ESE EJÉRCITO QUE VES.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
Poetas Muertos
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1/6/13

Día de las Fuerzas Armadas












Cataluña y la milicia


Alfonso Ussía.- 
La Razón - 01 junio 2013


        Presenté en Valladolid un libro prodigioso. No figurará jamás en la relación de los libros más vendidos. Y el marco de la presentación, inigualable. El Palacio Real de Valladolid, antigua sede de la Capitanía General, y hoy de la Cuarta SUIGE, que así de raras son en la actualidad las denominaciones militares. En ese Palacio Real, por la influencia del entonces bastante cabrón Duque de Lerma, reinó Felipe III desde 1601 a 1606, interrumpiendo la capitalidad de Madrid. Allí de frente, de golpe, la maravilla de la iglesia de San Pablo, joya sublime de la arquitectura hispanoflamenca, donde se halla la pila bautismal de Felipe II y Felipe IV, el pequeño Rey casi todopoderoso, y el Rey de nuestros Siglos de Oro en la literatura y la pintura, influido en su caso por el también bastante cabrón Conde-Duque de Olivares, que encerró en los fríos sótanos de San Marcos de León a don Francisco de Quevedo por unos versos satíricos.
        Un libro tan hermoso sólo se podía presentar en un lugar como aquél y con una audiencia tan abigarrada de españoles decentes. Los militares, encabezados por el General Quintanilla y el general-director de la Academia de Caballería. El texto, ajustado a la grandeza del libro, es de Lucas Molina, también su editor, un romántico de la edición, dueño de una prosa fácil y sintética, así como terrenal compañero de una Comandante de Intervención Militar por la cual todos querríamos ser intervenidos. Y los dibujos, bocetos y el gran cuadro que protagonizan la obra, son del gran pintor catalán Augusto Ferrer-Dalmau, un español profundo que para no sufrir, ha instalado sus melancolías de Barcelona en la Alta Castilla vallisoletana. Escribió Arturo Pérez-Reverte: «Nadie, que yo conozca, pinta en España como Augusto Ferrer-Dalmau, con tanta honradez y ausencia de complejos a la hora de recuperar las imágenes de nuestro largo pasado militar». Porque Ferrer-Dalmau, como su paisano Josep Cusachs, ha renunciado a glorias efímeras y privilegios que sólo benefician a los ideólogos de la mentira artística, para convertirse en el maestro de la pintura militar.
       Dos catalanes son los que mejor nos han regalado la estética de nuestra Historia a través de los héroes anónimos que han vestido y visten el uniforme militar. Augusto y Lucas han convivido en Afganistán quince días con nuestros soldados. Y el objetivo final del libro es el gran óleo «La Patrulla», que podrá ser admirado en el Museo del Ejército instalado en el Alcázar de Toledo, primer cuadro que se pinta en el sitio de la guerra, con unos soldados que tienen nombre y apellidos, bajo un sol tórrido y en el paisaje más pavoroso del mundo. Porque Afganistán es de una fealdad espeluznante, en su piel de tierra y en su costumbre humana –o inhumana–, y crear tanta belleza y emoción de la fealdad está sólo en manos de los artistas elegidos, y en el caso de Augusto Ferrer-Dalmau, simultáneamente influidos por esos españoles ejemplares que se juegan la vida todos los días y a todas horas en tierras lejanas al amparo de nuestra Bandera para defender a quienes, probablemente, nunca les agradecerán su sacrificio. Eso, un paisaje desolador, un sol insoportable y un ambiente humano grandioso. Más de cien militares españoles han muerto heroicamente en Afganistán, mientras aquí, en España, los imbéciles de siempre desprecian a nuestros Soldados.
       Lo que han hecho Ferrer-Dalmau y Lucas Molina es depositar en una obra y en un libro el valor y la imagen de los soldados de la España de hoy, que sin ellos quedaría borrada por el olvido del egoísmo y los complejos. Curioso, dos catalanes geniales, Cusachs y Ferrer-Dalmau, sintetizan el arte supremo de la pintura de nuestro pasado y presente militar. Con dos narices, no precisamente narices.


Francisco Javier de la Uz Jiménez

6 comentarios:

Gonzalo Rodríguez-Colubi Balmaseda dijo...

DEL LIBRO “LA LEGIÓN”. MILLÁN ASTRAY 1922
“Los primeros legionarios.-Habíamos sufrido un error de cálculo al pensar en los
hombres que se habían de presentar. Creímos que vendrían poco a poco, por grupos de ocho o diez al día, y que luego, con el conocimiento por la propaganda, vendrían más; pero no pensamos en la explosión, y fue que en tres días se habían reunido
cuatrocientos. No había que dudar, y se dijo: "Que vengan".
Los catalanes.-Y vino el alud de Barcelona, los doscientos catalanes, la primera
esencia de la Legión…”

Javier de la Uz dijo...

¡Cómo ha cambiado una gran parte de catalanes el sentimiento español, por culpa de sus políticos nacionalistas y radicales, y por Gobiernos nacionales permisivos!

Ayer, no he visto al Presidente del Gobierno español en el día de las Fuerzas Armadas. ¿Asuntos de Estado? ¡Ah no! es que “los Desfiles Militares, son un coñazo”.

José Antonio dijo...

Aprovechando una escapada desde la guerra de minas y diversas contiendas traidoras, he tenido la feliz oportunidad de regresar a las aguerridas almenas de nuestra indomable y admirable Fortaleza “Cajón de Sastre”; y ello me ha permitido compartir con todos vosotros, esforzados poetas, unos magníficos momentos de orgullo y entusiasmo patrio –para contrarrestar lo que de ruin y deprimente nos ofrezca el panorama ambiente político dominante–.

Con su acertado comentario, Gran Jefe Coronel Gonzalo me ha permitido recordar una cuestión vivida por mí en los primeros meses de 1961. Mi destino de Teniente estaba en el Regimiento de Infantería Alcántara 33, en el barcelonés cuartel del Bruch; en uno de los escasos bloques de viviendas cercanos al cuartel desempeñaba el cargo de portero (por entonces, aún no se denominaban conserjes, y estaban ellos muy orgullosos de esa denominación, porque portero se le decía también el Gran Ricardo Zamora, pero portero de la selección nacional de fútbol); pues bien, aquel portero que ya rondaba los sesenta había sido uno de los primeros voluntarios alistados en el Tercio y, como no podía ser menos en quien conservaba un insuperable espíritu militar, era amigo de todo el personal del cuartel y procuraba compartir con algunos el momento del aperitivo diario que tomábamos en una tasca situada en el mismo bloque. A él le escuché narrar peripecias de aquellos primeros tiempos legionarios; entre ellos la del asesinato del Coronel Mateo (Jefe del Tercio), por un Sargento que consideró no haber sido debidamente atendido por él e incluso degradado. En fin, pequeños tesoros que acumula el alma…

Me voy a permitir discrepar respetuosamente sobre algo de lo dicho por Gran Jefe Teniente Coronel Francisco Javier de la Uz; el cambio habido del sentimiento español no considero yo que sea más elevado en los catalanes, que en el conjunto de los demás españoles. El pueblo español debe mentalizarse (si no lo está ya) de que debe defenderse por sí solo y con ayuda de las individualidades ejemplares que puedan ir surgiendo; los titulares de los poderes públicos, además de sus propias incapacidades personales son prisioneros de los poderes imperialistas masónicos globalizadores. A mí, cuando oigo abucheos contra el Rey, me produce cierto optimismo; pues si fuese un marioneta de los suyos, no le abuchearían con masas aborregadas…

Ah, y muy bien por Ferrer-Dalmau, Lucas Molina y Cusachs.

José Antonio Chamorro Manzano
XVI Promoción A G M

Geppetto dijo...

Hemos pasado del concepto guerra relampago al de desfile relampago del dia de las fuerzas armadas.
Innovando que se dice.
http://lapoliticadegeppetto.blogspot.com.es/

José Antonio dijo...

Cosas de ayer…
Diario Oficial del Ministerio de la Guerra
Año XXVI - D. O. núm. 216. Domingo 28 de septiembre de 1913. Tomo IIl.-Pág. 837
Reales órdenes. Sección de Estado Mayor y Campaña. Resarcimientos

Circular. Excmo. Sr.: En vista de la consulta elevada por el Capitán General de la primera región, respecto á si puede instruir expediente de resarcimiento por haber tenido que sacrificar un caballo que se inutilizó en acto del servicio y que era propiedad del cabo de cuota militar del regimiento Lanceros de la Reina, 2, de Caballería, D. Leopoldo Fuentes Bustillo, y teniendo en cuenta que la vigente ley de reclutamiento exige poseer caballo propio á los individuos de tropa acogidos á los beneficios de la cuota militar que deseen servir en cuerpos montados y que en tales condiciones debe considerárse1es comprendidos en el artículo 14 del reglamento de 6 de septiembre de 1882 (C. L. núm. 359); el Rey (q. D. g.) ha tenido á bien disponer que tanto en este caso como en los análogos que en lo sucesivo pudieran presentarse, se instruya el oportuno expediente de resarcimiento, teniendo presente que el precio que debe abonarse por los caballos que se inutilicen o mueran en actos del servicio y sean propiedad de los individuos de cuota, no debe exceder en ningún caso de las 1.150 pesetas que están señaladas como precio del caballo de tropa ó de la tasación hecha por el veterinario del cuerpo al ingresar en él el caballo si esta tasación fuera menor de las referidas 1.150 pesetas y que estos precios podrán ser disminuidos en el caso de tener los caballos más de 8 años, o cuando el animal haya sufrido depreciación por maltrato de su dueño ó por defecto de alimentaci6n y cuidados, si estos extremos pueden justificarse debidamente, descontándose en el primer caso á raz6n de 115 pesetas por año, como se hace con los del ejército según previene la real orden de 12 de julio de 1907 (C. L. núm. 108) y siendo cargo estos resarcimientos al capítulo de gastos diversos é imprevistos.
De real orden lo digo á V. E. para su conocimiento y demás efectos.
Dios guarde á V. E. muchos años.
Madrid 26 de septiembre de 1913.
LUQUE

Gonzalo Rodríguez-Colubi Balmaseda dijo...

Alfonso Ussía

Nuestra Bandera

En cualquier momento se quitarán la careta. Los comunistas odian a España y su unidad. Se sostienen en su falso internacionalismo, pero la realidad es que aborrecen lo español. Cuando influían en la gobernación, metían en las checas de Madrid a los que gritaban ¡Viva España! en lugar de ¡Viva Rusia! No han cambiado. Y no te olvides de un dato. Antes que separatista y terrorista, la ETA ha sido comunista.
Esto –y más–, me lo decía apasionada y vehementemente Fernando Arrabal en la biblioteca de ABC durante la noche de su «Cavia». Y se ha cumplido su vaticinio. Ya se han quitado la careta. Cayo Lara, el de Argamasilla de Alba, se ha unido con todos los suyos al separatismo catalán. Hágase un repaso de los apoyos que al amparo del PCE o de IU han prestado en los últimos treinta años y tendrá que declararse ingenuo todo aquel que se haya sentido sorprendido por la presumible novedad. Una República Federal y socialista. Lo escribía ayer una inteligente tuitera. «Si todas las autonomías se adelantan y se declaran independientes... sólo Cataluña será España». Se me ha olvidado recordar el detalle. Fernando Arrabal, el creador del «Teatro Pánico», el genial melillense exiliado en París, fue comunista.
No sé qué bandera nos quieren imponer los de Cayo Lara. En sus manifestaciones abundan las feas tricolores entre las rojas soviéticas. Las segundas ya no tienen sentido porque la URSS desapareció y en Rusia han recuperado la bandera de los Zares. Ahora, cuando ondea al viento una bandera roja la gente se pregunta si será la de Ferrari o la del Banco de Santander. La tricolor tampoco se ha adaptado a las circunstancias. Sería mal recibida por todos los españoles que no fueran castellanos, porque la franja morada sólo representa a Castilla. «No queremos la Bandera que se inventó Franco», decía un imbécil ignaro pocas semanas atrás en una intervención pública. Le cuento. El 28 de mayo de 1785 no había nacido Franco. Las banderas de España, Inglaterra y Francia se confundían en las distancias de la mar. Y Carlos III, que no conoció a Franco, inspirándose en los vivos colores de la Señera del Reino de Aragón, creó la bandera de la Real Armada, que pocos años más tarde, se convirtió en la Bandera de todos los españoles, incluídos los constituyentes de la Primera República, que fueron respetuosos con el símbolo común: «Para evitar los inconvenientes y perjuicios, que ha hecho ver la experiencia, puede ocasionar la Bandera Nacional de que usa mi Armada Naval y demás embarcaciones españolas, equivocándose a largas distancias o con vientos calmos con las de otras naciones»... Así principia el Decreto del Rey firmado en Aranjuez un siglo antes del nacimiento de Franco.
Me emociona la recomendación de «LA RAZÓN». Contra los separatismos, la Bandera. Y más aún, en esta semana de las Fuerzas Armadas, los españoles más sacrificados y decentes. En Valladolid, en su Palacio Real, hoy sede militar, junto al claustro, se pueden leer unos versos sencillos, sin pretensiones, grabados en una lápida de mármol que hoy quiero hacer míos: «España somos tú y yo,/ y el hogar que nos ampara,/ la tumba de nuestros padres/ y el jardín de nuestra casa./ España es el cielo azul/ que amanece en tu ventana,/ y las montañas agrestes/ que te velan y te guardan./ España es el limpio orgullo/ de la historia de tu raza,/ es el incierto futuro/ donde pones tu esperanza,/ y es tu voluntad de ser/ español, cada mañana./ España son tus costumbres/ y el idioma en el que hablas,/ y el pan de trigo que comes/ también es un poco España./ España es el Padrenuestro/ que rezas por la mañana,/ y el rojo y gualda que pone/ ese nudo en tu garganta./ España es el pulso alegre/ de tu sangre alborotada,/ porque el futuro que es tuyo/ también lo será de España./ España es la fe que tienes/ en tus padres y en tu casa,/ y cuando todos te falten/ estará contigo España».