ESE EJÉRCITO QUE VES.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
Poetas Muertos
INICIO

6/6/13

HONDA PREOCUPACIÓN



 
 
 
 
 
'El ruido de sables se ha transformado en preocupación por Cataluña'

ROSALINA MORENO
El ex teniente general José Mena Aguado rompe su silencio, entrevistado por LA GACETA: “Cualquier etarra puede dar su opinión, pero los militares no tenemos derecho a expresarnos”.
·  El teniente general retirado José Mena protagonizó una sonada polémica cuando en la Pascua Militar del 2006, en plena efervescencia del secesionismo catalán, advirtió “de las graves consecuencias podría conllevar la aprobación del Estatuto”, un hecho por el que fue arrestado y cesado, que asegura “haber perdonado, pero no olvidado”.
A los dos años rompió su silencio con el libro Militares, los límites del silencio (Edición Personal), con el que abrió la caja de los truenos y puso a muchos políticos y profesionales castrenses en su sitio. Y ahora, cinco años después, alerta sobre los nuevos peligros que acechan a la unidad de España en una entrevista a LA GACETA.
El ex teniente general afirma que “resulta difícil de aceptar, además de grotesco, irracional e injusto que quienes han jurado ser garantes de nuestra soberanía, independencia e integridad territorial y ordenamiento constitucional tengan que permanecer callados pero dispuestos a entregar su vida en defensa de opciones políticas ilegales, a la vez que a sus mandos se les exige capacidad de liderazgo, mudo, por supuesto”.
En 2008 pedía “un cambio de Gobierno, que era imprescindible para, entre otras cosas, garantizar nuestra unidad territorial”, pero de nuevo salió elegido presidente Zapatero; en este momento advierte que el Ejecutivo de Rajoy “se ha centrado fundamentalmente en la crisis económica y ha dejado de lado el superar la crisis democrática y moral que tiene la sociedad española”, y denuncia que todo el mundo pueda expresarse menos su gremio. “Como alguien ha publicado, se puede ofender a Dios, se puede insultar a España, quemar su bandera, silbar su himno, cualquier imán en cualquier mezquita puede defender las leyes islámicas, cualquier artista puede denigrar las imágenes sagradas, cualquier etarra puede dar su opinión en los periódicos. Todos tienen derecho a expresarse menos los militares”, indica.
El ex jefe de la Fuerza Terrestre del Ejército de Tierra se pregunta por qué ellos han de renunciar a la libertad de expresión desde que ingresan en las academias y señala que entre los propios militares está bastante extendida la idea de que el militar renuncia a ella. Aclara que “es una manipulación de la que se aprovechan los políticos y que incomprensiblemente respaldan algunos mandos militares haciéndoles el caldo gordo”. “Lo que el militar acepta es que su libertad de expresión puede estar sometida a determinadas restricciones, siempre que estas sean legítimas y, en consecuencia, no supongan la anulación de este derecho”, añade.
Alerta que los militares españoles son “los que tienen más limitaciones a la libertad de expresión de todos los países de la Unión Europea y, desde luego, en España son, con mucho, los ciudadanos sometidos a más limitaciones”. Recuerda que “en otras naciones los jefes militares critican, cuando la situación lo impone, temas como los presupuestos y los recortes”. “En Reino Unido, Francia o EE UU han criticado a sus gobiernos, incluso a veces por la política que han llevado desde el punto de vista de la estrategia nacional y no ha pasado nada”, apostilla. Eso sí, aunque reclama libertad de expresión para el gremio considera que para ellos “debe estar limitada”.
Preguntado sobre por qué a los políticos les preocupa tanto que los militares aludan al artículo 8 de la Constitución, “cuando lo realmente importante es que la segregación de España es inconstitucional”, afirma: “políticamente hemos alcanzado un sistema democrático imperfecto, una partitocracia, en el que ha desaparecido la división de poderes. Los políticos tienen todo el campo libre, salvo este artículo 8 que encomienda a las fuerzas armadas no sólo la misión de garantizar la soberanía, independencia de España y defender su integridad territorial, sino también lo más preocupante para ellos, la defensa del ordenamiento constitucional”.
En este sentido, José Mena hace hincapié en que “muchos esgrimen el argumento de que los militares no pueden manifestarse públicamente y menos amenazar con este artículo porque tienen las fuerzas de las armas, como si inmediatamente después de hablar fuesen a emplearlas caprichosa e indiscriminadamente sobre cualquier ciudadano”, algo que respondió con acierto Ortega y Gasset, poco dudoso políticamente: “La fuerza de las armas no siempre es una fuerza bruta. En ocasiones puede ser disuasoria”.
El teniente general retirado piensa que el “ruido de sables” de otros tiempos se ha transformado hoy en una preocupación callada de las Fuerzas Armadas ante la secesión de Cataluña”. Recomienda que “con la que está cayendo, los políticos, más que obsesionarse con la neutralidad política de los militares, deberían preocuparse por las deslealtades y traiciones constitucionales, por la corrupción impune que les salpica y por encima de todo por la regeneración moral y democrática que imperiosamente exige la situación en la que han colocada a España”.
Sobre si cree que el Gobierno está haciendo algo por garantizar nuestra unidad territorial el ex jefe de la Fuerza Terrestre del Ejército de Tierra responde: “No puedo afirmar que esté totalmente pasivo. Supongo que tendrá su estrategia, pero en apariencia, desde luego, hay una mayoría de españoles que pensamos que está inactivo. Presumimos que para aplacar un poco la independencia lo va a compensar con subvenciones o ayudas económicas a Cataluña”.
Por otro lado, José Mena acoge con “gran satisfacción” que la Guardia Civil, la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas obtengan un aprobado por los ciudadanos y subraya que ante el hecho de que “los políticos, los sindicatos y el Gobierno ocupen los últimos lugares y con una nota tres veces más baja que estas tres instituciones es motivo para que se pusiesen las pilas unos y otros y cambiasen sus estrategias”, aunque “no” confía en que ese cambio se produzca.
Destaca también que entre políticos y militares “hay una diferencia más sustancial” y subraya que mientras que “la preocupación principal de los políticos es conseguir el poder, la de los militares la fidelidad a la Constitución para mantener la indisoluble unidad de la nación española que figura en el artículo 2 de la Constitución, prestando en todo momento un servicio desinteresado a la sociedad como una prueba más de su espíritu de sacrificio”.
Dice que “cambio de Gobierno tiene que haber porque habrá elecciones y, efectivamente, tal y como están las cosas va a ser difícil que se vuelva a producir una mayoría absoluta” y que “el bipartidismo se va a convertir en un multipartidismo”.
“No falté a la neutralidad”
Al Gobierno de España le pide “respeto a la legalidad, integridad y compromiso con su ideología” y manifiesta que “en lugar de aquel Código del Buen del Gobierno, una más de las extravagancias de aquel inane presidente, los políticos acertarían si implantasen una Ley de la Carrera Política tan llena de obstáculos como la Ley de la Carrera Militar y se exigiesen así mismos el artículo 5 de las reales ordenanzas que aplican al militar como servidor público”.
Acerca de las declaraciones de la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, afirmando que “en vez del tiro al pichón está de moda el tiro al político pero cuando la alta política desaparece llegan los populismos y los generales” considera que fue “una traición de su subconsciente en un intento de distraer la atención para que los ciudadanos olvidasen los errores o presuntos delitos de su partido, sin importarle la alarma social ni el desprestigio que sus manifestaciones podrían ocasionar a las Fuerzas Armadas”.
Por último, José Mena relata que “quisieron dar ejemplo cortándole la cabeza para que no tuviesen que rodar otras más adelante” y explica que tiene recurrido el arresto ante el Tribunal de Estrasburgo. Y concluye: “Tengo muy claro que no falté a la neutralidad política porque las reales ordenanzas entonces vigentes prohibían al militar manifestarse contra cualquier opción política o sindical de las que tienen cabida en el orden constitucional, y el Estatuto de Cataluña, tal y como sentenció el TC, no era plenamente constitucional”.
 
 

 


 

Los límites de la Libertad de Expresión del Militar

Así rezaba el título de la Conferencia impartida por el Teniente General D. José Mena Aguado el martes 28 de mayo, a las 19’30 horas, en el Centro Cultural de los Ejércitos (Gran Vía, Madrid), dentro del ciclo patrocinado por la Asociación Española de Militares Escritores. 
 
Como pueden suponer, y a pesar de su nombre, el Centro Cultural es una entidad privada; de otra forma esa conferencia no habría sido posible, como bien dijo el conferenciante ante el abarrotado salón principal del Centro.
El General Mena alertó el 6 de enero de 2006, con ocasión de la Pascua Militar en Sevilla, “de las graves consecuencias que tanto para las fuerzas armadas como institución como para las personas que las integran podría conllevar la aprobación del Estatuto de Cataluña en los términos que está planteado”, recordando la el Artículo 8 de la Constitución Española. A consecuencia de ello fue públicamente arrestado ocho días por el Ministro Bono, cesado posteriormente de su destino como Jefe de la Fuerza Terrestre del Ejército de Tierra y pasado a la reserva. Como el mismo general recordó, es el único de los generales actuales que ha cerrado la “hoja de servicios” con un arresto, del que se considera, por otra parte, muy orgulloso.
Del General Mena dijo Mariano Rajoy el 9 de enero de 2006: Estas cosas no pasan porque sí... Algo estará ocurriendo para que un teniente general haga estas declaraciones, que no se debieron hacer y no son propias de militares (sic). Ocurren porque el Gobierno está creando tensión inútilmente y mantiene al país sumido en la indefinición. Luego hay inquietud. Pues claro que la hay. Porque se está jugando permanentemente a la ruleta rusa, que es lo que está haciendo Zapatero con el Estatuto. Nadie sabe qué piensa de la nación ni de la soberanía, ni de la financiación autonómica ni de la lengua, porque no ha dicho una palabra sobre este asunto más que aquella gloriosa frase de que aprobaría cualquier cosa que viniese del Parlamento de Cataluña”. Han pasado los años, cambiado los Presidentes y, con el testimonio irrefutable de las hemerotecas, se constata que se ha enconado, ampliado y consentido aun más el separatismo catalán por quien, supuestamente, criticaba ligeramente entonces y ahora debe guardar y hacer guardar la Constitución.
El que no ha cambiado es el General Mena, porque, como bien dijo, “callar quien debe hablar es cobardía”. Su conferencia, como antes su libro “Militares, los límites del silencio” (Edición Personal, Madrid 2008; http://www.edicionpersonal.com/), fue magistral, clara, irrefutable y, muy valiente.
El general Mena recordó el Artículo 19 de la Declaración de la  ONU de Derechos Humanos (“todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”), siguiendo por el 10.1 del Convenio de Roma (Convenio para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales, Roma, 4-XI-1950: “toda persona tiene derecho a la libertad de expresión; este derecho comprende la libertad de opinión y la libertad de recibir o de comunicar informaciones o ideas sin que pueda haber injerencia de autoridades públicas y sin consideración de fronteras), continuando por el II-71 de la Constitución Europea (Toda persona tiene derecho a la libertad de expresión; este derecho comprende la libertad de opinión y la libertad de recibir o comunicar informaciones o ideas sin que pueda haber injerencia de autoridades públicas y sin consideración de fronteras), y sin olvidar nuestra legislación interna, fue dejando claro que, en el caso del militar español, se conculcan arbitrariamente sus derechos de expresión, además de alejar a la opinión pública del objeto de las obligaciones que la propia Constitución Española les impone en su Artículo 8 en especial el ser salvaguarda extrema del propio “orden constitucional”.
Por esto último es, según el General Mena, por lo que tanto se busca callar a los militares, así como se pretende “demonizarlos”, mientras se da cancha amplia a separatistas y todo género de extremistas para que traspasen y eludan todo tipo de normas. Sin duda esa mala conciencia es la que hizo expresarse a Mª Dolores  de Cospedal, en las jornadas de The Economist (12-II-2013) y seguramente traicionada por su inconsciente, en los términos siguientes: “en vez del tiro al pichón está de moda el tiro al político (pero) cuando la alta política desaparece llegan los populismos y los generales”.
También destacó el conferenciante que no ocurre así en otras naciones, donde los Jefes Militares critican, cuando la situación lo impone, temas tales como los presupuestos y los recortes. En ese sentido fue muy comentada una fotografía que mostraba una formación de aviones Harriers ingleses componiendo la palabra “Fuck Off”, con ocasión de unas medias económicas.
Durante el coloquio se recordó que Azaña llegó a quitar el sueldo a los militares retirados críticos, así como que el legislador actual, es decir, el político, debe definir primero el concepto de “neutralidad política” para poder luego aplicarlo al que según él la transgrede.
 


                 
El general Mena asegura que no existe "ruido de sables" pero sí "preocupación callada"



 
El teniente general retirado José Mena Aguado asegura que el "ruido de sables" de otros tiempos se ha transformado hoy en una "preocupación callada" de las Fuerzas Armadas ante la secesión de Cataluña.
Bajo el título "Los límites de la libertad de expresión de los militares", el general Mena pronunció en el Centro Cultural de los Ejércitos de Madrid una conferencia que había creado una gran expectación. Ante un auditorio de casi 200 personas, en su mayoría coroneles y generales retirados, Mena planteó una serie de preguntas habitualmente consideradas tabú y que suelen soslayarse en el debate político.
Así se preguntó por qué los militares "han de renunciar a sus derechos ciudadanos desde que ingresan en las academias", por qué "no pueden defender la unidad de España cuando hay partidos que defienden la secesión", o por "el súbito interés de derogar el artículo octavo de la Constitución".
El teniente general Mena saltó a la fama en la celebración de la Pascua Militar de 2006 al sugerir que debía aplicarse el artículo octavo de la Constitución si cualquier estatuto de autonomía rebasaba los límites establecidos en la Carta Magna, en referencia al Estatuto catalán que se negociaba en esos momentos. El citado artículo establece que las Fuerzas Armadas "tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional".
El entonces ministro de Defensa, José Bono, le sancionó con ocho días de arresto domiciliario y fue destituido como jefe de la Fuerza Terrestre del Ejército de Tierra, aunque Mena sostuvo que la intervención del Ejército debía ser reclamada por el Gobierno o por el Tribunal Constitucional, como señala la Constitución.
Al referirse a los límites de la libertad de expresión protegida por la Constitución, la Declaración Universal de los Derechos Humanos y la Convención Europea de Derechos Humanos, entre otras las leyes, Mena Aguado señaló que "resulta grotesco que quien ha jurado defender la integridad y unidad haya de permanecer callado y, sin embargo, dar su vida por España". Justificó la ausencia de "generales y coroneles en activo que hubieran querido estar presentes", pero que la obligación de permanecer callados lo impedía.
En relación al artículo octavo de la Carta Magna, el general Mena denunció la corriente de "detractores que lo califican de trasnochado y piden su derogación". Explicó en detalle que antes de llegar al extremo de su aplicación en una situación secesionista, los Gobiernos tienen un arsenal de actuaciones legales que resumió en cuatro puntos: Presentar recurso ante el Tribunal Constitucional, aplicar el artículo 155 de la Constitución, la intervención de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y, finalmente, declarar los estados de alarma, de excepción y de sitio contemplados por el artículo 116 de la Constitución.
Respecto a una eventual supresión del artículo octavo, el general Mena señaló que sólo se podría producir a iniciativa del Gobierno, y la propuesta tendría que ser debatida y aprobada por las Cámaras, y sometida a referéndum. Se preguntó "por qué les preocupa tanto a los políticos que los militares aludan a este artículo", cuando lo realmente importante es que "la segregación de España es inconstitucional", enfatizó.
Finalmente hizo una comparación entre las instituciones mejor y peor valoradas por la sociedad española, en referencia a los barómetros del CIS que mes tras mes revelan que las Fuerzas Armadas, la Guardia Civil y la Policía son las únicas instituciones que obtienen aprobado. "Tiene gracia que los peor valorados en tercer lugar sean los políticos, que quieren embridar a la institución más valorada", subrayó Mena.
Medios militares señalan que la conferencia del teniente general retirado Mena sería la respuesta a la campaña puesta en marcha desde sectores de izquierda y nacionalistas para crear una opinión pública favorable a la supresión del artículo octavo ante una eventual reforma de la Constitución.
 

TENIENTE GENERAL DE CABALLERÍA. LECCIÓN. 29/05/2013

Ayer, ¿resuelto? el pequeño error existente en la invitación oficial de la 6ª conferencia del Ciclo 2013 de la Asociación Española de  Militares Escritores, asistí, como no podía ser de otra manera, por ser el conferenciante uno de los mejores Jefes que he tenido, y que por tanto, lo tengo presente con afecto, admiración, y respeto. Teniente General Don José Mena Aguado. Caballería. 
La conferencia, brillante, rigurosa, documentada, respetuosa, y valiente en el marco de la legalidad vigente, trató, como sabemos, de LOS LIMITES DE LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN.
Ni mucho menos voy a intentar hacer un resumen, porque ni estoy capacitado, ni fui preparado con esa intención. No obstante, si se publica en algún medio, castrense o no, quedará reflejada en este Blog, por intuir que es el deseo de muchos que no pudieron asistir.
Pero si voy a dar cuatro pinceladas que a mí me llamaron la atención, y que puedo haber entendido bien, o mal.
Apoyándose en:
- La CONSTITUCIÓN
- CODIGO PENAL
- CODIGO PENAL MILITAR
- L.O. DE DERECHOS Y DEBERES
- L.O. DEL REGIMEN DISCIPLINARIO
por afectar en alguno de sus artículos al tema de la conferencia, hizo una exposición, mencionando diferentes artículos, en la que yo saqué la conclusión, quizás equivocada, de que a la libertad de expresión del Militar, a veces se le dan alas, y a veces se las cortan, obteniéndose como resultado final lo que le ocurrió al Teniente General.
Al parecer, un político de la época, le dijo al político entonces responsable del arresto, que refería lo novedoso en Democracia de semejante acción: "como le vas a arrestar si tu piensa como él", a lo que el que arrestaba contestó: "porque a él le pagan por callar."  Es decir, según este genio, los políticos y demás, pueden expresar públicamente ideas que afectan directamente al artículo 8 de la Constitución (por ejemplo), los Militares no pueden expresar sus ideas, ni aunque sean a favor de la Constitución, "nos pagan por callar", ¿entendí bien?
Me llamó también mucho la atención la mención, y el contenido, por los tiempos que corren,  del citado Artículo 8 de la Constitución, no siempre fácilmente manejable por los políticos.
Y la mención de la L.O. DE DEFENSA NACIONAL en la que queda aclarado que corresponde S.M. El Rey el mando de las Fuerzas Armadas.
Demasiados conceptos, de extraordinaria importancia, para que un viejo Coronel de Caballería, de Algemesí, para más inri, pueda asimilar en una hora.
 
 
José V. Ruiz de Eguílaz y Mondría
Coronel de Caballería

 

4 comentarios:

Gonzalo Rodríguez-Colubi Balmaseda dijo...

Leído con atención. La clave está en el "caldo gordo" que hacen algunos militares.

Ramón Muñoz dijo...

Habría que explicar a la mayoría de los medios de comunicación que Don José Mena Aguado no es EX-Teniente General, sino Teniente General con todas las de la ley. Son unos ignorantes y así nos luce el pelo.

Geppetto dijo...

Ese ha sido el secreto del ascenso de los sectarismos antiespañoles que han corroído la Nación
Habia que destruir la capacidad de mediacion del ejercito español, sin esa capacidad nadie se interpone entre el poder total de los partidos politicos y su voluntad de poner España a la venta.
http://lapoliticadegeppetto.blogspot.com.es/

Anónimo dijo...

Lo vergonzoso es el resto de Tte,s Generales que permanecieron mudos. Si hubieran reaccionado todos al unísono tras el hecho, otro gallo nos cantaría. Pero hoy día son como nuestros políticos, sólo piensan en el poder y en el medrar, por encima de todo. nada de sana ambición....
Rafa R. de E.