ESE EJÉRCITO QUE VES.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
Poetas Muertos
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5/6/13

Historia real del desembarco de Alhucemas 1.925












ALGUNOS TESTIMONIOS DEL DESEMBARCO

         Los Legionarios, antes de desembarcar, afilaron sus bayonetas en los barcos mercantes que les transportaban. Cuando desembarcan las Banderas VI y VII, con sus Comandantes al frente, Rada y Verdú, les precede un guión blanco en el que hay escrito un nombre: VALENZUELA.
Teniente Coronel D. Rafael de Valenzuela y Urzáiz
Caído gloriosamente en el combate de TIZZI-ASSA, el 5 de Junio de 1.923

        En su campamento hay varias mujeres "Legionarias", que actúan de cantineras y enfermeras, como "La Baronesa", "La Trini" o "la Paraguaya", una de ellas moriría en los combates que siguen al desembarco, se trata de Herminia Murgado Fuentes, que está enterrada en el cementerio de Melilla, entre sus Legionarios.

        Por las noches, detrás de los parapetos los Legionarios acechan al enemigo. Un haz de luz de un reflector descubre en el campo rifeño un rebaño de borregos. Unos cuantos piden permiso para ir a por él y se les concede, por lo que salen de los parapetos ocultándose en las sombras nocturnas.
        Pasa un cuarto de hora, otro y de pronto, por la parte en que se vio al ganado, se oyen unos disparos, y a poco, varias descargas de fusilería. Transcurren varios minutos de inquietud y por fin los expedicionarios vuelven con 16 borregos para la columna.
Comandante Francisco Borrás Estévez, muerto en Alhucemas
         El día 28 de septiembre manda la II Bandera el Comandante Francisco Borrás Estévez, catalán de pura cepa y barcelonés de nacimiento, que había solicitado voluntariamente ir al Tercio. Participó con él por primera vez en la liberación de Kudia Tahar y pasó luego a Alhucemas.
        En el citado día, cuando recorre el frente de su Unidad, es herido en la barbadilla seccionándole la médula la bala enemiga. Al caer, sus Legionarios le rodean y la dicen que no se preocupe por su herida y él, para tranquilizarles, les dice: "No me preocupa, lo más que puede ocurrirme es que muera por mi Patria y a eso he venido" y a continuación vitorea a España y a la Legión.
        Es llevado al hospital donde se le cura, pero sintiendo próxima su muerte, pide que le traigan su maleta y que de ella se saque una Bandera española que en ella llevaba y que le envuelvan en su paño al ser enterrado. Poco después, sus deseos se verían cumplidos.



Teniente de Caballería Ángel Hernández Menor, muerto en la Cebadilla
       En el avance que sigue al desembarco caen heridos dos Oficiales, uno es el Teniente Ángel Hernández Menor, de la harka, quién a poco muere. El otro es el Oficial de Complemento Sevilla, que combatió voluntariamente en el Tercio en Uad Lau, resultando herido. En Alhucemas se ha agregado a petición propia a la harka de Tetuán, ya que acababa de ingresar en la Academia de Toledo y había solicitado un puesto en vanguardia. Al frente de sus harqueños recibe varios balazos en piernas, mano y vientre.
       Un Soldado que transportaba una cuba de agua desde la playa al campamento, rodó envuelto en la explosión de una granada que le cayó próxima. No le hizo nada, y el soldado, con una tranquilidad extraordinaria, se levantó y se puso a beber agua de la cuba sin moverse del sitio.
       Un día que la artillería rifeña tiraba con buena puntería, un Capitán español de dicha arma y con buen humor, decía que ello se debía a que "Mahoma está de semana".
        Algunos disparos de canon rifeño caen dentro del vivac de las fuerzas y uno de ellos explota en las proximidades de una piara de cerdos que guarda un Soldado. La explosión levanta la tierra y hace caer al soldado, hiriéndole en un pie. Los cerdos, asustados, empiezan a correr en dirección al campamento. El soldado no concede importancia a su herida, y andando a saltos sobre su pierna herida, reorganiza a la piara y solo cuando lo consigue deja que le lleven al puesto de socorro para ser curado.
En esta instantánea obtenida desde una de las primeras K observamos las dificultades que hubieron de vencer las Tropas de asalto.
        En uno de los picos de piedra más agudos de Morro Nuevo se puso un centinela. Para ascender es preciso utilizar una soga. Desde su puesto el centinela divisa perfectamente al enemigo. De pronto, un cañonazo rifeño da en la cresta que ocupa el centinela. Una nube de humo y piedras le oculta. Al desaparecer el humo reaparece el soldado, con su fusil prevenido.

..........Un capitán acude rápido y le pregunta: - Muchacho, ¿te ha pasado algo? A lo que el soldado responde muy sereno -No. Pero me pasará.
       El día de la toma del Yebel Seddun, a un Soldado moro, casi un niño, una bala de cañón enemiga le arranca un pie. Es necesario amputarlo y cuando vuelve en sí, su primera expresión es un "¡Viva España!".
Tropas de Intendencia esperando descargar una K. El mal estado de la mar dificultó extraordinariamente el abastecimiento de las Tropas.

       El 23 de septiembre la 6ª Compañía de Montaña de Intendencia de la Comandancia de Melilla está preparada para llevar el convoy hasta las primeras líneas. Cae una granada enemiga en el grupo de Oficiales de la Unidad, matando al Capitán Galo López, al Teniente Wais y al Veterinario 2° Sánchez, y caen heridos el Teniente López, que morirá poco después, y el también Teniente Mateo.
        Éste, pese a sus heridas, lleva el convoy la primera línea y luego otro más, y solo, al cumplir las dos misiones, es cuando va al puesto de socorro para ser curado de sus heridas.


Las imágenes del desembarco ALHUCEMAS 1925,
por Antonio Carrasco García, José Luis de Mesa Gutiérrez y Santiago Luis Domínguez  Llosá



Francisco Javier de la Uz Jiménez

4 comentarios:

Gonzalo Rodríguez-Colubi Balmaseda dijo...

El 17 de agosto de 1924, el Teniente de Caballería D. ÁNGEL HERNÁNDEZ MENOR asistió al combate que sostuvo la harka de Abd-el-Malek para la ocupación del poblado de Midar, mandando la Caballería de dicha harka, que, con fuerzas del Tabor de Caballería de la Meha-la de Melilla núm. 2, y tres mías de Infantería de la harka, constituían la vanguardia. Recibida por el Jefe del Tabor la orden de ocupar con estas fuerzas las primeras casas del poblado, y previo combate de aproximación pie a tierra, lanzáronse al asalto, desalojando al enemigo de las casas y atrincheramientos, en donde oponía tenaz resistencia. En los primeros momentos de la acción fueron baja cuatro de los jinetes del Teniente Hernández, quien, por otras producidas en la oficialidad, tomó el mando, además de las mías de Infantería, y en lucha cuerpo a cuerpo ocupó con sus fuerzas el poblado. Cuando se dedicaba a organizar la evacuación de heridos y reponer municiones, llegó la noticia de haber sido muerto el cherif Abd-el-Malek y las fuerzas que el Teniente Hernández tenía a sus órdenes, todas ellas pertenecientes a la harka del cherif y con no muy sólida instrucción y disciplina, relajada su moral, iniciaron su dispersión, acentuada por haber caído cerca de ellas algunas bombas de aviación, imponiéndose este Oficial por sus esfuerzos y evitando su disgregación. Apercibido el enemigo de esta crítica situación, reaccionó violentamente, recrudeciéndose el combate, causando numerosas bajas en las fuerzas de la harka, lo que acabó por producir un estado de depresión que los hizo abandonar las posiciones y que el Teniente Hernández tuvo que reprimir pistola en mano, y arengando a su gente, y seguido de algunas clases, consiguió reunir gran parte de la harka, con la que volvió a recuperar las posiciones perdidas, haciéndose fuerte en una de las casas, en la que tuvo nueve bajas, hasta que recibió la orden de retirada, que se efectuó bajo su Mando, ocupando él, siempre con valeroso ejemplo, los lugares de mayor peligro. Por ésta acción, y por R.O. de 22 de Noviembre de 1928 (DO nº 258), le fue concedida la Laureada de San Fernando.


En Septiembre de 1925, intervino en el Desembarco de Alhucemas y en la ocupación de Morro Nuevo. Murió, en acción de guerra, el 8 de Septiembre de 1925 en Playa Cebadilla. Fue ascendido a título póstumo al empleo de Capitán.
Su entierro, el 20 de Septiembre de 1925, fue una gran muestra de afecto de su ciudad natal.
Años después, el 28 de Agosto de 1930, en su ciudad natal Villena (Alicante) se erigió un monumento en su memoria. Obra del escultor Navarro Santafé, Hernández Menor luce el uniforme de Capitán Húsares de Pavía, destino inmediatamente anterior a su llegada a África en Enero de 1921. Destruido a mediados de 1936 por vándalos marxistas, fue reinaugurado, tras su restauración, y a propuesta del Capitán General Muñoz Grandes, el 8 de Septiembre de 1956.


Javier de la Uz dijo...

Gracias al Tte. Cor. Rodriguez-Colubi por ampliar históricamente la entrada y por advertirme del error tipográfico en el segundo apellido del Teniente de Caballería Ángel Hernández Menor, ya corregido.

Un abrazo y a la orden.

Gonzalo Rodríguez-Colubi Balmaseda dijo...

Santiago Dominguez Llosá es historiador. Me atrevo a decir que es de las personas que más saben de las campañas de África. Melillense de nacimiento y residencia, conoce el terrero oriental como la palma de su mano. Con todo tipo de detalles y anécdotas contrastadas. Es una delicia escucharle.
Está en posesión del título honorífico de “Cazador de Alcántara”. Este es concedido por el Coronel Jefe del Regimiento de Caballería Acorazado ‘Alcántara” 10 a propuesta de los jefes de las unidades subordinadas y a través de la Junta para la Concesión del Nombramiento de ‘Cazador de Alcántara’, al personal, civil o militar que haya mostrado su aprecio por los valores castrenses manifestados de forma excepcional en hechos que realcen la presencia del Regimiento, su Historia o sus componentes.

José Antonio dijo...

Mi Teniente Coronel, Francisco Javier: Me alegra mucho el poder acusar recibo de este tan emotivo envío tuyo sobre soldados españoles de los de toda la vida; y es que tus testimonios sobre sus patrióticas acciones, textuales y fotográficos, ampliados con los comentarios que suscitan, han despertado mi honrada ambición para saber más sobre ellos y me he ido a la hemeroteca del ABC, para ver las crónicas del momento. En el diario del 11-09-1925, se daba cuenta de la muerte heroica del Tte. Hernández Menor, de 26 años, encuadrado en la harka de Muñoz Grandes. Y en el diario del 15-09-1925, se detallan algunas peripecias personales de los combates. Procuraré ampliar esa búsqueda.