ESE EJÉRCITO QUE VES.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
Poetas Muertos
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6/5/13

JURISDICCIÓN MILITAR


EVOLUCIÓN HISTÓRICA DE LA JURISDICCIÓN MILITAR EN ESPAÑA




 

INTRODUCCIÓN._

   La existencia de los delitos militares es casi tan antigua como la Historia misma. Nos lo enseña una mirada retrospectiva a los hechos acaecidos tanto en el ayer más remoto como en el hoy más próximo; aunque tales hechos se contemplaran en normas imprecisas y un tanto rudimentarias, rayando a veces con la crueldad.

 


 
Y aunque es clara la evidencia, de que ya no se castiga hoy con arreglo a los preceptos casuísticos de las “Partidas”, sino mediante unos Códigos filosóficos, racionales y justos, que han venido a señalar con nitidez los caracteres esenciales del delito y de la pena, las circunstancias que lo agravan o atenúan, así como los diferentes grados de participación en el mismo, no es menos cierto, sin embargo, que hasta llegar a estos referidos y mas flexibles códigos, la Justicia Militar ha tenido que recorrer durante siglos un largo y sinuoso camino plagado de improvisaciones, reformas, y hasta en ocasiones, verse obligada a tomar graves decisiones sobre los mismos escenarios bélicos en que se había cometido el delito a sancionar, dictando sentencias sobre materias punibles no suficientemente regladas, pero que la inmediatez y la ejemplaridad a todas luces demandaban su corrección.

A la necesidad de una normativa militar incardinada dentro de la propia realidad ontológica de las Fuerzas Armadas, se unen otras como hijas o derivaciones de su mismo ser, y que nos llevan afirmar que las mismas (las FAS) no podrían existir sin un Ordenamiento Jurídico especial, tanto por la necesidad de sancionar particulares modos de conducta, que inciden directamente en el buen orden y normal desarrollo de la actividad castrense, como por la exigencia de una respuesta especialmente rápida del mando al que incumbe corregirla y con ello, el necesario mantenimiento de la disciplina, a la que todos los integrantes de la Milicia han de coadyuvar mediante la observancia de las normas jurídicas generales y órdenes específicas que le son propias y sustanciales. Es por ello, y como colofón a esta Introducción, que el hecho de tratarse de una actividad encaminada a la aplicación de normas jurídicas tendentes a mantener el buen orden, disciplina y prestigio de los Ejércitos, da origen a una especial “Jurisdictio”, que por el Instituto, personas y materia sobre que recae, así como por los fines específicos que persigue, se ha venido conociendo tradicionalmente como “Jurisdicción Militar”.
 

NACIMIENTO DE LA JURISDICCIÓN MILITAR EN ESPAÑA


Desde tiempo inmemorial los Monarcas, para asegurar el buen orden, la disciplina y la eficacia de sus huestes, mesnadas o tropas asalariadas, dictaron las pertinentes normas, a las que dieron en llamar “ORDENANZAS” cuando ya estas huestes alcanzaron la categoría de ejércitos permanentes, lo que trajo consigo una regulación jurídica mas cuidadosa originadora del nacimiento de un Derecho Militar en sentido propio y estricto.
 



Las primeras “Ordenanzas Militares” conocidas ya por este nombre, fueron dadas por los Reyes Católicos en 1503, plasmando en el documento, tal y como había convenido el matrimonio, las firmas, bustos y armas de ambos, con la conocida fórmula del “Tanto Monta...”. Posteriormente, en 1520, Hernán Cortés dictó las llamadas “Ordenanzas de Tazcatecle” (México) y dieciséis años mas tarde (el 15 de Noviembre de 1536) , el Emperador Carlos V, dio en Génova las “Ordenanzas a la Infantería Española”.

Y llegamos ya, a lo que podríamos llamar documentos básicos e imprescindibles en la materia y en la época, las muy famosas y conocidas “ORDENANZAS DE FLANDES”. Dos fueron, como es sabido, estas Ordenanzas (aunque en 1701, al advenimiento al Trono español del Rey Felipe V se dictarían unas terceras): Las “Primeras de Flandes”, promulgadas el 13 de Mayo de 1587, y las “Segundas”tan sólo nueve días mas tarde el 22 del mismo mes y año), dadas ambas en Bruselas por Alejandro Farnesio y cuyo enunciado nos indica el tono expresivo y revelador de su total contenido. Dice así: “Ordenanzas e Instrucción del Duque de Parma y de Plasencia, Lugarteniente, Gobernador y Capitán General por S.M. en los Estados de Flandes, sobre el exercicio y administración de la jurisdicción y justicia de este felicísimo Exército.”
Estas “Ordenanzas”dadas durante el Reinado de Felipe II, atribuían la administración de justicia en el orden castrense a la Autoridad Militar Superior ( el Maestre de Campo General) y por delegación, a sus inmediatos subordinados (los Maestres de Campo) Jefes de Tercio, asesorados por un Auditor, teniendo jurisdicción privativa y facultades “para conocer de todos los desórdenes, excesos y malos tratos que los Oficiales y soldados cometieran en los pueblos por donde pasaran”.
Imbuido en esta idea,  y tan sólo unos años antes, (el 28 de Junio de 1580), el Rey Felipe II dictó un “Bando”en Extremadura en el que resaltaba el respeto que habían de tener los soldados de sus Tercios con las mujeres, al ordenar Su Majestad : Que ningún soldado , ni otra persona de cualquier grado ni condición que sea, ose ni se atreva de hacer ninguna violencia de mujeres, de cualquier calidad que sea, so pena de la vida”. Este “Bando” debió de llegar sin duda, a conocimiento de nuestro Calderón de la Barca, sirviéndole de primordial apoyo para su obra”El Alcalde de Zalamea”, cuya trama y desenlace son de sobra conocidos: Pedro Crespo, Alcalde de Zalamea, manda ahorcar al Capitán Don Álvaro de Ataide, del Tercio de Don Lope de Figueroa –quebrantando su total falta de jurisdicción, por ser la “militar”la única competente- al haber deshonrado dicho Capitán a Isabel, hija de Crespo y negarse a casarse con ella. Don Lope, quiere ahorcar al Alcalde, al estimar que éste no tenía autoridad ni jurisdicción alguna para ahorcar a un Capitán de su Tercio. En estas, llega a Zalamea, de paso para Portugal, el Rey Felipe II, y conocidas por él directamente la conducta del Capitán y la decisión tomada por el Alcalde, convalida la sentencia de este y dice a Don Lope:
 
“Don Lope, aquesto ya es hecho

Bien dada la muerte está

Que no importa errar lo menos

Quién acertó en lo demás”.

 

Y nombra a Pedro Crespo Alcalde Perpetuo de Zalamea.
 
Y volviendo a las  “ORDENANZAS DE FLANDES”, las “Primeras” tuvieron un valor inapreciable, no sólo por contener la primera regulación legal de la Jurisdicción Militar en pleno Siglo XVI, sino que proyectadas inicialmente para Flandes, tuvieron aplicación en todo el Imperio que carecía de normas similares.  En cuanto a las “Segundas” (las dictadas el 22 de Mayo de 1587) se limitan a transcribir la práctica literalidad de las “Primeras”, efectuando ligeras correcciones en su texto, al que adicionan las funciones y cometidos de una nueva figura militar : el “Preboste del Ejército”, al que se definía como “ El Oficial que en tiempo de guerra y durante la campaña se cuidaba de perseguir con su  Compañía, a los desertores y malhechores, formándoles “sumaria”y sentenciándolos; así como de velar sobre la observancia de los “bandos” y orden del General, y sobre todo lo concerniente a la policía”.
 
Aún hubo, en nuestro Ordenamiento Jurídico Militar, unas “Terceras Ordenanzas de Flandes”, publicadas también en Bruselas por el Rey Don Felipe V, el 18 de Diciembre de 1701, de corte y contenido francés.  Tomándolo de ellas, se creó en España “El Consejo de Guerra”, nuevo instrumento básico en la administración de Justicia Militar y que perduró en España hasta nuestros mismos días, ya que fue abolido por la Ley Orgánica 4/1987, de 15 de Julio, de “Competencia y Organización de la Jurisdicción Militar”, mas conocida en el ámbito jurídico por sus siglas: la L.O.C.O.M.
Ya en las postrimerías del Siglo XIX, en el penúltimo año del Reinado de Don Alfonso XII, por un Real Decreto de 17 de Noviembre de 1884, tuvo lugar la promulgación del CÓDIGO PENAL DEL EJÉRCITO, importante cuerpo de normas jurídicas alusivas a la Institución Militar, que – según lo dispuesto en su Artículo 2º- empezaría regir en la Península, Islas adyacentes y Presidios de África, el día 1º de Enero de 1885; en Cuba, Puerto Rico y posesiones de la costa occidental de África, en 1º de Febrero siguiente, y en el Archipiélago filipino, el día 1º de Julio del propio año. Divide el Código su articulado en dos libros de materias atendiendo a estos tres objetos primordiales: 1º.-A la acción punible, 2º A la persona culpable y 3º A la pena que se ha de imponer.
Finalmente, en el pasado Siglo XX, por Decreto de 17 de Julio de 1945, que comenzó a regir a los 20 días de su promulgación, se aprobó el nuevo CÓDIGO DE JUSTICIA MILITAR, que venía a reunir en un sólo volumen toda la Legislación Judicial castrense, hasta entonces contenida por separado en el antiguo Código de Justicia Militar, en el Código Penal de la Marina de Guerra, en la Ley de Organización y Atribuciones de los Tribunales de Marina y en las Leyes especiales ya declaradas extensivas a la nueva Jurisdicción Aérea.  Este importantísimo Código de Justicia Militar, que tantas y tantas veces consulté durante mis años de servicio militar activo, al ejercer unas veces como Defensor y otras como Juez Instructor, ha estado vigente en nuestras Fuerzas Armadas durante cuatro décadas, hasta la promulgación ,en Julio de 1987,de la LOCOM (Ley Orgánica de Competencia y Organización de la Jurisdicción Militar).(1)
 
En la Armada Española, y en virtud de las “ORDENANZAS” dadas por el Rey Felipe IV, el 24 de Enero de 1633, denominadas “Ordenanzas del Buen Gobierno de la Armada del Mar Océano”, se administraba justicia por un Auditor General –con comunicación directa del Capitán General de la Armada-  asistido por dos alguaciles y un escribano, elegidos a su elección para el mejor ejercicio de su oficio. Posteriormente, y ya en el Año 1793, Reinando Don Carlos IV, se promulgaron las “ORDENANZAS GENERALES DE LA ARMADA NAVAL”, con un prolijo compendio sobre “La Gobernación Militar y Marinera de la Armada en General, y uso de sus Fuerzas en la Mar”. Importantísimo Tratado de Ordenanzas Navales que ha perdurado en nuestra Patria durante más de un siglo.



CONCLUSIÓN.- 

En resumen y para concluir: ( lo haré empleando un clásico término jurídico, que en la tramitación de Procedimientos utilicé muchas veces en mi condición de Juez Instructor Militar) DE LO ACTUADO RESULTA: Que el Capitán General, el Auditor y el Consejo de Guerra ( en sus dos modalidades “Ordinario” y de “Oficiales Generales”)  (2) ,con la respectiva composición establecida por las “Ordenanzas de Carlos III”, de 22 de Octubre de 1768, publicadas por el Conde de Aranda, constituirían el trípode sobre el que descansaría el ejercicio de la Jurisdicción Militar en España casi hasta nuestros mismos días. Estas Ordenanzas gozaron de notable prestigio, a lo que contribuyó no poco su lenguaje elegante y preciso, sus artículos llenos de sapiencia, y su apreciado contenido, llegando a inspirar en el aspecto penal-sustantivo el Derecho Militar, que envuelto en las brumas de la nostalgia, vino a dar cuerpo y forma durante casi tres siglos, a una especial Jurisdicción, que en nuestros Códigos Marciales sería definida desde sus inicios, como “Jurisdicción Militar” o “Jurisdicción de Guerra” para los Ejércitos de España.

                                   ____________________________  
         NOTAS
      

1.        El AUTOR, durante su permanencia en el Servicio Activo, desempeñó en reiteradas ocasiones el cometido de Defensor en Causas Militares, así como el de Juez Instructor Militar en distintos Regimientos y Unidades de nuestro Ejército. Por Orden de 7 de Enero de 1980, le fue concedida por el Ministerio de Justicia,  a propuesta de la Autoridad Judicial (el Capitán General) de la Primera Región Militar: la CRUZ DISTINGUIDA DE 2ª CLASE DE LA ORDEN DE SAN RAIMUNDO DE PEÑAFORT.

 
2.        Las sentencias dictadas por un Consejo de Guerra, no eran ejecutivas “per se”, sino que requerían para la “ejecución del fallo” estar avaladas por dos requisitos imprescindibles : El “Dictamen” del Auditor y el “Cúmplase” del Capitán General.  En el supuesto , de que el Capitán General se manifestase disconforme con el “Dictamen” de su Auditor, podría ordenar la devolución de la Sentencia al Consejo para nuevo estudio, o bien elevarla al Consejo Supremo de Justicia Militar, que resolvería en definitiva.

 

Francisco Ángel CAÑETE PÁEZ

Comandante de Infantería
Licenciado en Ciencias Económicas

Profesor Mercantil


6 comentarios:

Anónimo dijo...

Ilmo Sr. D. Francisco Ángel Cañete Páez. Siempre mi querido amigo Paco:
Tu prudencia, oculta los méritos, que con tu esfuerzo y sacrificio has conseguido.
Desconocía la distinción que otrora se te concediera, (Cruz de San Raimundo de Peñafort), y que actuaste, como togado impartiendo justicia, que no es poco...
Los que te seguimos, en estas páginas del Club, corroboramos el importante esfuerzo, que realizas, al llevar a cabo artículos que desarrollas, con verdadera maestría, recopilando información exhaustiva, sin dejar nada a la improvisación, documentos plenos de minuciosos estudios, reflejando una vez más en este artículo tus investigaciones, sobre el código Militar desde sus más lejanos inicios.
Mis palabras, no son simples alagos.
Sinceramente, mi felicitación.
Con un fuerte abrazo.
Salvador Soria Soria.
Álferez de Infantería, (IPS).
Legionario de Honor.

Anónimo dijo...

Estamos ante otro magnifico articulo del Ilmo Sr. Cte de Infanteria y amigo Paco.
Con la afilada y sabia asi como documentada pluma, nos deleita el Cte Cañete Paez de un documentadoy exhaustivo articulo sobre la Justicia Militar en nuestros Ejercitos en distintos tiempos y en la forma de impartirla.No quisiera cerrar este articulo con unas palabras del escritor y militar español Don Juan de Zabaleta ( alumno de D. Pedro Calderón) "Los soldados de bien, por hacer larga la vida de su patria, hacer corta la suya. Entre venenos y fatigan guardan la vida para un golpe; su muerte no hace más estruendo que el que hizo el golpe que les dio su muerte.Su mira, en su vida, sólo fué la buena fama.Ellos supieron merecerla, pero no hacerla. Quien la sabe hacer, debe labrarla. Los hombres de pluma elocuentes estan obligados a al inmortalidad de la espada briosa." Y mas sincera felicitación Maestro. Un fuerte abrazo. José Antonio.

Juan Garrido dijo...

Mi sincera felicitación a mi inolvidable y querido amigo Comandante Cañete, por este trabajo muy bien detallado y documentado sobre el tema que nos ocupa, la Jurisdicción Militar. Por medio de este Blog “Cajón de Sastre” tenemos la gran suerte de enriquecernos culturalmente de los magníficos artículos que en el se insertan. Muchas Gracias mi Comandante, por darnos a conocer las distintas normas que han existido desde tiempo inmemorial sobre la Jurisdicción Militar Española y sus “REALES ORDENANZAS” y la evolución que ha tenido a lo largo de la Historia de España desde el Reinado de los Reyes Católicos hasta nuestros días. Buen trabajo mi querido amigo como ya nos tiene acostumbrados, muchas gracias y siga deleitándonos con sus siempre interesantes artículos. Un fuerte Abrazo, su antiguo Subordinado del Glorioso Grupo de Regulares, Juan Garrido.

Francisco Ángel Cañete Páez dijo...

Mi querido y respetado Coronel Chamorro Manzano. Queridos compañeros: Salvador, José Antonio y Juan Garrido: Muchas, muchísimas gracias por vuestros amables Comentarios que me animan y estimulan a seguir colaborando con mis modestos artículos en esta " Fortaleza Defensora de la Verdad de España, de su Historia y de sus Instituciones Fundamentales", como la ha definido magistralmente mi querido Coronel Chamorro. Reiterándoos mi agradecimiento, quedo siempre a tus órdenes mi Coronel con un fuerte abrazo, que hago extensivo a mis querido amigos arriba reseñados.

Anónimo dijo...

Extraordinario artículo que con una prosa cuidada y elegante describe con claridad una temática farragosa y especializada, lo que es muestra de un meritorio trabajo de estudio e investigación. Enhorabuena.
Un fuerte abrazo,
Luis Gª-Mauriño
Coronel de Artillería DEM,R.

Francisco Ángel Cañete Páez dijo...

Querido Luis: Te agradezco muchísimo tu amable comentario, dictado quizás por el gran aprecio que me profesas ( y que sabes que yo correspondo) que el tenor literal de lo plasmado en mi artículo. Tu Comentario, viniendo de una persona de tan alta cualificación militar, científica y humanística, no puede por menos de ampliar en grado sumo mi agradecimiento. Un fuerte abrazo, mi Coronel, y siempre a tus órdenes.