalidad es completa. El entierro de los militares muertos durante los sucesos tiene lugar, con todos los honores, dos días más tarde, asistiendo todas las Autoridades. 

 Pero el febrero de 1.936 las izquierdas ganan las elecciones y Azaña formó el nuevo Gobierno de la República y liberó a Companys, que vuelve a la Presidencia de la Generalidad. Los hechos se precipitaron en Cataluña, caen los primeros hombres de derechas asesinados (los hermanos Miquel y Josep Bahía el 28 de abril de 1.936), se empiezan a quemar iglesias y las amenazas se vuelven realidad por todas partes y el levantamiento militar del 18 de julio hace despertar en Cataluña una revolución anarquista que ocasionó miles de muertos. El fracaso en Barcelona de la insurrección lleva a los miembros de las izquierdas a organizarse a través del “Comité de Defensa Confederal”, dirigido por Durruti y García Oliver. Los amigos de Companys exigieron al presidente el reparto de armas y éste no sólo no se opuso sino que lo alentó (treinta mil fusiles, ametralladoras y cartuchos fueron repartidos entre las masas). El resultado fue la locura, la muerte y la destrucción.

La operación de comités de todo tipo, formados por miembros del Frente Popular (militantes de ERC, de la CNT y otros) los abocó a tomar el poder por la fuerza. El Comisario de Orden Público General Escofet, dimite de su cargo por que no se quiere hacer responsable del desorden y de las muertes. Companys reúne a sus consejeros y se alegra de la Revolución. Les ofrece el poder. El crimen y la anarquía son recompensados por el presidente de la Generalidad, quien creó personalmente el “Comité Central de Milicias Antifascistas”, auténtico poder durante aquellos años.

En enero de 1.939 se exilió en Francia, pero fue detenido por los alemanes, entregado a las autoridades españolas y sometido a un Consejo de Guerra. Fue fusilado el 15 de octubre de 1.940 en el Castillo de Montjuich. Parece ser que fue el único momento de gallardía de su vida, cuando ante el pelotón de fusilamiento pidió descalzarse para tocar con sus pies desnudos la tierra catalana, que tanto le había hecho sufrir.

Castillo de Montjuich – Fosos de Santa Ana y la “memoria histórica”



            Desde el inicio de la Guerra Civil, los frentepopulistas lo utilizaron como prisión y lugar de fusilamientos, haciéndose tristemente famoso el Foso de Santa Ana, donde fueron asesinados militares, curas, gente de orden, conservadores, jóvenes falangistas, estudieantes, requetés, etc.

            El 26 de agosto de 1.936 tuvieron lugar en el Castillo de Montjuich, los fusilamientos del Capitán del Arma de Artilleria José López Amor Jiménez, los Capitanes del Arma de Infantería Enrique López Belda y Fernando Lizcano de la Rosa, este último había sido Jefe de los Mozos de Escuadra tras el 6 de octubre de 1.934, sustituyendo al Comandante del Arma de Artillería Enrique Pérez Farrás, sublevado entonces contra la legalidad y que por aquellas fechas actuaba como mandamás de las milicias. 

Al día siguiente los periódicos publicaron:

            "Ayer, a las seis y diecisiete minutos de la mañana, fueron pasados por las armas, en los glacis de Santa Elena, del Castillo de Montjuich, el ex Comandante López Amor y los ex Capitanes López Varela, López Belda y Lizcano de la Rosa en cumplimiento de la sentencia dictada por el tribunal que los juzgó en Consejo de Guerra Sumarísimo, celebrado el domingo último, a bordo del vapor Uruguay" (barco prisión).


Después de la ejecución, fue formalizada el acta siguiente: 


        «Cumpliendo el acuerdo del Comité Central de las Milicias Antifascistas de Cataluña sobre la sentencia recaída en el Consejo de Guerra celebrado en el vapor Uruguay contra los militares rebeldes López Varela, López Belda, López Amor y Lizcano de la Rosa, ha sido ejecutada la sentencia a las seis de la mañana del día de hoy en el Castillo de Montjuich. Barcelona, 26 de agosto de 1.936. Firmado: Juan Pons, Tomás Fábregas, D. A. Santillán, Aurelio Fernández, S. González, José Torrents, Carlos Caballero, Miguel Albert, Manuel Díaz, Rafael Grau y Jaime Miratvilles».


 Unos días después de la Liberación de la ciudad de Barcelona, un grupo de familiares de los mártires inmolados en la Fortaleza de Montjuich, acudieron a está debidamente autorizados. Tenían interés por visitar las celdas que fueron ocupadas por sus deudos, y finalmente, el punto exacto donde fueron asesinados ofreciendo su vida, en defensa de los más sublime: Dios y España.

  Al llegar allí se vieron gratamente sorprendidos ante un sencillo monumento, obra del entonces Jefe de la Fortaleza, Sr. Urrutia. Una inscripción: “A los héroes y mártires del Glorioso Movimiento Nacional”.




Mártires inmolados por Dios y por España en los Fosos de Santa Elena del Castillo de Montjuich y en el Campo de la Bota durante la Santa Cruzada de Liberación Española (1.936-1.939)








             TOTAL: 247 ASESINADOS


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Vídeo-reportaje del estado de los Fosos de Santa Elena, su Monumento y alrrededores

      
En este lugar murió fusilado el presidente de Cataluña Lluís Companys el 25 de octubre de 1.940, después de celebrarse un Consejo de Guerra Sumarísimo por traición a España y responsable político de los asesinatos que se produjeron en el territorio catalán, del que era Presidente y ejercía la máxima competencia para su autorización.

Como puntualiza el periodista Hermann Tertsch: “Todas las democracias de la época condenaban la traición con la pena de muerte, y no solían conmutarla”.

“Entre las ejecuciones más explicables después de una guerra están las de aquellos que fueron los causantes principales de esta misma”, considera también, que “la República también habría ejecutado a Companys de haber ganado, por no hablar de Stalin, que habría sido el Jefe”.

         Prueba de ello, es que al terminar la Segunda Guerra Mundial, los principales aliados. EE.UU., Gran Bretaña y el Gobierno provisional de Francia (países democráticos) y la URSS, tras el Juicio de Núremberg, no dudaron en aplicar la “sentencia de muerte” a los responsables de actos criminales.


Los Juicios de Núrembreg



El banquillo de los acusados en los Juicios de Núremberg

          Serie de juicios celebrados en Núremberg, Alemania, en 1.945-1.946, en los que antiguos líderes nazis fueron acusados y juzgados como criminales de guerra por un Tribunal Militar Internacional. La acusación a la que debieron responder se basaba en cuatro cargos: (1) crímenes contra la paz (planear, instigar y librar guerras de agresión violando los acuerdos y tratados internacionales); (2) crímenes contra la humanidad (exterminio, deportaciones y genocidio); (3) crímenes de guerra (violación de las leyes de guerra), y (4) "haber planeado y conspirado para cometer" los actos criminales anteriormente mencionados.

           La autoridad del Tribunal Militar Internacional emanaba del Acuerdo de Londres de 8 de agosto de 1.945. Ese día, representantes de los EE.UU., Gran Bretaña, la URSS y el Gobierno provisional de Francia acordaron la constitución de un Tribunal que juzgara a los más importantes criminales de guerra del Eje. Posteriormente, 19 países aceptaron el acuerdo.

         El Tribunal estaba formado por un miembro de los cuatro países signatarios. La primera sesión tuvo lugar en Berlín el 18 de octubre de 1.945. Tras 216 sesiones, el 1 de octubre de 1.946 emitió el veredicto:

           Tres acusados fueron absueltos (Hjalmar Schacht, Franz von Papen y Hans Fritzsche).

          Cuatro fueron condenados a penas de entre 10 y 20 años de cárcel (Karl Dönitz, Baldur von Schirach, Albert Speer y Konstantin von Neurath).

           Tres fueron condenados a cadena perpetua (Rudolf Hess, Walther Funk  y  Erich Raeder).

Finalmente, 12 fueron condenados a muerte:

         Diez de ellos fueron ahorcados el 16 de octubre de 1946 (Hans Frank, Wilhelm Frick, Julius Streicher, Alfred Rosenberg, Ernst Kaltenbrunner, Joachim von Ribbentrop, Fritz Sauckel, Alfred Jodl, Wilhelm Keitel Arthur Seyss-Inquart), Martin Bormann fue condenado "in absentia" y Herman Goering se suicidó en su celda antes de la ejecución.

           Este veredicto, nos recuerda que en los años cuarenta, en Europa y en el Mundo Occidental, se hacía cumplir “la pena capital” a los responsables de todo tipo de actos criminales de guerra, tras la sentencia de un Tribunal de Justicia.
          

        Bibliografía:





Francisco Javier de la Uz Jiménez

5 comentarios:

Javier de la Uz dijo...

Hace ya un tiempo, comentando los crímenes del Castillo de Montjuich con mi amigo Carlos Argüelles Puig, primo del Coronel Carlos Argüelles García-Cortés, me envía un correo diciendo:

Mi abuelo, José Argüelles Coello, Comandante de Caballería del Regimiento de Santiago, fue fusilado en noviembre del 36 en el foso de Santa Elena.

Javier, si te acuerdas, a la entrada del Regimiento Numancia, en el Cuerpo de Guardia, había una placa con los caídos del Regimiento de Santiago durante el Alzamiento en Barcelona, muchos, la gran mayoría, cayeron en la Gesta de los Carmelitas y otros fueron detenidos y fusilados en Montjuich y en el Campo de la Bota, como fue el caso de mi abuelo.

Carlos Argüelles Puig dijo...

Javier:

Siguiendo con tu comentario en donde te refieres al correo que te mandé, verás que en la segunda página de los Mártires, el noveno empezando desde abajo es mi abuelo, José Argüelles Coello.


Un fuerte abrazo


Carlos Argüelles Puig

Jose V. Ruiz De Eguílaz y Mondría dijo...

Todo conocido aunque aquí divinamente explicado como nos tiene acostumbrados Javier. Algo distinto a como nos lo contaba Zapatero, eso sí...
Demostrar lo evidente, como digo con frecuencia, se me antoja una tarea altamente enfarragosa.

Pedro Argüelles dijo...

me llamo Pedro Argüelles Segovia. mi abuelo es hermano del suyo Carlos.

One North dijo...

Excelente documento. Estoy casado con una nieta de uno de los cuatro oficiales fusilados el 26 de agosto de 1936, el capitán de Infantería del Regimiento Badajoz D. Enrique López Belda.
Existe un testimonio impresionante en internet de un testigo del fusilamiento.
https://www.youtube.com/watch?v=fFo_R3isTdY