ESE EJÉRCITO QUE VES.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
Poetas Muertos
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17/8/13

DIARIO DE VERANO, MORENÉS. PAISAJE HOSTIL

 
Me lo manda mi hermano, hombre de bien, militar esférico (lo mires pon donde lo mires, militar).

"Que cada cual piense lo que quiera. Yo estoy de acuerdo hasta la médula..."
Rafael Ruiz de Eguílaz y Mondría


 

Como a los ministros de Defensa del PP los nombra el Rey –a los del PSOE se limita a jalearlos-, tengo a Morenés por el último y más acabado ejemplo de lo que podríamos llamar burocracia de amortización de las Fuerzas Armadas. Desde Narcís Serra acá (porque Oliart fue una calamidad en el juicio a los golpistas del 23F, según decía el propio presidente Calvo-Sotelo), los militares han dejado de ser un problema político, alivio que los jóvenes quizás no valorarán pero que los mayores agradeceremos siempre. A cambio, precisamente desde el 23F, han dejado de figurar colectivamente como garantía última de la integridad nacional, en favor del Rey, en teoría su Comandante Supremo pero que, en la práctica, se ha limitado a hacer de guardián de la fiera uniformada -anestesiada, politizada, jibarizada y, al fin, exhausta- y se ha plegado a todas las fórmulas de liquidación nacional promovidas por el PSOE y CiU, siempre, eso sí, que el Gobierno de turno le dejara campo libre para sus líos y negocios, civiles o militares. Hoy las Fuerzas Armadas no dan miedo, pero viéndolas morir en Afganistán dan pena, y viéndolas mudas ante el desmantelamiento nacional, dan lástima. 
Lo peor de Morenés no es su persona, que desconozco, ni su política de personal, si la tiene, ni su política en general, que no la puede tener. Lo peor es que ha llevado a la milicia el discurso de la nulificación ciudadana. Será un gran profesional, pero de un sector al que no consigo tener respeto: ese amplio e impreciso negociado de la venta de armas cuyos ejecutivos van de lo privado a lo público y de Indra al Ministerio, o sea a La Zarzuela. Lo que me parece exigible es que, al menos, no se crea que burocrático y militar pueden ser sinónimos y que una palabrería leguleyesca sirve para dejar clara la posición política y militar de una nación en un conflicto como el de Gibraltar. No le pido elocuencia. Le pido un mínimo de educación.
 
Y hay frases recientes de Morenés indignas de superar la reválida de Bachillerato. Veamos algunas:
 
1/ "El conflicto no tiene que ver con la soberanía" 

Todo conflicto relativo a Gibraltar tiene que ver siempre con la soberanía. Gibraltar es en sí mismo un conflicto de soberanía. Difícilmente podría dejar de serlo cualquier cosa relativa a Gibraltar. 

2/ "Esto no es el siglo pasado. No funciona así". 

Efectivamente, no es el siglo pasado. Es el siglo XVIII. Y desde entonces funciona exactamente así: como un problema de soberanía que de ningún modo puede solventar ningún tratado, empezando por el de Utrecht, que los británicos han vulnerado sistemáticamente desde entonces. Y desde el siglo pasado hay un mandato de la ONU para descolonizar Gibraltar. Si no ha funcionado hasta ahora es por la permanente oposición británica y la torpe desidia española, pero, sí, debería funcionar justo así. 

3/ "Es un anacronismo pretender llevar este contencioso al nivel de un conflicto militar". 

Anacronismo es mantener la colonia militar de Gibraltar en suelo español. El conflicto de soberanía abarca a todas las áreas, empezando por las de seguridad, cuyo escalón máximo es el militar. 

Y 4/ "Total normalidad" en las maniobras militares británicas. ¿Después de estallar el conflicto, que, como incluso Morenés entiende, es de orden legal, es decir, después de un desafío de las autoridades de la colonia al Gobierno español y de lesionar los intereses de los españoles, ¿cómo van a ser "normales" unas maniobras militares de la potencia colonial? Para los que se sienten a gusto como sujetos obedientes, puede. Para los ciudadanos españoles, desde luego que no. Para los militares españoles, menos aún.
 
En realidad, tanto para los militares como para los civiles españoles, lo triste, por no decir lo indignante, es tener a un ministro de Defensa como Morenés.



Y si te hace falta cargar las pilas
 
 
 

Cuatro hombres en un paisaje hostil
 
Me telefonea Augusto Ferrer-Dalmau, nuestro pintor de batallas. El que tiene la maldita Internet saturada, entre otras cosas, de reproducciones de ese lienzo sobre Rocroi -El último tercio, es el título- al que todos los amigos se ven en la obligación de enviarme enlaces en plan «Éste te va a gustar», etcétera. Y me dice, el compadre, que vaya a Valladolid, a su estudio, que ha terminado el cuadro sobre Afganistán. Que me lo quiere enseñar antes de librarse de él. Y como los amigos están para fastidiarlo a uno, allá me voy, resignado, carretera arriba hasta Valladolid, oyendo a Carlos Herrera en la radio. Y le aterrizo al pintor en su estudio con buena luz de media mañana, perfecta para mirar bien su último trabajo. Y allí, entre sables, morriones, pistolones, pellizas de húsar y otros artilugios que Augusto utiliza como motivos para ambientar sus trabajos, está el último cuadro, grande, estupendo: La patrulla, se llama. Y muestra, en un paisaje desolado y desértico, con colinas ocres al fondo, las casas de un pueblucho mísero; y entre ellas y el espectador, como si el jefe de la patrulla acabara de volverse hacia atrás para mirar a los hombres que lo siguen, cuatro soldados españoles y uno afgano, que con equipo de combate caminan espaciados, las armas a punto, internándose cautos por territorio hostil, mientras el sol del atardecer proyecta en el suelo sus sombras largas sobre la tierra calcinada. 
Sé que para Augusto es un cuadro importante. Su homenaje personal a los soldados españoles que combaten -ésa es la palabra exacta, pese al lenguaje perifrástico oficial- desde hace tiempo en Afganistán, y cuya misión se encuentra en fase de repliegue. Augusto ha pintado este cuadro para donarlo al museo del Ejército de Toledo. A fin de documentarlo pasó varios días con las tropas españolas, a tiro de los talibán. Jugándosela en posiciones avanzadas, peligrosas. He visto el álbum extraordinario de bocetos que trajo de allí como material base: retratos, apuntes, paisajes, estudios de luz, de sombras, rostros de afganos, paracaidistas y legionarios españoles, cada uno con su historia, sus notas minuciosas, sus referencias útiles para el proyecto. Paradójicamente, tras esa copiosa cantidad de material, la obra final sobre el lienzo aparece por contraste vacía, casi desnuda, absoluta en su simplicidad; en su árido paisaje y en esos casi solitarios hombres duros que pisan aquel peligroso rincón del mundo. Misión de paz, misión de guerra, fiel infantería de toda la vida, la misma que aparece en el ya legendario lienzo sobre el último cuadro en Rocroi. La vieja y única historia posible: lealtad a los compañeros inmediatos más que a las grandes palabras huecas y a las cambiantes banderas donde tanto canalla se envuelve y medra. Un cuadro grande, un paisaje árido, unos soldados. Cuatro españoles que caminan por un paisaje hostil, protegiéndose serenos unos a otros. Sabiendo que nadie les agradecerá nada. Realizando con pundonor y sencillez el trabajo por el que les pagan, como llevan haciéndolo desde hace siglos. Desde que la palabra guerra, por azares de la vida y de la Historia, se interpone en el camino del ser humano.
 
«¿Qué te parece?», pregunta Augusto, parándose a mi lado. Está inquieto, como siempre que enseña un cuadro nuevo. Con esa inseguridad del artista humilde que, pese a su dominio del oficio, sabe que cada trabajo es empezar otra vez desde cero, jugársela. Este último lienzo -penúltimo en realidad, pues acaba de abocetar otro sobre la batalla de San Marcial- me gusta mucho, y se lo digo. Lo hago sin demasiada retórica, pues sé que los elogios excesivos intranquilizan más que ayudan. Hago observaciones, señalo algún detalle que me llama la atención. Luego nos quedamos los dos mirando el cuadro en silencio, y al rato comento: «Lo has clavado, cabrón». Entonces Augusto sonríe, relajado al fin. «Es mi homenaje -dice-. Y cuando la misión allí termine, escribiré detrás los nombres del centenar de muertos que hemos tenido en Afganistán. Aunque en el museo no se vean, yo sabré que están ahí». Apruebo la idea. Después me pide que elija un boceto para mí, entre los que tiene tirados por el suelo. Quiere hacerme ese regalo. Escojo uno magnífico, de un legionario barbudo, y Augusto sonríe. «Quiero que pongas alguna cosa detrás de La patrulla, de tu puño y letra, y que lo firmes. Que quede ahí para siempre». Es un honor, respondo. Me entrega un rotulador, y con él me voy detrás del cuadro. Pienso un momento, y escribo: «Durante siglos, en cada una de sus huellas estuvo España».
 
José V. Ruiz de Eguílaz y Mondría
Coronel de Caballería

11 comentarios:

Geppetto dijo...

El Ejercito, el Ejercito de la España democrática no ha tenido suerte a la hora de tener ministros, han sido la antitesis de lo que debe ser un Ministro de la Guerra o un Ministro de Defensa, no solo no sabian una palabra de lo que es ser militar sino que no sabian una palabra de lo que es el Ejercito y la mentalidad de sus componentes.
Creo sincesramente que es por eso por los que los eligieron para el cargo, tanto da que se llamara Rodríguez Sahagun o Serra el enano, no importa si era un rosado tocador de piano como Serra el raro o un vegetal con gafas como Valverde, todos han sido nefastos para España y sus ejercitos y vamo mi punto de vista el peor de todos, como persona, como militar, ya que era aspirino, es juridico de la Armada, pero sobre todo es un ser indecente que se escudo en sus subordinados para escaquearse de sus responsabilidades y solo por eso debería haber sido expulsado de la politica y de España.
el Rey que es el mando supremo de las fuerzas armadas aparte de las consabidas audiencias militares no hace gran cosa por saber de sus soldados, es mas trata a sus subordinados del cuarto y del regimiento con despego no exento de mala leche.
Cree que vistiéndose de"héroe" un par de veces al año cumple, eso si controla que los ministros del ramo den cumplida cuenta de sus intereses en el rico mundo de la compra-venta estatal de armamento, saludos a Perico Morenes.
Lo peor que han hecho los políticos democráticos es intentar banalizar la formación militar transformándola en una especie de especialización banal , han intentado arrasar la vocación militar para trasformas a los militares en oficinistas y ademas nada distinguidos.
Se han cargado las tradiciones, que aunque se mantienen en ciertas unidades a puerta cerrada en publico no, cuando asistí al acto de imposición de la cruz Laureada de San Fernando vi con claridad que el acto se estaba haciendo para nosotros, para unos cuantos privilegiados que asistíamos a un acto lleno de emoción que ya no se ve en ninguna parte, se hizo casi en silencio,a puerta cerrada y el desfile final fue corto y deshilachado, le falto publico, le falto el elemento español, no tuvo la repercusión mediática que debió tener, los Madrileños ni se enteraron del acto y eso es sencillamente lo que le sucede hoy a nuestros ejercitos, que para los españoles no existen, de cuando en cuando una noticia de un caído y a otra cosa, nada de hacer reportajes sobre sus misiones, sobre sus heroicidades y sobre su vivir diario.
Parece como si los diferentes Gobiernos sencillamente se avergonzaran de tener un ejercito con un orgullo, un amor patrio y una dignidad que para si las quisieran los demás estamentos del estado .
Y quizá sea así
PD/ Dice el pintor de batallas y personajes, magnifico pintor por cierto, que va a regalar el cuadro al Museo del ejercito
¿Que museo es ese?
La exposición de uniformes y de replicas de Toledo?
Por cierto NO me he olvidado de Gutierrez Mellado , es que no me da la gana ni nombrarlo
http://lapoliticadegeppetto.blogspot.com.es

Geppetto dijo...

El nefasto sujeto que llego a Ministro es como habran adivinado Vds Trillo, su solo nombre me cabrea tanto que hasta olvido ponerlo

Anónimo dijo...

A los que se autoproclaman de izquierdas, con los que no comparto nada, hasta puedo entenderlos por obvias razones históricas.
A los de la otra parte, no los entiendo, la única razón que pudiera justificarles es que tampoco son de la otra parte, tampoco quieren a España.
Geppetto, se te ha olvidado otra innombrable, la Chacón.

Geppetto dijo...

No me he olvidado de ella
Simplemente no tenia ni tiene entidad, la pusieron de Ministro para que paseara su barriga delante de las tropas para que a traves de la tele la viera todo el mundo.
Es una pedorra y poco mas

Gonzalo Rodríguez-Colubi Balmaseda dijo...

Hemos hablado de Ministros de Defensa,desde la "transición" hacia no se sabe qué. O quizás sí sabemos.Hacia el intento de destrucción de valores y principios. Coincido con Geppeto en que nadie le pudo hacer mas mal a nuestras Fuerzas Armadas que Trillo.¡Ya tiene mérito el aspirino al superar a antecesores y sucesores!. Claro que la culpa de los ministros no es sólo suya. Lo es de quienes deberían haberle asesorado, sin servilismos, miedos y gimnasias de escalilla, en cuestiones y materias fundamentalísimas para nuestro Ejército y nuestra Patria.

Geppetto dijo...

La fajinitis Colubi.
Lo sabes bien, eres de familia militar, de manera que tienes perspectiva no ya desde que entraste en la Academia, sino de bastante antes.
la fajinitis y que para ascender ya no sirve la hoja de servicios y los méritos contraídos, sino la lengua y los Whiskies tomados sabiamente en el momento oportuno con quien debe ascenderte o mandarte a la B.
Y en tu familia lo tienes bien cercano.
¿ Cuantos excelentes, magnifico y entregados militares conoces que no llegan a Coronel o ni eso?
Que se alejan de la estructura militar actual que NO de su vocación gracias a esos pelotas que medran destruyendo las carreras de los demás.
Y esos son los que rodean al ministro de turno y su estructura de poder
Saludos
http://lapoliticadegeppetto.blogspot.com.es/

Gonzalo Rodriguez-Colubi Balmaseda dijo...

Si mi padre, que siempre se caracterizó por su lealtad a sus principios, pudiera hablar de lo que vio y vivió en sus años de ayudante de Franco (1971-1975) y del extraordinario y súbito chaqueterismo entre algunos excombatientes… Hoy precisamente se cumplen 30 años de la muerte de mis padres en accidente de circulación cuando se dirigían al Pazo de Meirás a una Misa por el Generalísimo.

Anónimo dijo...

Os copio lo que me escribe un buen amigo, coronel de la GC, a proposito del tema...

Lo que nos está pasando es consecuencia de la confusión que siempre sigue a la pérdida del rumbo y el olvido de las premisas esenciales. Nuestro Ejército sigue en esto a los políticos en su deriva hacia ninguna parte, consecuencia ésta a su vez de eso tan chusco que es poner la carreta delante de los bueyes, en este caso olvidar que los partidos están para servir a los ciudadanos, no para servirse de ellos para el medre y la perpetuación. Así pasa que, según el cuadro mental que describo, nuestros generales están ahí para cubrir el hueco, intrascendentemente, como si el fajín rojo fuese un fin en sí mismo, encantados de haberse conocido. Y toda esta calamidad se inscribe en una aberración primera, la de creer que la democracia es un fin en sí misma, no un medio. Cuando se comete tal disparate conceptual, sus proponentes hacen lo que los atletas cuando llegan a la meta: descansar y disfrutar del logro. Pero los sistemas políticos, las instituciones y el Ejército mismo son utensilios para mejorar la suerte de las sociedades a las que dicen servir, de tal forma que la meta no es llegar a ser sino llegar a obrar: con probidad e inteligencia, se entiende. Se nota que los personajes públicos y sus mandados están en el rollo de la entelequia y la inanidad cuando lo que hacen es self-serving, cortoplacista, rutinario e intrascendente; y no te digo si además es contraproducente.

Totalmente de acuerdo,

Antonio J. Candil

Geppetto dijo...

Gonzalo
Me acuerdo perfectamente de tus padres y de la conmocion que supuso para todos el accidente que sego sus vidas
No sabia que se cumplían 30 años precisamente ahora.
rezare una oracion por ellos.
Tu padre tenia claras muchas cosas y su generación militar y la anterior tambien, aun asi los arribistas de siempre, que no se como se las apañan èro foltan mejor que un corcho cambiaron de chaqueta a toda velocidad, si cambiaron rápido que Franco aun no habia sido enterrado y estos ya habian sepultadoo su recuerdo.
Su mas bien "poco vistoso" entierro dejo las cosas claras, sepultarlo cuanto antes, aun saltandose los honores debidos a un jefe de Estado y a un Capitan General con mando y enterrarlo deprisa y corriendo subido a un camioncillo militar y despues cerrr el asunto Sahara en contra de todo y de todos.
Parece mentira, hace solo 30 años España era una Nacion unida, con leyes iguales para todos, con derechos y deberes identicos en todas las regiones españolas, con unos simbolos admirados y queridos en todo el territorio Nacional, con una Seguridad social fuerte, unas pensiones justas, aunque que duda cabe mejorables,con un sistema que protegia el mundo de trabajo y al trabajador... en fin una España seria que habia costado 40 años organizar y en menos que canta un gallo cuatro desaprensivos, tres trepas, dos golfos y un bandarras que encima habia sido puesto a dedo por Franco destrozan todo para poder apoderarse de los resortes del poder y organizar una España a medida de sus desagradables apetencias.
Resultado
El que tenemos
Saludos
http://lapoliticadegeppetto.blogspot.com.es/

Geppetto dijo...

PD/ En el mes de Noviembre pasado Doña Carmen Franco, carmencita, nos saludo a tu hermano y a mi la mar de cariñosa, tiene años pero nada mas ver a Jose se quedo encantada.
A tu hermano lo conoce por tu Padre y a mi por otro sitio.

Jose V. Ruiz De Eguílaz y Mondría dijo...

Dios, que buenos vasallos si hubiese buen señor!