ESE EJÉRCITO QUE VES.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
Poetas Muertos
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8/4/13

¡¡Chapeau mi Sargento!!












No se puede contestar mejor a este "SINVERGÜENZA"
       Todos  a Sánchez Dragó, un crápula que públicamente se ha jactado de haberse beneficiado a menores, motivo por el que algunos se pasan a la sombra algún tiempo. Algunos habréis leído algo de él, pero los que sabemos de sus andanzas de hace más de 40 años, cuando decía ser un seguidor de don Mijail Bakunin, o sea un comunista puro, anarquista, de aquellos que soñaban con poner el Mundo patas arriba, sentimos un profundo desprecio por los chaqueteros y arribistas y no nos hacen ni puñetera gracia sus chascarrillos, por llamarles de algún modo, en los medios.     
      Lo triste es que haya tenido que ser un Sargento el que saliera en defensa del colectivo.

      El pasado día 7 de octubre se publicó, en el diario "El Mundo", una columna de don FERNANDO SÁNCHEZ DRAGÓ en la que escribió, refiriéndose a Sarah Palin (candidata republicana a la Vicepresidencia de los EE.UU.), que "no dejaría de amarla ni aunque fuese tan cobarde como los Soldaditos de las fuerzas de ocupación españolas destacadas en Afganistán".

      Le contesta, y con dureza, el Sargento de Infantería Don Bruno Navarro Rousseau-Dumarcet.

Puesto de combate en Afganistán, defendido por Soldados españoles

         Si esta ofensa viniera de otro me resultaría más sencillo escribir estas líneas. Pero de usted, don Fernando, precisamente de usted? No siempre he estado de acuerdo con sus afirmaciones y teorías, pero le he leído con interés y su Diario de la Noche ha sido mi noticiero preferido. Le he aplaudido tantas veces como abucheado, siempre sabiendo que es usted mucho más inteligente y cultivado que yo. Pero esta vez?

        Nos llama "fuerzas de ocupación", lo cual no voy a rebatir aunque me disguste por considerarlo un asunto estrictamente político y perfectamente debatible: usted lo ve así y los afganos y nosotros lo vemos de otra manera.

        Lo más grave, lo que realmente me ha movido a escribirle, es que nos llama  cobardes. Me sería muy cómodo, y es tentador, recurrir al argumento fácil de mentarle a nuestros 85 muertos en Afganistán. Lo haría poniendo el grito en el cielo, clamando por limpiar su memoria y desbordante de santa cólera por encontrase entre ellos un amigo mío. Pero eso sería demagogia y, a fin de cuentas, los cobardes también mueren y siempre he dicho que alguien, por el mero hecho de morir, no se convierte en Beato. También admitiré que el hecho de que no seamos unos cobardes tampoco nos convierte en héroes, ni siquiera a los que han muerto. El heroísmo es un rasgo bien grabado en los huesos de la raza española, pero para que salga a la superficie hace falta algo más que ser un héroe potencial: se necesita además estar en el lugar apropiado, en el momento oportuno y realizar un hecho de armas de extraordinaria bravura más allá del deber. Hasta el momento, y a pesar de evidentes actos valerosos de nuestras tropas, eso no ha ocurrido aquí.

        La realidad, señor Dragó, es que quienes servimos en Afganistán, los vivos y los muertos, ni somos héroes ni somos cobardes. Cumplimos con nuestro deber. Que ese deber nos haya llevado y nos lleve a sostener combates contra los insurgentes, a sufrir emboscadas, a padecer ataques de cohetes en nuestras bases, a que caigan nuestros aviones y helicópteros o a saltar por los aires en caminos y carreteras, eso, digo, no nos convierte en héroes. Pero desde luego hay que tener muchos cojones para llamarnos cobardes.
 
        Quiero creer que usted se refería a que la política española sobre Afganistán es de cobardes. Ahí no me meto ya que, como militar, no me está permitido hablar de política en medios de comunicación. Pero si ésa era su intención, hombre de Dios, ¿por qué no criticó al Gobierno o al Ministerio? ¿Por qué la tomó con aquellos que han jurado cumplir con su deber allá donde les envíen?

         Nos ha calumniado, don Fernando, y lo ha hecho de forma muy cómoda porque los agraviados estamos a seis mil kilómetros de un desquite. Bueno, a algunos los tiene más cerca, a sólo dos palmos bajo tierra en los cementerios de toda España. Ah, perdón, que eso es demagogia. El caso es que ha atentado con falsedad y vileza contra lo más sagrado que tiene un militar: su honor. No le voy a denunciar, pero le invito a retractarse igual de públicamente que se expresó.

Repatriación de Soldados españoles caídos en Afganistán

      
        Sin embargo, si desgraciadamente insiste usted en sostener como un hecho la cobardía de los militares, sería deseable que buscara un hueco en su presumiblemente apretada agenda para que usted y yo nos encontráramos a mi regreso a la Patria. Así, después de disfrutar del sincero honor de saludarle y pedirle un autógrafo, tendría usted la oportunidad de insultarme en persona. A la cara. Valientemente. Sin cobardías.


       Ah! Y de ¡soldaditos! Nada. Soldados a secas. A mucha honra.

Bruno  Navarro Rousseau-Dumarcet.
Sargento de Infantería.

Buenos días
  
 


Francisco Javier de la Uz Jiménez

8 comentarios:

Geppetto dijo...

Un sargento de la Infanteria española
Un militar del ejercito español
¡¡ Casi nada !!

Anónimo dijo...

No dira nada el interfecto, le ha sellado su bocaza con algo de lo que nunca dispondra : honor y verdad.

Ricardo Pardo Zancada dijo...

Ya he leido en otras ocasiones comentarios de este magnífico suboficial. Siempre con el mismo acierto y el respeto a sus interlocutores, aunque no lo merezcan como es el caso.
Enhorabuena, mi sargento.

Gonzalo Rodríguez-Colubi Balmaseda dijo...

A este mierda le mandaba yo, un sólo día, a patrullar la ruta Opal.
Aunque no hay peor ciego que el que no quiere ver, se daría cuenta de la valentía de nuestros soldados.

Ángel González dijo...

Espero que a nadie le siente mal lo que voy a decir y quiero aclarar que el personaje no me despierta simpatias, entre otras cosas porque es un deslenguado que se escucha a sí mismo y lo que es peor, se cree en posesión de la verdad absoluta. Dicho esto si quiero decir que la verdad y la justicia si que me son simpaticas y creo en ellas y por eso quiero aclarar que el articulo en cuestión se publicó el 14 de octubre pero no pasado sino de 2008.(http://www.sanchezdrago.com/blog/?p=165 y también en
http://blogs.periodistadigital.com/24por7.php/2008/10/07/sanchez-drago-sarah-palin-chifla-mujer-0987).
Como recibió todo tipo de misivas diciéndole lo que se merecía, pidió disculpas mediante otro articulo que adjunto: http://www.elmundo.es/elmundo/2008/12/24/dragolandia/1230118837.html .
Yo sinceramente creo que no pensó lo que decía, ni creo que lo piense, sencillamente porque no tiene motivos , más bien al contrario. Y si no estoy acertado no creo que sea tan estúpido de decirlo.
Yo creo que tiene un problema peor para él, es un narcisista, que a su edad, es un defecto feo, idiota y miserable. Como escritor tiene otro defecto peor y es que según parece, no lee lo que escribe, lo cual es un sintoma del defecto anterior.
En definitiva una pena, tiene buena pluma y maneja bien el lenguaje, pero visto lo visto, para qué leerle??? Ya escucha uno bastantes estupideces para encima leerlas.
Mi gato Barney me mira como diciéndome "ya te lo decía yo, mucho amor por los gatos, pero al final otro jilipollas".
Buenos días a todos y un abrazo.

Cristina Fdez. de Valderrama Alonso dijo...

Tío repugnante, viejo-verde, que va de “vividor-follador” y lo que es, es un rojo resentido y cobarde, que no le llega a cualquier militar ni a la suela del zapato.

Javier de la Uz dijo...

Artículo en el que pidió disculpas:
http://www.elmundo.es/elmundo/2008/12/24/dragolandia/1230118837.html

Mil perdones
24 de diciembre de 2008.- No recuerdo si fue aquí, en Dragolandia, o en la columna del Lobo Feroz, que sale los martes en la edición impresa de EL MUNDO. Poco importa. Lo cierto es que fue. Dije en ese artículo, literalmente, y a cuento del entusiasmo erótico que despertaba en mí Sarah Palin, lo que sigue: "No dejaría de amarla ni aunque fuese tan cobarde como los soldaditos de las fuerzas de ocupación españolas destacadas en Afganistán".
Se trataba, por supuesto, de una metáfora y no, en modo alguno, de una definición ni de un insulto. No había en mi ánimo voluntad de tal. Empeño mi palabra. Quizá, eso sí, se me fue la mano. Era una hipérbole. No siempre es fácil, para los escritores, dosificar el alcance de lo que escriben. Menos aún si lo hacen a vuelapluma y en alas de una declaración de amor.
La metáfora aludía a lo que unos días antes había dicho alguien, de nacionalidad afgana y relevancia política o castrense, a propósito de lo que hacían o no hacían, y de para qué servían o no servían, los soldados españoles presentes en su país. Lo leí unas horas antes de escribir mi columna y... Lo dicho: se me fue la mano. Pude poner la frase en cursiva y citar su fuente, pero no lo hice. Agobios de la prisa, apretujones del espacio, que siempre, en los periódicos, escasea.
Algunas personas se han sentido ofendidas. Lo siento. Les pido mil perdones. No era mi intención. Retiro lo que dije, anulo la metáfora, desactivo la hipérbole y solicito el indulto. No creo que los soldados españoles, ni los de ningún otro país, sean, en general, cobardes, aunque en algunos casos particulares puedan serlo. También lo son, a veces, los escritores. O los periodistas. O los notarios. O los porteros. Hay gente para todo en todas partes.
Cosa bien distinta es mi opinión acerca de la oportunidad o inoportunidad de la presencia de tropas extranjeras en cualquier país. Estoy en contra de eso. Afganistán para los afganos (que con su pan de higos y de higas se lo coman), América para los americanos y España para los españoles. No apoyo el llamado 'derecho de injerencia'. Lo considero un abuso. No creo que las misiones militares puedan ni deban ser humanitarias. Esa tapadera esconde siempre, no por parte de los soldados, sino de los políticos que los envían, intenciones colonialistas y defensa de intereses espúreos e inconfesables.
Cada país, como cada hombre, es hijo de sus obras, buenas o malas que las mismas sean. Lo que les sucede es de incumbencia propia, fruto exclusivo de su responsabilidad. No meto nunca las narices en la alcoba del vecino ni me gusta que el vecino meta las suyas en la mía. Las campanas ajenas no doblan por mí ni las propias doblan por el prójimo. Cada uno en su casa y Dios en la de quienes crean en Él. Es mi filosofía: la del Tao. Discutible, sin duda, pero respetable, creo. El mundo iría mejor, a mi juicio, si lo dejáramos fluir. Todo, más tarde o más temprano, se arregla por sí mismo. Intervenir sólo sirve para agravar los problemas. ¿Solidario? No. Solitario.
Afganistán, por otra parte, es un país eternamente invadido, y quien lo invade –no es opinión, sino historia- termina por morder el polvo. Sacudámonos éste de nuestras botas, sean éstas militares o no.
Miguel Ángel González Portal publicó un artículo titulado 'Los cobardes – Carta abierta a Fernando Sánchez Dragó en el número 368 de la revista Fuerzas de Defensa y Seguridad'. Le pido perdón
Bruno Navarro Rousseau-Dumarcet cerró filas con ese artículo en mensaje enviado al blog de mi web el día 8 de diciembre. Le pido perdón.
Gonzalo Rubio, cuatro días después, hizo lo mismo. Le pido perdón.
Otros blogueros siguieron sus pasos. Les pido perdón.

Cristina Fdez. de Valderrama Alonso dijo...

Es chulo prepotente, hasta para pedir perdón.

Decir eso, en imperdonable.